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Malos Sintomas Por Francisco Arias Solis
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Viejo 5/feb/06, 14:02
franciscoarias
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Predeterminado Malos Sintomas Por Francisco Arias Solis

MALOS SINTOMAS

“¡Era el antiguo maurista
y el antiguo liberal;
edil con los radicales
con los neos, concejal!...
Luis de Tapia.

ES ESENCIAL QUE EL PARTIDISMO NO HAGA SU APARICION

No es preciso señalar que los partidos son necesarios; son la articulación adecuada del cuerpo social en su dimensión política, y sobre todo con fines electorales, pero nada sería más peligroso para la convivencia española y para nuestra democracia, que la introducción del partidismo en la vida pública.

Los hombres y las mujeres no se definen por su adscripción a un partido; la pertenencia a un partido o la adhesión a él envuelve sólo una fracción de lo que es el hombre o la mujer, y debe dejar libre y exenta la mayor parte de su realidad.

El partidismo significa un desbordamiento, una extensión indebida, una exageración de algo justificado y legítimo.. Consiste en la sustantivación de algo adjetivo, en la invasión de zonas de vida que nada tienen que ver con la función propia de los partidos- a menos que se piense que no hay tales zonas, y eso es precisamente el totalitarismo.

Hay personas que se sienten sólidamente vinculadas a un partido, cuyos principios comparten, por cuyos lideres sienten entusiasmo; son las que pertenecen a un partido. La inmensa mayoría, sin embargo, se sienten simplemente atraída por un programa, por un proyecto de convivencia pública o de organización de su país, o tiene confianza en las minorías que rigen ese partido y, en caso de triunfo, asumen las responsabilidades de gobierno. Los primeros, aun teniendo una adscripción permanente al partido, dejan fuera de él lo más importante de su personalidad, ya que la política es siempre algo secundario; los otros tienen solamente una adscripción ocasional, son conciudadanos, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, sin que estas vinculaciones queden afectadas por su posible enfrentamiento en unas elecciones. Lo grave es que irrumpa el partidismo.

La primera tentación es la creencia en la superioridad de los que pertenecen a un partido. Uno puede creer que un partido es superior a otros, y por eso se adhiere a él, pero de eso no se sigue que él es superior.

La segunda tentación es considerar que el partido triunfante, como tal es “dueño” del país, región o municipio, y puede disponer de él. Al contrario; se ha convertido en el primer y más directo servidor del mismo, ha contraído especiales obligaciones con él, aunque ese servicio consista en regirlo, en gobernarlo. El partido gobernante ha de tener presente que la confianza otorgada se puede revocar, en la opinión en cualquier momento, en las elecciones cuando les llegue la hora; es decir, que esa confianza tiene que seguir siendo ganada, día tras día, y si es posible extendida a los que en principio no se la otorgaron.

A la inversa, los partidos excluidos del poder por el voto electoral, si las elecciones han sido limpias, no se pueden considerar “despojados”, no deben estar dispuestos a hacerle la vida imposible al partido triunfante. Así como este debe tenerlos en cuenta, respetarlos y gobernar en vista de ellos, los que no gozan del poder deben apoyar en principio al que gobierna, concederle un crédito y oponerse solamente a aquello que sea erróneo, torpe, lesivo para tal o cual porción de la sociedad o para todo el país. La oposición sistemática, automática y generalizada es una de las formas más claras de partidismo.

Cuando el partidismo triunfa, se produce una división en ciudadanos “de primera” y “de segunda”, preludio de la tendencia a la exclusión, a la hostilidad, a la descalificación. Tales actitudes conducen con seguridad a la discordia, a la ruptura, al descontento permanente de todos: de unos porque se sienten excluidos; de los otros, porque tienen conciencia de estar abusando, de estarse “aprovechando”.

Actualmente hay síntomas de un deslizamiento en nuestra vida pública de una veta de partidismo, que es necesario advertir, antes de que esa tendencia se imponga y consolide, porque cuando esto ocurre, engendra otras formas de partidismo adverso, y todo ello es de difícil curación. Es esencial que el partidismo no haga su aparición entre nosotros, por descuido, por vanagloria, por ambición, por vanidad, por avidez, por desdén; es casi imposible dar marcha atrás. Y es que como dijo el poeta: “¡Ay!, yo quisiera / que las cosas pasaran / de otra manera”.

FRANCISCO ARIAS SOLIS
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

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Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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