Ir a inicio de Foros
 Cosulta tu correo Consulta tu correo    Buscar en Internet:       
Ver Mensaje Individual - Actualidad + Artes + Letras
Ver Mensaje Individual
  #37  
Viejo Ayer, 22:10
HelenaBrown
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/may/07
Mensajes: 186
Predeterminado Un Cuento

No pude entrar al nuevo foro, por favor, Fernberg envíame name y password a éste.
Mientras, acá va un cuentecito que transcribiré al otro en cuanto tenga los datos
Helena







VERAZ, MUY VERAZ


Rosita ha dicho gracias, al mirar con desaliento el soufflé de verduras que le sirven. Sus pupilas han llegado al peligroso límite del desdén. Un buen observador hubiera notado el cambio, porque Rosita es muy formal y educada, pero su cualidad principal es ser veraz... muy veraz.

Su vestimenta, eso sí, delata de algún modo su esquizofrenia. Ella usa la mejores galas que usó mi madre y se cambia de ropa cuatro veces al día. Para la hora de almuerzo ha escogido una solera de gasa con flores en tonos rosa y azulino, colores de los años cincuenta. Este atuendo pudiera parecer acorde con la moda actual, si no fuera acompañado de un sombrero negro de fieltro con cuatro golondrinas en actitud de volar. Con el sombrero parece tener cincuenta años, pero tiene diez menos y es mi hermana mayor. También está sentada a la mesa mi hermana Inés, cuya belleza se ha mantenido incólume por la falta de quehacer y las cremas regeneradoras. A su lado Antonio la mira con el mismo embeleso que hace quince años,cuando se casaron. Verdaderamente forman una linda pareja en el sentido literal... solamente. Yo soy la última comensal, aunque por las circunstancias, la más importante; soy visita en su casa de campo, la que fue de mis padres. Ahora pertenece a la sucesión y la habitan Antonio, Inés y nuestra hermana enferma.

Cuando sirven el postre, la mirada de Rosita ha vuelto a perturbarme. Ella ha dicho no, gracias a las manzanas con miel y agregó: Te acuerdas, Gloria, de la torta Pompadour de los tiempos de mis papás?. Yo contesto sí... me acuerdo. Mi cuñado Antonio puso cara agria y dijo: A mí me gustaría poder comer tranquilo en mi casa. Rosita acomodándose más atrás el sombrero de golondrinas, se levanta, dice permiso y sale diciendo... casi arrancándose: A mí me gustaría comer mejor en el tercio de mi casa.

Son muy inteligentes algunos de estos enfermos dijo el doctor a mi madre años atrás. También aseguró que un entorno familiar cariñoso y los medicamentos, harían de Rosita un ser amable y apacible.

-Por qué le hablaste en ese tono? -pregunto yo a mi cuñado.
-Tú también la defiendes! -contesta él.

En ese instante Rosita ha vuelto para llevarse un vaso de limonada fría y mirando amablemente a Antonio le dice: Tampoco trabajan los miércoles los abogados?. Hoy es miércoles e Inés ha dado explicaciones que nadie le ha pedido. Tú sabes, Gloria, el feriado judicial... perjudica tanto a los abogados.

Tampoco el jueves fue Antonio al pueblo, a su estudio jurídico. A las tres de la tarde, después de una sobremesa que mi cuñado animó con dos whiskys dobles, nos fuimos al corredor que da al jardín. Allí la fuente de agua y el zumbido de los moscardones han hecho dormir a Antonio y adormecer a Inés y a mi. Rosita vestida de piqué celeste y adornando su cabeza con una capelina de paja italiana sembrada de anémonas, teje a palillo una filigrana blanca en lana partida; y yo la miro. Inés que intuye lo que pienso dice: Teje de memoria, son treinta corridas de puntos distintos, pero jamás se le olvidan!

Rosita teje con la mirada fija a la altura de sus ojos. Estará repitiendo dos derechos, dos revés, una vuelta, y tres derechos...?, me pregunto yo, o vagará en el mundo de los anhelos no expresados, porque lo que teje Rosita son chales de guagua. El próximo invierno sus chales abrigarán la piel de un niño que tal vez ella nunca llegue a conocer. Yo compro sus chales... y los guardo hasta que nace un niño de una amiga o de un pariente.

Inés tiene sed y pide a Rosita que vaya al repostero a buscar jugo Apúrate que no es para mañana!, agrega. Yo percibo en Rosita una actitud de perro apaleado. Reacciono.

-Por qué le hablas así!
-Si no le hablo así, ella rezonga, dice.
-Es enferma, Inés! y agrego, además tú no la tienes gratis. Se te paga íntegro el montepío de mi papá... y cobras el arriendo de dos casas en Santiago, con eso vive bien una familia grande!
-Tiene problemas con Antonio, dice Inés, él no la quiere.
-Por qué no la quiere?, la pobre teje y teje todo el día, digo intentando acallar lo que he logrado percibir en las palabras e intenciones de Rosita.

El diálogo lo interrumpe un ronquido de Antonio. Inés y yo nos reímos y conversamos de lo nuestro... los hijos... la familia... El zumbido de los moscardones y el latir del agua de la fuente terminan por adormecer también las voces. A las cinco en punto llega Rosita a servir el té con tostadas. Se ha puesto un traje sastre de lino blanco y un sombrero beige con plumas de gallineta. No toma el té con nosotros, pero al posar la bandeja en la mesita de fierro dice muy amablemente no hay galletas, hay mucho whisky, pero no hay galletas, Gloria, has visto que lindas se dieron las hortensias este año?, agrega intentando diluir su comentario.

En la noche he escuchado discusiones entre el matrimonio. Luego Inés va a mi pieza y llorando dice: intérnala. La palabra tenía un sutil acento de resignación, que yo traduje como intérnala aunque no tengamos qué comer, pero no percibí compasión por el futuro de Rosita... sólo vi en Inés un gesto de autocompasión.
***

Tres largos días estuvimos Inés y yo analizando la situación de Rosita. Las conversaciones concluyeron en categóricos postulados sicológicos, económicos y hasta sociológicos. Veredicto final: ella viviría en mi casa de Santiago.

-Ahora verás, Gloria -dijo Inés en un tono premonitorio inquietante.
-Bueno, Inés, ya verás tú que yo me las arreglo; pero internarla, NUNCA.

Nos demoramos una semana en preparar maletas, sombrereras y jaulas con caturritas y canarios. También debimos incluir dos abultadas bolsas con restos de lana en tonos pastel. Todo esto se hizo bajo la mirada atenta y desconfiada de Rosita. Finalmente, ella agregó un envoltorio que contenía un enorme San Antonio de yeso. Yo creí morirme con sólo pensar en el santo, parado sobre la cómoda sheraton de caoba de la pieza de alojados de mi casa. Pero no le dije nada. Quería demostrarle a Inés que con un poco de buena voluntad...
***

Por qué me habrá prohibido mi hermana Gloria usar sombreros. Me deja ponérmelos dentro de la casa, pero no puedo ni asomarme a la puerta con alguno en la cabeza. Mi cuñado Ismael no quiso que pusiera a San Antonio en la cómoda de mi pieza. Lo mandó dejar al sótano, junto con un paquetito de velas que yo traje para prenderle. Así yo creo que no me voy a casar nunca. Bueno, será la voluntad de Dios.

Esta casa es bien bonita, tiene un jardín con muchos pinos. Mi hermana Gloria los llama coníferas. Yo encontré un lugar en el jardín para tejer, debajo de un jacarandá. En las tardes llevo una silla y me siento. Pero no puedo poner la silla en el mismo lugar porque Gloria dice que se puede secar el pasto. Todos los días yo saco la silla y la coloco, un paso más a la derecha o un paso más a la izquierda. Así no molesto a nadie.

Aquí se come bien... en el comedor. A veces hay salmón, torta de almendras, panqueques con langostinos. Claro que en la cocina no se come lo mismo. A veces a mí me toca comer en la cocina. Por ejemplo cuando hay visitas... porque dice Gloria que no cabe tanta gente.

Pero igual estoy contenta porque las empleadas me quieren harto y me dicen señorita Rosa.

Lo que no me gusta mucho es como me trata mi sobrino Ismaelito. Cuando llega con amigos me hace salir del living. Tampoco a Gloria le gusta mucho que yo me siente ahí. Dice que se desordenan las plumas del sofá y que dejo la alfombra persa llena de pelusas de lana.

Ya han pasado seis meses desde que me vine de mi casa, pero yo no sé si me acostumbro a vivir aquí.
***

Hoy han venido a Santiago Inés y Antonio. En el almuerzo, Rosita se ha sentado junto a mí y al servírsele el salmón con salsa americana ha dicho:

-Inés tu sigues con la costumbre de que en el comedor se coma lo mismo que en la cocina?

Ismael la miró y carraspeó un poco. Pero no dijo nada. La conversación se dio en torno a la política, en forma agradable porque compartimos idénticas ideologías. Cuando le fue servido el postre, un flan de caramelo con helado de vainilla, Rosita dijo gracias, y mirando a la empleada por sobre su hombro agregó: Ustedes comerán manzanas en la cocina?
***

El abundante almuerzo nos ha llevado a reposar a Inés y a mí debajo de los tilos del jardín. Rosita, a la sombra del jacarandá, teje un chal de filigrana blanca y desde la silla de playa nos observa de reojo.

Inés y yo nos miramos y decimos casi al unísono Internémosla!.

FIN
Responder citando mensaje



Comunicación y utilidadesComprar y venderInformaciónOcio
Correo
Tu web gratis
Foros
Chatmania.com
Logos y Melodías
Postales
Guía e-mail
Agenda
Antivirus
Compras
Subastas
Ofertas
Coches
Móviles
Clasificados
HispaVista Empresas
Viajes
Fotografía
Dominios
Telefonía
Coleccionismo
ADSL
Inmobiliaria
Páginas Amarillas
LaBolsa.com
Trabajos.com
Guía - Buscador
Noticias
El Tiempo
Horóscopo
Loterías
Formación
Canal Mujer
Blogdiario.com
MegustasMucho.com
Quedaconmigo.com
Cine
Música
Juegos
Software
Compañeros
Casino Poker
 
Guía - Buscador:

Mapa Web - Publicidad - Escríbenos - Notas de Prensa - Trabaja en HispaVista - Investors Relations - Tu sitio favorito
Atención al usuario: 807 488 376


Copyright © 2007 HispaVista · Aviso Legal