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Viejo 21/Feb/04, 00:12
navarrorum
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Predeterminado Navarros aquitanos invadiendo ALBANIA y GRECIA

Por los años de 1366 concertábase el matrimonio del infante D. Luis de Evreux, conde Beaumont-le-Roger, hermano del rey de Navarra Carlos el Malo y lugarteniente suyo en el reino en sus ausencias, con Doña Juana de Sicilia, duquesa de Durazzo, hija de Carlos de Sicilia, de la rama de Anjou-Tarento, segundo duque de aquel estado, que también se llamaba reino de ALBANIA.

Mantúvose la dinastía angevina en aquel lejano territorio hasta 1368, en el que el albanés Carlos Topia se apoderó de Durazzo, cuando precisamente el casamiento de Luis de Evreux con la princesa Juana, ponía fin al débil gobierno de una mujer, empuñando sus riendas mano más vigorosa.
Este príncipe, además, podía contar con el apoyo de su hermano el rey de Navarra, y hasta con el del Rey de Francia, que le había facilitado poco antes de su casamiento 50.000 ducados destinados a la guerra contra los Albaneses.

Al tener noticia de la caída de la capital de su estado el infante de Navarra pensó seriamente en su conquista, y ya en 1372 se entendió con un cierto capitán e mercenarios, llamado Ingeram de Coincy, el cual se comprometió a alistar en la Gascuña, un escogido cuerpo de quinientas lanzas y quinientos arqueros de a caballo, para dirigirse a la conquista del Regnun Albanie contra Carlos Topia y Jorge Balsic.

A este reclutamiento que podemos considerar como el más numeroso, pero no principal núcleo de la futura Compañía navarra, siguieron otros en años sucesivos, hechos principalmente en su misma tierra de origen.
Desde 1374 hasta muy entrada la primavera de 1376, no cesan los preparativos de dineros pedidos por el rey a los recibidores, bailes y merinos de las montañas de la Ribera, de Olite, Sangüesa, Ultrapuerto, Tudela y Berbizana.

El rey de Navarra quiso contribuir asimismo por su parte a esta empresa, con 100 hombres de armas. No insistimos en este punto, ni daremos aquí cuenta de los nombres de todos los caballeros navarros y gascones que tomaron parte en el alistamiento -algunos de los cuales se hicieron más tarde famosos en en los anales de la Grecia medioeval-, ni de los contingentes, con que se alistaron, por haber tratado ya de ello ampliamente, en nuestro primer ensayo histórico, antes mencionado .

Las gentes reclutadas en Navarra se embarcaron en Tortosa entre el mes de febrero de 1375 y el de junio de 1376. Es de suponer que estos refuerzos llegarían tarde a la Albania, cuando el infante D. Luis se encontraba empeñado en la guerra -sino es que ya nohabía sucumbido en ella- para la reconquista de su Principado.

Nada sabemos de esta lucha, sino que en ella perdió la vida aquel heroico caudillo, hecho que debió de acaecer a mediados de 1376, como quiera que ya en este mismo año había llegado la noticia de su muerte a conocimiento del rey de Navarra, el cual se tomó por cierto más interés en la expedición de sus naturales a Oriente, que nuestro Jaime II de Aragón por la de la famosa Compañía Catalana.
En lo que no cabe duda alguna es en que la Compañía navarra, a las órdenes de D. Luis de Evreux, logró arrancar a Durazzo del poder de los Albaneses.


Los Navarros en Durazzo
Cerca de tres años permanecieron los Navarros en la entonces empobrecida pero estratégica capital de la Albania, a la cual además hacían malsana los numerosos pantanos que la rodeaban.
La situación en que quedaron, y la insegura suerte a que les condenaba su alejamiento de la metrópoli, no podían ser de su agrado, sobre todo desde que la duquesa viuda de Durazzo, su soberana, poco después de la muerte de su primer esposo, D. Luis Evreux, contrajera nuevas nupcias con Roberto, duque de Artois.

Con la muerte de su caudillo el infante D. Luis, y con el nuevo enlace de su antigua señora Doña Juana de Durazzo, es natural que los Navarros se consideraran desligados de todo compromiso de fidelidad para con ella, y que comenzasen a pensar seriamente en su difícil y embarazosa situación, en un todo semejante a la que se había hallado a principios de aquel siglo la Compañía Catalana, en Casandria, cuando la muerte y desaparición de todos sus jefes.


Los Navarros ofrecen sus servicios a Pedro IV.

Desamparados en tan lejanas tierras y sin recursos para regresar a la propia, pensaron entonces en ofrecer sus servicios al rey Pedro IV de Aragón, que tan benévolo fué con ellos cuando emprendieron su atrevida odisea.

Este proyecto les permitía acariciar la idea de un más pronto regreso a sus hogares. Tuvo lugar este hecho en el mes de Junio de 1377. El monarca catalán contestó a los jefes de la Compañía, que estaba dispuesto a trasladarles a sus estados, y aceptar sus servicios, una vez obtenida la natural licencia de su soberano legítimo el rey de Navarra, al cual pedía al mismo tiempo que les enviara dos buenos buques.

Mas para ello, añadía en su contestación a los caudillos navarros, era necesario también que llevasen consigo sus caballos y sus navíos propios, de los cuales habían buen cumplimiento. Tomó una parte muy activa en estas negociaciones, además del enviado de los Navarros Martín de Xalets, el conde de Ampurias, primo del rey aragonés.


Los caudillos de la Compañía navarra.

Estas negociacionies se gestionaron en nombre de cuatro caudillos de la Compañía, que, al quedar acéfala, es probable fueran designados para gobernarla, viniendo a constituirse en una especie de República militar autónoma, como en caso parecido, después de la prisión de su último caudillo, Bernardo de Rocafort, lo hizo la Compañía catalana.
Estos cuatro caudillos eran por el orden en que en el documento aparecen designados, Mossen Pedro de la Saga, Mahiot de Coquerel, camarlengos del rey de Navarra, Juan de Urtubia y Guarro.
Estos dos últimos ostentan el título de escudeors, o de bailets de cambra como se les llama también en los documentos del Archivo de Pamplona.

En los registros de alistamiento, Mosen P. de la Saga, o Pierres de Lassaga, o de Laxaga, como se le denomina en otros testimonios diplomáticos posteriores, lleva el título de caballero, y también el de camarlengo, y fué el designado por el infante D. Luis para ir expresamente a Navarra, con objeto de reclutar gentes de armas de socorro para su campaña de la Albania.

Los nombres de estos cuatro caudillos nos afirman en la idea de que las huestes que pasaron directamente desde Navarra en 1376, fueron las que constituyeron el núcleo principal o nacional, por decirlo así, de la Compañía, y las que, prevalecieron largo tiempo sobre los elementos heterogéneos de distinta procedencia, ya gascona, ya francesa o italiana, que más tarde aparecen preponderantes en el reparto de los feudos de la Morea.
En esta ocasión hacen su primera aparición histórica en el escenario del Oriente, como jefes de la Compañía navarra, los que han de ser en él sus principales caudillos a saber; Juan de Urtubia y Mahiot de Coquerel.


LOS NAVARROS EN LA MOREA

Fracaso de las negociaciones con Don Pedro IV. Los Navarros son invitados a pasar a la Morea.
La historia enmudece en el momento mismo de iniciarse las anteriores negociaciones de los mencionado jefes de las bandas navarras con el rey Ceremonioso.

Que no alcanzaron el resultado apetecido, bien claro lo muestran los confusos e inesperados hechos posteriores que nos las presentan, no ya en su primer campo de combate de Durazzo, sino bien lejos de él; en la Morea o GRECIA peninsular, sin que podamos explicarnos el motivo de tan repentino cambio de dirección.

No fué éste como pudiera juzgarse a primera vista, el que aquellas huestes, poco antes vencedoras, fueran expulsadas por los Albaneses de la reconquistada ciudad de Durazzo; ya que el segundo esposo de la duquesa Juana de Durazzo -viudad del infante de Navarra-, el duque Roberto de Artois, todavía estaba en posesión de la ciudad en el año 1379, en el que los Navarros habían hecho ya su aparición en la Morea y en la Boecia.

Cabalmente en esta época figuran un capitán y castellano, en calidad de vicario o lugarteniente general del duque Roberto, que a tales cargos parecen referirse, los designados con los nombres griegos de Prokathemenos y Kastrophylax.

Fracasado su primer intento de servir al rey de Aragón, no era de esperar que aquellos aguerridos soldados quedaran ociosos; que aquel formidable instrumento de combate dejara de ser utilizado por algunos de los señores que se disputaban el predominio del Peloponeso, y que más o menos ponían también sus miradas codiciosas sobre el desquiciado dominio de los Catalanes en Grecia, próximo a su ruina.

Así vemos solicitados, para que se trasladen a la Morea, a los principales caudillos del antiguo ejército de Luis de Evreux, en poco espacio de tiempo, desde 1378 a 1380, por tres distintos personajes; Nerio Acciajuoli, señor de Corinto; el gan maestre de la Orden del Hospital, Juan Fernández de Heredia, y Jaime de Baux, príncipe titular de la Acaya, y último aspirante latino a la corona imperial de Bizancio.

Úlima edición por tellagorri fecha: 14/Jan/06 a las 23:11. Razón: Corrección estética
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