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Pues nada, nada, no se hable más!!, el Dragón debe tener su “casita propia”!! |
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Algo de eso tenemos por ahí publicado ¿ verdad amiga?. Aquí, escoges el modelo artístico que sigue fielmente el texto apocalíptico, pues a lo largo de su cuerpo surgen seis cabezas más ( asimiladas luego a los siete pecados capitales) que se yerguen despidiendo dos llamaradas por cada cabeza en evocación a la lengua bífida de los ofidios. Unas veces nacerán a modo de pequeñas ramas ( Beato de Berlín), en forma de cresta, o bien partiendo de un nudo del propio cuerpo ( Beatos de Valladolid y de Gerona) o a lo largo del cuello como en el insólito de la Tabla de Vic. Salud y románico http://saludyromanico.blogspot.com/ |
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Asustadillo? No!
Del draco roseus que con su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo? Por qué c..... debo estar asustado? Salud y románico |
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¡Qué simpáticos los dragones! ¡Yo quiero uno!
La verdad es que me alegra mucho ver que aquí tienen cabida estos escamados bichos. No sé si por sus malos pelos o por qué, pero la verdad es que la versión que más conocemos de ellos en el románico es la de "apaleados", "alanceados" o "pisoteados". ¿Qué sociedad protectora vela por los derechos de los dragones? Como homenaje, haré una pequeña referencia a algunas de sus representaciones en la Antigüedad.Como bien dice Baruk, se trata de uno de los animales más representados. De hecho, tenemos las primeras noticias de ellos en el antiguo arte egipcio con Apophis o Apep, dios conocido como el "dragón de la delusión", que luchaba por destruir el orden cósmico. Del mismo modo, aparece el dragón en varios mitos creacionales. Indra, paralelo persa de Zeus, abrió la barriga del dragón o serpiente con su rayo, liberando agua y generando vida. Por su parte, el Enuma Elish babilonio (o "poema de la creación") nos cuenta lo siguiente: “Han formado un consejo para prepararse para la batalla;
(Enuma Elish, S. XIX-XVI a.C., tablillas 130-167).la madre Hubur, la que modela todas las cosas, ha acumulado armas sin igual; ha dado a luz monstruos, serpientes; de dientes agudos con garras despiadadas; ha llenado sus cuerpos de veneno en vez de sangre; ha revestido de terror a los espantosos dragones; los ha coronado de una aureola, haciéndoles semejantes a los dioses, de forma que quien los contemple quede aniquilado de espanto; y cuando se levanten sus cuerpos, nadie pueda rechazarlos. Ella hizo surgir las serpientes, los dragones y los lakhamu, los monstruos-tempestad, los perros furiosos y los hombres- escorpiones. Los poderosos leones-demonios, los dragones voladores, el centauro, que llevan armas despiadadas que no Temen al combate”. En la antigua Grecia, más de lo mismo. La lucha de Cadmo y el dragón, la historia de Jasón y el guardián del vellocino de oro, el lance de Hércules en el jardín de las Hespérides, los terribles Tifón y Pitón... Todos ellos son terribles monstruos guardianes contra los que los grandes héroes han de luchar. Así que el dragón ha sido visto como malo malísimo desde el inicio de los tiempos y, salvo contadas ocasiones, ha continuado vigente esa visión hasta nuestros días. Como regalo, os adjunto una fotito que tomé en el interior de la palentina iglesia de Cantoral de la Peña. Concretamente en su pila bautismal, lugar no muy habitual, aparece representado un dragón más majo que las pesetas ¡Disfrutadlo!Abrazos ![]() |
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#6
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[QUOTE=ArtuRomTO
Así que el dragón ha sido visto como malo malísimo desde el inicio de los tiempos y, salvo contadas ocasiones, ha continuado vigente esa visión hasta nuestros días. Como regalo, os adjunto una fotito que tomé en el interior de la palentina iglesia de Cantoral de la Peña. Concretamente en su pila bautismal, lugar no muy habitual, aparece representado un dragón más majo que las pesetas ¡Disfrutadlo!Abrazos [/QUOTE]Sigues regalándonos una pasarela de pilas bautismales y ésta, en concreto, con un dragón. Lo que no puede dejarnos impasibles, pues se aleja de la clásica ornamentación en ocho o en ondas, símbolos de recipiente regeneracional. Sin embargo, no siempre el dragón fue una criatura demoníaca, infernal y satánica. En el imaginario popular, y en las mitologías de la creación, el dragón era generalmente una criatura primitiva y poderosa que debía ser vencida por los dioses. Posteriormente, héroes y antepasados asumen el papel de dragón. En la cultura mesopotámica de la Creación (Enuma elish) la imaginería atribuye al dragón Marduk la cualidad de hijo del dios Ea que, tras vencer a la diosa demoníaca Triamat y recuperar las Tablas del Destino adhiriéndolas a su pecho, creó las Estrellas y los Planetas con la parte superior de su cuerpo y la Tierra con la inferior, y de sus ojos, manaron los ríos Tigres e Eúfrates. También en la mitología griega, el dragón aparece como hijo de un dios. Esta vez, como una enorme serpiente con tres lenguas y triple hilera de dientes. Su padre era Ares y su misión consistía en custodiar una fuente consagrada al dios ( no en vano la raíz griega de su nombre, dercein, viendo), y al que Cadmo, hijo de Agenor , hermano de Fineo – el que sufriera el ataque de las Harpías- y fundador de la ciudad de Tebas, acabó dando muerte con la ayuda de Atenea. En la mitología romana, aparecerá de nuevo en su papel de vigilante eterno enroscado en el manzano (Árbol de la Sabiduría) que la misma Madre Tierra regalara a Hera y que era esquilmado, sin contemplación, por las Hespérides. Simbolismo éste que, posteriormente, sería adoptado por la medicina, como ciencia del conocimiento de los impulsos vitales. Es, quizá, en las Escrituras, donde por vez primera se produce la asociación del dragón al diablo. El Apocalipsis está lleno de bestias infernales serpentiformes con una o siete cabezas. En el Capítulo XX, 2 el ángel que tiene la llave del abismo “ prendió al Dragón, la antigua serpiente, que es el Diablo, Satanás, y lo encadenó por mil años”, insistiendo, repetidamente, en la dualidad opuesta del Cordeo, Jesucristo, el Bien, frente al Dragón, el Anticristo, la Serpiente, Satanás, el Mal. Y tanto en el Libro de Isaías (27,1) como en el de Daniel (14,23-27) aparece la figura del dragón adorado como un dios en contraposición a Yahvé. En la patrística, Arnobio escribió que “Dios creó al Dragón, creando igualmente la naturaleza del diablo, que por su mala voluntad se convirtió en dragón”. Para los Padres de la Iglesia, los dragones eran una especie de serpientes de enormes dimensiones que vivían inmersos en aguas pestilentes. Encarnaban a Satán y a sus colegas. Lucifer era el “gran dragón”. En el arte cristiano, el dragón aparece como símbolo de Satán o del Infierno. Desde el siglo III, los emperadores cristianos se adjudicaron el honor de haber triunfado contra la idolatría y se hacían representar pisando al dragón infernal. Así, en monedas se harían representar Constancio II, Aecio, Valentiniano III y Marciano atravesando a Atila, con lanza crucífera, en forma de serpiente con cabeza humana, copia de Glykón como represalia y condena al mayor escándalo pagano de Alejandro de Abonotichos (145 a.de C). El cristianismo concibió la existencia como una dura y permanente lucha contra el Mal, y nada mejor para expresarla que el combate del guerrero y el dragón. Tanto en la Siria cristiana como en el Egipto copto, se llegó a representar así a los santos nacionales, incluso a Cristo. El tema adquirió tal importancia que, incluso, llegó a tomarse como origen de la dinastía imperial Abisinia y ya en una leyenda etíope de hace más de 3.000 años, un dragón enfurecido de la región de Eritrea que devoraba doncellas, propició el origen de un héroe, padre de Belkis, reina de Saba, que, a la postre conquistaría el corazón de Salomón y engendraría a Menelik I, primer emperador etíope. En la hagiografía, pronto aparecerán los santos sometiendo al dragón, a Satanás. Desde San Sinsinnios en el convento copto de Apolo, en Baruit, en el siglo VI, a San Teodoro, mártir de Amasia y Sínope que llevado a Italia por los soldados de Belisario acabaría por ser el primer patrón de Venecia hasta que fuera destronado por San Marcos; el copto San Menas, San Demetrio, San Mercurio, San Procopio y hasta San Nicolás vestido de obispo…. Mención aparte merece en el apartado hagiográfico la figura de Santa Margarita de Antioquia, quien no en vano acabaría siendo la patrona de las parteras, pues tras haber sido devorada por un dragón, por virtud de la señal de la cruz, desgarró, de arriba abajo, las entrañas del monstruo saliendo del vientre del dragón “ sin haber padecido dolor alguno”, reminiscencia sincretizada de la leyenda egipcia del hidrus respecto al cocodrilo. Pero quizá, el más famoso y difundido santo guerrero vencedor del dragón, sea San Jorge. Nacido en Lidia y martirizado en Nicodemia en 303, su figura hunde raíces en el dios Horus egipcio para acabar como invención tardía del siglo XII. La versión última, sería la de Santiago Matamoros, invención del siglo XII paradigma de la ingeniería política ( impulsar la Reconquista) y fiscal ( instauración del impuesto llamado “voto de Santiago”). En los bestiarios, acabará por perpetuarse su imagen asociada a la del diablo. Así en el de Cambridge, no sólo constituye una ampliación del Fisiólogo, sino que sigue a Solino, Ambrosio y, sobretodo, a Isidoro de Sevilla, para quien el demonio sería el más enorme de todos los reptiles, como un dragón, con cresta o corona. ( Del trabajo "El Dragón románico", publicado por Baruk/Syr) Salud y románico |
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#7
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Yo me abstengo de participar, y simplemente ¡¡¡os leo!!! ¿Pero cómo sabéis tanto?
ArtuRom, sin comentarios... Syr, ... larga vida al dragón... Saluditos |
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#8
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Estupendo trabajo el vuestro, Syr y Baruk. No conocía vuestro texto sobre el asunto, pero la verdad es que está muy pero que muy bien.
Un servidor también hizo antaño un trabajillo en la facultad relacionado con estos bichos. Os voy a "cortar y pegar" algún fragmento del capítulo en el que menciono un tema que considero bastante curioso. Espero que os parezca interesante. --- "Quien realmente quiera disfrutar de un buen encuentro épico debe acudir a las sagas de origen germano plasmadas en la literatura. En ellas, el lector puede hallar el arquetípico combate de Sigurd contra Fafner o, en la épica anglosajona, la repetida lucha del héroe Beowulf contra dos oscuros y enormes dragones. Los héroes siempre serán los vencedores. La historia de Beowulf, héroe protagonista de la obra que mantiene una épica lucha contra el dragón, aparece reflejada en otras mitologías como la escandinava, aunque protagonizada no por Sigmundo (como se dice en el Beowulf), sino por su hijo, de nombre Sigurd. El pasaje también tiene su reflejo en las historias de los Nibelungos, cuyo héroe principal es Sigfrido (también encarnando al hijo de Sigmundo), que mantendrá una encarnizada lucha contra el dragón Fafner. La enjuta derecha de la portada de la iglesia de Sta. María la Real de Sangüesa es sin duda una de las representaciones más completas de Sigurd. Bajo la representación de la lucha de Sigurd y Fafner, guardián del tesoro de los nibelungos, Regin forja la espada del héroe en el yunque. Junto a él, Sigurd avanza con el corazón del dragón para entregárselo a su amigo herrero como pago por la ayuda prestada. Según la historia, previamente el héroe se había bañado en la sangre del dragón para lograr una invulnerabilidad que sería incompleta debido a que una hoja de tilo se quedó pegada en su espalda. [El paralelismo con la historia de Aquiles es claro]. Como nota curiosa, quiero poner de relieve que una de las cualidades misteriosas de Sigurd es la de comprender la lengua de los pájaros. Esta propiedad parece quedar insinuada por las tres palomas que delimitan en Sangüesa sus escenas por la parte inferior de la enjuta y, quizá, por los monstruos alados de la línea superior. [...] Al parecer la citada saga simbolizaba en su origen la fuerza primaveral del sol hiriendo al dragón invernal, con lo cual las riquezas de la fertilidad agraria quedaban libres de sus garras. No obstante, esta interpretación sabe a elaboración demasiado erudita. Probablemente su sentido tenga más relación con el rito de la joven desnuda, la serpiente en la caverna y la fertilidad-fecundidad en las creencias, o con ritos de tipo agrario del mundo antiguo no cristiano, siendo las figuras de S. Jorge y de S. Teodoro un intento de cristianizar esa creencia pagana. Incluso podemos pensar que este semidiós, matador de Fafner, se convirtió con el tiempo en símbolo de Jesucristo, vencedor de Satanás, dragón infernal". ---- En fin, lo dicho. Espero que os haya resultado curioso, al menos, el tema. ¡No seáis muy duros con mi trabajo de allá por los 19 años! Por cierto, en la imagen he dejado únicamente visible la enjuta del arco para resaltar los motivos que aquí traigo a colación. Un abrazote. Arturo - http://unaderomanicos.blogspot.com/ |
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#9
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Cita:
Pues me parece un trabajo magnífico y más teniendo en cuenta la temprana edad de su autor. Conozco a otros que, en madurez doctoranda, no aciertan a ver sino correciones teológicas en esa portada. En fin, que lo que podemos deducir de esto es que los historiadores medievales, tal y como ocurrió en el mundo clásico, incorporaban leyendas y tradiciones en sus relatos, entroncando mitos de religiones que luego serían suplantadas por el cristianismo, buscando vincular a un pasado que les daba la razón y legitimaba el "status quo", presentando lo contemporáneo de entonces, como consecuencia de lo antiguo. Permíteme, Arturo, que sin añadir ni corregir un ápice tu interpretación simbológica de juventud, añada el relato de la leyenda, para una mejor ilustración de nuestros compañeros de foro del conjunto iconográfico que nos muestras en tu fotografía y en tu intervención. Esta es su leyenda: También llamado Sigurd, es el héroe más importante de la tradición germánica nórdica. Su padre, Sigmund, tras repudiar a su primera esposa por envenenar a Sinfjotli, contrae matrimonio con la joven Hjordis, pero uno de los pretendientes de ésta ataca y en la batalla, se le acaba rompiendo a Sigmund su espada y es muerto. Hjordis, que estaba encinta, se esconde en el bosque con los tesoros reales donados por el dios Loki, y Alf, hijo del rey de Dinamarca se casa con ella. El niño que nace de su preconcebida preñez, es Sigurd (Sifrido) al que dan al herrero Regin para que lo eduque. Sigfrido obtine un caballo de su padrastro, y el herrero lo envía a que mate un dragón, que en realidad es su hermano Fafnir, que había sufrido una metamorfosis después de haber matado a su padre, herido a Regin y haber robado los tesoros del dios Loki. Sigfrido, le pide a Regin que le haga una espada, pero las que le hace, no son buenas para él. Entonces, viaja al palacio y le pide a su madre los pedazos de la espada que se le rompió a su padre en la lucha donde fué muerto. Con esos pedazos, Regin hace una espada maravillosa con la que Sigfrido venga a su padre matando a su matador, y luego, regresa, para matar al dragón.. Regin le sugiere que cave un agujero en la tierra y se meta en él para, así, poder herir al dragón en su parte más blanda. Cuando lo está haciendo, llega un viejo tuerto y le sugiere que cave un canal para que no se ahogue con la sangre. Sigfrido le hace caso y acaba dando muerte al dragón. Regin le pide que ase el corazón del dragón y cuando lo prueba, se da cuenta que puede comprender la lengua de las aves, que están diciendo que Regin quiere matarlo para quedarse con el tesoro del dios Loki, por lo que Sigfrido se anticipa y mata al herrero preceptor, haciéndose dueño del tesoro de los nibelungos, consiguiéndo la invulnerabilidad al banñarse en sangre de dragón; pero una hoja e cae en las espalda y ese lugar, como en Aquiles, resultará ser su punto vulnerable... Gracias, amigo, por compartir tu trabajo y tu saber. Salud y románico |
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#10
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.. Jolín Arturom!... eso del sol hiriendo al dragón invernal esta muy bien, pues encuentro que es una asociación simbólica muy acertada!! |