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¿por y para qué?
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  #11  
Viejo 2/dic/04, 13:01
imilchil
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 21
Predeterminado Re: Re: ¿por y para qué?

No conozco del desierto mas que la zona de Er Chebi y no muy bien, pero a mi me dió la impresión de que aquello es como un gran plató de cine, todo muy preparadito para que los guiris disfrutemos de nuestras fantasias, chicos con gandoras, dromedarios, tam-tam, etc. como he empezado diciendo que solo conozco eso, imagino que para los que estais mas acostumbrados al tema, todo sera diferente.
Esa es mi apreciación, sin obviar en ningún momento la belleza del lugar, que realmente lo es. Imilchil
A mi me provoco una grata sensación, soy un amante de los grandes espacios, pero particularmente siento esa misma sensación en el mar, particularmente me enganchó mucho mas el atlas que el desierto en si.


> jedzera ha escrito:
>> El desierto, como todas las cosas, sólo devuelve lo que ya existía en nuestro interior. Aunque antes de ir no tuviéramos ni idea... nlnl2 ha escrito:
>> El desierto... y mas que éste en especial, el sur, todo el sur del hoy Marruecos.
>>
>> ¿ Qué es, que pasa ahí, que es lo que pasa para que siente así al visitante?
>>
>> Aprovecho este momento para dar aviso a los hastiados de la "metafísica" a poder abandonar el mensaje si así lo desean, en parte va a ir de ese rollo, y así no obligo a nadie.
>>
>> Hablaré sólo de visitantes, no entraré en cómo sienta a los lugareños, no porque me diera para un libro sino hasta para mas de una vida, ni del aspecto literario, interesante y extenso, ni,- intentaré en la medida de la posible evitarlo- de las cosas mas puramente ligadas con la religión, complejas e infinitas para mí.
>>
>> Yo quiero hablar de nosotros, de los foreros, de los viajeros, de la coleguita fumeta que va a ver aquello, de las familias enteras que viajan por el sur, de aquel loco enamorado venga a escaparse una y otra vez, de esas amigas que descubren un mundo nuevo que les atrapará sin duda, de mi prima Paquita que un día se lía la manta a la cabeza y se pega un garbeo por el sur, del recorredor insaciable curtido por el sol que sabe mas que nadie que nada sabe, de Ambrosio, jubilado que dice esta es la mía, del "Jero" el motero, extraviado y extasiado que mientras galopa piensa "qué fuerte" "qué auténtico", de Pepín, uno de esos mochileros con el culo en forma de asiento de autobús, y de Sidi Pepe, ornitólogo barbudo flipado con el petirrensus coloradum vulgarum.
>>
>> Y quiero hablar de él, del "país", no importa dónde, desde cualquier cima del Alto Atlas o Anti-atlas a todas sus vertientes sur y orientales, de las montañas, de los pedregales, de los arenales, de los oasis, de las gargantas y cañones, del "país de las kasbash", del "país argan", del sahel, de las costas atlánticas, del puro desierto, de las zonas fronterizas, de los pasos, de esos " en medio de la nada", de los grandes y pequeños oueds y sus regiones, del Dra, del Nun, de la Bani, del Sahgro, del Mgoun etc., etc...
>>
>> Qué pasa allí para que nos atrape como a un marinero la mar, como un caramelo a un niño, como al poeta tu pelo.
>>
>> Qué pasa para que nos sintamos así estando allí, qué pasa para, en los tiempos que corren, exista hasta un foro como éste.
>>
>> Olvidémonos si podemos de los lugareños, que es como si una paella se hiciese sólo con arroz, sin mas ingredientes, pero pensemos sólo en la tierra, en los paisajes, esa sensación a la que como mínimo habrá llegado cualquiera que haya seguido leyendo hasta aquí, qué motivos podemos pensar que produce esto.
>>
>> A mi me gustaría saber vuestra opinión, si es que fuera pedir demasiado vuestra sensación.
>>
>> Sin entrar en "energías telúricas", "líneas magnéticas" o cosas parecidas, se lee o se escucha a menudo que puede que haya un subconsciente común, mas palpable en unos que en otros, que reconozca, algunos lugares africanos como una especie de memoria colectiva que recuerda el lugar de dónde se procede, o al menos del lugar dónde tomo conciencia su existencia.
>>
>> Y que nosotros al estar allí notamos lo mismo que el amnésico que después de un accidente va recuperando mas o menos la memoria.
>>
>> Esto puede ser una chorrada o no. A lo mejor se ha leído algo parecido en alguna parte y se siente esto, condicionado. A lo mejor el lugar donde antes tomaron conciencia nuestros ancestros no fue allí y fue otro, a lo mejor fue allí pero la conexión con el hoy es pura imaginación. A lo mejor la sensación relacionada con eso, nada tiene que ver.
>>
>> A lo mejor puede que sea la casi total ausencia de vegetación.
>>
>> Esto es lo que mantiene, demoledor, Pepín, el eterno mochilero, profundo especialista de autobuses de los cinco continentes y desiertos varios, llamado por los amigos del barrio, los de toda la vida, "el ausente", por razones obvias.
>>
>> Él, si se pone "metafísico", cuando nos dice, convencido, que puede que la cubierta de vegetación ( árboles, matorrales, hierbas etc) que hay viviendo y chupando de la corteza de un paisaje, amortigüe o transforme algún tipo de energía o sensación que la tierra pudiera irradiar, puede que también esta sea la explicación, en otra escala, de porqué en general es mas sano vivir en el campo que en la ciudad, puede que extrapolado al desierto, donde nada interfiere, recibamos de la tierra, de la arena, de las rocas, de las piedras mas de lo que nos imaginamos.
>>
>> Se pone aún mas serio, y alza la voz, la lluvia rebota sobre el techo de la furgoneta del Sepia, varios pares de ojos de los que allí estamos totalmente emperrados en llenarla al máximo de humo se fijan aún mas en él.
>>
>> Si queda alguien que aún ve, que aún se imagina el desierto como una sucesión de dunas y arenas, que se olvide, el desierto, es montaña y planicies, cañones y colinas, piedras, tierra, polvo, vida, oasis, en ocasiones vegetaciones exuberantes, pero no sólo la arena y el sol.
>>
>> Parece que hasta nos esta riñendo, alguien baja de volumen a los Zeppelin, "el ausente" se calma algo.
>>
>> En los desiertos norteños de Méjico uno reconoce enseguida que no se encuentra en el Sahara o en sus aledaños, no sólo porque no haya oasis exactamente tal como los imaginamos, o porque en vez de pozos hayan "tanques", o porque la luz americana es diferente, sino pudiera ser porque es un suelo cubierto de vegetación espinosa, tanto que en algunas zonas es difícil andar, siendo esta la mayor dificultad del caminante y dónde gigantescas plantas y cactus de todo tipo, dándole al paisaje un aspecto único, pero la "sensación" es diferente, no es de embriaguez casi continua como en África.
>>
>> Yo, que nunca he estado en el Tanezrouft -aunque sueño con ello-, lo imagino, tan recto como los desiertos patagónicos del sur de la Argentina, en éstos la llanura es tan recta, tan plana, que hasta la base de las nubes se vuelva totalmente recta, como trazadas por un tiralíneas colaborando para que el paisaje esté formado por líneas rectas y puras perspectivas. A lo que también ayuda, nuestro primer impedimento que hace imposible el gozo del alma y la sensación de libertad, como en nuestro querido Sahara, y son una interminables, eternas y muy abundante vallas, palos y alambre de espinos que delimitan e imagino que cercan y cierran, extensas y enormes zonas de pastoreo de vacas de rancho, todo, está supeditado a esto, la tierra ha sido domesticada y subyugada, el corazón del que intente ser un romántico en libertad será un corazón partío.
>>
>> Pepín, aunque no lo cuenta yo lo sé, le gusta llegar a "su" desierto como él dice, pasear un rato y sentarse sin hacer nada, al tiempo si le apetece lía tranquilamente algo de fumar o se pone un poquito de música, mas tarde se levantará andará cinco minutos o trescientos metros, en cualquier dirección, sin buscar ni intentar llegar a ningún lugar, y se volverá a sentar en otro punto cualquiera pasando el resto de la tarde en un estado de quietud y paz por él tan deseado, saboreando su libertad. Miles y miles de horas en autobuses que se dirigían siempre a alguna parte, hacen que se reboce en el gustazo de no tener destino, ni sitio al que llegar.
>>
>> Porqué el desierto abruma al recién llegado..., dejemos ya a Pepín, tengo otro buen amigo, "el Jero", un tío alto, fuerte, bregao, con harley y todo, que las primeras noches, no quería salir afuera a pasear, le daba miedo, hablamos de los lindes de un oasis, de la puerta de un hotel y de su rampa de acceso que daba al imponente secarral, él decía que de allí no pasaba, que le bastaba, que era muy fuerte, tuvimos algo de mala suerte porque la primera noche tuvo lugar un incidente desagradable con un perro y se escucharon muchos aullidos , total que pasamos las noches en la terraza del hotel ( dónde, no se estaba nada mal, ni mucho menos) y los días los aprovechamos para sumergirnos en el oasis y sus gentes o en el desierto y sus montañas. Se volvió encantado, rompió sus esquemas sobre miseria y topicazos del tipo atalajacalaestaca. Eso sí debo confesar en honor a la verdad que cuando escuchaba las llamadas sagradas, el muy animal me decía si es que había metido gol el Valencia. Lo cual me parecía una auténtica falta de respeto, cosa que le hacía reír orgulloso de su gamberrada.
>>
>> En cambio, ¿ qué le pasa a mi prima Paquita para que vuelva con ojos destellantes contando maravillas?
>>
>> Tal vez lo que le pasó es que le sentó muy bien romper con la rutina , pero entonces porqué nuestro sur le impactó mas que sus anteriores viajes, dónde también había roto con su rutina.
>>
>> Es difícil seguir sin poder hablar de las gentes.
>>
>> Y es que en las piedras, en la tierra, en el cielo, Paquita descubrió un montón de colores nuevos, y escuchó por primera vez el silencio, y notó cuando atardece que existe un potente bienestar con flujo de fuera para adentro, y cuando en ese momento escuchó la llamada a la oración del lejano oasis, ella, laica a tope, como la mayoría de las gentes que conocía, con la piel de gallina, descubrió las primeras grietas de sus convicciones. Y con la duda su mundo tembló. Allí no habían escudos, ni intermediarios, su alma rompió en añicos la caja polvorienta dónde había pasado los últimos años, toda su vida, y se esparció por las llanuras.
>>
>> Y Paquita cambió su oficina por las montañas, enterró los pocos complejos que aún le quedaban entre insinuantes y sensuales velos y telas- antes muerta que sencilla-, se puso un nombre nuevo, aprendió sonidos que nunca antes había oído y se sentó a esperar que las cabras regresasen de la montaña, encontrando en su persona de mujer sofisticada y moderna un inesperado y muy profundo placer en ordeñarlas a la caída del sol, antes de emparejar madres e hijos para definitivamente separarlos hasta la mañana siguiente, mientras las finas voces de sus amigas y hermanas, ríen en medio de una conversación exageradamente picante consistente en comparar ciertos machos cabríos con ciertos hombres, de ciertas semejanzas por lo que parece..
>>
>> Hoy baila y bate las palmas entre sultanas de noches estrelladas, y se comenta hasta en los mas apartados oasis, que hay una princesa de tierras muy lejanas, que canta con la mas afilada voz de brillo bereber, arrancado los suspiros de los hombres mas rudos, que desean poder olvidar el sendero que conduce a casa, pues en realidad creen que ya llegaron al Paraíso.
>>
>> Cuando quiere viene, cuando quiere va.
>>
>> Despierta cada mañana cantando que es libre como el viento.
>>
>>
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