|
#1
|
|||
|
|||
|
Como un recién nacido acudo a ti, mi Dios.
No soy nada, no tengo nada, no valgo nada. Te necesito, Señor, y no se decírtelo. Lloro de hambre de ti, Pan de Vida. Gimo atacado por la sed de ti, Torrente de Agua Viva. Grito ante un profundo dolor en mis entrañas: si quieres puedes curarme. Sucio por mi propia miseria, te reclamo: si quieres puedes limpiarme. Mírame, mi Dios amado: no soy nada, no tengo nada, no valgo nada. Solo Tú das sentido a mi vida: nada más abrir los ojos en la mañana, al lavarme, al vestirme, al trabajar y al relacionarme, al dormirme... Si no estás Tú... es la nada. Como a un recién nacido, mi Dios, mírame como a un recién nacido. Porque sólo Tú eres todo mi horizonte. Has herido mi corazón, Señor, Sangrando en mi interior, suspiro de amor por tu presencia. No bastan las palabras: preciso del silencio para expresar todo el dolor presente en la distancia que nos separa, mi Dios. |
|
#2
|
|||
|
|||
|
Es bonito el poema, pero creo que a Dios no debe sentarle muy bien que a todas horas le estemos diciendo que no somos nada, que no valemos nada, que no tenemos nada...
Cuando en realidad somos una maravilla, una obra perfecta, valemos infinitamente, nos tenemos unos a otros. Por favor, vamos a terminar de una vez con este ambiente de pesimismo y menosprecio que nos echa para atrás a los cristianos de a pie. En mis oraciones a Dios hay flores, estrellas, alegría, brincos, felicidad, y vengo buscando inquieta, y me encuentro de nuevo con llantos, miseria, heridas, inseguridad, etc. No quiero herirte, el poema es precioso de verdad, pero dale la vuelta a tus emociones. Es mi estreno en este foro. No sé si será lo correcto responder dando una opinión. > invitado ha escrito: > Como un recién nacido acudo a ti, mi Dios. > > No soy nada, no tengo nada, no valgo nada. > Te necesito, Señor, y no se decírtelo. > > Lloro de hambre de ti, Pan de Vida. > Gimo atacado por la sed de ti, > Torrente de Agua Viva. > > Grito ante un profundo dolor en mis entrañas: > si quieres puedes curarme. > > Sucio por mi propia miseria, te reclamo: > si quieres puedes limpiarme. > > Mírame, mi Dios amado: > no soy nada, no tengo nada, no valgo nada. > > Solo Tú das sentido a mi vida: > nada más abrir los ojos en la mañana, > al lavarme, al vestirme, > al trabajar y al relacionarme, > al dormirme... > Si no estás Tú... es la nada. > > Como a un recién nacido, mi Dios, > mírame como a un recién nacido. > > Porque sólo Tú eres todo mi horizonte. > > > Has herido mi corazón, Señor, > Sangrando en mi interior, suspiro > de amor por tu presencia. > No bastan las palabras: > preciso del silencio > para expresar todo el dolor > presente en la distancia > que nos separa, mi Dios. > > |