La ContenciÓn
LA CONTENCIÓN o lo que coloquialmente entendemos como “morderse la lengua” sería un buen ejercicio para, en un mundo tan convulso, intentar la convivencia, amén de demostrar un mínimo de inteligencia. A veces confundimos la lengua viperina o el insulto con la libertad de expresión. Intento explicarme: Creo ser libre para, por ejemplo, si tengo un mal levantar, mandar a hacer puñetas al señor que me encuentro al salir de casa; incluso, convencido de que la razón me asiste, podría intentar (¡ojo! digo intentar) llamar “hijo de tal” a quien me cae mal. Sin embargo, pese a mi libertad de expresión, me contengo y no lo hago.
Pues eso, morderse la lengua, es lo que debió hacer Pepe Rubianes, responsable del montaje teatral de “Lorca eran todos”, cuando en el programa “El Club” de TV3 (televisión catalana), manifestó hace meses: “A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás… y que se vayan a tomar por el culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones, se vaya a la mierda la puta España". Mas tarde rectificó diciendo que se refería a la otra España, “a la retrógrada y reaccionaria”, pero se levantó la polvareda mediática y a causa de este incidente se ha “descolgado” la función de la programación del Teatro Español de Madrid. Unos hablan de atentado a la libertad de expresión; otro no, naturalmente. División de opiniones, como en el arte de Cúchares. Por mi parte he hecho el ejercicio mental (¡ojo! solamente mental, que quede claro) de situar la acción en Madrid y la frase referida a Cataluña… ¿Qué habría ocurrido? ¿Cómo sería recibido en la Ciudad Condal? ¿Pretendería que, aún así, se representara mi obra en el Teatre Nacional de Catalunya? ¡Pues eso! Salvador Enríquez Editor de NOTICIAS TEATRALES |