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Dice Roberto Centeno en http://robertocenteno.wordpress.com/ que el peligro de la economía española no es la deflación sino la estanflación.
"Me pregunta un antiguo alumno, sobre si la crisis económica que acaba de iniciarse terminará o no en una deflación, como ocurrió en Japón hace 15 años. El tema me parece tan interesante, que en lugar de contestarle en la página de comentarios, prefiero hacerlo con más detalle la página principal. Y la respuesta es que no, la situación es diferente en muchos aspectos, pero sin embargo lo que tiene todos los visos de producirse es otra situación potencialmente mucho más peligrosa, pues el repunte inflacionista se ha producido justo en el momento en el que la economía se está desacelerando. Se trata de una situación que los economistas denominan estanflación – estancamiento con inflación - que produce recesiones profundas y duraderas, con efectos devastadores sobre la producción y sobre el empleo. La última experiencia de éste tipo la tuvimos en España durante la Transición, una etapa que al contrario de la versión oficial propalada por sus protagonistas, tanto de derechas como de izquierdas, fue una auténtica tragedia en lo político – el desastroso sistema autonómico que es un peligro claro y directo para la unidad de España, y una Constitución que deja sin resolver numerosos problemas centrales fueron parte de ello – pues el grado de debilidad, incompetencia y cobardía de aquellos padres de la Patria, sobre todo de la derecha, pocas veces se había alcanzado, pero también en lo económico. En este último aspecto, y al contrario también de la falsa versión oficial según la cual el sistema autonómico ha impulsado el crecimiento, la realidad es justo la contraria. Por supuesto que España ha crecido. ¡Cómo no iba a hacerlo si lo ha hecho todo nuestro entorno!, pero la cuestión no es que hayamos crecido, la cuestión es cómo habríamos crecido con un sistema centralizado, y la conclusión es pavorosa: hubiéramos crecido igual que Irlanda. Irlanda y España tenían en 1975 la misma renta “per capita” 10.000 euros, las similitudes de estructura industrial y social totales, y el entorno exterior, incorporación a Europa y al euro, análogas. ¿Y qué es lo que ha ocurrido?, Irlanda con un sistema político centralizado tiene hoy, 32 años después, una “renta per capita” de 33.000 euros, la segunda mayor de Europa, y España, con la población real que es 1,5 millones superior a la oficial 22.600 euros, un desastre sin paliativos, hemos perdido una oportunidad histórica. Y las razones son muy claras, el sistema autonómico necesita cuatro veces más funcionarios totalmente improductivos para funcionar, 2,8 millones frente a 700.000 que necesitaría un sistema centralizado, pero no es solo eso, el nivel de corrupción y despilfarro que el sistema general, es algo que jamás se había conocido en España, pero además la ruptura del mercado único en 17 mercados independientes, con normas y administraciones diferentes, y tanto es así que las multinacionales operando en España, prefieren invertir fuera porque según ellas, les es mucho más fácil mover sus productos entre países europeos que entre autonomías en España. Pero además, y como consecuencia de la crisis del petróleo se produjo una situación muy similar a la actual, primero la inflación empezó a subir y a la vez la economía a desacelerarse, el paro pasaría del 4% en 1975, 1% directo más 3% la emigración a Europa, al 24% en 1979, y la inflación llegaría a superar el 30%. La estanflación produjo un daño tan profundo y duradero a nuestra economía, que se tardarían 24 años en recuperar el nivel de convergencia real con lo que entonces era la Comunidad Europea, es decir, la UE-15 menos Portugal y Grecia y más Reino y Dinamarca, un 83%, y que sólo se recuperaría en 1999, aunque hoy, y a pesar de las trampas del gobierno, que hace las comparaciones con la UE-27, cuya renta media es un 20% más baja, hemos retrocedido de nuevo al nivel de 1975, que tiene narices. Para corregir este desastre, el gobierno de UCD, culpable principal del desastre de la Transición, tuvo al menos el buen sentido de nombrar vicepresidente económico a uno de los mejores economistas españoles de todos los tiempos, Enrique Fuentes Quintana, quien consiguió detener el declive con los famosos Pactos de la Moncloa, donde consiguió el acuerdo de todos las fuerzas políticas, sociales y sindicales. El problema es que ahora tenemos a un irresponsable, que miente a sabiendas sobre la situación real de la economía, y por razones electorales, niega la necesidad de tomar medidas que sabe son imprescindibles, lo que agravará enormemente la situación. Nunca en la historia económica europea se había dado un caso similar de sectarismo suicida." |