Modo de hacerlo, los expertos peneuveros
Permanentemente hay en la Ertzaintza un 40% de bajas por depresión, y un 30% en los demás departamentos del Gobierno Vasco.
El acosado es un funcionario que provoca la envidia y el odio de compañeros o superiores y éstos no paran hasta conseguir que el acosado sea despedido o deje el trabajo “voluntariamente”. Le envidian porque NO SE SOMETE a las irregularidades que le proponen los jefes (firmar documentados que son puro chanchullo en favor de un afiliado, falsear informes para favorecer los del Partido-Guía, participar en actuaciones ilegales de subvencionar sin concurso alguno, etc.).
Es un trabajador que se ha negado a participar en comportamientos irregulares; un fraude, una irregularidad..., es decir, trabajadores extremadamente éticos o NO ADICTOS AL ABERTZALISMO.
Accede por méritos propios al puesto que ocupa, rinde, tiene iniciativas que funcionan en la práctica y EMPIEZA A NOTAR que sus compañeros ‘se olvidan’ de saludarle, recibe la advertencia de sus superiores de que el conjunto de los que comparten su trabajo están descontentos; si de repente siente que es invisible y no le hablan, no puede integrarse en su antiguo grupo ni a la hora del café, si le gritan y recriminan a solas, en las reuniones se tapa su voz con murmullos, si llega a sus oídos algo que no ha dicho ni hecho, pero se le atribuye.
Se empieza a dudar de su efectividad, se siente acorralado, pero no lo dice porque sabe que no van a creerle… y que BUSCAN SU DIMISIÓN.
Es un acoso sistemático que consigue que la víctima enferme: el sistema inmunitario se deprime, de modo que empieza a sufrir dolores de cabeza, musculares, lumbalgias… hasta trastornos cardiovasculares, infartos, propensión al cáncer, depresión severa y hasta muerte.
Y cuando no puede más y cae enfermo, tendrá que estar de baja laboral, con lo que, si trabaja en una empres pública, el acoso seguirá cuando se incorpore, más persistente si cabe.
Puede sufrir un tromboembolismo, fallo cardíaco o como poco una lumbalgia que le obligará de nuevo a estar de baja. Todo será utilizado en su contra. El nivel de estrés es ya insoportable: llega la depresión severa, con lo que los acosadores han conseguido que pierda su capacidad de reaccionar, la objetividad al evaluar causas y efectos y a odiar.
El estrés postraumático impedirá que salga del agujero y puede llegar la idea suicida. Incluso su consumación.
Es el crimen perfecto, pues si la víctima sobrevive, queda convertida en un cadáver moral, psicológico, social, con baja autoestima; suele tener pesadillas durante al menos dos años, crisis de ansiedad y sentimientos de impotencia ante la injusticia sufrida y la impunidad de los criminales, de la que se da cuenta muy tarde.
Varios especialistas en este fenómeno maquiavélico han definido esta estrategia de acoso y derribo, difícilmente demostrable, como TERRORISMO PSICOLÓGICO.
Salta la alarma cuando se estima que el 20% de los acosados acaban suicidándose.
HOY, en las administraciones vascas se da contra quienes teniendo gran capacidad intelectual se niegan a secundar las IRREGULARIDADES que les proponen.
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