Lo Que No Se PidiÓ
LO QUE NO SE PIDIÓ
Toda extraña espera a que se sometió al enviado del Divino Padre Jehova, se paga segundo por segundo; porque nadie pidió dudar, en lo que enviaría el divino Padre, con el correr del tiempo a los lejanos planetas, ni en un segundo siquiera; todos prometieron ser instantáneos en la prueba de la vida, para con lo de Dios; quien actuó dentro de lo instantáneo para con el Padre, ganó infinito puntaje de instantáneo; los que demoraron lo de Dios, se dividieron ellos mismos.-
Lo enviado por Dios a los mundos de prueba, nunca debió haber sido confundido; porque nadie pidió a Dios, confundirle.
Nadie pidió al Padre, atrasar la Revelación pedida por el mundo; es más fácil que entren al Reino de los Cielos, los que facilitaron lo salido del reino; a que puedan entrar, los que obstaculizaron; aun sabiendo que se trataba de lo del Padre.-
Todos sin excepción alguna, despreciaron la divina Revelación; todos serán conocidos por el mundo; los mismos estudiosos é investigadores, darán con ellos; tal como a ocurrido en otras revelaciones; la divina justicia de vuestro Creador, es la misma que se hizo presente en el pasado.
Todo espíritu pidió al Padre, el comunismo espiritual; pidió comunicar a otros, las nuevas del Padre, sin condición alguna; es por esto que fué escrito: El que tenga ojos que vea, el que tenga boca que hable, el que tenga oído que oiga; lo instantáneo, también os fué anunciado en la divina parábola que dice: Adorarás a tu Dios y señor, por sobre todas las cosas.
Maldeciréis a vuestros padres; vuestras costumbres; vuestra ceguera; vuestra ilusión; maldeciréis todo aquello que os condujo a ser indiferentes al llamado de vuestro Creador.
Ninguno de vosotros, le pidió al Padre, ni ser explotado, ni explotar a nadie.
Ningún hogar debió ser obligado, a izar los llamados pabellones nacionales; porque nadie los pidió en el Reino de los Cielos; porque nadie los pidió en la prueba de la vida.
Nadie pidió en el reino, alabar a los dictadores, que atropellaron el libre albedrío de las criaturas; los que aplaudieron a tiranos, en la prueba de la vida, serán acusados de cómplices en el atropello de todo libre albedrío viviente.
El llamado militarismo, surgido del extraño sistema de vida del oro, nadie lo pidió en el Reino de los Cielos; ningún llamado militar, entrará al reino del Padre; ni ninguno a entrado, desde que el mundo es mundo.
La mas grande tragedia espíritual, la constituyeron los que se tomaron el libertinaje de gobernar a los pueblos por el uso de las armas; nadie en su libre albedrío, pidió al Padre, emplear tan extraño y demoníaco sistema para convencer.
El llamado honor y patriotismo, nadie lo pidió al Padre; porque nadie pidió tampoco el extraño sistema de vida del oro; nadie pidió dividirse en naciones, ni explotar a otros, ni dejarse explotar.
Ningún espíritu pensante, pidió al Padre, dividirse así mismo; porque ninguno que se dividió así mismo, ninguno entrará al Reino de los Cielos.-
Todos pidieron lo igualitario hecho colectivo; todos pidieron perfeccionarse como un todo; nadie pidió a Dios, desentenderse de los problemas de los demás.
Todas las emociones del espíritu, conocieron una extraña geometría psicológica, que ni el espíritu que la sintió, no la pidió en el Reino de los Cielos; la psicología que se pidió en el reino del Padre, no incluía la división para nadie.
Muchos creyeron que confesándose, salvarían sus almas; profundo error de evolución de criatura; la extraña confesión nadie la pidió a Dios; porque todos pidieron la confianza en el divino Padre; por sobre todas las cosas.
En la prueba de la vida, surgió el extraño servilismo; servilismo que nadie pidió a Dios; todo servilismo de parte del que se valió de él, divide el fruto de luz, alcanzado por el espíritu; infinitamente ganó más en puntaje de luz, el que a otro sirvió; el que se hizo servir, nada ganó; porque las cosas había que hacerlas el mismo interesado.
El que a otro engañó, tiene divino juicio, por tan extraña práctica, que ni él mismo pidió en el Reino de los Cielos; todo extraño engaño se paga segundo por segundo; los que engañaron en la prueba de la vida, tienen que calcular ellos mismos, el número de segundos, que contenía el tiempo que duró el engaño; el instante del arrepentimiento marca fín a este extraño puntaje de tinieblas.
El cautiverio nadie lo pidió a Dios, porque coartaba las leyes del libre albedrío de las criaturas; todo extraño cautiverio, se paga segundo por segundo.
En la prueba de la vida, muchos hicieron sufrir a otros; el extraño sufrimiento provocado a otro, se paga segundo por segundo, molécula por molécula; nadie pidió a Dios, hacer sufrir a otro.
En la prueba de la vida, hubo mucha indiferencia por los que sufrían; nadie pidió a Dios, ser indiferente para con el sufrido; esta extraña indiferencia, se descuenta en puntaje de tinieblas es decir que esta indiferencia divide al puntaje de luz, ganado durante la vida; el descuento es segundo por segundo, del tiempo en que duró la extraña indiferencia.-
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