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Un viajero holandes
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  #1  
Viejo 22/feb/02, 19:07
chanchidrian
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 1.121
Predeterminado Un viajero holandes

Von Aersen Sommerdyk de “Voyage dÉspagne curieux, historique et politique. Fait en l´anne 1655”, Paris, chez Charles de Sersy., refiere que hablando con el Virrey de Navarra, Marqués de Villena, le dijo éste: “El Rey de España no saca como renta gran provecho de Navarra... No recibe otras ventajas que las de seguridad y extensión de la frontera hasta los Pirineos, que son la natural barrera que Dios ha puesto entre la Francia y la España. Sin embargo, si los impuestos se establecieran como en Castilla, podría sacar algo más. Pero los privilegios que los navarros se han reservado y la consideranción de que si se revelaran podrían volver a la dominación de su príncipe legítimo para el cual guardan todavía alguna inclinación, hacen que no se ose cargarles subsidios”. A pesar de la incorporación, se mantuvieron todas las características particulares del Reino, incluso la escisión en dos bandos, que tanto le había perjudicado. José Goñi Gaztambide, op. Cit., transcribe párrafos del “Proceso de visita” del Obispo de Calahorra Quiñones, a la diócesis de Pamplona y por él sabemos que, en 1575, y en materia tan poco relaccionada con el gobierno como la elección de canónigos, perduraban los dos partidos en pugna, puesto que se elegían por igual tanto agramonteses como beamonteses, “que es cosa de mal ejemplo” (pag240)”


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  #2  
Viejo 22/feb/02, 20:08
tellagorri
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Localización: Europa
Mensajes: 2.088
Predeterminado Re: Un viajero holandes


Los privilegios de los fueros fueron otorgados por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI y Don Pedro I sucesivamente, a los señores vizcainos Don Diego Lopez de Haro, y Don Juan Núñez de Lara en los años 1300, 1335, 1341 y 1350.

Pero el desarrollo urbano de las villas traía aparejado algunos importantes inconvenientes. Por una parte, el hecho de convertirse en foco de atracción para población foránea y de "segundones" de los caseríos de su jurisdicción, que habrán de buscar otros medios de vida distintos a los hasta entonces practicados, hará que las villas pronto se muestren proclives a cambiar sus costumbres ancestrales, su tradición y su derecho consuetudinario en aras a una "modernidad" que favoreciese más sus nuevas actividades económicas (artesanales, comerciales e industriales) al tener que romper poco a poco con el medio tradicional de vida, que sigue siendo la practicada en el mundo rural donde preferentemente se ubican las casas y caseríos solares.

Ello provocará las importantes diferencias entre el mundo rural y urbano, los kalekoak y baserrikoak, que subyacen, sin duda, en las propias luchas de bandos.

Por otra parte, el propio espacio rural se verá dominado poco a poco por las villas, pues será controlado por ellas, se las hará partícipes de sus derramas, pechos y obligaciones, pero se les obstaculizará, en ocasiones abiertamente, su participación en los grupos de poder a los que sólo accederán si, como en Vergara, consiguen arrancar de la villa conciertos que regulen la participación conjunta en el gobierno municipal.

Pero más grave es, sin duda, para el mantenimiento del mundo tradicional, el propio cambio de mentalidad que poco a poco va operando en los habitantes del mundo rural. Muchos de sus hijos van participando en actividades ajenas al caserío (ferrerías, comercio, etc.), ya sea compatibilizando las mismas con sus actividades rurales o de forma exclusiva, o se dedican al estudio de Gramática o Derecho en las crecientes Universidades, y vuelven a sus casas con un bagaje uniformador y distinto que pondrá en peligro en ocasiones sus propias señas de identidad.

El posterior ejercicio de su profesión en los núcleos urbanos y el propio alejamiento físico y espiritual del solar cada vez más notable explican, en parte, el creciente proceso de aprobación de hidalguías a que asistimos especialmente a partir del s.XVI.

Guipúzcoa intentará controlar la influencia de estos universitarios, al menos en lo que respecta a la influencia jurídica, prohibiéndoles asistir a las Juntas de Hermandad hasta mediados del s.XIX.










> chanchidrian ha escrito:
> Von Aersen Sommerdyk de “Voyage dÉspagne curieux, historique et politique. Fait en l´anne 1655”, Paris, chez Charles de Sersy., refiere que hablando con el Virrey de Navarra, Marqués de Villena, le dijo éste: “El Rey de España no saca como renta gran provecho de Navarra... No recibe otras ventajas que las de seguridad y extensión de la frontera hasta los Pirineos, que son la natural barrera que Dios ha puesto entre la Francia y la España. Sin embargo, si los impuestos se establecieran como en Castilla, podría sacar algo más. Pero los privilegios que los navarros se han reservado y la consideranción de que si se revelaran podrían volver a la dominación de su príncipe legítimo para el cual guardan todavía alguna inclinación, hacen que no se ose cargarles subsidios”. A pesar de la incorporación, se mantuvieron todas las características particulares del Reino, incluso la escisión en dos bandos, que tanto le había perjudicado. José Goñi Gaztambide, op. Cit., transcribe párrafos del “Proceso de visita” del Obispo de Calahorra Quiñones, a la diócesis de Pamplona y por él sabemos que, en 1575, y en materia tan poco relaccionada con el gobierno como la elección de canónigos, perduraban los dos partidos en pugna, puesto que se elegían por igual tanto agramonteses como beamonteses, “que es cosa de mal ejemplo” (pag240)”
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  #3  
Viejo 23/feb/02, 00:12
uribarren
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Localización: España
Mensajes: 297
Predeterminado Los ruralistas>en el XVI y en el XXI

> Tellagorri ha escrito:
>
> Los privilegios de los fueros fueron otorgados por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI y Don Pedro I sucesivamente, a los señores vizcainos Don Diego Lopez de Haro, y Don Juan Núñez de Lara en los años 1300, 1335, 1341 y 1350.
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> Pero el desarrollo urbano de las villas traía aparejado algunos importantes inconvenientes. Por una parte, el hecho de convertirse en foco de atracción para población foránea y de "segundones" de los caseríos de su jurisdicción, que habrán de buscar otros medios de vida distintos a los hasta entonces practicados, hará que las villas pronto se muestren proclives a cambiar sus costumbres ancestrales, su tradición y su derecho consuetudinario en aras a una "modernidad" que favoreciese más sus nuevas actividades económicas (artesanales, comerciales e industriales) al tener que romper poco a poco con el medio tradicional de vida, que sigue siendo la practicada en el mundo rural donde preferentemente se ubican las casas y caseríos solares.
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> Ello provocará las importantes diferencias entre el mundo rural y urbano, los kalekoak y baserrikoak, que subyacen, sin duda, en las propias luchas de bandos.
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> Por otra parte, el propio espacio rural se verá dominado poco a poco por las villas, pues será controlado por ellas, se las hará partícipes de sus derramas, pechos y obligaciones, pero se les obstaculizará, en ocasiones abiertamente, su participación en los grupos de poder a los que sólo accederán si, como en Vergara, consiguen arrancar de la villa conciertos que regulen la participación conjunta en el gobierno municipal.
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> Pero más grave es, sin duda, para el mantenimiento del mundo tradicional, el propio cambio de mentalidad que poco a poco va operando en los habitantes del mundo rural. Muchos de sus hijos van participando en actividades ajenas al caserío (ferrerías, comercio, etc.), ya sea compatibilizando las mismas con sus actividades rurales o de forma exclusiva, o se dedican al estudio de Gramática o Derecho en las crecientes Universidades, y vuelven a sus casas con un bagaje uniformador y distinto que pondrá en peligro en ocasiones sus propias señas de identidad.
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> El posterior ejercicio de su profesión en los núcleos urbanos y el propio alejamiento físico y espiritual del solar cada vez más notable explican, en parte, el creciente proceso de aprobación de hidalguías a que asistimos especialmente a partir del s.XVI.
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> Guipúzcoa intentará controlar la influencia de estos universitarios, al menos en lo que respecta a la influencia jurídica, prohibiéndoles asistir a las Juntas de Hermandad hasta mediados del s.XIX.
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>> chanchidrian ha escrito:
>> Von Aersen Sommerdyk de “Voyage dÉspagne curieux, historique et politique. Fait en l´anne 1655”, Paris, chez Charles de Sersy., refiere que hablando con el Virrey de Navarra, Marqués de Villena, le dijo éste: “El Rey de España no saca como renta gran provecho de Navarra... No recibe otras ventajas que las de seguridad y extensión de la frontera hasta los Pirineos, que son la natural barrera que Dios ha puesto entre la Francia y la España. Sin embargo, si los impuestos se establecieran como en Castilla, podría sacar algo más. Pero los privilegios que los navarros se han reservado y la consideranción de que si se revelaran podrían volver a la dominación de su príncipe legítimo para el cual guardan todavía alguna inclinación, hacen que no se ose cargarles subsidios”. A pesar de la incorporación, se mantuvieron todas las características particulares del Reino, incluso la escisión en dos bandos, que tanto le había perjudicado. José Goñi Gaztambide, op. Cit., transcribe párrafos del “Proceso de visita” del Obispo de Calahorra Quiñones, a la diócesis de Pamplona y por él sabemos que, en 1575, y en materia tan poco relaccionada con el gobierno como la elección de canónigos, perduraban los dos partidos en pugna, puesto que se elegían por igual tanto agramonteses como beamonteses, “que es cosa de mal ejemplo” (pag240)”
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  #4  
Viejo 23/feb/02, 01:01
30130
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 269
Predeterminado Re: Los ruralistas>en el XVI y en el XXI

Es impepinable que el mundo rural, siempre caciquil y clerical, ha tratado de imponer por las buenas o por las malas la no injerencia de los habitantes urbanos en el gobierno de las organizaciones (Villas, provincias, etc.)


> Uribarren ha escrito:
>> Tellagorri ha escrito:
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>> Los privilegios de los fueros fueron otorgados por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI y Don Pedro I sucesivamente, a los señores vizcainos Don Diego Lopez de Haro, y Don Juan Núñez de Lara en los años 1300, 1335, 1341 y 1350.
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>> Pero el desarrollo urbano de las villas traía aparejado algunos importantes inconvenientes. Por una parte, el hecho de convertirse en foco de atracción para población foránea y de "segundones" de los caseríos de su jurisdicción, que habrán de buscar otros medios de vida distintos a los hasta entonces practicados, hará que las villas pronto se muestren proclives a cambiar sus costumbres ancestrales, su tradición y su derecho consuetudinario en aras a una "modernidad" que favoreciese más sus nuevas actividades económicas (artesanales, comerciales e industriales) al tener que romper poco a poco con el medio tradicional de vida, que sigue siendo la practicada en el mundo rural donde preferentemente se ubican las casas y caseríos solares.
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>> Ello provocará las importantes diferencias entre el mundo rural y urbano, los kalekoak y baserrikoak, que subyacen, sin duda, en las propias luchas de bandos.
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>> Por otra parte, el propio espacio rural se verá dominado poco a poco por las villas, pues será controlado por ellas, se las hará partícipes de sus derramas, pechos y obligaciones, pero se les obstaculizará, en ocasiones abiertamente, su participación en los grupos de poder a los que sólo accederán si, como en Vergara, consiguen arrancar de la villa conciertos que regulen la participación conjunta en el gobierno municipal.
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>> Pero más grave es, sin duda, para el mantenimiento del mundo tradicional, el propio cambio de mentalidad que poco a poco va operando en los habitantes del mundo rural. Muchos de sus hijos van participando en actividades ajenas al caserío (ferrerías, comercio, etc.), ya sea compatibilizando las mismas con sus actividades rurales o de forma exclusiva, o se dedican al estudio de Gramática o Derecho en las crecientes Universidades, y vuelven a sus casas con un bagaje uniformador y distinto que pondrá en peligro en ocasiones sus propias señas de identidad.
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>> El posterior ejercicio de su profesión en los núcleos urbanos y el propio alejamiento físico y espiritual del solar cada vez más notable explican, en parte, el creciente proceso de aprobación de hidalguías a que asistimos especialmente a partir del s.XVI.
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>> Guipúzcoa intentará controlar la influencia de estos universitarios, al menos en lo que respecta a la influencia jurídica, prohibiéndoles asistir a las Juntas de Hermandad hasta mediados del s.XIX.
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>>> chanchidrian ha escrito:
>>> Von Aersen Sommerdyk de “Voyage dÉspagne curieux, historique et politique. Fait en l´anne 1655”, Paris, chez Charles de Sersy., refiere que hablando con el Virrey de Navarra, Marqués de Villena, le dijo éste: “El Rey de España no saca como renta gran provecho de Navarra... No recibe otras ventajas que las de seguridad y extensión de la frontera hasta los Pirineos, que son la natural barrera que Dios ha puesto entre la Francia y la España. Sin embargo, si los impuestos se establecieran como en Castilla, podría sacar algo más. Pero los privilegios que los navarros se han reservado y la consideranción de que si se revelaran podrían volver a la dominación de su príncipe legítimo para el cual guardan todavía alguna inclinación, hacen que no se ose cargarles subsidios”. A pesar de la incorporación, se mantuvieron todas las características particulares del Reino, incluso la escisión en dos bandos, que tanto le había perjudicado. José Goñi Gaztambide, op. Cit., transcribe párrafos del “Proceso de visita” del Obispo de Calahorra Quiñones, a la diócesis de Pamplona y por él sabemos que, en 1575, y en materia tan poco relaccionada con el gobierno como la elección de canónigos, perduraban los dos partidos en pugna, puesto que se elegían por igual tanto agramonteses como beamonteses, “que es cosa de mal ejemplo” (pag240)”
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