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ORIGEN DE LOS TERRITORIOS
En la unanimidad que entre los diversos historiadores se da respecto al origen de estos territorios (y puede comprobarse en los anexos), los denominados VASCONES se instalaron en el ager vasconum o zona meridional y boscosa de la actual Navarra entre los años 200 y 300 antes de Cristo, conforme lo atestiguan Tito Livio, Estrabón, Polibio y Ptolomeo. Los romanos denominan a toda la extensión de Navarra y actual País Vasco como SALTUM por razón de estar despoblada y con pocas tribus muy salvajes. Destaca el hecho de que los testimonios romanos sobre estas tribus las basan en la actividad de bandidaje y tropelías de las mismas sobre las vecinas poblaciones, y sobre todo sobre los celtas de la zona costera o norte, coincidiendo con la invasiones sobre dominios del Imperio. Se cree que en el año 75 a. de c. Se fundó Pamplona por las tropas de Pompeyo. Hacia el siglo VI antes de nuestra Era, van llegando invasiones celtas a lo largo de toda la cornisa Cantábrica, y entre Guipuzcoa, Alava y Vizcaya se instalan algunas de las tribus celtíberas con características diferenciadas.. Así en la actual Guipuzcoa se enraizan los Várdulos, en Alava los Caristios y en Bilbao y alrededores los Autrigones. Tras las divergencias habidas entre algunos expertos, la mayoría se inclina por considerar a estos pobladores de la zona norte o costera de Navarra como CELTAS. Y en los territorios que ocupan no hay indicios o hay poco rastro de habitantes anteriores. Sólo se da noticia de los llamados “vascones” en la parte de Pamplona. Posteriormente las pocas tribus que en el siglo VII vagaban por los bosques cercanos a las costas, eran restos de vascones venidos de más al sur en sus expediciones de saqueos. Respecto a los denominados VASCONES, los historiadores tienden a considerarlos restos de los IBEROS que se habían extendido por la Península, y exhiben como prueba la famosa piedra de Botorrita, llena de inscripciones ibéricas. Sin embargo , varios científicos y profesores universitarios actuales han llegado a la conclusión de que estos “vascones salvajes” con su idioma ajeno al celta, son de origen BEREBER, procedentes de Mauritania y Sahara, que probablemente fueron enrolados en el ejército de Anibal , en el 219 antes de c., en su marcha de Cartago hacia Roma, y más de 20.000 de estas tropas quedaron desperdigadas en las zonas montañosas de la actual Navarra. Lo confirman los científicos-médicos Pablo Sánchez Velasco y Francisco Leyva. Al parecer, su denominación viene de BARSKUNES, nombre que les daban los Celtas, en los años 400 a 500 después de c., a este conjunto de tribus. En sus razias por territorios de Vardulos, Caristrios y Autrigones ( de origen celta), avasallaron a muchas de estas poblaciones y se mezclaron con ellas. Antropológicamente su existencia en la Península es nula, fuera de la zona citada, y sin embargo étnicamente se confunden con los del norte de Africa, tanto en la composición del RH como en la similitud de sus idiomas. Tanto el vascuence o euskera como el idioma IMAZIREN de los beréberes tienen raíces comunes y un componente léxico casi idéntico. El berebere se llama a si mismo Imazighen, o Imaziren, (Imaz, emaitza, ziren, ziraun en euskera. Otra cuestión tampoco explicada es como un pueblo hipotéticamente tan aislado según la teoría de los investigadores vascos, además de ser de “razas varias”, fuera tan salvaje y expansionista como los describen los romanos, hasta el punto de desplazar de sus asentamientos a todos los poblados celtas que las primeras crónicas romanas situaban en las zonas luego vasconizadas de los suesetanos, iacetanos, várdulos, berones, lusones, edetanos y cerretanos. Los vascones son el único grupo humano cuya localización varía de una crónica a la siguiente, otro indicio más de que carecían de solares de asentamiento y de infraestructura propios. Todas las crónicas coinciden en que el medio de subsistencia de los vascones era el saqueo de ciudades y haciendas, que perpetraban en bandadas (baudiones), regresando a continuación a sus refugios de montaña. Siglos después de las primeras crónicas en las que fueron citados, los romanos continuaban describiéndolos como “hombres, aislados, rudos y salvajes que adoraban el fuego y realizaban sacrificios humanos en sus rituales. Su rudeza y salvajismo no se deben sólo a sus costumbres guerreras, sino también a su alejamiento; (...). Sin embargo, hoy el mal es menor gracias a la paz y a la presencia de los romanos ("Estrabón, Geografía II,3.). Los investigadores vascos tratan de explicar el salvajismo por un súbito cambio en el carácter de los vascones, pero lo cierto es que desde los primeros indicios de la presencia de ese grupo humano, el comportamiento salvaje de los vascones es su descripción constante en todas las crónicas existentes. La desenfrenada actividad de saqueo, matanzas y ocupación de haciendas y solares celtas desde que fueron localizados por primera vez el año 189aC es un claro indicio de que su presencia en la zona no tenía su origen en el crecimiento vegetativo de una población autóctona con solar propio, sino en la llegada masiva y simultánea de visitantes extranjeros de esas concretas costumbres a la zona y de ahí su imperiosa necesidad de saquear para sobrevivir y de emparejarse con las mujeres de los poblados saqueados, lo que conduce una vez más a lo acaecido en ese punto durante el paso de las tropas de Aníbal para establecer el origen de los vascos. La lógica explosión demografica sobrevenida como consecuencia de las circunstancias de su instalación en el “saltus vasconum” (la montaña navarra), les llevó a ocupar, tras saqueos y matanzas el “vasconum ager” (el valle navarro), los solares de los celtas suesetanos en el 184 aC, que a partir de esa fecha ya no volvieron a ser citados en su solar de origen, los solares iacetanos, situados en la zona de Jaca en las fuentes de Timágenes (época de Augusto) citadas por Estrabón, y en las posteriores ya no se mencionan apareciendo en su lugar los vascones, que tambien fueron localizados posteriormente en Calaqurris (Calahorra- Logroño) en la época de Sertorius (77 y 74 aC), y finalmente en los solares del Cantábrico y la Aquitania. Es conveniente destacar que el componente genético de los celtas y de los pobladores de Escandinavia, y norte de Francia e Irlanda es el mismo y ya tenían antepasados en Atapuerca, cifrados en un millón de años de antigüedad, mientras que en los denominados barskunes o navarros componente genético es COINCIDENTE con el norteafricano actual. Hasta el siglo IX no hay señales de que fueran cristianizados. De su mobiliario (arcas o kutxas) las figuras que ostentan se corresponden con la cultura magrebí, por ejemplo en el eguzkilore y en la estela. Y el actual Lauburu es un símbolo CÉLTICO PURO. Según las crónicas que han llegado, entre los años 652 y 672 los saqueos por todo el norte dejando los campos sembrados de cadáveres, sin respetar iglesias, clérigos ni pobladores, sobre autrigones, caristios, vardulos y cántabros era lo habitual de estas tribus a las que llamaban Barskunes. En el año 1140 Aimeric Picaud, que escribió el Códice Calixtino, dejó constancia de estas actuaciones de las gentes que llamaban Barskunes. En Guipuzcoa y mitad de la llanura de Vitoria los Vardulos fundaron ciudades como Tritium Tuboricum (Motrico), Tullonium (Alegria) Alba ( Salvatierra). Los celtiberos administraban Justicia y adoptaban sus acuerdos en el Arbol de Guernica, árbol que era sagrado para los celtas (vardulos, caristios y autrigones) Los romanos destacaron con nitidez la diferencia existente de los vascones por un lado, y los vardulos o caristios o autrigones, por otro. Para el nacionalista Francisco de Abrisqueta , el euskera es idioma de hace 7.000 años pero no aporta dato alguno para justificarlo. Sin embargo, a tenor de los historiadores romanos y actuales, no había nadie en las tierras llamadas de Vascones antes del 400 anterior a Cristo., pues eran bosques deshabitados. Abrisqueta afirma que “Vivían en zona boscosa y selvática, y que los autrigones, várdulos y caristios son descendientes de los barskunes, y por tanto no celtas”. Lo cual ha quedado muy documentalmente confirmado que es falso, puesto que siendo celtas los citados primeros, fueron dominados y avasallados por los barskunes y obligados a mezclarse racialmente. Tampoco resultan ser iberos los barskunes porque antropológicamente no tienen la menor similitud. Las muertes, violaciones y razias, de la época romana y posterior, las atribuye Abrisqueta a los Visigodos, a efectos de exonerar a los barskunes, contradiciendo las crónicas de historiadores romanos . Y además no concuerda cronológicamente, dado que los visigodos no llegaron hasta el 415 d.c. Para el profesor José Luís Orella, los únicos habitantes del actual País Vasco eran los céltícos várdulos, autrigones y caristios, completamente separados de unas tribus salvajes de la zona de Pamplona, y a los que los primeros llamaban “vascones” y los romanos llamaban “navarros.” Úlima edición por tellagorri fecha: 12/ene/06 a las 22:10. Razón: Corrección estética |
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ORIGEN DEL REINO
En el año 718 d.c. la Península se halla invadida por los musulmanes, de sur a norte, y toman Pamplona en esa fecha.. En el año 778, cuando los Francos al mando de Carlomagno arrasan Pamplona y se dirigen hacia el sur, son parados en su avance y obligados a volver a Francia. El rey árabe de Zaragoza, que ocupaba la mayor parte de las tierras navarras y riojanas, exige a las tribus vasconas que le ayuden a derrotar a la retaguardia del ejército de Carlomagno, cosa que ocurre en la batalla de Orreaga o Roncesvalles, y que es recordada por la leyenda del caballero predilecto del emperador, Rolando. Uno de los caudillos vascones es Eneko El Fuerte y el primero de la posterior dinastía de los Iñigos. Su hijo, Eneko Enekones será el primer rey de Pamplona, y la hija de éste, Assona, se casa con el amil moro de Tudela Muza ben Muza entre el 780 y 790. LOS AZNAR o CONDES DE AQUITANIA Corría el año de 819, cuando vencidos los vascones de la zona aquitana de los Pirineos por el rey Pipino de Aquitania (hijo del emperador franco Carlomagno), éste dividió el Ducado en dos entidades feudales o señoríos: uno desde el Garona al Adur, y el otro desde el Adur a los Pirineos. Este último se lo da a Aznar Sancho (820-852) y comprende Baztán, Valcarlos, Roncesvalles, Erro, Esteribar, Arriasgoiti, Lizoain y Egües, bajo soberanía de los francos. Posteriormente, también dependen de él los guipuzcoanos, alaveses y parte de los vizcainos. Todas las noticias que hay sobre la época proceden de documentos musulmanes, por lo que resulta difícil desligar muchas de las acciones descritas, ya que en ocasiones son contradictorias. A estos vascones de la zona aquitana los denominan “galos comata” en contraposición a los de los jefes tribales agrupados en el señorío( luego reino) de Pamplona. Los unos, los aquitanos están bajo la soberanía de los francos, e intervienen en las luchas intestinas existentes entre los herederos de Carlomagno (Carlos el Calvo y Pipino II) a fin de obtener mayores beneficios en su vasallaje. El conde vascón, sucesor de Aznar Sancho, es Sancho Sánchez que pretende desde el 850 obtener protección de los distintos príncipes francos (Lotario, Ludovico el Germánico, Carlos el Calvo y Pipino), y cuya sede de enfrentamientos radica en Burdeos. Para situarnos, el príncipe franco es DUQUE de Aquitania, rey de Francia y Duque de la Marca Hispánica (Cataluña) En qué momento los señores vascones de los Aznarez( galos Comata) y los de los de Arista (Pamplona) llegan a formar unidad o coincidencia de intereses, es casi imposible de conocer hoy. Pero en tiempos del Reino de Navarra ( creado posteriormente por Sancho III El Mayor) ambas familias coinciden en una sola hacia el año 1.000. Se sabe, por los cronicones moros, que en el 850 fueron a Oise ( corte del rey franco Carlos el Calvo) Eneko Arista, rey de Pamplona, y Muza ben Muza, rey de Tudela (y yerno de Arista) a pactar una protección de los francos contra Abderrahaman II de Córdoba, en compañía del conde vascón Sancho Sánchez. (de los Aznarez o Aznar de la Gascuña). Es decir, los jefes tribales de ambos señoríos: el franco y el pamplonés, junto al rey moro de Tudela. Según Sanchez Albornoz, el Mizio y el Induo que los cronicones musulmanes citan, no son otros que los arriba mencionados. LOS ARISTA o IÑIGOS La familia feudal de los Iñigos, en el año 824, con IÑIGO ARISTA al frente, crea el reino de Pamplona como territorio liberado de los musulmanes, y con el fin de proseguir bajo el rey Ordoño I de Asturias la guerra contra los mismos. Parece, es dudoso, que Iñigo Arista, cuyo nombre en la época es Eneko Enekones Arista, naciera entre el 760 y el 770. (De eneko proviene el patronímico de Iñigo) El rey de Tudela es el moro Muza ben Muza y consigue la alianza de los pamploneses para derrotar en BALMA al emir cordobés Abderrahman II, el cual arrasa las tierras navarras en represalia, en los años 842, 843 y 844.. Después el emir concede el perdón a Muza ben Muza, quien tuvo tres hijos con Assona (hija de Iñigo Arista) que se llamaron Eneko, Lupo y García Muza, que eran nietos de Iñigo Arista. La otra hija de Iñigo Arista casó con García El Malo de la familia Belasko, señor de Jaca. Su tercer hijo, García Enekones, se casa con Leodegundia, hija del rey astur Ordoño I . Y un 4º hijo llamado Galindo Enekones. Le sucedió su hijo García Enekones, el casado con la reina asturiana, en el 852, y reinó en Pamplona hasta el 882. A García le sucede Sancho Garcés en el año 905, inaugurando la dinastía navarra de los Jimenos, el cual emprende una política de expansión frente al moro, mediante fuertes vínculos con los demás reinos cristianos (Astures, Cántabros, Leoneses) y ocupa Estella, Nájera y Calahorra, en tanto que los musulmanes se mantienen en Tudela y toda la Ribera durante más de otro siglo completo. Durante este periodo Guipúzcoa pertenece al reino Asturiano en parte, y el resto queda incorporado al rey de Pamplona (Entre el 900 y 1.000 d.c.) Hay un dato curioso, del 851, en el que guerrean moros y cristianos en la batalla de Albelda, y en la que participan los musulmanes del Emir contra los vascos ducales o aquitanos, en las afueras de Pamplona, sin que el rey pamplonés moviera un solo dedo a favor de ninguno. García Sánchez I (925-970), rey de Pamplona incorporó el condado de Aragón a su reino al casarse con dña. Andregoto Galíndez, heredera del condado, que se desligó de su vasallaje a los Francos. Y finalmente, hay una 5ª generación de Enekos, la denominada Eneko-Azenari (o Aznar ) Fortuniones, en la que posiblemente se han unido las familias vasconas de los aquitanos y los pamploneses. . Úlima edición por tellagorri fecha: 12/ene/06 a las 22:10. Razón: Corrección estética |
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EL REINO DE NAVARRA
Un nieto del rey de Pamplona Sancho Garcés I, SANCHO III EL MAYOR (años 1.000 a 1035) convierte el Reino de Pamplona en Reino de NAVARRA, y logra el máximo esplendor al incorporar a su reino Sobrarbe, Alava, Vizcaya, Guipúzcoa, el condado de Castilla, así como el condado de Aragón. Era Conde de Castilla por haberse casado con Dña Munia, heredera del condado y al que accedió en 1.029. Gascuña (Francia hoy) le rindió homenaje y vasallaje, y ocupó con sus tropas León, Astorga y Zamora, proclamándose emperador. Trajo a sus dominios a la Orden de Cluny, lo que supuso la implantación del latín en los rituales eclesiásticos(en sustitución del ritual mozarabe vigente hasta entonces), y propulsó el Camino de Santiago como vía de europeización y modo de introducir culturas nuevas. A su muerte, nacen los Reinos de Castilla, de Aragón y León, con sus hijos como primeros monarcas. García de Nájera como rey de Navarra, Ramiro como rey de Aragón, Fernando como rey de Castilla y Bermudo como rey de León, que a su muerte pasó a ser parte del reino de Castilla. EL CONTEXTO PENINSULAR Simultáneamente, los catalanes formaban parte de el condado de la Marca Hispánica dependiente de los Francos. Con el primer conde de Barcelona, Wilfredo el Velloso, se inicia el deseo de independizarse tanto de los musulmanes como de los francos ( de los que eran tributarios), y fue Borrell II (947-992)quien se negó a rendir vasallaje al rey franco. Ramón Berenguer I (1035-1078), y coincidiendo con la creación de los reinos aragonés, castellano y leonés, denominó Principado de Cataluña al hasta entonces condado franco, y en 1137 Aragón absorbió el Principado al casarse Petronila de Aragón con Ramón Berenguer IV de Barcelona, y quedar éste como consorte de Aragón, aliándose con Alfonso VII de Castilla, el emperador. PAIS VASCO A Alava, Guipúzcoa y Vizcaya se les llamaba provincias vascongadas porque los romanos designaron así a los habitantes celtas invadidos por los navarros o vascones, de forma que les decían VASCONICATAS o “hechas vasconas.” Los romanos no tuvieron problemas con los vardulos, caristios y autrigones, que fueron romanizados. Cuando llegaron los visigodos a la península los navarros desplazaron a las tribus de las tres zonas, obligándoles a migrar hacia tierras cántabras y astures. Y los vascones se aposentaron en las tierras invadidas y saqueadas, de forma que los vardulos, caristios y autrigones que no huyeron, terminaron mezclándose con aquellos. Guipúzcoa , en el año 1025 tenía como señor al conde García Aznarez y bajo la autoridad del Rey de Navarra. En el año 1200 fue incorporada a Castilla definitivamente, siendo Rey Alfonso VIII, que confirmó los fueros de San Sebastián y Fuenterrabia. Este territorio várdulo tuvo muchas variaciones de dependencia, pues en 1076 los guipuzcoanos solicitan ser vasallos de Castilla, y en 1109 vuelven bajo dependencia navarra, en 1182 se someten a vasallaje de Aragón, siempre formando parte del señorío de Vizcaya. En Vizcaya el primer señor feudal es López Fortun (870-909) por haber expulsado a los moros de Lara en 905. Su hijo, Manso López se casó con la hija del rey navarro. Un descendiente suyo, Iñigo López de Ezquerra (1040-1077), 5º señor de Vizcaya, se casó con Dña. Toda Ortiz y rendía vasallaje unas veces a Pamplona y otras al condado de Castilla. En 1118 Sancho El sabio de Navarra fundó VITORIA, dentro del señorío de Vizcaya que le era vasallo. Le sucedió LOPE DIAZ DE HARO (9º señor de Vizcaya) que en 1160 era también señor de Guipúzcoa y Alava., y vasallo del Rey de Aragón- Durante los reinados de los últimos reyes navarros de la dinastía Ximena (con Sancho VI El Sabio -1150 a 1194- y Sancho VII El Fuerte -1194 a 1234-) Alava y Guipúzcoa pasan a ser del Reino de Castilla. Antes, en 1076, al morir Sancho IV de Peñalen y hasta 1134 el reino de Navarra QUEDABA INCORPORADO A LA CORONA DE ARAGÓN. En esa fecha última vuelve a independizarse bajo el mandato de García Ramirez de Navarra. Y finaliza la dinastía navarra con Sancho VII El Fuerte, a partir de cuya muerte se suceden las dinastías francesas, en plena decadencia del reino, desde 1234 en que muere el citado rey. En 1212 los reyes de Navarra, Aragón (con el Principado de Cataluña) y Castilla ( con León absorbido) derrotan en las Navas de Tolosa a la España musulmana de los almohades.. Entre 1229 y 1248 Aragón se apodera de Mallorca y Valencia, y Castilla es dueña de Córdoba, Sevilla, Cádiz, Murcia, León, Vizcaya, Alava y Guipúzcoa. Según el profesor Orella, con respecto a sí Navarra y el País Vasco tenían un pasado común y una misma personalidad que fuera violentada por sus vecinos, la realidad es muy diferente. Aunque los reyes de Navarra fueron los que fundaron San Sebastián y Vitoria, se olvida que el fuero de formación fue el de Jaca y que en el caso de la ciudad donostiarra se prohibía a los súbditos navarros el establecimiento en la nueva urbe, por el fuerte acento centralizador del reino navarro.. Por ello, las provincias vascas tuvieron su personalidad y sus propios intereses desvinculándose de Navarra para integrarse en Castilla por su mayor conveniencia. Alava fue de Navarra 79 años, Guipúzcoa 84 y Vizcaya 58 años. Desde 1155 en que lo había hecho Vizcaya, en 1200 Guipúzcoa se integró de forma pacífica en Castilla, renegando de cualquier posible historia común con Navarra, en cuanto a Alava mantuvo la navarridad por la presencia de una guarnición navarra y al hecho de que la personalidad alavesa estaba salvaguardada por el reconociemiento de las Juntas de Arriaga. En una breve descripción cronológica de hechos vemos los datos más significativos, a los efectos de situar posteriormente el significado del conjunto de atribuciones o relaciones politico-sociales que algunos tratan de atribuir a situaciones históricas que son ficticias, y ajenas a la realidad. Veamos: 409: Entran en la península por Roncesvalles suevos, vándalos, alanos y más tarde visigodos(415). A partir de la llegada de los visigodos parece que se da una globalización lingüística. Vascones serían los que hablaban vasco, y Vasconia el territorio que ocupaban. 718: La península se encuentra invadida por los musulmanes. Guipúzcoa permanecerá al margen de esta ocupación. S. VIII - X: Durante estos siglos una parte de la actual Guipúzcoa, la más accidentada, pertenecerá al reino Asturiano; mientras que el resto se integrará en el naciente reino pamplonés (s. IX). S. IX - XI: Se produce una transformación de la propiedad colectiva en propiedad privada, dentro de una organización social de tipo feudal. Van surgiendo grupos familiares poderosos, los futuros "Parientes Mayores" o Jauntxos rurales, en cuyas manos quedará la mayor parte de las tierras y botines. Y comienza el descenso del bosque a los valles para formar aldeas, por parte de los segundones y artesanos.. Población aproximada de 14.000 habitantes. Se agrupan en aldeas, denominándose valle a un conjunto de ellos. S. IX Los guipuzcoanos comienzan a salir a la mar. S.- X: Evangelización sistemática y progresiva de Guipúzcoa. S. XI: Guipúzcoa entidad diferenciada, denominada Distrito administrativo al frente del cual los reyes navarros colocaban una persona, tenente, que regía el territorio bajo su autoridad. 1025: Primera mención de Guipúzcoa en un documento. 1076: Guipúzcoa pasa a formar parte de Castilla. 1109: Guipúzcoa vuelve a depender de Pamplona. S. XII: Hasta la segunda mitad del siglo la población guipuzcoana fue exclusivamente rural. 1180: fecha de la fundación de la villa de San Sebastián . En 1193, el vizconde de Lapurdi (Bayona) Guillermo Raimundo cede sus derechos señoriales al rey de Inglaterra, Enrique de Plantagenet, el cual se convierte en Duque de Aquitania al casarse con Leonor de Aquitania, y por ello durante siglos Bayona, Biarritz y alrededores estarán bajo dominio inglés.. 1200: Guipúzcoa queda incorporada definitivamente a Castilla. 1383, fecha en que se fundaron Cestona y Villarreal de Urrechua, y se crearon, además, otras 25 villas más en Guipúzcoa. En 1379: primer ordenamiento jurídico, expresado por escrito, redactado por la Junta de la Hermandad de los Concejos reunida en Getaria (Guetaria). Hasta entonces la norma por la que se regían era de transmisión oral y consuetudinaria (los usos y costumbres). Es preciso tener en cuenta que no existía UNA CONCIENCIA NACIONAL navarra o vasca que conllevase un sentimiento de unidad a Navarra. Por el contrario, existía un fuerte arraigo del Señorío como entidad política de cada una de las regiones y una muy fuerte identidad particular de ser de Alava, Vizcaya y de Guipúzcoa, según el criterio de la mayoría de historiadores creíbles.. En ese proceso, durante los siglos XIII a XV, se afinaron y afirmaron los perfiles de cada uno de los componentes sociales y de los tres espacios político-territoriales. Por lo que respecta a los primeros, encontró su estímulo en la decidida política por parte de los reyes castellanos en Guipúzcoa y Álava, y del señor de Vizcaya (desde 1379, él mismo rey de Castilla) en la creación de villas. La población de éstas, en especial, la de las más grandes, se constituyó en paladín de actividades mercantiles, claramente hostil al mundo rural de los parientes mayores. Todas las regiones vascongadas obtuvieron unos FUEROS sin los cuales hubiese sido imposible su pertenencia a Navarra o a Castilla. Era tan poderosa la identidad de guipuzcoanos, alaveses y vizcainos que Castilla se apresuró a DOTAR de fueros o privilegios exclusivos a estas provincias a los efectos de permitirles el autogobierno dentro del Reino de Castilla. Dieron comienzo cruentas luchas de linajes con crímenes y horrores entre bandos encabezados por Berroetas, Zugastis, Leguizamones, Urquizus, Suzunagas, y cuantos tenían poder alguno o gentes que les siguieran, en Vizcaya. Mucho se trabajó para restablecer el orden para cuyo fin los alcaldes de la Hermandad propusieron al rey como corregidor a Juan García, que no consiguió poner orden y a quien sucedió Lopez de Burgos en 1465 y continuaron los combates sangrientos. Tuvo que ir Fernando el Católico posteriormente para restablecer la paz definitivamente, otorgando a Bilbao las mismas ordenanzas otorgadas poco antes a Vitoria y en 1483 acudió la reina católica a jurar los fueros bajo el árbol de Guernica. Por Guipúzroa cundieron los gaimboa como señores feudales de la guerra, siguiendo siempre distinta bandera como aconteció en la guerra civil entre Pedro I de Castilla y Enri-que de Trastamara. Las familias de Oñaz y Gamboa dieron, en realidad, nombre a los bandos de Oñacinos y Gamboinos. Era tal el odio que mutuamente se profesaban, que por el menor motivo venían a las manos. Con motivo de una disputa entre San Sebas-tián y Renteria acerca del canal de Pasajes, hubo una colisión en la que murieron más de 100 perso-nas de las principales del país. A fin de que cesasen estas continuas discordias de los parientes mayores, entre seis familias principales de la villas, se dirigieron al rey Juan I, quien confirmó las Ordenanzas que habían hecho los guipuzcoanos en junta general habida en San Sebas-tián y presidida por Pedro López de Ayala, merino mayor, a fines de Febrero de 1379. Por estas Orde-nanzas «quedó mandado que ningún vecino ni mo-rador de las villan y lugares de Guipúzcoa tomase parte en los bandos de Oñaz y Gamboa ni de otros cualesquier escuderos de la tierra, y si tal hiciese pechara en pena al merino seiscientos maravedises. Que si los bandos de Oñaz y Gamboa o algunos otros escuderos de la dicha tierra de Guipúzcoa tuviesen asonadas entre sí o con otros, ninguno de los dichos bandos que morasen en las villas y lugares fúeran osados de ir a las dichas asonadas, ni dar a los réferidos escuderos favor ni ayuda con las armas ni de ninguna otra manera,» Pero, en la primera mitad de siglo xv los Jauntxos rurales enseñoreaban el país vascongado , hasta que los pueblos, recono-ciendo que solamente unidos podían hacer frente a los señores banderizos que alteraban la paz, deter-minaron unirse para su defensa. Entonces las villas nombraron comisionados y acudieron distintas veces al rey de Castilla, su señor, para que aprobare las Ordenanzas. contra los poderes de los banderizos, y lograron que el rey Enrique IV acudiese perso-nalmente a Guipúzcoa para ver de poner remedio a tal estado de cosas (1457). Fueron derribadas com-pletamente las casas—torres de Olaso en Elgoibar; Murgula, en Astigarraga; Lazcano, en el Concejo de su nombre: Leizaur, en Andoaiim; San MillAn, en Cizurquil; Ozaeta y Gaviria, en Vergara: Astiga-rribia, en Guetaria; Zaldivia. en Tolosa; Alcega. en Hernani; Zarauz, Achega, en Usurbil, y otras. Todos los que resultaron culpables fueron condenados a destierro a puntos lejanos de aquellas tierras. En 1470 volvieron del destierro Pedro de Avendaño y Juan Alonso da Mújica, principales jefes de los ban-dos oñacino y gamboino; reanimóse la discordia, y de ello fue causa principal el conde da Treviño, amigo de los recién llegados y enemigo del conde de Haro, Pedro Velasco, gobernador de Vizcaya. Los fueros vizcainos se escribieron por primera vez en 1342 con las Ordenanzas de la hermandad, en defensa contra los banderizos, aprobadas en Guernica con objeto de vigorizar los resortes de la autoridad frente a los desafueros de los banderizos, ya que seguían produciéndose los saqueos de las bandas de vascos. En 1501 los Reyes católicos otorgaron la carta real a las encartaciones de Vizcaya, extendiéndose esta misma ley al reino de Galicia, principado de Asturias y villas y tierras de Alava y Guipúzcoa, poniendo fin a los BANDERIZOS.. Anteriormente, en 1181, fue el rey Sancho de Navarra quién fundó la ciudad de Vitoria, ciudad que conserva desde entonces en sus calles sus nombres medievales castellanos de los gremios Zapateria, Tintorería, Herrería, los de sus iglesias, Santa Maria, San Pedro, San Miguel, San Vicente, el de la patrona de Vitoria, la Virgen Blanca, los de sus palacios renacentistas, Escoriaza, Esquivel, Bendaña, Montehermoso o Villa Suso, El Portalon, la Casa del Cordón, estos últimos del S XV, todo ello profundamente castellano y sin el menor vestigio de cultura o participación vasca. Alava: La denominación de Alava es conocida desde el SVII. En el SIX el primer señor de Alava conocido fue el conde Eiglón a quien sucedió Vela Jiménez, Conde de Alava en el año 866, que libró batalla y venció a los moros en el año 882 defendiendo su castillo en la batalla de Cellorigo. En el SX aparece como señor de Alava el Conde de Castilla, Fernan Gonzalez. En el SXI fueron los señores de Alava Nuño Gonzalez, Iñiguez, Fortuniones Iñigo, Munnio Muñoz, Lope Iñiguez, Lope Diaz y Sancho y hasta 1332, entre otros, Don Diego Lopez de Haro, don Nuño Gonzalez de Lara, el infante Don Fernando de la Cerda, don Lope Diaz de Haro y don Diego Lopez de Salcedo, éste fue el último de los señores de Alava que alternó su dependencia con el reino de Castilla (S X), y el de Navarra (S XI). En el conjunto, la Edad Media concluyó sin que se hubiera resuelto la adscripción de unos cuantos señoríos (Ayala, Aramayona, Orozco, Oñate) periféricos a una u otra de cada una de las tres formaciones territoriales mayores. El caso del señorío de Oñate resulta muy curioso, pues no se integró en provincia vasca alguna hasta 1.845, dependiendo directamente del Estado español, hasta esa fecha. |
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LAS DINASTIAS FRANCESAS EN NAVARRA
La desaparición de Sancho VII supone la instauración de la casa francesa de CHAMPAÑA, que la inauguró un sobrino de éste el denominado Temblado I (1234 a 1253), siguió con Teobaldo II (1253 a 1270 y finaliza en 1274 con Enrique I. En 1284, la hija de Enrique, Juana se casa con Felipe IV de Francia de forma que éste último reunió ambas coronas en una y hasta 1328. Tras la muerte del rey francés Carlos I ( de Francia y de Navarra), le sucede su hija Juana II que estando casada con el conde EVREUX, inaugura esta dinastía que durará hasta 1425 con su último rey Carlos III. Fallecido Carlos III, accede al trono navarro su hija Blanca que estaba casada con el rey de Aragón JUAN II ( 1425 a 1479), que se convirtió en REY DE NAVARRA como Juan I. Al morir su esposa Blanca, se negó a entregar el reino a su hijo y legítimo heredero el príncipe Carlos, el Príncipe de Viana, al que nombró su lugarteniente en el reino de Navarra. Enfrentado, de nuevo, en una guerra contra Castilla, fue derrotado en Olmedo (1445), con lo que se puso fin a la influencia del partido aragonés en los asuntos castellanos. En 1444, Juan contrajo nuevas nupcias con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla y rival de Alvaro de Luna. Hijos de este segundo matrimonio fueron Fernando, Leonor, María y Juana; además tuvo numerosa descendencia en sus aventuras extramatrimoniales. Alvaro de Luna, harto de la injerencia aragonesa, invadió Navarra, aliándose con el príncipe Carlos contra su padre, que a su vez buscó el apoyo de Enrique IV, heredero de Juan II de Castilla. Esto provocó la guerra civil entre los nobles partidarios de Carlos, Beaumonteses, y los partidarios de Juan de Aragón, Agramonteses, dos bandos que se odiaban. Carlos fue derrotado en Aybar y hecho prisionero, en 1452. Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Aragón, donde dio a luz a su hijo Fernando. (El Católico) En 1458, Juan I hereda los condados catalanes a la avanzada edad de sesenta años, además de ser Rey de Navarra.. Tras una breve reconciliación con su hijo Carlos, le acusa de traición por mantener tratos secretos con Castilla y ordena su prisión en el castillo de Azcona. Los catalanes, partidarios de Carlos, se sublevaron y Juan se avino a ponerle en libertad. Carlos es nombrado heredero y lugarteniente del Principado y, en virtud de la concordia de Villafranca del Penedés, se le confió el gobierno de Cataluña y se prohibió entrar a Juan I, en el Principado, sin autorización previa. Carlos , Príncipe de Viana, se vio forzado a suspender las negociaciones de boda con la hermanastra de Enrique IV de Castilla, Isabel ( la futura reina Católica), por deseo de los catalanes, poco aficionados a las aventuras de esa clase, y solicitó la mano de María de Francia. Durante las negociaciones murió repentinamente, a la edad de cuarenta años (septiembre de 1461) a consecuencia de una infección pulmonar, pero fueron muchos los que creyeron que su muerte fue provocada por envenenamiento, por instigación de Juana Enríquez que, de esta forma, veía despejado el camino hacia el trono de su hijo Fernando. Poco después Fernando era jurado como heredero del reino de Aragón en las Cortes de Calatayud. Luís XI de Francia, que deseaba hacerse con los reinos de Navarra y Cataluña, alentaba a los partidarios de la independencia de Cataluña al enfrentamiento con Juan I y aunque Juana consiguió que las Cortes Catalanas juraran a Fernando como heredero del Principado, la situación en Cataluña se fue enrareciendo hasta que, en febrero de 1462, estalló la revuelta de los payeses de remensa, dando lugar a la guerra civil. El gobierno de la reina Blanca (1425-1441) fue el último momento de esplendor de Navarra. A su muerte, tras una etapa de difícil equilibrio entre su hijo y sucesor Carlos, Príncipe de Viana, y el rey consorte Juan de Aragón (1441-1451), la banderización y ruptura social polarizaron el reino, causaron devastación y desórdenes por espacio de dos generaciones y precipitaron el marasmo político (1451-1461). Le sucede su hija CATALINA casada con Juan II Albret, que encabeza el bando de los AGRAMONTESES navarros (partidarios de unir Navarra a la corona francesa) y derrotados por Fernando el católico con la ayuda de los BEAMONTESES (o partidarios de la unión de Navarra con Castilla y Aragón), y de los guipuzcoanos ( Ignacio de Loyola a favor de Castilla, y Francisco de Javier a favor de la unión con Francia) Agramonteses y Beaumonteses, nombre que recibieron los dos bandos nobiliarios del reino de Navarra que, a mediados del siglo XV, rivalizaron por el poder político hasta el punto de participar enfrentados en la guerra civil provocada con motivo de la sucesión de la reina Blanca I, especialmente a partir de 1450. La denominación de Agramonteses proviene de la familia de Agramont, habitantes de las ciudades de la ribera y partidarios del rey Juan II de Aragón y Navarra (esposo de Blanca); en tanto que los beamonteses, que poblaban las zonas montañesas y eran de origen vascohablabte, recibían ese apelativo por pertenecer a la familia de Beaumont (de donde procede beaumonteses, como también se les conoce). Con los reyes de las casas Foix y Albret (1479-1512) y antes de que se cerrara la guerra civil, a las tensiones internas se sumaron las presiones de Francia, Castilla y Aragón. La pérdida de la independencia política de Navarra, incorporada a la corona de Castilla, marca el final de una época. Desde 1512 los mecanismos administrativos se desarrollan y adaptan a la nueva realidad política, patente también en otros aspectos institucionales y sociales. La población y la economía se recomponen a lo largo del XVI y las corrientes renacentistas inscriben a Navarra definitivamente en la órbita hispana. El final del reino privativo de los Foix-Albret es, para Navarra, el final de la Edad Media. Iparralde está básicamente articulado en tres unidades a lo largo de la Baja Edad Media: dos bajo soberanía inglesa, Soule y Labourd, y una en la órbita navarra, la Baja Navarra o Ultrapuertos. Las tres comparten una misma base social y una análoga escasez de recursos económicos, hecha excepción de la actividad portuaria y comercial de Bayona. Las tres fueron escenario de una inquietud nobiliaria, orientada en Labourd hacia la difícil colaboración con la autoridad anglo-aquitana, y en Ultrapuertos frenada y capitalizada por las empresas políticas de los Evreux. La razón de que Labourd y Soule estuvieran bajo soberanía inglesa se debe a que en 1193 el vizconde Guillermo Raimundo, vasallo de Francia, cede sus derechos señoriales a Enrique de Plantagenet, rey de Inglaterra y Duque de Aquitania, por su matrimonio con Leonor de Aquitania. En 1451, Luis XII de Francia conquista por las armas el Lobourd (Bayona y Pau), y tras negociar con Enrique IV de Castilla, proceden al proyecto de reparto de Navarra. Ultrapuertos vivió dos generaciones más bajo sus reyes franco-navarros. En 1530 se incorporaba a los señoríos de los Albret (los "otros" reyes de Navarra desde 1512), y por tanto al reino de Francia., para posteriormente pertenecer a la dinastía de los Borbones, que también ostentaron hasta la Revolución el titulo de "reyes de Navarra". En 1790, tras la Revolución Francesa, se crea el Departamento de los Pirineos Atlánticos, con la supresión de las instituciones FORALES. NAVARRA QUEDA INCORPORADA A LA CORONA CASTELLANO ARAGONESA Y DE LEON Don Juan II Albret y doña Catalina, los últimos reyes de la monarquía navarra, derrotados definitivamente en 1512, buscarán refugio al otro lado de los Pirineos, que nunca volverían a cruzar. Tras la conquista castellana, Navarra es gobernada por un Virrey, que en Pamplona ejerce la autoridad del monarca español, y así sucederá durante cuatro siglos. Al mismo tiempo se mantienen las instituciones del reino, en especial las Cortes, que se reunirán a lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII, para legislar y aprobar la contribución económica del reino a las empresas de la monarquía española. La Diputación del Reino nacerá en 1576 como órgano permanente de gobierno y de representación de las Cortes en los períodos que éstas no se reunían; a lo largo de cinco siglos esta institución ha sido el núcleo de la administración foral de Navarra y en la actualidad pervive en el Gobierno de Navarra, también llamado oficialmente Diputación Foral de Navarra. El fin de las rivalidades internas del siglo XV, que concluyó con la victoria del bando beaumontés y la conquista castellana, supuso un resurgimiento económico que permitió recuperar el equilibrio demográfico, alterado por la prolongada guerra civil, estabilizó la vida económica y configuró sólidamente la estructura institucional del Reino de Navarra, que así continuó llamándose hasta mediados del siglo XIX. |
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INVASION DE ALANOS, SUEVOS Y VANDALOS EN EL 400
Probablemente fueron los suevos quienes cruzaron en primer lugar los pasos pirenaicos occidentales hacia el 409, y sin apenas detenerse avanzaron por la vía de Pamplona a Tritium (cerca de Nájera), y de Tritium a Astorga (otro itinerario posible, aunque menos probable, es el de Pamplona al Valle del Ebro y por la vía que seguía este valle por Calagurris hasta Tritium y Astorga). Los suevos no se detuvieron en las tierras vasconas, pues sin duda buscaban tierras llanas mas fértiles en el interior, y se establecieron en tierras de los astures y quizás en Galicia. Mas al Sur (al Oeste de Salmantica = Salamanca) se establecieron los Vándalos Asdingos, que probablemente cruzaron por los pasos de los Pirineos Centrales hacia Cesaraugusta (Zaragoza) y de allí hacia Clunia y Salmantica, por una vía que discurría casi paralela a la de Astorga. Al Sur de los Vándalos Asdingos se establecieron los Alanos (el pueblo mas numeroso de los que cruzaron los Pirineos) abarcando aproximadamente la provincia de Lusitania. El territorio de los Vándalos Asdingos, dividido por el Duero, fue rápidamente codiciado por los Alanos y Suevos que no tardaron en expulsarlos. Los Asdingos se desplazaron entonces al Norte y ocuparon las tierras Astures y Norte de Galicia, mientras los suevos se desplazaron hasta orillas del Duero y conservaron el resto de Galicia y la región de Astorga. Este cambio territorial se produjo hacia el 414, y simultáneamente los Alanos se extendieron por la provincia Cartaginesa, que inicialmente había quedado libre de la presencia de invasores, pero que en el 414 ya estaba en poder de dicho pueblo. Otra versión sugiere que los invasores se repartieron las tierras por un acuerdo o sorteo. Los alanos, que eran los más numerosos, obtuvieron dos provincias (Lusitania y Cartaginesa), los Vándalos silingos una provincia (la Bética), y los Vándalos Asdingos y los Suevos, se repartirían la provincia de Galecia. En el Imperio Romano la zona de los Barskunes (Navarra) pertenecía a la Provincia TARRACONENSE. Hidacio asegura que los tres pueblos (Vándalos, Alanos y Suevos) decidieron repartirse las tierras conquistadas de común acuerdo, pero en este reparto el país vascón no estuvo incluido. En todo caso, más que la exclusión del territorio vascón, queda por explicar porque quedó la mayor parte de la provincia Tarraconense fuera del reparto o de una ocupación efectiva. Lo más probable es que los bárbaros pactaran con el Emperador que gobernaba Hispania, es decir Máximo (en aquel momento Máximo era reconocido en toda Hispania, y su amigo el General Geroncio, que ya había ejecutado a Constante, tenía sitiado en Arles a su rival Constantino y al hijo de este Juliano, Emperadores reconocidos en La Galia): se les permitía asentarse en diversas provincias pero la Tarraconense quedaba para Máximo. Sea como fuere la provincia Tarraconense quedó fuera del dominio de los pueblos recién llegados. Aunque tambaleante, el poder de Roma logro sostenerse en esta provincia, de la cual formaba parte el territorio vascón. Junto al país de los Vascones formaban parte también de la Tarraconense, entre otras, las tierras de los Cántabros, los Turmogos (actual Burgos), Autrigones (Oeste de Álava y Vizcaya) Caristios (Este de Álava y Vizcaya) Várdulos (Guipúzcoa) y Berones (Rioja), pero en todas estas regiones el poder romano después de las invasiones, es incierto. De hecho es probable que parte de los vascones alcanzan el 409 o en fechas inmediatas, una incomunicación de facto que separaba las tierras romanas orientales de la Tarraconense, de las occidentales. Las comunicaciones entre ambas zonas se hicieron peligrosas y difíciles cuando no imposibles. Los romanos no disponían de fuerzas militares suficientes para proteger a los viajeros y las milicias ciudadanas organizadas por notables, a menudo entre sus propios esclavos y servidores, tenían poca capacidad de combate y solo luchaban forzadas. Aunque las regiones occidentales no desconocerían en ningún momento la soberanía imperial, las autoridades locales debieron asumir de facto todo el poder (a falta de una autoridad superior), y en las zonas agrestes las tribus alcanzarían una libertad casi completa. Hubo sin duda gobiernos locales de los que la historia no guarda recuerdo y que formaban el mapa de los poderes transitorios de poco relieve en todo el occidente de la Tarraconense. No existen referencias históricas a estos poderes locales en el Siglo V, pero es casi seguro que junto a poderes tribales rudos y salvajes, las ciudades conservaron gobiernos hispano-romanos similares en todos sus aspectos a los existentes antes de la invasión de los bárbaros, pero sin una dependencia efectiva de Roma. No hay informaciones escritas sobre que ocurría en Vasconia, pero por los hechos conocidos de esta época y las épocas inmediatamente posteriores, puede determinarse con bastante exactitud. |
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BAUGADIA EN EL 400
A las antiguas bandas de bandidos que operaron en pequeña medida entre el 260 y el 330 aproximadamente, las sustituyeron ahora las bandas de nueva formación (derivadas de la segunda invasión) y las verdaderas bandas que dentro de muchas haciendas constituyeron los colonos y campesinos rebelados contra el amo. Las bandas engrosaron pronto sus filas (quizás desde que el 410 se conoció la noticia de la toma de Roma por el visigodo Alarico) con los marginados y desesperados existentes en abundancia; y no serían solo vascones humildes (mas o menos romanizados) los que se unieron a las bandas: también llegarían esclavos, colonos y humildes huidos de otras regiones vecinas o cercanas, que buscaban la seguridad (léase impunidad) de los santuarios vascones cuando no existía en sus distritos de origen. Las bandas debieron gozar de un amplio apoyo entre los vascones del campo (aldeanos) no romanizados, pequeños propietarios agobiados por las cargas y que vivían pobremente. Mientras permaneciera la agitación bagauda quedaba garantizado que los recaudadores no volverían para llevarse la mejor parte de su cosecha. Sin duda también contaron con la alianza o complicidad de los jefes vascones de las zonas montañosas, que recogieron las migajas. Durante varios años las bandas camparon por sus respetos, primero viviendo a costa del saqueo en el propio país vascón (donde algunas villas del campo debieron ser saqueadas varias veces y hasta algunas arrasadas) y después (a partir de 420 aproximadamente) con correrías hacia la parte romana de la Tarraconense por el Valle del Ebro, tierra presumiblemente más rica que el territorio vascón central y las tierras al Oeste de Vasconia. Cada año las correrías debían ser mas atrevidas y efectuadas por mayor número de vascones, a los que se unirían esclavos y colonos de las tierras asoladas. La situación debió ser lo suficientemente peligrosa para que el 441 fuera enviado a combatirlos el Dux Utriusque Militiae Asturius, que logró vencerlos . A Asturius sucedió su yerno el poeta Merobaudes, que les venció de nuevo en tierra de los Aracelitanos, cuya capital era Araceli (quizás Huarte-Araquil o bien Araciel cerca de Corella) y en cuyo territorio se habían hecho fuertes. En Febrero del 449, el rey suevo Requiario , aliado a las bandas bagaudas, dirigió una expedición a territorio vascón donde causó grandes destrozos y continuó poco después (Julio del 449) contra Zaragoza y Lleida. Aprovechando estas devastaciones una partida de vascones saqueó Turiasson (Tarazona) donde asesinaron al Obispo de la Ciudad, pero a los seis días fueron sorprendidos por Basilius y asesinados en masa en la Iglesia de la ciudad. Pero no por ello otras bandas dejaron de asolar el Valle del Ebro (450-454). El 455 les combatió Federico , hermano del rey godo Teodorico , y parece que pudo dejar garantizada la seguridad del Valle del Ebro (Hidacio dice que tras ello terminó la agitación, léase Bagaudia). Pero el 456, el suevo Requiario volvió al Valle del Ebro y sin duda se alió a las bandas vasconas-bagaudas. Su cuñado Teodorico, rey de los godos, entro en Hispania con un ejercito en el que figuraban borgoñones y visigodos y chocó con Requiario, que se retiraba, a orillas del Órbigo, cerca de Astorga. El rey suevo fue vencido y huyó pero fue capturado poco después, siendo ejecutado (Diciembre del 456). De todas estas informaciones se deduce que la autoridad imperial en la Tarraconense Occidental era nominal y no existían tropas romanas en la zona durante los últimos años, debiendo recurrirse para la defensa a los godos. Los esclavos y colonos huidos de regiones vecinas hacia territorio vascón estaban romanizados. Con ellos la romanización, estancada durante un siglo, se reavivaría y llegaría a lugares donde antes nunca llegó. Pero a su vez estos romanizados van fundiéndose con los vascones. Después del 456 no hay nuevas informaciones de ataques vascones-bagaudas en el Valle del Ebro. Los incidentes que pudiera haber, en su caso, serian menores y no han dejado rastro histórico. Por tanto habría que fijar el final de la bagaudia vascona alrededor del año 456 después de desarrollarse durante más de cuarenta y cinco años. Si bien una parte del pueblo vascón vivía de la tierra y el pastoreo y de las actividades tradicionales, las bandas bagaudas se acostumbraron a vivir del saqueo y el pillaje. Estas bandas no pudieron estar formadas siempre por las mismas personas. Actuaron durante un periodo de más de cuarenta años, por lo que suponiendo que los primeros rebeldes hubieran iniciado su actuación contando entre 20 y 30 años, hacia el 456 contarían unos setenta años de edad. Por ello resulta evidente que las bandas, surgidas inicialmente de colonos y jornaleros rebeldes, pudieron renovarse después con vascones de las montañas y aldeanos, así como con nuevos colonos y campesinos que se unían a la rebelión libremente o en ocasión de ataques bagaudas, y con los descendientes de todos ellos. A partir de este momento (el 456) hubieron de buscar nuevas tierras para saquear, y existiendo un poder militar que podía contenerles en el Este, y seguramente con el número de bagaudas ya muy reducido, por los años y las luchas, buscarían zonas de saqueo hacia el Oeste, tierras mas pobres pero mas débiles, a las que quizás ya se habían dirigido algunos ataques ocasionales. Por otra parte los vascones de las montañas ya no podían ser contenidos al aumentar su número, y en los últimos años habría aumentado su participación en las correrías. Los vascones de la montaña necesitaban expandirse, buscar nuevas tierras; y al dirigirse los bagaudas al Oeste, las bandas estarían formadas mayoritariamente por vascones de las montañas. No cabe duda de que entre los esclavos y colonos que se habían unido a las bandas había muchos procedentes de las tierras occidentales. Estos hombres (y mujeres) habían emparejado muchas veces con vascones y habían tenido hijos, en general vasco parlantes. Se había producido una fusión de ambos pueblos (que por otra parte tenían un aspecto externo y unas costumbres similares, y entre los occidentales, además, muchos hablaban el latín y su lengua celta, ibérica o celtibérica). Estos hombres podían servir de guías a los vascones (bagaudas o montañeses) en sus ataques a las regiones occidentales de la Tarraconense. |
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Navarra hasta el 905
Coincidió el momento con una gran inestabilidad en el Reino Visigodo. Al asesinato de Teudigiselo el 549, siguió la derrota de Agila en Córdoba el 550, la rebelión (probablemente triunfal) de Atanagildo el 551, la invasión bizantina del 552, la guerra civil de 553 y 554, el asesinato de Agila el 555, la guerra con Bizancio, que debió durar entre el 555 y el 564, la posible rebelión de Sevilla (o su ocupación por Córdoba) el 565, la campaña contra Sevilla y Córdoba, el 566 y 567, el interregno del 567 al 568, la guerra contra los francos en Provenza el 569, la guerra contra Bizancio del 570 al 572, y contra Córdoba el 572, contra el campo cordobés el 572 o 573, la campaña en Sabaria, el territorio de los Sappi y el distrito de Asturica el 573, la conquista de Cantabria el 574, la conquista del señorío de Aspidius el 575, la guerra con los Suevos el 576 y la guerra contra los campesinos rebeldes de la Oróspeda occidental el 577. Es decir entre el 550 y el 577 ningún soberano tuvo posibilidad de ocuparse de los vascones porque estaba ocupado en otros asuntos militares. Durante estos años los vascones desarrollaron una gran actividad en la zona del Valle del Ebro y en Aquitania (la conquista de Aquitania será tratada en otro capítulo). El hecho de que se establecieran fortalezas en la zona de Cantabria y Beronia que impidieron los ataques de los vascones de la depresión vasca a la zona, obligaba seguramente a estos, ocasionalmente, a participar en los saqueos hacia otros puntos tanto al Sur como al Norte. Los saqueos cada vez eran más audaces y se llevaban a cabo con mayor numero de combatientes. Los ataques eran rápidos y por sorpresa, retirándose con el botín, aunque raramente debían ocuparse ciudades. Como cada vez había más participantes la zona afectada fue ampliándose y abarcaba a todo el actual Aragón al menos en su parte al Norte del Ebro, pero sin duda también al Sur, y seguramente alcanzaron en alguna ocasión Catalunya. El 578 Leovigildo había pacificado el Reino y conquistado las partes de la Península que se le oponían o no le pertenecían. Solo el territorio vascón escapaba a su control. Sin duda los visigodos consideraban a los vascones como meros rebeldes. No eran peligrosos políticamente pues no tenían capacidad militar para derrotar al ejercito visigodo ni para imponer un candidato al trono, ni siquiera para tomar ciudades amuralladas, pero sus depredaciones en las grandes y medianas haciendas de una zona muy extensa eran molestas. Los caminos eran inseguros y ello dificultaba el comercio, y las perdidas que se producían eran importantes y provocaban descensos de la recaudación y presiones de los afectados a la corte. Hacia el 578 o 579 pudo fundarse Recópolis, que podía estar pensada como un punto clave desde donde organizar la conquista del territorio vascón. En todo caso Leovigildo no destinó este año ni el siguiente a combatir a los vascones, pero es muy posible que su Comes Exercitus y los Thiufadi iniciaran una penetración o expediciones de tanteo hacia la zona. A finales del 579 debió rebelarse Hermenegildo. Los jefes vascones debían sentirse amenazados; su enemigo se había fortalecido, y tal vez estaba en disposición de penetrar en tierras vasconas; tal vez algunas partidas fueron derrotadas en 578, 579 y 580. En el 580 la noticia de la rebelión de Hermenegildo sería conocida en Vasconia. Aunque en este año el rey no pudo tomar ninguna iniciativa militar porque se ocupó de cuestiones políticas y religiosas (un Sínodo arriano celebrado este año pudo intentar contrarrestar las tendencias católicas de Hermenegildo), los vascones conocían los preparativos que se hacían contra ellos. Seguramente esperaban un ataque en cuanto la rebelión acabara. Bien para contrarrestar este ataque, bien para aprovechar sus últimas oportunidades, o bien suponiendo que los visigodos iban a desangrarse en una guerra civil (las conversaciones entre el rey y su hijo rebelde fracasaron), lo cierto es que se produjo una gran coalición nacional militar vascona que llevo a efecto la gran expedición del 581, de la que se ha hablado al tratar el reinado de Leovigildo. Consecuencia de la expedición, fue que Leovigildo, en vez de combatir a su hijo, como seguramente se esperaba en Vasconia, marchó contra las partidas que salieron de este territorio, destrozó a algunas y obligó a otras a refugiarse en las montañas, y pudo ocupar fácilmente buena parte del territorio vascón, concretamente la parte llana, las ciudades, la Navarra Media y los pasos pirenaicos, dejando a los vascones las montañas del Oeste y Norte de Navarra, donde el ejercito visigodo no podía operar y donde los vascones, conocedores del terreno podían ocultarse, así como la zona de la actual País Vasco (Guipúzcoa, Vizcaya y Alava), territorio de extrema pobreza, la ocupación total y permanente de los cuales hubiera requerido el uso de muchos miles de soldados. La ocupación de Pamplona, como en ocasiones anteriores, debió producirse sin resistencia. Probablemente los guerreros habían participado en la gran expedición y ahora estaban refugiados en los montes; el estado de defensa de las murallas es incierto; y en general los vascones no se enfrentaban abiertamente a un enemigo al que no podían vencer, pues llegado el caso rehuían el combate y dejaban las ciudades en manos del enemigo. Las autoridades locales representaban probablemente una tendencia menos tribal y salvaje que otros jefes locales, y pudieron aceptar con facilidad la dominación de los visigodos, que comportaba el establecimiento de una guarnición y seguramente las autoridades locales visigodas correspondientes: el conde y su vicario y el juez local y su sayo, para las cuestiones de justicia. Aunque se cree que los soldados, en sus conflictos con los “romanos” podían ser juzgados por los tribunales de la población romana (o sea vasco-romana) es muy dudoso que funcionaran tribunales de justicia organizados en Vasconia, y la presencia de los cargos visigodos sería necesaria. Para las cuestiones militares, el conde asumiría el mando de la guarnición, de la cual formarían parte un numero indeterminado de soldados godos (tal vez doscientos) junto al Thiufadi, algún centenario y varios decanus. Habría además otros funcionarios: recaudadores de impuestos (numerarios, compulsores, discusores, retentadores), agentes de tierras que pasaron al patrimonio real (conductores y procuradores), un obispo arriano, y su correspondiente clero, y unas decenas de personajes diversos. Todo el territorio de Vasconia se constituiría en una unidad administrativa, seguramente diferenciada del territorio vascón de la depresión, cuyo centro administrativo-militar se situaba en la fortaleza de Victoriacum, que probablemente dependía de alguna ciudad cercana. |
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LA EXPEDICIÓN DE LOS FRANCOS DEL 541. Después de muchos años de completa autonomía de los vascones, inmersos en un proceso de tribalización de los grupos montañeses, y de retroceso acelerado de la civilización en el resto del territorio, en el año 541 se produjo un hecho que tuvo ciertas repercusiones en el territorio. El año 541 los reyes merovingios Childeberto y Clotario penetraron con sus fuerzas en el territorio vascón, seguramente cruzando el paso Pirenaico de Roncesvalles, presentándose con rapidez ante Pamplona. No es mucho lo que se sabe de la expedición, pero parece claro que los merovingios no encontraron resistencia. Los vascones, desorganizados como conjunto, actuaban en pequeñas bandas o grupos, y difícilmente hubieran podido enfrentarse a un ejercito poderoso que cruzaba por su territorio inesperadamente. Podían recurrir a sus tácticas favoritas, de emboscadas o ataques sorpresivos seguidos de una rápida retirada, pero para llevar a cabo una acción similar hubiera sido preciso que algún grupo estuviera sobre aviso y pudiera organizar un contingente numeroso, seguramente formándose una alianza entre los grupos de varios jefes de guerra. Era muy improbable que los vascones tuvieran información previa de la expedición merovingia, aunque estas expediciones eran preparadas con bastante antelación, concentrándose los ejércitos en un punto determinado antes de la partida. Naturalmente también podría darse el caso de que la expedición hubiera sido preparada con una doble finalidad: en primer lugar poner fin a las incursiones depredatorias de los vascones al Norte de los Pirineos; y en segundo lugar, cruzando el territorio vascón, sorprender a los visigodos. Pero esta hipótesis es improbable ya que las incursiones vasconas eran aisladas y poco significativas y desde luego no constituían ningún peligro para el Reino Merovingio; entretenerse en territorio de los vascones para castigar a ciertos grupos supondría no solo poner sobre aviso al enemigo visigodo, sino permitirle organizarse y hacer frente a la invasión. Finalmente cabe una tercera posibilidad: los agentes merovingios habían negociado una alianza con los vascones, o al menos con algunos cabecillas. Esta alianza les permitiría un avance rápido desde Aquitania hasta Pamplona. La situación económica en Vasconia había ido degradándose progresivamente. La indisciplina de la población hacía muy difícil la explotación racional de las grandes y medianas haciendas, cuya productividad seguía decayendo. La productividad de los campesinos libres era también muy limitada, limitándose prácticamente a cultivar para las necesidades propias. La falta de comunicaciones y de mercados hacía inviable el comercio. Es probable que los grandes y medianos propietarios estuvieran apercibiéndose de que la exención de impuestos fáctica de que gozaban no era una panacea, y que los perjuicios de la falta de un poder fuerte que pudiera controlar a la población exaltada y descontrolada eran superiores a los beneficios. Seguramente con tiempo, muchos grandes propietarios podían ir dividiendo sus propiedades, falsificar títulos y otros medios, para evitar que en un momento dado en que se estableciera una dominación germánica hubiesen de perder gran parte de sus haciendas. Propietarios que aunque mantenían el título jurídico de sus propiedades, difícilmente podían obtener las contraprestaciones exigibles a sus colonos o aparceros, y cuyas tierras eran poco rentables; propietarios que o habían agotado el oro de que disponían o bien no podían invertirlo en ninguna actividad productiva o en bienes de consumo necesarios. Y frente a ellos los jefes de banda y algunos de sus acólitos, salvajes, enriquecidos por el oro obtenido en sus expediciones, y que disponían de bienes de los que los magnates carecían: esclavos y esclavas apresados en las correrías, ganado, objetos de toda clase (mobiliario, utensilios agrícolas o de uso cotidiano, herramientas, etc..), vino, etc...y que a pesar de su falta de civilización, constituían una nueva casta de poderosos. Muchos aldeanos, ciudadanos y hasta colonos o esclavos que participaban en los saqueos, disponían a veces de más bienes que los propietarios grandes y medianos. Así seguramente la tendencia natural de estos, quizás por envidia, pero quizás simplemente por un interés personal, era el deseo de establecer una nueva autoridad que asegurara sus privilegios, aun a costa de perder parte de sus propiedades (perdidas ya de hecho al no poder obtener rendimientos de parte de sus haciendas) y de tener que satisfacer impuestos (que finalmente repercutían a sus colonos o aparceros). Cuando los francos se presentaron en Pamplona, ignoramos si como invasores, como aliados, o simplemente como transeúntes, su aspecto debió causar honda impresión en los rudos vascones. Quizás en Pamplona se conservaba un cierto barniz de civilización, pero desde hacía muchos años se habían dejado de ver ciertos elementos de cierta sofisticación: los atavíos de los caballeros, de sus monturas y de los caballos en general, y hasta de los mismos soldados que acompañaban a los dos reyes. En sus expediciones de saqueo los vascones se enfrentaban a milicias de aldeanos, y a lo sumo a algunas decenas de guerreros visigodos. La presencia de la fuerza de los francos, y singularmente de la escolta real, pudo causar una honda impresión en la zona, acentuada sin duda por el efecto engrandecedor de ciertas noticias cuando corren de boca en boca. Parece ser que los Francos cruzaron todo el país vascón, bajando desde Pamplona hasta el Ebro, enfilando la vía que conducía a Cesaraugusta (Zaragoza). Las fuerzas de los merovingios establecieron el sitio a esta ciudad, defendida por sus murallas. Durante cuarenta y nueve días mantuvieron el sitio sin mucho éxito. Como sabemos el arte militar de la época hacía difícil la toma de una plaza defendida por murallas en buen estado de conservación, especialmente cuando no se podía contar con el factor sorpresa, con aliados interiores, o con la inexperiencia de los defensores. Cesaraugusta debía disponer de un contingente visigodo más o menos importante, y las milicias de las ciudad podían estar habituadas a las luchas, después de los años de correrías de los vascones en la zona. En tales condiciones un sitio debía prolongarse por un largo periodo, y los sitiadores corrían diversos peligros: el riesgo de sufrir desabastecimiento (con lo que una parte del contingente debía dedicarse a la búsqueda de víveres en las aldeas de la zona); el riesgo de una salida de los sitiados; o el riesgo de la llegada de refuerzos, que sorprendiera a los sitiadores entre dos fuegos (la ciudad y los refuerzos) y lejos de su territorio. Precisamente el general visigodo Teudiselo o Teudigiselo, encargado de combatir a los francos, optó por una táctica que se demostró muy eficaz: en vez de atacar directamente a los francos (con la posibilidad de una derrota que les abriría el camino hacia Cesaraugusta o Barcino o Toledo) se limitó a fortificar los pasos Pirenaicos, que por su especial configuración orografía podían ser defendidos con eficacia por un numero relativamente pequeño de soldados. Mientras Teudigiselo se dedicaba a cortarles la retirada, los francos seguían sitiando Cesaraugusta. A los cuarenta y nueve días, los francos, quizás faltos de abastecimientos, quizás hostilizados, o simplemente viendo que no podrían tomar la ciudad, y seguramente enterados de que el enemigo les estaba cortando la retirada, abandonaron el cerco y se aprestaron a regresar a su territorio. El intento de los francos de cruzar los pasos pirenaicos bloqueados resultó aun más infructuoso y sangriento que su intento de tomar Cesaraugusta. Cientos de soldados francos murieron en su inútil intento de regresar a su patria y las diversas columnas fueron derrotadas y rechazadas. Además Teudigiselo obtuvo un fuerte rescate por aquellos magnates a los que permitió el paso (unos centenares de caballeros francos obtuvieron el paso libre a cambio de fuertes sumas). Es evidente que Teudigiselo no tenía capacidad militar para dominar todos los pasos Pirenaicos, y especialmente los del territorio vascón. Estos últimos difícilmente hubieran podido ser bloqueados por sus soldados sin contar con la anuencia de los vascones. Es obligado pues suponer una alianza de Teudigiselo con los vascones. Las tropas visigodas bloquearon los pasos centrales del Pirineo. Los jefes vascones con los que pudo concertar alianzas, bloquearían los pasos occidentales. Los vascones encargados de bloquear los pasos en su territorio bien pudieron ser grupos aliados del general visigodo, o mercenarios; pero es posible que los mismo propietarios vascones contribuyeran al bloqueo, tal vez con la esperanza de que una dominación visigoda suave posterior mejorara su suerte personal. Los propietarios y jefes vascones, especialmente de la zona cercana a la vía entre el Ebro y Pamplona, y de la zona montañosa del Norte, se apercibirían de la inminencia de la retirada de los francos; aun no habían sido derrotados pero de ellos poco podían esperar; si antes fueron sus aliados, o mantuvieron con ellos la neutralidad, los vascones mostraban ahora una característica que se repetía: abandonaban a un aliado o a un poder en desgracia y se subían al carro del vencedor. Diversos motivos pudieron inducir |