Hola a todos, con respecto al texto de este muchacho de 26 años, me gustaría compartir mi opinión al respecto.
Tengo 17 años y desde los 10 sufro de hiperhidrosis. Es una enfermedad muy particular debido a que la sufre muy poca cantidad de gente y es realemnte engorroso tener que convivir con ella.
Los que sufrimos de esta enfermedad sabemos lo difícil que es relacionarse con gente, sean familia, amigos o personas desconocidas. En mi caso, he dejado de asistir a ciertas fiestas o reuniones por miedo a que la sudoración se note, cosa que pasa todo el tiempo. Las situaciones tensas, los ambientes cerrados, los viajes largos,los días de humedad alta y el nerviosismo mismo que produce tener hiperhidrosis te hace sentir mal.
Mal, porque ves a aquella gente que no tiene nada, no suda ni cuando hace ejercicio, mientras mirándote a vos mismo te imaginás todo el dinero que invertiste en desodorantes, soluciones inútiles y quién sabe de algún mecanismo mágico que te recomiendan, y que lo hacés, porque lo único que querés es estar bien.
A medida que escribo, el teclado y el mouse se van llenando de diminutas gotitas que, como siempre, me voy a encargar de limpiar antes de terminar.
A veces es difícil seguir, intentar y darte cuenta de que eso que estuviste haciendo por meses no soluciona nada, o da resultados parciales que te alegran, y después te hacen sentir peor, porque a la larga no funciona. Pero hay que saber que no todo es en vano, la gente que tiene hiperhidrosis y hace tratamientos está buscando un cambio radical en su estilo de vida, un estilo tranquilo y libre de esa presión constante de estar pensando en la enfermedad, metida táciamente en cada charla con amigos o evento social.
Particularmente estos dos últimos meses estuve realizando un tratamiento homeopático, debido a que como estudiante iba a viajar a Bariloche en celebración de mi último año como estudiante de secundario. Como siempre, empiezo cada tratamiento con una cuota de inseguridad y duda. Mi viaje de egresados transcurrió en una normalidad que me pareció increíble. Ese era mi miedo, no poder disfrutarlo. Estaba aterrorizada. Tomé los medicamentos de manera religiosa y respetando cada horario, no importaba lo que estuviera haciendo en ese momento. No estoy del todo convencida, como me pasa con todos los tratamientos, pero hubo momentos en los que no podía creer que mis manos no sudaran y que mi remera estuviera limpia. Voy a terminarlo y volver a comentarlo acá.
Con mi familia decidimos que este iba a ser el último antes de la operación. No estoy en contra pero me asusta un poco, aunque estoy decidida en que si me tengo que operar, lo voy a hacer.
A todos los que pueden entender este texto, les digo que no se desesperen y que busquen todas las soluciones posibles, así nos ayudamos entre todos.
Gracias
|