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La fruta del Paraíso

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Eadan 24/Oct/07 21:09

La fruta del Paraíso
 
Siempre hablamos de un manzano, pero ¿siempre fue así?


demiguel 27/Oct/07 10:10

No siempre
 
Efectivamente, siempre hablábamos del manzano, pero hay alternativas, como la de los que intuyen que el fruto fue algún tipo de opiácea (contenidos imaginarios aparte). Y si pensamos que el Edén se ubicaba en las proximidades del actual Afganistán, pues...

Corbio 27/Oct/07 10:10

Sobre fruta
 
Hola a todos

Os vuelvo a poner una magnífica foto del Círculo Románico sobre Echano:



¿Habéis observado el detalle de la pieza de fruta que hay representada en la arquivolta exterior? ¿De qué fruta se trata? ¿Tendrá una simbología conocida? Además, he observado que parece como si su colocación no fuese aleatoria, pues da la impresión de que se trata de un sistema de combinación o de una clave de interpretación de alguna realidad escondida, utilizando los tres primeros números (1,2,3), a la manera de un código.

Pero, lo que más me ha sorprendido, es ver que esta cadena se interrumpe en dos dovelas diferentes, justo por donde parece pasar la luz en la magnífica foto que nos propuso ya hace unos cuantos días Eadan.

Un abrazo a tod@s.

Eadan 28/Oct/07 08:08

El Granado
 
Efectivamente, Fer; en la primera “rosca” de la arquivolta de Echano, el motivo frutal que aparece esculpido es la granada. Consolida la base de mi interpretación –una vez establecida la coincidencia visual- diversas referencias basadas en diferentes fuentes y que, unidas a su historia me han hecho suponer que la granada fue también -al menos durante un tiempo- LA FRUTA DEL PARAÍSO.

Todas las fuentes consultadas sitúan al granado, como originario de Oriente Medio; no dudan en calificarle como un árbol que precisa pocos cuidados, lo que debió facilitar en la antigüedad su cultivo, junto a la utilidad decorativa que proporcionaba el vistoso color de sus flores. La piel dura y gruesa de su fruto, evitando la desecación y preservando la ardiente apariencia de sus jugosas semillas, son parte de las características que hicieron ser a la granada, muy apreciada por los pueblos nómadas que podían transportarla a través de largos recorridos. Desde hace al menos 5000 años en Asia occidental, se sabía del cultivo de la granada; tambíen se encontraba en los Jardines Pensiles de Babilonia y es fácilmente reconocible en los bajorrelieves de los templos egipcios. Los habitantes del Nilo -desde antiguo- preparaban con su jugo un vino ligero, almibarado sabor entre dulce y ácido, que unido a su vistoso colorido, debía desencadenar una mágica y refrescante invocación de los poderes de la sexualidad, cuyo efecto de seducción parece ser recogido por lo escrito entre diversos rituales propuestos para alcanzar la inmortalidad. Aún en nuestros días este jugo fresco de la fruta sigue siendo muy popular en El Cairo. Según la mitología griega, el primer granado fue plantado por Afrodita, la diosa griega del amor y de la belleza, mientras que el dios del infierno Hades, le ofreció su fruto a la bella Perséfone para seducirla.


Punica –el nombre del género-, procede de Fenicia y a que fueron los cartagineses los activos difusores de su cultivo, introduciendo el granado en toda la zona mediterránea hacia los siglos III y II a. C durante las conocidas guerras contra Roma; por el contrario, el nombre de la especie -granatum-, deriva del adjetivo del Latín granatus, que significa 'con granos'. Es relativamente fácil descubrir su huella en numerosos documentos de la antigüedad, pues a aquellas propiedades mágicas se unían las medicinales; baste leer a Hipócrates recomendando el jugo de la granada contra la fiebre y como fortificante frente a la enfermedad. Otros muchos pueblos –incluido el Celta- han visto en la granada un símbolo de amor, de fertilidad y de prosperidad.

La Biblia cita en numerosas ocasiones a este fruto, y tal vez aquella antigua referencia a la inmortalidad, llegase a convertir a la granada en una dura competencia por su contínua evocación concupiscente hacia el amor, la pasión y el deseo. La manzana, coincidente en estos determinantes, sufriría su posterior calificación como aglutinadora de estos sentimientos equívocos e innecesarios para los habitantes del Edén. Las mismas cualidades que glorificaban a ambas frutas para las diferentes culturas paganas, condenarían definitivamente a la manzana.

Aún así, tendremos que buscar referentes entre los frutos de los veintidós árboles bíblicos y no nos sería difícil de entender, por qué los antiguos le concedieron dones a cada uno de sus frutos.. la granada, el dátil, pistacho, higo, almendra, aceituna, nuez, la manzana, ... Entre otras especies, mi elegida como “Fruta del Paraíso” es aquella que jugosamente evoca lo fugaz de nuestra existencia al compararla con el dulce devenir del deseo eterno.

Cita:
Escrito por L.E.Aute
La eternidad es un latido, un solo corazón:
el tuyo, el mío, abrazados, en perfecta comunión.

Eadan 5/Nov/07 12:12

Hortus Deliciarum
 
En el plano musical, también existió una evocación del Paraíso, procedente en este caso de la "recuperación" efectuada en una enciclopedia con el título Hortus Deliciarum, efectuada de canciones y poemas de una monja, Hildegard (1098-1179). En esa recopilación realizada por otra monaja -Herrad von Landsberg- se da especial importancia a la poesía y a la música.

Hildegard nació en Bemersheim en el valle del Rin, en el seno de una familia noble alemana. Era la menor de diez hijos, y desde muy niña debió estar destinada a la Iglesia. Esta constatado que sufrió visiones y que -la Iglesia- llegó a declarar inspiradas por Dios. Estos episodios, descritos como una gran luz que la rodeaba, la cegaban temporalmente y la dejaban sumida en profundas depresiones. Tal vez fuera esta la verdadera causa por la que sus padres decidieran entregarla al convento benedictino Disibodenberg y no la aludida en el anterior párrafo. Las abadesa Jutta se ocupó de su instrucción. Allí, aprendió latín, griego, liturgia, música, oración y ciencias naturales; además de una disciplina asceta, para finalmente tomar los hábitos benedictinos a los dieciocho años.

En 1136, Jutta muere y Hildegard -a pesar de ser muy joven- asume el mando del convento. En su madurez, a la edad de cuarenta y dos años le sobrevendrá el episodio visionario más fuerte que tuvo, durante el cual decía haber recibido la misión de predicar la comprensión religiosa que le había sido otorgada y comentar sus visiones.

En entonces cuando Hildegard escribe sus experiencias. De los nueve libros que escribió, se destacan Scivias -de corte místico-, Liber Vitae Meritorum -sobre ética- y Operatione Dei -sobre teología-. Otro de sus libros, el Liber Simplicis Medicinae fue importantísimo para la medicina, ya que -desde la perspectiva olística-, se realiza un acercamiento a la ciencia de curar, incluyendo conocimientos de botánica y de biología. De la misma forma, el Liber Compositae Medicinae trata sobre las enfermedades, pero desde el punto de vista teórico y explica sus causas y síntomas.

Pero no sólo se dedicó a escribir, ya que además compuso música y escribó setenta y siete canciones aproximadamente, y una ópera Ordo Virtutum, por la cual se ha dicho que la compositora fue más allá de las normas de la música medieval, otorgando un nuevo lenguaje a la tradición artística. Sus visiones y mensajes, fueron para muchos predicciones del futuro, aunque ella -negándolo- dijese que se trataba de una proyección del presente. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la "Sibila del Rin". La gente -en aquellos momentos- la buscaba para escuchar sus palabras de sabiduría o para curarse y que les guiara espiritualmente. Hildegard no mantuvo siempre unarelación amorosa con la Iglesia y atacó seriamente las costumbres de ésta, denunciándola por corrupta y por no seguir los preceptos de compasión realmente. Además, la desafiaba constantemente y en una época en que no había duda de la culpabilidad de Eva, ella se limitó a decir que Eva no había cometido falta, sino que era una víctima engañada por Satán, quien envidiaba a la mujer su capacidad de dar vida. Por si fuera poco, se atrevió a visualizar el acto sexual como una unión espiritual que iba más allá de la procreación.

Cuando Hildegard y las monjas del convento de Rupertsburgo -que ella había fundado- (se llama así por un santo del que escribió su biografía) dieron sepultura en el cementerio de su convento a un joven revolucionario que había sido excomulgado por el arzobispo, la relación con la Iglesia alcanzó su punto más crítico. Así, según la Iglesia el joven no merecía santa sepultura, pero Hildegard insitía en que él se había arrepentido. Se negó a desenterrarlo e incluso hizo desaparecer cualquier rastro de entierro, para que nadie se atreviera a buscarlo.

Esto le acarreó a Hildegard -y a todas las monjas a su cargo- una prohibición expresa de hacer música. Muy molesta, escribió al Arzobispo una carta en la que se lamentaba de la "perdida" que esto significaba para todo el Rin y atreviéndose a amonestar a la autoridad eclesiástica.

Finamente la Iglesia decidió perdonarla y pocos años después, esta polifacética y mística mujer murió. Hubo varias tentativas de canonizarla, y aunque esto nunca se llegó a dar, popularmente se reconoce como santa e incluso el Papa Juan Pablo II la reconoció como "una mujer santa".


En este siglos grupos musicales como Les Flamboyants o Discantus han grabado a Hildegard junto a Santa Brígida de Suecia, descubriendo a otra monja y abadesa que nos recuerda a Hildegard: Herrad von Landsberg (o Herrad von Hohenburg, nombre de su abadía), cuya recopilación da titulo al dísco de estos últimos: El jardín de las delicias.

Hildegard está representada por cuatro cantos. El resto del disco se toma de manuscritos de la época, como el códice Engelberg y el himnario y gradual de Pairis (Alsacia). Algunas de las obras seleccionadas del repertorio habitual de cantos, como el gradual y el ofertorio para una virgen mártir, casan bien con el resto del programa. Los cantos de santa Úrsula encajan con los dos cantos compuestos en su honor por Hildegard.

Discantus ha alcanzado una rápida fama como conjunto femenino que interpreta música medieval. El programa que se nos ofrece aquí es revelador y muestra que un disco armonioso puede recurrir tanto a fuentes distintas como a un único manuscrito.

El fruto del paraíso queda así relacionado con el conocimiento musical desde la perspectiva de una mujer sobrepuesta a su época.

Habrá que escuchar el disco.



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