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SANCHO III, Rey de España

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Viejo 11/Jan/03, 23:11
tellagorri
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Predeterminado SANCHO III, Rey de España

El Ayuntamiento de Fuenterrabía, gobernado por el PNV, con motivo del próximo milenario de la elevación al trono del Reino de Pamplona de Sancho Garcés III, llamado el Mayor, ha adoptado el insólito acuerdo de erigir un monumento al monarca navarro como «REY del ESTADO VASCO».

Tan descomunal despropósito no nace por generación espontánea o es obra de un irresponsable indocumentado, que también lo es, sino obedece a una calculada estrategia del NACIONALISMO vasco en su afán de confundir y apropiarse de la historia de Navarra, una vez más, para esgrimir unas raíces históricas institucionales, de las que CARECE, tratando de justificar su pretendida existencia mediante la manipulación y falsificación de la historia al servicio de sus intereses de partido.

Ibarreche llega a afirmar sin pudor alguno que «el ámbito geográfico en el que se ha asentado el Pueblo Vasco a lo largo de su historia, ha sido conocido con diferentes denominaciones, Vasconia, REINO DE NAVARRA, Euskalherria, País Vasco-Navarro, Euskadi o País Vasco».
Para el lehendakari, Euskadi, el nacionalismo vasco y el Reino de Navarra, con más de mil años de historia y madre de diversos reinos forjadores de la unidad de España, como Castilla y Aragón, entre otros, son todo una MISMA COSA.

La REALIDAD histórica es sin embargo bien diferente.
Sancho III el Mayor accede al trono del Reino de Pamplona -que pasaría a denominarse Reino de Navarra un siglo más tarde bajo el reinado de Sancho VI el Sabio, en el año 1004 tras la muerte de su padre García Sánchez II, conocido por El Trémulo.
Tenía a la sazón unos doce o catorce años de edad y su abuelo Sancho Abarca cedió a Almanzor a una de sus hijas para que las incursiones de este fanático caudillo musulmán, el mayor azote que hasta entonces habían conocido los reinos cristianos de la Península, respetase su territorio.
Almanzor contrajo matrimonio con esta princesa navarra, hija de Sancho Abarca, y fruto de esta unión nació Abd al-Rahman, al que en recuerdo de su abuelo se le denominó «SANCHUELO».

La figura histórica de Sancho III el Mayor, así como su obra trascendental en la historia de España, es poco conocida para la inmensa mayoría de los navarros y de los españoles en general.
Bien merece una breve semblanza el primer rey cristiano que frente al Califato de Córdoba aglutinó en torno a su persona a todos los reinos y condados existentes hasta convertirse en el rey cristiano más poderoso de la Península y centro político de la España medieval.
Sus dominios y áreas de influencia de su reino llegaron a comprender a Navarra, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Castilla, Álava, Vizcaya, León y Astorga.
Los Condados de Barcelona y de Gascuña le rindieron vasallaje, el primero para defenderse de los reyes moros de Tortosa y Zaragoza y el segundo por relaciones de parentesco ( el Conde de Gascuña Sancho Guillermo era primo del monarca navarro) con el que además le unía una gran amistad y una plena identificación con las profundas innovaciones que se estaban llevando a cabo en el vecino país.

El rey navarro logró que su soberanía fuese reconocida al otro lado del Pirineo. Sin embargo, en ningún documento anterior a 1032, fecha de la muerte de Sancho Guillermo, se tituló el rey pamplonés Conde de Gascuña a pesar de su inclinación a la acumulación de títulos. De esta forma, la extensión de su reinado y su área de influencia llegó a comprender aproximadamente un tercio de la totalidad de la Península Ibérica, desde el Mediterráneo hasta las proximidades del Atlántico.

Falleció en el año 1035 en viaje de regreso a Pamplona desde León a cuyo reino se trasladó en los años 1033/1034.
Tras tomar posesión del mismo usó el título de Emperador, acuñando moneda en Nájera con el título de Imperator. Se ignora el lugar y las circunstancias de su muerte aun cuando se afirma por los historiadores que fue natural, creyéndose que el fallecimiento se produjo en la región de La Bureba, territorio burgalés bajo la soberanía del reino de Pamplona, y de aquí su enterramiento en el Monasterio de San Salvador de Oña, donde reposan sus restos junto a los de su esposa y Reina, Doña Munia, también llamada Doña Mayor, hija del conde de Castilla.

A su fallecimiento dividió el reino entre sus hijos: al primogénito García le dejó Navarra; a Fernando, Castilla con el título de Rey; a Ramiro, su hijo bastardo, Aragón con el título de Rey; y a Gonzalo, igualmente con título de Rey, Sobrarbe y Ribagorza.

Nunca pudo imaginar el monarca navarro que los dos reinos que creaba, Castilla y Aragón, iban con el paso de los siglos a reducir el suyo a los límites actuales. Es muy posible que de no haberse producido la división de su reino entre sus hijos la Historia de España habría sido diferente.

Sancho III el Mayor se adelantó en quinientos años a la concepción de la unidad hispánica de los REYES CATOLICOS.
En el acta de traslación del cuerpo de San Millán fechada el 14 de mayo de 1030, según recuerda el historiador Vaca de Osma, se dice: «reinando en Nájera, en Castilla y en León el rey de las ESPAÑAS».

Fue gran protector del Monasterio de Leyre, donde deberían reposar sus restos junto a otros reyes navarros, y restaurador de la Catedral de Pamplona, en cuyo Decreto de restauración se refiere a «nuestra patria España».
Bajo su reinado los monjes de San Salvador de Leyre fueron quienes fundaron otro monasterio en las cercanías de HERNANI para evangelizar las tierras guipuzcoanas, poniendo el nuevo monasterio bajo la advocación de San Sebastián, dando nombre con ello a la actual capital de Guipúzcoa.

Cuatro siglos después de su muerte, hacia 1454, Don Carlos, Príncipe de Viana, descendiente a su vez de Sancho III el Mayor, rememora su figura histórica y la grandeza de su obra hispánica en su Crónica del Príncipe de Viana.

Nos cuenta, entre otros muchos pasajes históricos, como , «el quoal rey don Sancho el Mayor e emperador de Espanna en su elevatión juró los fueros e amejoró e hordenó», «e fizo el camino de Santiago, el quoal por miedo de los alarabes, passaba por Alaba e por Asturias, e fízole passar por Nágera, por Birbisca e por Mayonan; e tornando al rey Don Sancho, no solamente seynoreó Navarra, Castilla e Aragón, más sennoreó el ducado de Cantabria, e todas las tierras de su agüelo el rey don Sancho Abarqua; e por proheza et virtud Gascunna se sozmetió a su imperio, e sojuzgó al conde de Sobrarbe e fue su vasallo reconociéndole por sennor, e por la inmensidat de tierras que posseya e senoriaba, fízose intitular emperador».

Navarra y España se encuentran en deuda con la figura histórica de Sancho III el Mayor, de cuyo tronco descienden todos los reyes españoles.


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  #2  
Viejo 15/Aug/03, 00:12
tellagorri
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Predeterminado Velate (1513) y los cañones Escudo GUIPUZCOA

En 1977 la Diputación Foral de GUIPUZCOA eliminó de su escudo los 12 cañones que figuraban desde 1513.
Los nacionalistas argumentaban que era para no denigrar a Navarra ya que representaban (los cañones) la agresión de los guipuzcoanos, en ayuda de Fernando El Católico, a Navarra.
Y la realidad histórica es la siguiente : La dinastía reinante en Navarra fue agredida e invadida por franceses del Conde de Foix para incorporar Navarra a la Corona Francesa.
Los navarros BEAMONTESES que preferían ser subditos de Castilla antes que de Francia, pidieron a los guipuzcoanos socorro para expulsar a las tropas francesas.
Y las JUNTAS GENERALES de Guipúzcoa acordaron mandar voluntarios de cada municipio guipuzcoano en apoyo de la dinastía reinante entonces en Navarra.

La reina doña Juana concede en 1513 un privilegio a la Provincia de Guipúzcoa: que en sus armas se incorporen las doce piezas de artillería capturadas por los guipuzcoanos a los navarro-franceses en las batallas de VELATE y ELIZONDO.
Dichas armas se incorporan de igual modo a diversas familias guipuzcoanas y actualmente se conservan en los escudos de las poblaciones de Antzuola y Zizurkil.

Jaime de Salazar describe cómo por un decreto de 19 de octubre de 1936, el Gobierno Vasco adopta el escudo de armas compuesto de cuatro cuarteles: las armas de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
De las armas guipuzcoanas se han eliminado los cañones concedidos por la Reina Doña Juana por la valiente acción de los guipuzcoanos presentes en su ejército.

Todo con la excusa de "desagraviar a Navarra"... o de hacer olvidar la presencia de guipuzcoanos en la invasión militar que fue únicamente obra de Castilla, según los nacionalistas.

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  #3  
Viejo 23/Aug/03, 21:09
zaldumbide
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Predeterminado La "Histórica Conciencia Nacional Vasca"

EDAD MEDIA


 En los primeros tiempos de la invasión musulmana de España, los vascos carecían de lazos políticos que los unieran y que tenían una clara «falta de conciencia nacional», algo que ha sido reconocido incluso por autores tan marcadamente nacionalistas como fray Bernardino de Estella. Sin embargo, cuando el reino de Navarra se convierte en una formación política que podría calificarse sin ambages de vascona, la nota característica con la que se autodefinen sus monarcas no es la de ser «reyes vascos» sino «rey de las Españas». Ese, y no otro, es el título que aparece, por ejemplo, en el acta de traslación del cuerpo del rey Sancho Garcés III a san Millán el 14 de mayo de 1030. Al igual que Alfonso III de León -que se autodenominó «rex totius Hispaniae»- la meta de los reyes navarros, compartida con otros reyes peninsulares, no era construir un Estado vasco sino reconquistar España, la España sometida en esos momentos a los invasores islámicos. No extraña por ello que emparentaran con aragoneses, asturianos, leoneses y castellanos en un intento de hacer avanzar la empresa reconquistadora común. Era un rey navarro el que en el Decreto de restauración de la catedral de Pamplona se refería a «nuestra patria, España» hace poco menos de un milenio. Tampoco extraña, por ello, que para escándalo de los historiadores nacionalistas, utilizara más el romance navarro que el euskera y dejara que esta lengua se perdiera en tierra de La Rioja, de Alava y de la Ribera navarra convirtiéndola en una lengua tan vasca como el vascuence hace ya siglos. No era Castilla -una entidad minúscula entonces nacida del impulso navarro- la que acababa con el euskera sino que los reyes euskaldunes de Navarra, como lamenta nuevamente fray Bernardino de Estella, «se dieron mucha prisa en adoptar la lengua castellana para redactar sus documentos, adelantándose unos 60 años a los mismos reyes de Castilla».

 El deseo de los guipuzcoanos no era formar parte de una entidad vascona como era Navarra sino de la Corona de Castilla y así lo solicitó voluntariamente la Junta general de Guipúzcoa. En el curso de los siglos siguientes, la documentación guipuzcoana denomina a los naturales de Guipúzcoa «castellanos» y éstos lo tienen como timbre de gloria. Por su parte, los guipuzcoanos no dejaron de asolar las aldeas navarras a las que veían como enemigas.

 El apego de Guipúzcoa a Castilla era tan estrecho que no sólo sus combatientes destacaron en la lucha contra el Islam, sino que la Junta general de 1468 hizo jurar a Enrique IV «que jamás enajenaría de su Corona las villas, pueblos, etc. ni Guipúzcoa entera» comprometiéndose a no apartarla de Castilla ni siquiera con dispensa papal.

 El camino seguido por Alava fue muy similar al de Guipúzcoa. El temor a la presión de los navarros euskaldunes la llevó a solicitar su incorporación a Castilla en 1200, lo que se confirmó por pacto solemne el 2 de abril de 1332. Como en el caso de Guipúzcoa también los alaveses exigieron del rey de Castilla que se comprometiera a no enajenar por ninguna causa Alava.

 Por su parte Vizcaya, que se había convertido en señorío, pasó a formar parte, también voluntariamente, de la Corona de Castilla en 1179. Con Juan I (1370-90), el rey castellano se convirtió finalmente en señor de Vizcaya. Como en el caso alavés y guipuzcoano, los vizcaínos conservaron sus instituciones, pero con una supervisión regia y una instancia superior castellana, en este caso ubicada en Valladolid. Además las discusiones de las Juntas se hacían en castellano o en vascuence y los procuradores y apoderados «no podían ser admitidos en ningun tiempo si no sabían leer y escribir en romance». Ambas lenguas eran consideradas vascas.

 Navarros y vascos están de lleno metidos en los procesos germinales de Castilla , de Aragón y de España. Por ejemplo, la interacción del pequeño reino de Navarra con el Califato de Córdoba en el siglo IX y X, es uno de los episodios mas ilustrativos del proceso formativo de Castilla, que adquiere jerarquía de reino a partir de entonces.

 En el siglo XV, Los vascos -a diferencia de los catalanes- no sufrieron con la unión de Castilla y Aragón. Por el contrario, el partido que tomaron las provincias vascongadas en la guerra entre Isabel y Fernando y Alfonso V El Africano de Portugal, los castellanos partidarios de La Beltraneja, y el rey Luis XI de Francia, les ganó el favor del triunfador y el reconocimiento de sus fueros, jurados solemnemente el 30 de julio de 1476 por Fernando bajo la sombra del roble de Guernika.

 Muy distinta habría sido la suerte de los vascos –y la de Isabel y Fernando- si estos hubieran estado del lado del rey portugués y no hubiesen sido aliados de la reina castellana y el rey aragonés y no hubiesen detenido en Fuenterrabía al Ejército de Luis XI. El hecho fue que los vascos fueron el apoyo mas constante y decisivo, de Isabel y Fernando, en sus momentos mas difíciles. Ello ayudó a que, conservando sus fueros, los vascos disfrutaran de eminentes posiciones de prestigio, poder y privilegio, desproporcionados a su población, a partir del momento cuando Castilla conquista Granada en 1492.


HEGEMONÍA ESPAÑOLA EN EL MUNDO

 A lo largo del periodo de hegemonía española, los vascos siguieron combatiendo y creando bajo pabellones españoles y llegada la Ilustración del siglo XVIII los denominados «Caballeritos de Azcoitia» -un nombre irónico dado por el padre Isla- defendieron la españolidad y el lema Irurak bat, es decir, tres en una, las tres provincias vascas como un todo sin incluir ni a Navarra ni a las tierras vascofrancesas.

 Los vascos -a diferencia de los catalanes- no estuvieron excluidos de la conquista de América. Para todo efecto legal y práctico los vascos eran súbditos del Rey de Castilla. A pesar de su reducida población -nunca han sido muchos- las individualidades vascas destacan en el descubrimiento y la conquista de América. El más loco de todos los enloquecidos conquistadores fue el vasco Lope de Aguirre. Descendiendo de las alturas de los Andes peruanos, Aguirre bajó por el Marañón y el Amazonas hasta salir al mar y por allí llegó a la isla de Margarita en las costas de Venezuela, donde el fantasma del ‘Tirano Aguirre’ todavía espanta sus playas y al poblado de Puerto Fermín, se le llama alternativamente ‘El Tirano’. El Paraguay fue colonizado por el vasco Irala, México occidental por el vasco Francisco de Ibarra, las Filipinas por los vascos Legazpi y Urdaneta; Urdaneta, y Arismendi, fueron los caudillos de los dos extremos oriental y occidental de una Venezuela que se estaba formando. El último y más feroz caudillo realista de la guerra de emancipación americana, que murió en el Alto Perú peleando por un rey que no se lo merecía, fue el vasco Pedro Olañeta. No es de extrañar por tanto que la fábrica de armas de Castilla estuviera en Guipúzcoa durante casi tres siglos.

 Los derechos forales vascos se escribieron en castellano. El primer libro escrito y publicado en lengua vasca vio la luz, con la rareza de un fósil en 1545, cuando el quechua, el aymará, el nahua, el tolteca, el maya y el guaraní –que eran y son lenguas más ricas, expresivas y desarrolladas- eran vertidas al alfabeto fonético castellano y transcritas o traducidas sus expresiones literarias a la lengua de Castilla y vaciadas en ellas los catecismos y leyes del nuevo orden hispánico de América. Nada de eso sucedió en el país vasco, porque no era necesario.



EDAD MODERNA


 El enfrentamiento con los franceses encontró también en los vascos las muestras más acendradas de patriotismo español. El 4 de julio de 1795, por ejemplo, la Diputación de Vizcaya dirigió al rey un escrito ofreciendo derramar hasta «la última gota de sangre» por la independencia española y cuando en 1808 se produjo la invasión napoleónica los vascos, como el resto de los españoles, se enfrentaron aguerridamente con las águilas imperiales.

Esta identificación con España resultó tan acentuada que los diputados vascos en Cádiz apenas opusieron resistencia a un proyecto constitucional que significaba el final de sus fueros. Como diría el diputado vizcaíno Yandiola, «no son los fueros, no es el provincialismo sino la felicidad de la nación, la que dirige a los diputados de Vizcaya».

La nación no era otra, ¿acaso podía serlo?, que España. Las mismas guerras carlistas dividieron a los vascos pero no entre españolistas e independentistas sino entre españoles liberales y españoles absolutista-carlistas.

Cuando don Carlos, el pretendiente carlista, llegó a Elizondo se reunió con el general Zumalacárregui y entre ambos redactaron el 12 de julio de 1834 un manifiesto que comenzaba diciendo: «Españoles: mostraos dóciles a la voz de la razón y de la justicia. Economicemos la sangre española». Don Carlos añadiría: «El éxito no es dudoso; un solo esfuerzo y España es libre».

 Por aquella época un predecesor del nacionalismo vasco, el vascofrancés Agustín Chaho, que odiaba a España y a Francia, acudió a Navarra para sembrar el separatismo.

Zumalacárregui, español y vasco, vasco y español, lo expulsó de su territorio con cajas destempladas. Foralistas vascos, como Fidel de Sagarminaga, afirmaban mientras tanto que defendían las libertades vascongadas «sin perjuicio de las altas y mayores facultades del Estado, pues que de una sola nación se trataba» ya que «el derecho de los vascos consiste en continuar nuestra historia y tradición, no en provecho solamente propio, sino en provecho común de la nación española. Los vascongados no han sido nunca otra cosa que españoles». Liborio de Ramery y Zuazarregui afirmaría por su cuenta que el peligro para la autonomía vasca no venía de «la noble Castilla ni la magnánima nación española sino del liberalismo destructor».

 En realidad, hubo que esperar a finales del siglo XIX y a la aparición de los escritos, racistas, ahistóricos y religiosamente fundamentalistas, de Sabino Arana, el fundador del PNV, para que esa tradición de identificación entre los vascos y España se cuestionara.
No es de extrañar que en su momento fuera contemplado por sus contemporáneos como un trastornado y que él mismo, el 22 de junio de 1903, abogara por abandonar el nacionalismo en favor de un autonomismo españolista por utilizar sus propios términos.

 Las crónicas históricas de Castilla y Cataluña se escribieron por orden de sus monarcas en el siglo XIII en castellano y catalán.
Las primeras ‘historias’ regionales de las provincias vascas, son una artificialidad propia del siglo XIX, y no una genuina expresión de realidades.
La primera sistematización de la lengua vasca, que no merece el nombre de 'gramática', fue la del jesuita Manuel de Larramendi, del siglo XVIII. El enigma de su origen llevó en 1815 a Juan Bautista Erro al disparate mayúsculo de afirmar que el Euzkera era la lengua de Adán.

 La verdad es que si no hay, ni ha habido literatura vasca escrita lengua vasca, sí ha habido y hay una riquísima literatura vasca escrita en castellano. En esa literatura vasca se expresa con el poder, la riqueza la belleza y la universalidad del castellano, la fuerte personalidad e idiosincrasia del pueblo vasco: Ignacio de Loyola, Pío Baroja, Unamuno, Ramiro de Maeztu…escribieron en castellano.

 En el otro extremo del desacierto, y fuera del campo de la interpretación histórica filológica o literaria -no podría estar dentro de ella- en el siglo XIX, aparece Sabino Arana (1865-1903) creador de un movimiento político que definía a los vascos como nacionales de un país con un derecho natural y racial a la secesión y la independencia de España.
Arana olvida el aporte vasco a su creación y engrandecimiento, y niega que fuera parte de ella. Así fue como en un momento histórico fértil para la germinación de disparates parecidos, Sabino Arana sembró el veneno de una República vasca independiente, constituida por siete provincias formada por Vizcaya, Guipuzcoa y Alava, las tres provincias vascas francesas, y falsa y arbitrariamente, a Navarra.

 Guerra civil española: 40.000 vasconavarros permanecen fieles a la República. 60.000, se unen al bando nacional, entre ellos el padre del presidente del partido nacionalista vasco, Felipe Arzalluz. El himno de la Falange, compuesto por un ciudadano de Cegama.

 Ibarretxe planea un golpe de estado constitucional a través de un plan de libre adhesión con el estado “fascista español”. ¿Es esto coherente con el discurso abertzale desde los tiempos de Sabino Arana? Los españoles son la causa de todos los males y sufrimientos abertzales, ¿y pretenden unirse libremente a ellos despreciando el Estatuto de Gernika votado favorablemente por los vascos?


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  #4  
Viejo 27/Aug/03, 00:12
tellagorri
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Predeterminado EL HOMBRE VASCO

Escrito por BRUNO ZABALA.

No hay razas humanas sino que sólo hay una raza, Homo sapiens sapiens, que llegó a Europa hace unos 40 mil años y que se asentó y sustituyó en todo el continente al hombre de Neandertal, con el que, por cierto, nada indica que llegase a mezclarse -si es que la constitución genética de ambas subespecies hubiese hecho ello posible- si no de modo excepcional o anecdótico.

Esta colonización paleolítica europea seguramente se produjo en oleadas desde la encrucijada de los montes del Cáucaso con las áreas próximas del Oriente Medio, desde donde nuestra especie accedió, seguramente en número bien limitado, a vastas regiones europeas comprendidas entre las orillas del mar Negro y las estribaciones de las cordilleras Cantábrica y Pirenaica, y sin que se aventurara a ir mucho más al norte porque los hielos -o, cuando menos, el frío- ocupaban perennemente la mayor parte de esos territorios.

Nuestro antepasado paleolítico era todo un artistazo que recolectaba frutos y cazaba bisontes, caballos y renos (que dejó pintados en Lascaux y Altamira), probablemente tenía una expectación de vida y una demografía muy pobres -y por eso no se extendió por el resto de la península Ibérica- y, no repugna en absoluto pensarlo, hablaría un idioma con fonemas y palabras que podrían haber llegado casi intactas vehiculadas en el euskera hasta nuestros mismísimos días.

Estudios de la variabilidad genética efectuados con tecnología de RFLP de ciertos haplotipos -H, del DNA mitocondrial (heredado sólo por vía materna), y 15, del cromosoma Y (heredado sólo por vía paterna)- en diferentes poblaciones europeas abonan la idea de un sustrato genético común a toda Europa y norte de África, de origen caucasiano, extendiéndose, por tanto, del Atlas marroquí a Finlandia y de los Urales al Atlántico, seguramente en relación con sucesivas oleadas migratorias producidas hasta hace 20 a 25 mil años, en periodo Pleistocénico, y desde las referidas regiones caucásicas.

Hace entre 11.000 y 13.700 -la datación es muy exacta- aconteció en el hemisferio norte un cambio climático fundamental: el periodo de Bølling -Allerød, en el que las temperaturas ascendieron espectacularmente y los bosques boreales y el clima benigno sustituyeron en las planicies del centro y norte de Europa a la tundra y al hielo perenne.

Como consecuencia de ello nuestro hombre paleolítico asentado en los valles y las cuevas de las penínsulas europeas meridionales encontró un momento idóneo para expandirse en dirección septentrional, persiguiendo a las manadas de rumiantes que le servían de sustento, y ocupando así toda Europa, hasta Finlandia; y ello lo hizo, fundamentalmente, insisto, desde un área geográfica comprendida entre Cantabria y Cataluña y el Ebro y el Garona.

En 1998 se publicó (Am J Hum Gen 62: 1105-12) por miembros italianos de la escuela de Cavalli-Sforza (probablemente el antropólogo más reputado que existe) la teoría que acabo de enunciar, fundamentada en el estudio del haplotipo V del DNA mitocondrial de varias poblaciones europeas, según la cual, y resumiendo mucho, parecía deducirse que el hombre de Cromagnon se extendió por toda Europa a expensas de esta migración paleolítica al final del periodo de máxima glaciación y aprovechando ese otro periodo de 1.700 años de clima benigno.

Restos arqueológicos de la edad de Piedra tan alejados del suroeste europeo como los de Bélgica, Alemania y Polonia así lo acreditan.

Según Venneman y algunos lingüistas germánicos (véase, creo recordar, Revista de Investigación y Ciencia, número de Septiembre de 2002) esta expansión paleolítica tardía habría llevado un idioma protoeuskérico hasta los confines de Europa, de modo que algunas referencias toponímicas actuales en todo el continente con similitudes asombrosas entre sí tendrían esta explicación.

De modo muy interesante, el referido haplotipo V del DNA mitocondrial que marca esta probable migración paleolítica europea está también presente en altísima proporción entre las poblaciones vascas, catalano-levantinas y norteafricanas actuales; ello, unido a otros marcadores genéticos autosómicos (del complejo mayor de histocompatibilidad) también presentes en las poblaciones vascona y bereber y a algunas similitudes lingüísticas entre el euskera y el idioma imazigh de esta última etnia hacen plausible la idea de una relación o contacto genético y cultural muy estrecho entre los pueblos ibéricos y sudoccidentales franceses (vascoiberoaquitanos, si se quiere) con los norteafricanos ya desde el Paleolítico tardío.

En esta época prehistórica, paleolítica, cabe preguntarse: ¿el contacto se produjo desde Iberia (“Euskoiberoaquitania”, repito, si se quiere) al Atlas o desde el Atlas a Iberia?:

Bien. Dejábamos a nuestro pariente paleolítico chapurreando quizás en protoeuskera -o así- hace 13000 años por las campas de POLONIA cuando sobrevino una nueva putada: la moderna glaciación (youngest Dryas), que duró desde hace 13000 años hasta hace 11.600 años.

Es de suponer que nuestro antepasado europeo aguantó como pudo y pasándolas canutas pero, para entonces, ya debía dominar muy bien la técnica del fuego, la caza, la construcción, la confección de armas, utensilios y vestidos, y como resultado de ello pudo sobrevivir para que su huella genética nos llegara visible hasta hoy en día.

Ya en el Neolítico (Mesolítico), en periodo geológico del Holoceno, con clima cálido - más calentitos, por tanto- la especie humana prosperó bastante .

Hasta la península Ibérica y el Occidente de Europa debió de llegar una nueva oleada migratoria con cultura de la Edad de los Metales y, sobre todo, dominio del pastoreo y la agricultura.
No repugna pensar, desde luego, que Asia Menor (Turquía) y el continente europeo así como, de nuevo, el norte de África y el correspondiente brazo de mar Mediterráneo fueron los orígenes y las vías de acceso del hombre neolítico pastor y agricultor a Iberia.

Además, hace aproximadamente 8000 años aconteció otro fenómeno climático y ecológico transcendente: la desertización del otrora fértil en pastos y cultivos Sahara verde, con todos los monumentales movimientos migratorios que ello debió llevar aparejados.
Que en ese escenario las poblaciones norteafricanas se vieran cada vez más empujadas hacia el norte y que, progresiva e imparablemente, colonizaran con su cultura avanzada el sur de Europa (y las islas Canarias, por cierto) resulta completamente lógico.

Los iberos -ya coetáneos de los antiguos egipcios y griegos- tuvieron que ser forzosamente NORTEAFRICANOS y "neolíticos avanzados".
Y, para mí, las poblaciones más ancestrales preexistentes en Cataluña, los valles pirenaicos y la cabecera del Ebro hasta el País Vasco actual fueron colonizadas desde la costa mediterránea siguiendo el curso del "río Ibero" (Ebro) y de sus afluentes por estos pueblos pastores, morenos, mesocéfalos, hablantes de un idioma preindoeuropeo –un vascoibero rudimentario- y, por cierto, sexistas y taurófilos.

Es razonable pensar que la fusión de los primeros pobladores paleolíticos caucasianos con estos otros colonizadores neolíticos norteafricanos originaron la raíz étnica vascoibérica de la cuenca mediterránea de nuestra península, incluyendo la Euskal Herria de hoy, y de la actual Aquitania francesa.

Los pueblos CELTAS indoeuropeos vinieron a Vasconia y a la costa atlántica extendiéndose por buena parte de la España interior después. En el País Vasco actual, como en Salamanca o en Guadalajara, forzosamente hubieron de fusionarse con los pueblos iberos que les precedieron en su implantación dando lugar a una etnia -si es que eso existe- celtíbera.

Que esa mezcla fuera apenas existente en los angostos valles de las estribaciones pirenaicas de Navarra, de Aragón y del País Vasco interior explicaría la preservación de una población autóctona vasca genética y lingüísticamente más definida y singular -del origen que he intentado explicar aquí- hasta nuestros días.

Considérese, además, que la escasa romanización de ese País Vasco montañoso y rural y el escaso mutuo interés de los vascos con los visigodos, los moros y los judíos explican a la perfección la preservación del euskera y de los marcadores genéticos que aquí he señalado hasta ahora en las áreas más rurales del País Vasco.

Yo -y acabo- así veo las cosas, y de todo lo anterior no extraigo ninguna conclusión sociopolítica como no sea que cada ser humano, cada individuo es maravillosamente singular e irremplazable, y que no hay más genes ni más lenguas ni más atributos sagrados que los de la dignidad humana, y los de la libertad, la igualdad y el afán de justicia, belleza y verdad que nos son inherentes a nuestra condición humana, pese a ETA.
Bruno Zabala
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