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Viejo 30/ago/06, 15:03
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CNA
Convivencia Nacional de Adolescentes

Durante la primera semana de agosto, alrededor de treinta adolescentes (12 a 16 años) nos reunimos en Murguía para lo que llamamos CNA (Convivencia Nacional de Adolescentes).

El martes 1, sobre las siete de la tarde, comenzamos el Encuentro con presentaciones y juegos para empezar a conocernos. Teníamos siete monitores: Sofía, Sui, David “Oso”, Claire, Elías, Ire y Jontxu, aunque este último sólo podía venir algunos días por la tarde. Todos se portaron realmente bien con nosotros y nos ayudaban en todo lo que necesitábamos. Además de ellos, había cinco jóvenes de unos 16-17 años, que participaban con nosotros en el Encuentro, pero a la vez ayudaban en lo que podían pues habían organizado con los demás algún otro campamento de niños o adolescentes.

Después de los primeros juegos comenzamos presentando la convivencia al Señor a través de una Eucaristía, presidida por Manuel Viego, que, junto con otro sacerdote -David Mohedano-, nos acompañó durante toda la semana participando con nosotros en lo que podía. Esa noche cenamos y, tras hacer algunos juegos y la oración de la noche, nos fuimos a las habitaciones por el cansancio, ya que algunos estábamos agotados tras el largo viaje que habíamos hecho hasta allí.

Al día siguiente, sobre las ocho y media, nos íbamos levantando y preparando para el desayuno, que era a las nueve y media habitualmente. Después teníamos la oración de la mañana, en la que cada día poníamos ante Él todo lo que íbamos a hacer a lo largo de la jornada. El miércoles por la mañana tuvimos la primera enseñanza, en la que Claire nos hablaba sobre la “Alegría”. Las enseñanzas solían durar sobre dos horas o dos horas y media, y además de la parte teórica solíamos tener alguna dinámica y juegos que nos ayudaban a entender lo que antes se nos había explicado. Tras la sesión de “Alegría” tuvimos la comida y tiempo libre, y a las cuatro nos reuníamos de nuevo para hacer cantos de alabanza. Era un rato muy divertido pues solíamos cantar canciones con bailes y como además no conocíamos casi ninguno de los cantos, íbamos aprendiendo cada uno sobre la marcha. Esa tarde tuvimos otra sesión, pero esta vez sobre “Generosidad”, y era Elías el que nos hablaba sobre ello. Tanto su testimonio como el de muchos otros de los que estaban allí nos impresionaron... valorábamos la apertura que tenían al contarnos todas aquellas experiencias personales, y nos daban grandes lecciones a través de ellas. Luego tuvimos la primera parte de las olimpiadas que hicimos durante la semana, que consistía en un partido de fútbol y otro de baloncesto. Había cuatro grupos para todo el Encuentro: “Selección de Cristo”, “Anónimos”, “G.E.O.S.” (Grupo Especial de Operaciones para el Señor) y “Fuego”. Nos dividíamos en esos cuatro grupos para todas las actividades, trabajos, olimpiadas, etc. También tuvimos unos cuantos ratos de compartir entre los miembros de un mismo grupo.

El jueves día 3 tuvimos olimpiadas por la mañana; esta vez hicimos una serie de carreras de relevos y juegos en los que nos perseguíamos unos a otros, y a la hora de comer estábamos todos agotados. Por la tarde, Ire nos dio la tercera enseñanza: “Evangelización”. Luego tuvimos la primera Asamblea de Oración. En ella todos nosotros tuvimos un rato de intimidad personal con Dios, lo sentimos de una forma nueva y quizás eso fue lo que hizo que acabásemos casi todos llorando. Duró unas dos horas; dos horas de oración muy intensas en las que cada cual tuvo su propia experiencia y sería muy difícil resumir lo que vivó cada uno. Al principio tuvimos un tiempo de alabanza y adoración, y el Espíritu Santo se derramó en todos nosotros de una manera diferente. No sabría expresarlo exactamente, pero ese rato hizo que a la mayoría se nos quedase grabado ese día: el 03-08-06 fue un día especial, un día que no olvidaremos, fue nuestro día.

Era el cumpleaños de Dani Rey, y después de la cena le cantamos unas cuantas canciones. Por la noche tuvimos un juego en el exterior, más o menos de once a doce, en el que nuestros monitores se disfrazaban de los personajes de las Crónicas de Narnia y nosotros, en grupos, teníamos que ir pasando las pruebas que nos ponían esos personajes, lo pasamos muy bien.

El día siguiente también fue estupendo. Por la mañana tuvimos otra enseñanza; “Oso” era el encargado y nos enseñó todo lo que pudo sobre “Santidad”. Por la tarde nos fuimos todos a Pamplona, al concierto de Migueli, Nico y Luis Enrique Ascoy. El concierto empezaba sobre las diez y media y nosotros llegamos algo antes de las nueve, por lo que el lugar todavía estaba vacío y pudimos escoger una buena posición. Cenamos todos allí sentados y hicimos juegos y cantos para entretenernos antes de que empezase. A la hora prevista, el concierto comenzó y nos pusimos en primera fila. Nos divertimos mucho cantando todas las canciones, aunque no las conociésemos, pero durante ese rato Dios nos habló también a través de aquellos cantantes. Llegamos a Murguía sobre las tres de la madrugada, bastante cansados y tras tomarnos todos una taza de leche nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, nos pusieron el desayuno una hora más tarde, para compensar el esfuerzo de la noche anterior, y todos lo agradecimos mucho. Por la mañana tuvimos cantos, juegos y algún testimonio. Por la tarde hicimos la tercera parte de las olimpiadas, con una carrera de relevos y ¡globos de agua! Además de mojarnos lo pasamos genial; fue una tarde muy divertida, que nos hizo olvidar por algunos momentos que sólo un día más tarde tendríamos que separarnos de los monitores a los que tanto cariño habíamos cogido. Después, por grupos, preparamos la velada artística, en la que hicimos actuaciones y descubrimos quienes eran los amigos invisibles que habíamos tenido durante la semana. Esa noche actuamos, cantamos, tocamos... pero sobre todo nos divertimos y nos reímos muchísimo juntos.

El domingo 6 todos nos levantamos pensando: “¡Qué pena! Hoy es el último día.” Pero no por ello fue peor... Por la mañana tuvimos la quinta y última enseñanza, e incluso me atrevería a decir que la más especial, más que nada por el tema del que nos habló Sofía: la “Amistad” fue el valor más destacado del Encuentro y a todos nos ayudó que nos hablasen de ello después de todo lo que habíamos compartido. Al terminar esta enseñanza hubo un momento precioso en el que nos abrazamos unos a otros y nos dijimos todo lo que queríamos decirnos pero quizás en otro momento nos costaba más; un simple “te quiero” era suficiente para alegrarnos la mañana unos a otros y creo que esas palabras no faltaron en la boca de nadie; nos considerábamos hermanos y eso bastaba para expresar lo que sentíamos.

Después de comer tuvimos la segunda Asamblea de Oración; fue menos sorprendente, pero no por ello menos intensa. Tuvo dos partes: en la primera estábamos todos en una sala cantando y alabando a Dios. Un rato más tarde abrían la puerta que daba a la habitación de al lado, en la que estaba el Santísimo, nos decían que cuando estuviésemos preparados, entrásemos; cada uno pasaba cuando creía que debía hacerlo sin ningún tipo de obligación ni norma. Una vez que nos decidíamos a entrar en Su presencia nos situábamos en el lugar de la sala que escogiésemos y teníamos un rato de oración personal. Rezábamos unos por otros cuando lo creíamos necesario y yo personalmente sentí el amor de mis amigos y el poder de su oración por mí. Luego, por grupos, nos acercábamos al Santísimo y ante Él rezaban por nosotros todos los que quisieran acercarse a hacerlo. Fue muy emocionante ver como la gente ponía su mano sobre ti para darte fuerzas... no sabría como agradecer el apoyo de todos mis hermanos en esos momentos en que oraban por mí.

Terminamos el Encuentro con la Eucaristía. Me alegró enormemente notar en nosotros, en nuestra actitud, una gran diferencia entre ésta y la Eucaristía del primer día. A pesar de lo tristes que fueron las despedidas, siempre les estaremos muy agradecidos a todos los monitores, que nos ayudaron a experimentar a Dios de una manera diferente y nos dieron todo su cariño sin esperar nada a cambio. Su misión está cumplida. Ahora nos toca a nosotros anunciar a Cristo; ¡¡¡ahora nos toca a nosotros ser la luz del mundo!!!

Olalla
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  #2  
Viejo 1/sep/06, 00:12
vamroj
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 117
Predeterminado Para Olalla

Olalla, has crecido y además de estar preciosa trasmites belleza espiritual y muchísima emoción en lo que escribes. ¡ Que Dios te bendiga!.


Oración del joven adolescente.


¡Señor! Te llamo desde mi soledad...

Para los mayores a veces soy una cosa cualquiera

Para mí mismo, un enigma".

¡Qué edad la mía!

Río locamente y lloro al instante.

Me acobardo y ambiciono, amo y odio.

No comprendo la vida. Ni me comprendo a mí mismo.

Y los mayores tampoco comprenden mi situación.

A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías,

mis ilusiones.

Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos.

Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito.

Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro, mis

posibilidades, mi limitación. Amé
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