articulo de 1932 sobre la solidaridad y el separatismo ¿Qué pieza juega hoy ETA, al querer controlar lo social? ¿a Quien beneficia
¿QUIENES SON LOS SEPARATISTAS?
Sigue preocupando a la opinión pública española el pleito de la Generalidad Catalana y el Gobierno de Madrid, como resultado del fallo emitido por el Tribunal de Garantías al invalidar la ley votada por el Parlamento catalán sobre los contratos de cultivo.
Desplazada la cuestión de su verdadero origen, nadie sabe ahora a ciencia cierta a qué carta quedarse. Se ha enturbiado tanto la discusión, que, la verdad, no es fácil guiarse con acierto por el entresijo de cosas que a diario vienen diciéndose. Procuremos, pues, aclarar un tanto la situación y vayamos después a lo que interesa.
En primer lugar, una cosa resulta clara; que el pleito entre la Generalidad de Cataluña, se ha convertido en un pleito entre derechas e izquierdas, entre intereses obreros e intereses capitalistas, entre autonomistas y centralistas. O quizá mas bien, entre sedicentes autonomistas, que en el fondo son separatistas, y autonomistas que no quieren el separatismo.
El primero de los casos, o sea, que éste es un pleito entre izquierdas y derechas, es demasiado visible para entretenernos en señalarlo. No hace falta pues, insistir más sobre esa dicha cuestión.
Muy poco puede decirse también para demostrar que sea este un pleito entre intereses obreros e intereses capitalistas. Por que si se quisiera razonar ese punto de vista de la cuestión desde el ángulo que ocupa el de los “rabassaires” y demás agricultores catalanes, arrendistas o aparceros, quieran llegar a ser pequeños propietarios de la tierra que trabajan, es bastante razonable parte de lo que se dice, ya que en el fondo, más que a desaparecer la propiedad privada de la tierra, lo que hace es vincularlas a otras manos. La ventaja en esto está únicamente en que así la tierra la tendrá el que la trabaje.
El aspecto más interesante de la cuestión está, a mi modo de ver las cosas, en los sentimientos de acercamiento o de hostilidad que hacia el Gobierno de la República y hacia España muestran ciertos grupos interesados muestran los elementos interesados en la cuestión.
El verlo así es lo que me ha llevado a decir que la lucha está entre los autonomistas de verdad, y los que fingiendo serlo, en el fondo son separatistas de la peor especie.
Se ha dicho muchas veces, sobre todo al surgir polémicas de ésta naturaleza se ha querido hacer ver que Cataluña no era separatista, que los verdaderos separatistas no eran catalanes que gritaban: “¡Visca Cataluña lliure!” sino que eran los castellanos los que ofendían constantemente, con exageraciones absurdas, los sentimientos catalanistas de un pueblo.
Cierto es que hay muchos individuos de éstos. Pero ahora tampoco se trata de ellos. No es, pues, a los castellanos absurdamente enamorados del poder centralizador a quienes nos referimos, sino a los catalanistas, que llamándose autonomistas, en el fondo no es una autonomía lo que quieren, sino el separatismo; es decir, una autonomía que no sea tal, sino una separación.
¿Y quienes son éstos?, preguntará el lector. El mismo puede averigurlo. Fije bien su atención en lo que se dice y escribe, en lo que hablan y proponen ciertos personajes, de la política actual ¿republicana?, como antes lo fueron de la política monárquica, y seguramente conocerá quienes son. De todos modos, voy a indicar unos cuantos hechos, cuyas deducciones nos llevarán a señalarlos con seguridad.
En el curso de la polémica sostenida por el Parlamento español, al discutir el fallo del Tribunal de Garantías, Cambó, el jefe indiscutible de la Lliga Catalana,
Se levantó para decir que los culpables de lo que ocurría, eran los diputados de la Esquerra de Cataluña en las Cortes Constituyentes, los cuales, al discutirse las cuestiones relacionadas con el problema de la tierra, dejaron a favor del Gobierno central demasiadas prerrogativas, mientras que Rahola, el diputado de la Lliga Catatana, protestaba de las concesiones que se hacían.
Ahora bien: si el juicio no me falta, yo preguntaría en este caso concreto: ¿Quién es mas separatista, los que ceden más a favor del Gobierno de la República o los que exigen más concesiones a favor del autonomísmo regional? Indiscutiblemente, los segundos. Luego bien especificadas las cosas, son más separatistas, muchísimo más separatistas, los catalanistas que siguen a Cambó que no los miles y miles de catalanes que siguen a la Ezquerra.
Pero si se cree que tomo las cosas por los pelos al fundar mi aseveración, en las manifestaciones claras, concretas y precisas del jefe de la Lliga Catalana, lease a diario la Veu de Catalunya, el órgano peridístico de esa organización, y lo que los primates y los hombres representativos de dicho partido dicen constantemente en Cataluña.
No se publica un solo día el periódico sin que olviden de repetir que si los hombres de la Ezquerra fuesen más catalanistas y menos inclinados al gobierno de Madrid, de otro modo irían las cosas. Y llegan a más. Mientras que por la torpeza del señor Samper y por la inconsciencia de las derechas españolas que las han apoyado, las fuerzas de la Lliga Catalana está a punto de provocar una lucha sangrienta, una guerra civil entre Cataluña y el resto de la nación, a diario los dirigentes de la Lliga llaman a todos los catalanes a la concordia, para la aspiración común de rehacer la nación catalana. Y o yo soy tan ignorante que no entiendo de estas cosas, o bien al hablar de afirmar la nacionalidad catalana, implícito y explícitamente se habla del alejamiento de la nacionalidad española, ¿Qué esto, quizá, no está nada más que la intención? ¡Malo! Pues cuando estas cosas están en la intención, cualquier acontecimiento pueden llevarlo a la práctica.
Por lo tanto, hablar constantemente de la nacionalidad catalana, para colocarla por encima de la nacionalidad española, no será hablar de separatismo, si quieren ustedes que no lo sea; pero siempre será inducir a las gentes a encerrarse en el cascarón de su nacionalismo, para no abrir las ventanas a los aires de universalidad que tienen hoy todos los grandes problemas que preocupan a los hombres.
Más aún; pronto o tarde vendrán nuevas elecciones, y ante las masas populares comparecerán todos, los políticos de la Esquerra como los políticos de la Lliga. Solicitando el voto del ciudadano catalán.
Cuando esto llegue, yo afirmo que Cambó y los hombres que le siguen dirán desde la tribuna que el conflicto provocado desde el Gobierno de la República y el de la Generalidad, fue premeditado para obtener más ventajas a favor de la libertad total – que en este caso es separatismo- de Cataluña que las que habían obtenido al votar el Estado los diputados de Esquerra Catalana.
Tengo la convicción absoluta de que Samper se ha dejado engañar. Que las derechas españolas, inconscientemente y ciegas por la pasión, están haciendo el juego al separatismo de la Lliga. Y estoy segurísimo que no falta quien, en su fuero interno se reía de unos y de otros por lo bien que le ha salido la jugada. Aunque como dicen los franceses habrá que esperar para saber quien se reirá el último. Pues ya se sabe que quien ríe el último suele reír con más satisfacción.
(La Libertad, 11 de Julio de 1934)
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