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Viejo 20/jun/00, 00:12
gonza_gonza
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Predeterminado Reportage de Interview

los tests reflejan que 5 concursantes tienen una inteligencia por debajo de la media, 4 por encima y 4 normal
ASI ESCOGIO ‘GRAN HERMANO’ A LOS CONCURSANTES
“María José es auténticamente sincera”, concluía el informe técnico de ‘Gran Hermano’, tras un largo y, aparentemente, minucioso proceso de selección. El resultado de las pruebas –que ha conseguido interviú– demuestra las mentiras, a veces poco piadosas, la intromisión en la intimidad de los concursantes por parte de Zeppelin y los errores garrafales que ha cometido la productora con alguno de sus candidatos, además de la manipulación de algunos datos de cara al público.
Arrancó alegremente Gran Hermano, va ya para dos meses, asegurando que los seleccionados eran una muestra representativa de la población española, con la pequeña salvedad de que el nivel de inteligencia de los concursantes estaba por encima de la media. Pues no. Media, media, media. Y, en el caso de la mayoría de las chicas, media baja. Y, en algún caso, bajísima. Uno de los chicos no hubiera superado las pruebas para entrar en el Ejército profesional. Pero con ese coeficiente –65, próximo a la frontera de 60, el umbral de la normalidad– lo seleccionan para participar en el concurso.
En las pruebas psicotécnicas realizadas a los seleccionados por los psicólogos para Gran Hermano –cuyos resultados tiene interviú–, la media de inteligencia es de 94,25. Se considera una inteligencia normal entre 90 y 100. La más baja la tiene un chico, con 65. Luego, dos chicas, con 75, y otras dos con 80. Este sería el pelotón de los menos dotados intelectualmente. Luego vienen dos chicos con 100. El coeficiente de inteligencia 110 lo comparten un chico y una chica. Otra chica y un chico tienen 120. Otro chico, 130, y sólo uno llega a un brillante 135.
En resumen, cinco están por debajo de la media, cuatro son normales y cuatro están por encima de la media. Todo muy equilibrado, si lo que se busca desde el equipo de expertos es la formación de alianzas, sumisiones y parejas. Otros tests psicotécnicos demuestran que el perfil que han buscado es el de personas extrovertidas, muy desinhibidas, que harían cualquier cosa delante de las cámaras. Son personas que tienen una inclinación a agarrar considerables rebotes para volver a la calma enseguida. Sólo uno de ellos tiene una tendencia enorme a los cambios de humor y a los cabreos momentáneos. Pero luego se olvida. Y con escasísimo complejo de culpa.
En cualquier caso, el conjunto de este grupo sería equivalente, según analizaba un psicólogo especialista en selección de personal, a la media nacional con dos copas de más –ellos no las necesitan para desinhibirse–, y lo ideal si se buscara a personas para hacer un espectáculo de striptease, por ejemplo. El modelo perfecto de sociedad española.
Sólo una candidata, Silvia, se les escapaba algo de estos parámetros. La definen como una joven de su tiempo, sin elementos discordantes en su personalidad: “La veo una chica muy normal –escribe en su informe un miembro del equipo de selección–, y quizás precisamente me guste (y me disguste al mismo tiempo) –para estar entre las seleccionadas, claro– por eso”. La opinión de los psicólogos tampoco tiene desperdicio, según el análisis realizado por un integrante de la productora: “Ellos la ven como una chica muy normal y no se explican muy bien qué hace metida en este lío”.
“De Ania sólo puede decirse que es la candidata perfecta”, escriben los técnicos de Zeppelin en su informe, tras las pruebas, que incluyen, además de los tests psicológicos, diversas entrevistas y un entrenamiento intensivo con un redactor y un psicólogo. Las razones de por qué es la candidata perfecta son evidentes para los organizadores: “Sus motivaciones son tan claras (popularidad y dinero) como las estrategias que sabe que debe emplear para cumplir sus objetivos (…) conoce quiénes son sus rivales mayores (las mujeres) y cómo actuar para «quitárselas de en medio», así como los que pueden ser sus aliados (los hombres) y cómo ganárselos, sin que la dominen los escrúpulos para una u otra tarea”. Así que, de puertas adentro, la candidata perfecta carece de escrúpulos, sólo le interesa la fama y el dinero y es una perfecta cínica. En fin, todo un modelo para la sociedad española.
De cara al público, Zeppelin vendió otra cosa. En la obra oficial Gran Hermano, El Libro –que acaba de salir a la venta–, se señala que, a la hora de seleccionar a los candidatos, fueron valorados negativamente los que buscaban fama, dinero y mostraban una competitividad extrema, y se promovió, sobre todo, a los que tenían como motivación “vivir una experiencia nueva y diferente, las relaciones con la gente, considerar ‘Gran Hermano’ como una experiencia socialmente positiva, creer que se pueden controlar las posibles situaciones que surjan y, por último, creer que con esta experiencia es posible conocer mejor a los demás y a uno mismo”.
Todo por la ‘pasta’
Como Ania, lo de la pasta, según los informes, es algo que la mayoría de los seleccionados por la productora tienen claro. En el caso de Nacho, el médico, se valoró su “carácter fuerte y con posibilidades de convertirse en figura carismática. Estas capacidades se complementan con sus motivaciones: el dinero, el reto y la experiencia predominan sobre otras motivaciones más altruistas o ingenuas, lo que nos hace suponer que sabrá utilizar esos puntos fuertes de acuerdo a lograr el objetivo de permanecer en el programa y ganar”. Vanessa lo tenía igualmente claro: decía que “el dinero del premio yo no se lo donaría a nadie”.
Sólo uno, Jorge, expuso motivos “humanitarios” para concursar. Y por eso, el comentario sobre él fue definitivo: “Sin duda, han sido sus motivaciones, aunque válidas, un poco ingenuas –conocer gente, tener una experiencia…–, lo que ha provocado que Jorge no haya estado preparado hasta el momento para la idea de concurso y rivalidad”. Mientras que en el caso de Israel, por ejemplo, el asunto estaba más claro: “Motivación fuerte para resistir, compitiendo (sin reparo)”.
Precisamente, Israel fue uno de los que impactó por su fascinante flechazo con Silvia, que sorprendió a sus allegados (sus amigos del barrio no se lo creían, conociéndole). Les sorprendería menos si hubieran conocido sus intenciones antes de entrar, si se le daba la oportunidad de enrollarse o si lo veía conveniente: “De cara a declararse a una chica –dice el informe– es bastante pasota en su vida y también dice que lo va a ser en el programa”. ¡Qué bonito es el amor! El amor de María José con Jorge tampoco fue milagroso. De ella se dice en el informe: “Candidata con fuerte motivación para resistir en el programa. Tiene claro que dará audiencia, que creará tensión sexual y está dispuesta a ello”. Realmente estaba predispuesta a ello.
De María José se dicen muchas cosas más. Mientras ella, de puertas afuera, habla de que concursaba por su hija enferma, a los organizadores les confesó que “ha asumido que su hija (Estefanía) ha muerto en vida (...) y su hija sana es la alegría de su vida”. Tras el exhaustivo examen realizado en esas semanas que antecedieron al concurso, uno de los técnicos del equipo de Zeppelin dice de ella: “Aunque parezca loba no lo es. Tiene valores”. Y otro: “Es una auténtica mujer. Ha sufrido mucho, pero se ha levantado con su fuerza y su coraje. Aunque por su físico puede parecer frívola, no lo es en absoluto. Es auténticamente sincera”. Sincerísima.
Cuando le preguntaron cuál era su cualidad más característica, ella contestó sin ruborizarse: “La sinceridad”. Es tan sincera que dijo a los del concurso que a su segundo marido lo dejó un año antes porque “me enamoré de otro hombre, y antes de ser infiel a mi marido, se lo dije y lo dejamos”. Ellos se lo creyeron. Se lo creyeron todo de esta chica que les dijo que el descubrimiento o invento que más le interesa de la historia es “la cama”.
En realidad, los de Zeppelin se creyeron un montón de cosas. Precisamente, para que no ocurriera lo mismo que con María José cuando tuvieron que sustituir a una concursante buscaron un modelo monjil. Encontraron a Mónica. Y también les lió. De ella descubrieron que “sus inhibiciones respecto al desnudo y, sobre todo, respecto a la posibilidad de establecer una relación con otra persona, pueden generarle mucha ansiedad”. Tal que así de mojigata se les mostró. Hasta el punto de que el técnico del equipo del programa concluye: “Puede resultar el contrapunto a participantes como Ania, ya que Mónica es la imagen opuesta a la de una mujer que «se come el mundo». Mónica no se come nada (en todos los sentidos posibles)”. Sin comentarios.
La intimidad, cosa de todos
Una de las cosas que llama la atención –aunque no sorprendan, dadas las circunstancias– son las preguntas que hacen a los candidatos sobre su vida íntima, desde aspectos escabrosos y durísimos de la infancia hasta de sus hábitos. interviú, que tiene estos documentos, no va a desvelar la identidad de estas personas afectadas, de las que se dicen cosas como que una de las concursantes, por ejemplo, dejó de ser virgen a los 17 años en la casa de su novio y que lo hacían todos los días. También que para masturbarse su única motivación era la imaginación; que utiliza preservativos Durex y Control; que las aventuras amorosas “si es sólo sexo, no pasa nada” y que le excita “un buen culo con su buena espalda”.
De Nacho se comenta, en el informe elaborado para su uso interno en la productora, que en la medicina “está por el dinero: pretende especializarse en anestesiología porque en esta rama no hay paro y además, según sus propias palabras, «se gana bastante pasta»”. También se enteraron que resume su adolescencia con tres palabras: “Alcohol, amistad y sexo”.
De Ania, que “se define a cada instante como modelo y guapa”, que lleva ropa interior “fucsia, transparente, insinuante”; que si no gana el premio será porque la audiencia se habrá equivocado; que si pusiera un anuncio en la prensa sería un anuncio erótico; que en la otra vida debió de ser prostituta y que aspira a llevarse los 20 millones “porque después de lo que va a aguantar merece ganarlo”.
De Ismael, que “identifica a su familia con los Simpson”, que reza por las noches a la Virgen y que “guarda un secreto inconfesable”. No es el único. María José también admite en sus respuestas a los expertos de Zeppelin que atesora un secreto irreproducible y que le gusta la ropa interior sexy.
Uno de los candidatos que más gustó a los expertos de la productora fue Iván, quizá porque, según los análisis, tiene una seguridad en sí mismo apabullante y está convencido de que saldrá airoso, tanto si le echan como si no. Dice que es un programa hecho a su medida. Marina reconoce que le encanta que su matrimonio sea atípico y realizó una declaración suficiente para convencer al Gran Hermano: “Desde pequeña he sido muy teatrera”. Koldo, destacaban los analistas, exige a los compañeros que comparten piso con él en Bilbao, que sean “limpios y ordenados”. No se sabe si es este factor el que les empuja a concluir: “No es creativo en las alternativas que plantea ante un conflicto”.
El mayor varapalo se lo lleva Íñigo, al que se le define como una persona “infantil, inmadura (…) sus objetivos son claros: busca la fama para ser actor (…) No tiene ningún ascendente personal, por lo que su influencia en el grupo sería muy escasa. Ante las críticas se defiende atacando verbalmente para afirmarse por su inseguridad. Pasado el primer momento en que resulta «muy amoroso», es una persona que provoca poco interés. Creo que tiene poca conciencia real de lo que supone el programa”.
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