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El Duque de Ahumada creó un cuerpo militar de seguridad, movido a caballo por las zonas rurales más desamparadas.
Fue un visionario, pero hoy España es más urbana que rural, y los siete niños de Ecija, Pasos largos o El tempranillo trabajan en Marbella con corbata y cuello blanco. Es hora de enterrar al duque de Ahumada, con honores. Casas Cuartel apartadas con olor a recocido y disputas de mujeres; las rodilleras del pantalón relucientes de jabón Lagarto; servicios de 48 horas o más y calabozo por un bocadillo en una guardia. No deja de ser paradójico que un militar nos ponga una multa de tráfico, y la militarización de la Guardia Civil apesta a uso de mano de obra barata y de obediencia ciega, enviable a misiones en el extranjero de paz o interceptación. Otros países (Italia con sus carabinieri) siguen este sistema, pero algún día no muy lejano el PS o el PP quitarán el Código de Justicia Militar de la cabeza de estos hombres y mujeres. Para la nueva delincuencia no hace falta arma larga sino más ordenadores.
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Etxekoandre Ama de casa |
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#2
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Voy a disentir de la compañera Etxekoandre. No te disgustes, porfa.
Cita:
No albergo animosidad alguna respecto a la Guardia Civil, y si bien no puedo decir que tenga demasiados conocidos que pertenezcan a dicha institución, sí que he mantenido relaciones a título meramente personal con algunos antes de que los cometidos de la “pretérita” fuesen barridos del mapa vasco y sus unidades reconcentradas y minimizadas a escasos puntos, casi todos ellos en las capitales. No albergo animosidad alguna pese a haber soportado -como el resto de ciudadanos- los numerosos controles de carretera, el que te parasen en Tarancón, Mansilla de las Mulas o cualquier otro punto de la geografía española sólo porque tu vehículo llevaba una placa de matrícula vasca. Ellos hacían su trabajo y yo el mío. En las relaciones personales que mantuve con algunos de ellos, nunca nos ocultamos, ni yo ni ellos, pese a que en aquellos tiempos raro era el día en el que una patrulla no fuese ametrallada o uno de sus compañeros fuese asesinado por los pistoleros. A la vuelta de los tiempos esos pistoleros resultan ser los abanderados de la paz y un dechado de virtudes. De tales relaciones he ido conociendo una serie de vivencias de estos hombres, tanto de muros adentro de los cuarteles como de anécdotas variadas respecto a los servicios que prestaban de cara al público. Luego, ustedes ya lo saben -porque lo he contado numerosas veces- me convertí en ciudadano navarro consorte e incluso, por avatares profesiones, llegué a residir algunos periodos de tiempo en diversas ciudades navarras y volví a mantener algún que otro contacto con los escasos “men in greeen” que se aventuraban a tratar de integrarse en sus respectivas poblaciones. Esta última cuestión siempre ha sido olvidada y escasamente agradecida por los unos y por los otros, pues si bien no puede considerarse anécdota de mención en Briviesca, Totana o Fregenal de la Sierra, en cualquier pueblo guipuzcoano o del norte de Navarra era casi una heroicidad. Los que como yo ya se vayan acercando a la cincuentena o aquellos que la sobrepasen, recordarán lo que se esperaba de la idílica policía vasca. Se la recreaba al estilo del Bobbie inglés y demás superlativos magnánimos. Deseábamos creer que las hordas cainitas pistoleras y radicales se amansarían ante la presencia de cualquier solitario “txapelgorri, apatrullador de barrio”. Algunos lo creímos más por necesidad que por convicción. ![]() Pero la realidad se ha encargado de demostrar lo que a todas luces era previsible: los delincuentes, los pistoleros y los radicales odian a cualquier fuerza policial, sea ésta reclutada en los batzokis o, si hubiese sido posible, en los gaztetxes. ![]() Sin dudar de la profesionalidad de la gran mayoría de policías autónomos vascos, hemos terminado por comprobar que tal policía no es otra cosa que una policía al servicio de un partido político. Que cuando se requiere su intervención en cuestiones de orden público -ya desde un principio- precisan embozarse en un antifaz y el colmo del absurdo: para evitarles problemas de convivencia a sus familiares han de afincarse en poblaciones fuera de los lindes del PV. Me inclino a pensar que en aquéllos tiempos hubiese sido imposible encontrar un solo guardia civil en el territorio comanche si no fuese por el carácter militar de la institución. Es bastante poco probable que éstos hubiesen soportado las vejaciones, asesinatos y sepelios de sus compañeros en la clandestinidad si no estuviesen convencidos de su carácter militar y decididos a cumplir el juramento prestado. En una lejana ocasión, uno de tales amigos, sabiéndome desencantado y hastiado de las juveniles tendencias rojeras me regaló un librito pequeño, y me dijo medio en broma: “toma, para complementar tu libro rojo de Mao”. En una de sus partes reza el librillo: “será un pronóstico feliz para el afligido, infundiendo la confianza de que a su presentación el que se crea cercado de asesinos, se vea libre de ellos; el que tenga su casa presa de las llamas considere el incendio apagado; el que vea a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y, por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos” No sé cuan imbuidos estaban entonces los guardias civiles por la máxima anterior, pero los diarios sucesos de la década de los 80 en nuestra tierra me llevan a pensar que lo estaban totalmente. No niego ni disculpo los excesos de algunos (o muchos), pero creo firmemente que tales no pueden hacerse extensivos a todo el colectivo, de la misma manera que si yo ejecuto un proyecto de forma chapucera no puede imputarse tal incompetencia a todos los miembros de mi colegio profesional. Desconozco los motivos de las penurias de los guardias civiles durante la dictadura, pero las que padecen desde la instauración de la democracia que está a punto de fenecer se deben exclusivamente a sus altos mandos. Éstos tienden únicamente a sus promociones forrajeando en el pesebre del gobierno de turno, y en las últimas décadas es sabido que su pesebre ha sido y es el socialista. En alguna ocasión he comentado el tema asociativo emergente en la institución con algun "civilón" (ruego sepa excusarme si lee esto) con el que gastaba de la confianza suficiente. Sólo he oído rechazos respecto a éste. Me comentaba en una ocasión este veterano que el verdadero problema que sufre el cuerpo es que actualmente una gran mayoría de las vacantes se nutren de plazas reservadas exclusivamente para procedentes del ejército profesional “estos vienen equivocados, esperan otra cosa, creen que se acabaron las guardias, que irán por ahí en plan Clint Eastwood y, claro, se encuentran con otra cosa. Yo creo que harían mejor preparando oposiciones a la policía nacional o municipal. Este no es, ni será, nunca su sitio”. ¿Pero algo habrá de razón en sus reivindicaciones?, le dije. “Mira, los que en un tiempo vinimos aquí sabíamos a qué veníamos. Nadie nos obligó ni engañó. Además, todos esos movimientos reivindicatorios están infiltrados por los sindicatos de izquierda y el día que consigan sus fines, será el final de la guardia civil. Cierto es que el asunto retributivo no da mucho de sí, pero, no sé, me parece que ese no es el camino”. ![]() “No conozco a otros, pero los delegados de esas asociaciones que yo conozco en esta provincia y que tanto presumen de haber sido reprimidos y sancionados, lo han sido por causas ajenas al tema asociativo. Sin ir más lejos, uno de ellos que conocí personalmente hace unos años, fue expedientado por... ¡bueno, mejor ni te cuento! Comprenderás que sólo unos pocos desinformados vayamos a asociarnos a tales movimientos. Aquí, en cuanto alguno hace una trastada y le sancionan, automáticamente se da de baja psicológica o se hace sindicalista”. Esos son los únicos conocimientos que tengo de la guardia civil, pero me inclino a darles mayor credibilidad que los panfletos que publican sitios tales como rebelion.org, nodo50.org o similares. En base a ellos, al contrario que tú, prefiero que me solicite la documentación o me formule una denuncia un militar que crea que al ver la casa de Ibaia presa de las llamas, Ibaia considere el incendio apagado, antes que lo haga uno de esos Clint Eastowood que sólo piensan en una jornada de funcionario y en sus retribuciones. Lo siento mamita, Ibaia siempre va a contracorriente. ![]() Hace mucho tiempo que no he vuelto a coincidir ni a conversar con los conocidos a los que aludí antes. Motivos laborales me han hecho cambiar de domicilio otra vez y en el territorio comanche no es fácil encontrase con patrullas del “7º de caballería” y entablar conversación con sus componentes. Pero tengo para mí que la imagen del tipo tocado con tricornio y aporreando un bombo no hace muy felices a una gran mayoría de guardias civiles. Por cierto, ordenadores y unas cuantas cosas más ya tienen, lo que verdaderamente hace falta es que les dejen trabajar, no les politicen y coloquen sus salarios a la altura, como mínimo, de las policías autonómicas (ya ves, civilón, me acuerdo de tí). Etxekoandre, no te disgustes con mis comentarios. Yo soy así de raro. Un besito. |
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#3
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Todo lo que dices es verdad total. Lo que yo pretendía decir es que así como las CRS o Cuerpo Republicano de Seguridad francés no necesitan ser militarizados para hacer cumplir todas las misiones que la Guardia Civil tiene, pues me parecía más justo PARA ELLOS, para los "guardisibiles", que no vivieran bajo la amenaza constante de Tribunales Militares y ante cualquier nimiedad infractora.
Son, en territorio cheroki, como tú dices, verdaderos héroes sólo por mantener el tipo en los ghetos en que residen. Y por seguir siendo policias a pesar de que el entorno los mira como los dominicos a los judíos.
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Etxekoandre Ama de casa |