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El Espíritu Santo ... y "tu" Familia

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  #1  
Viejo 25/Aug/04, 16:04
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Predeterminado El Espíritu Santo ... y "tu" Familia

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Este libro recoge las principales enseñanzas impartidas por Montse y Javier en los Encuentros de Familias de la RCC, Retiros para Matrimonios, Semanas de la Familia, etc.

Su versión web -gratuita- está en
http://www.iespana.es/renovacioncarismatica/ESFamilia.htm
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  #2  
Viejo 1/Sep/04, 10:10
fiat2
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Mensajes: 49
Predeterminado El Espíritu Santo ... y TU FAMILIA

El Espíritu Santo



y tufamilia

Javier Rodríguez y Montse González



--------------------------------------------------------------------------------

¿Por qué no ...?.

Movidos por el Espíritu : nuestra vocación.

La Iglesia en movimiento.

o El don de la R.C.

o Vida laical y crecimiento espiritual en la R.C.C.

o La R.C.C. opta por la familia.

Vida del Espíritu en familia.

Nuestros sacerdotes.

Nuestros hijos e hijas.

Viejos y jóvenes cantarán a coro.

Familia y sexualidad.

Familia, don para la evangelización.

Familia, germen de comunión eclesial.

Familia, futuro de la Iglesia y de la sociedad.

Llamados a embellecer, humanizar y transformar el mundo.

Llamados a ser uno para que el mundo crea.


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Prólogo.

"La familia es el principal instrumento de la nueva evangelización" (JPII)
"He recorrido el mundo entero anunciando la Salvación; ¿sabéis dónde me ha sido más difícil evangelizar, anunciar el Amor de Dios? ¡ En mi propia casa ! " (Nikol Baldaccino, responsable europeo de la RCC).
"Empieza por ... tu familia. Pregúntate : ¿conozco a los pobres? ; ¿conozco, en primer lugar, a los pobres de mi familia, a los que están más cerca de mí? ... Puede que lo que le falte a mi mujer o a mi marido, a mis hijas o hijos, no sea ropa ni comida. ¿Qué les falta porque yo no se lo doy?. No podemos hacer cosas grandes; sólo podemos hacer cosas pequeñas con un gran amor. No importa lo que hacemos sino el amor que ponemos al hacerlo. (Madre Teresa)

Hermano/a que has sido llamado a servir, a evangelizar, a pastorear : ¡empieza por tu familia!. Debes saber que la renovación y el futuro de la Iglesia depende de la familia, ... DE TU FAMILIA !.
¿ ¿ ¿ Por qué no empezar hoy mismo ? ? ?




Movidos por el Espíritu : nuestra vocación.

Ésta es nuestra doble llamada: a vivir y a transmitir vida.

· Llamada a vivir, desde la Renovación Carismática, nuevos caminos en la espiritualidad familiar, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo y de las familias hoy.

· Llamada a evangelizar guiados por el Espíritu; buscando siempre nuevas formas de proclamar el kerigma y anunciar el mensaje del Cristo; utilizando la oración, el testimonio, el arte, la música y la intercesión; evangelizando desde las familias y como familias.

Porque las familias necesitamos hoy fortalecernos. Crear espacios de fraternidad, donde se hable un lenguaje común, se descubran nuevos horizontes y se afiance la vida en el Espíritu, haciéndose más concreta y real. El mundo es hoy demasiado fuerte; de forma aislada no se puede vivir en el mundo sin ser del mundo. Y experimentamos como, en la comunión fraterna, cada familia se ve fortalecida e impulsada en su vocación cristiana.



La Iglesia en movimiento.



o El don de la Renovación

" Reconozco en el desarrollo de los movimientos y las nuevas comunidades un motivo de esperanza para la acción misionera de la Iglesia ... Veo la llegada imprevista de una nueva etapa: la de la madurez eclesial" (Juan Pablo II, 30/5/99)

La R. C. es una corriente de transformación profunda de toda la Iglesia, a todos los niveles. Se articula, principalmente, en Grupos de Oración. Presenta, también, otras realidades como Grupos de Profundización, Fraternidades, Comunidades, etc. Si los Grupos de Oración representan el "armazón" de la Renovación, estas otras realidades son frutos –buenos y necesarios- del mismo árbol. A menudo nacen al abrigo de los Grupos de Oración y, al mismo tiempo, son una riqueza y un estímulo para los mismos grupos. La gracia propia de un Grupo y la de una Comunidad son –desde luego- diferentes; pero también complementarias. Y ambas son, por igual, la gracia de la Renovación Carismática. Será una tarea importante para los responsables de la R.C.C. potenciar y armonizar Grupos y Comunidades, evitando la confrontación, integrando los dones y gracias particulares de unos y otras y favoreciendo la colaboración mutua, en unidad, al servicio de la Iglesia.

" Los grupos de oración saben todo lo que deben a las comunidades carismáticas. Pienso que también los grupos tienen su propio papel en la Iglesia local y al servicio de ésta. Sabemos que nuestros hermanos y hermanas de las comunidades son ricos en muchas cosas que nos faltan a los grupos y que están deseando compartirlas con nosotros. Por otro lado, la gracia de un grupo de oración, aunque menos visible, no es menos necesaria que la gracia de la comunidad. Es una gracia de pobreza. Los grupos de oración nos recuerdan a todos que la obra de Dios se realiza en la debilidad. Nadie tiene el monopolio del Espíritu ... pues Él no se deja agarrar. La integración –en la Renovación y en la Iglesia- no pasa por la uniformidad. Es preciso, pues, aceptarnos diferentes y complementarios "

(Georgette Blanquière, representante de los grupos de oración en un organismo mixto grupos-comunidades, que en Francia intenta la armonía y comunión entre las dos realidades de la R.C.C.)

¿Qué es, pues, lo que distingue a una Comunidad de un Grupo?. Podemos verlo de un modo más concreto a través de la experiencia de Kevin Ranaghan :

Dorothy, mi esposa, y yo formamos parte del primer grupo que recibió el Bautismo en el Espíritu en 1.967. Nos vimos entonces profundamente implicados en la Renovación, con reuniones semanales de oración, seminarios de la vida en el Espíritu, retiros, conferencias ...Teníamos amigos y colaboradores, orábamos y evangelizábamos mucho ... Pero estábamos solos. Nos reuníamos con otros para trabajar para el Señor ... pero seguíamos deseando y sintiendo el anhelo de ser una gran familia. Las familias naturales están muy dispersas y la familia nuclear (marido, esposa e hijos) va creciendo independiente y se encuentra aislada.

Durante los primeros años de R.C.C. experimentamos grandes maravillas; pero también una falta de consistencia en nuestro trabajo, marchando a la vez en distintas direcciones, confusión, carencia de fuerza y efectividad en el ministerio ... Al cabo de unos años queríamos decididamente estar más unidos; y a este estar más unidos le llamamos "comunidad". Dialogamos sobre ello interminablemente... Deseábamos ser uno en mente y corazón, y tener un apoyo permanente unos en otros, viviendo y actuando como un cuerpo.

Nada ocurrió durante largo tiempo. Después ocurrió algo. Dos hermanos dieron un paso hacia delante, pienso que guiados por el Señor, y dijeron : "Dios nos ha llamado y nos ha dotado para formar una comunidad, para hacer lo que muchos sentimos que Él nos llama a hacer de verdad. Juntos vayamos adelante". Ellos guiaron y los demás siguieron. Y en cosa de tres o cuatro meses pasamos a ser un cuerpo unido. Fuimos movidos por el Espíritu a hacer este compromiso: ser hermanos y hermanas unos para con los otros, pertenecer siempre unos a otros, cuidar siempre los unos de los otros y de los niños de los demás como cuidábamos de nosotros mismos y de la propia familia; nuestro tiempo, talentos, recursos y dinero, los pondríamos en común; oraríamos juntos; contaríamos los unos con los otros para nuestras relaciones personales básicas; juntos buscaríamos al Señor y juntos le seguiríamos en nuestra vida y en nuestro ministerio.

Partiendo de esta efusión de gracia que es la Renovación Carismática, han florecido por todo el mundo muchas comunidades. Aún así, sólo una parte numéricamente pequeña de los carismáticos católicos forman comunidad. Por otro lado, en muchos países buena parte de los Servicios de la R.C.C. han salido de comunidades; Galicia es, sin ir más lejos, un ejemplo de ello.

" Quienes tienen la gracia de vivir en una comunidad en el Espíritu gozan un poquito de la alegría de Dios. Digo un poquito porque en este mundo siempre habrá egoísmos, siempre las comunidades serán pobres, siempre necesitaremos reconciliarnos cada día ... Pese a todo, algo se puede gozar en este mundo del gozo de la unidad trinitaria, en forma de amor y unidad, los dos frutos y signos por excelencia de la Resurrección de Jesucristo.

El Espíritu -energía directa que nace del corazón del Resucitado- siempre ensayará nuevos intentos de formar comunidades de gracia en este mundo. Si desaparecieran del todo, si desapareciera de la Iglesia este resto, no se hablaría más de la Resurrección de Jesucristo que pasaría a ser un mito del pasado." ( Chus Villarroel -RCC de España- en su libro "Pedro Reyero O.P." pág.126 )



Las comunidades tienen sus fallos y los miembros que las forman sus pecados. Se acusa a las comunidades de elitismo, de estar cerradas al resto de la Iglesia, prósperas y satisfechas de sí, sin proyectarse hacia fuera... En ocasiones, estas acusaciones son ciertas y tales comunidades deben rectificar. En otros muchos casos, las acusaciones no tienen fundamento y son fruto de la envidia, la frustración y la maledicencia.

¿Cómo discernirlo todo y quedarnos con lo bueno?. Hemos de respetar toda obra auténtica del Espíritu Santo en la Iglesia.

Aquellos que se encuentren en comunidades deben reconocer y valorar la obra del Espíritu en la Renovación, al margen de las comunidades: en las personas, en las familias, en los grupos grandes o pequeños. Las gracias de conversión y de renovación espiritual, de fe, de oración y de santidad. Los diferentes dones que en los grupos florecen y que hay que cuidar, alentar y ayudar.

Los que están sólo en grupos de oración deben estimar las cosas adicionales que Dios está haciendo en las comunidades y a través de ellas: la profundidad del amor fraterno; la fuerza que deriva de la unidad de mente y corazón y del compartir los talentos naturales, los dones espirituales y los recursos materiales; el poder que da la unidad para ejercer un ministerio de manera efectiva, en la evangelización o en cualquier otra misión eclesial.

En resumen: debemos dejar a Dios ser Dios. Acoger y respetar las diferentes obras de Dios y el desarrollo de su gracia. Su plan para nosotros. Debemos alegrarnos de ser lo que somos (distintos y complementarios), de estar donde estamos, haciendo lo que debemos hacer; con tal de que estemos en la llamada y la voluntad de Dios. Y todos los responsables de grupos y comunidades tenemos el deber -en este año 2.000- de sembrar en nuestros hermanos este aprecio y respeto mutuo en el Señor.

"Yo les he dado a ellos la Gloria que Tú me diste : la de ser uno ... para que el mundo crea" (Jn 17)



o Vida laical y crecimiento espiritual en la R.C.C.

" El mundo necesita que los laicos seamos hoy testigos, misioneros y profetas. La Iglesia, a través de los laicos, dialoga con el mundo. Necesita de vosotros capacidad de diálogo, de ir a los que no están. No seáis caracoles. El caracol sale de su concha cuando hay buen tiempo y se encierra en sí mismo cuando hace mal tiempo; que nosotros y vosotros no caigamos en esa tentación de ser caracoles; que estemos presentes con nuestro testimonio y nuestra palabra, abiertos a una gran confianza en la Palabra de Dios. Es necesario que toda vuestra labor sea realizada en el contexto de la Iglesia: Iglesia-comunión, Iglesia-misión e Iglesia-carismática. No podemos excluir a nadie : el Espíritu Santo se manifiesta por boca de todos y hoy más que nunca es necesaria la creatividad. Hemos de hacer memoria para vivir cara al futuro. Y esto nos lleva a vivir con esperanza la novedad de cada día. La Iglesia necesita un Nuevo Pentecostés; no aparatoso: un Pentecostés de levadura, de sal, de luz en medio de las tinieblas. La Iglesia necesita fuego en el corazón, palabra en los labios y profecía en la mirada. La esperanza es el motor del futuro, abre nuevos surcos en la tierra, guía nuestras fuerzas." (D. Julián Barrio, Arzobispo de Santiago, en el Día del Apostolado Seglar 2.001)

Desde esta perspectiva, vemos algunas pistas para avanzar en una renovación de la Renovación :

1. Mi Grupo debe dar los pasos necesarios para estar más integrado y comprometido en su Parroquia.

2. Las Parroquias en las que no hay Grupo de R.C.C. han de tener la oportunidad de realizar -al menos en alguna ocasión- un Seminario de Iniciación a la Vida en el Espíritu.

3. Favorezcamos la celebración de Misas para los enfermos.

4. Hagamos lo imposible para que en todas las zonas de España haya Retiros de Sacerdotes.

5. Un Grupo de Oración será maduro cuando sea misionero llevando el Espíritu a otros sitios y dando lugar a nuevos Grupos de Oración.

6. Todos y cada uno de los miembros de la R.C.C. deben prestar un servicio (ministerio) a la Iglesia, según los dones que hayan recibido de Dios.

7. Con la colaboración efectiva de todos, Nuevo Pentecostés ha de multiplicar su tirada, llegar a nuevos ambientes y círculos eclesiales e implantarse más en los países hispanos.

8. El dinero (y todo lo relacionado con el compartir de bienes) es la asignatura pendiente de la RCC de España. Mientras no aprobemos evangélicamente esta asignatura, resultará poco creíble nuestro testimonio cristiano como Movimiento eclesial.

9. En las familias, en cada familia ... ¡en tu familia! se juega el futuro de la Renovación y de la Iglesia. Impulsemos el Ministerio de Familia.

10. Dejemos que los niños y niñas se acerquen a Jesús. Formemos -donde sea posible y conveniente- Grupos de Oración para ellos y hagámosles sitio en nuestros Retiros y Asambleas.



o La R.C.C. y la opción por la familia.

«Todo nuestro Movimiento está llamado a vivir un tiempo de profundización espiritual para modelar la vida y la fe a las exigencias familiares» (Salvatore Martínez, 15-X-2.000).

Estructuras, hábitos, organización, modos y prácticas de nuestro Movimiento Eclesial R.C.C. han de tener en cuenta la realidad humana y espiritual del matrimonio y de la familia. Podemos mirar para otro lado, pero ... también en la Renovación Carismática vivimos realidades que han de ser iluminadas por el Evangelio y situaciones a las que la voz del Espíritu llama a conversión :

1. Jóvenes integrados en la Renovación que tras recibir la gracia del sacramento del Matrimonio se estancan o retroceden en su crecimiento espiritual, se alejan progresivamente de los grupos de oración y , en algunos casos llegan a abandonar la Iglesia.

2. Hermanos y hermanas que, sobrepasada ampliamente su edad juvenil, no han descubierto aún si su vocación es el matrimonio o la vida consagrada y siguen viviendo "entre dos aguas".

3. Hermanas/os comprometidas/os en la Renovación, responsables incluso de Coordinadoras y Ministerios, que tienen -cuando menos- descuidada su vida matrimonial y familiar.

4. Personas casadas que, con la mejor intención, tratan de vivir una espiritualidad de consagradas y ven como aumenta el desajuste entre su vida cotidiana y lo que viven en el Grupo y en los Retiros.

5. Fantásticos/as evangelizadores/as de estrado que no evangelizan a su mujer o a su marido ni a sus hijos/as.

6. Niñas y niños, hijos de hermanos y hermanas de la Renovación, que han visto rezar a sus padres en el Grupo o en las Retiros, pero no rezar en casa o con ellos.

7. Miembros de la R.C.C. que, en su mayoría, han redescubierto la gracia del Bautismo, de la Eucaristía y de la Penitencia, e incluso –en bastantes ocasiones- de la Unción de Enfermos, la confirmación y hasta el Orden Sacerdotal, pero que no han descubierto ni actualizado la gracia de "su" sacramento: el Matrimonio.

8. Matrimonios de la Renovación (en número preocupante) que mantienen separadas fe y vida matrimonial y familiar; que no viven en fidelidad; que llegan, en algunos casos, a separarse.

9. Familias de la R.C.C. que viven en la sobreabundancia de bienes materiales sin compartir efectivo con los más desfavorecidos, encarnando y valores que no están en consonancia con el Evangelio de Cristo.

10. Hogares de la R.C.C. que no alimentan a sus niños y niñas con la Palabra de Dios y sus enseñanzas sino que los dejan a merced del mundo que los alimenta con modelos y doctrinas contrarias al Dios de Jesucristo; casas de miembros de la R.C.C. que en relación lo que ven, leen, escuchan, etc, en poco se diferencian de casas de no practicantes.

En octubre de 2.000, la Renovación Carismática celebró sus Jornadas Jubilares en Roma, en concomitancia con el Jubileo de las Familias, que tenía lugar en esos mismos días y en el que en total participaron más de 250.000 personas. La coincidencia no era casual: se convirtió en una manera de afirmar solemnemente el compromiso por la familia que a partir de ahora ha asumido este Movimiento.

El espectáculo que ofrecieron esos días los miembros de la Renovación en la Ciudad Eterna era ya de por sí significativo. Desfiles alegres de familias en marcha hacia las basílicas jubilares. Sombreros de colores, pañuelos, pancartas con la indicación de la diócesis o el movimiento de pertenencia. Niños que asoman de las mochilas sobre los hombros de los papás, que se escapan repentinamente de los grupos y se ponen a correr entre los coches. Los 25 mil «carismáticos» --como se les conoce comúnmente-- se reunieron en 20 plazas de Roma según grupos lingüísticos.

Los más numerosos eran los italianos, que llenaban seis plazas. De este modo anunciaron solemnemente al mundo su nuevo apostolado específico: el servicio a la familia. Salvatore Martínez, coordinador nacional de la Renovación Carismática en Italia, explica: «Hemos decidido dar a la profecía de la familia un papel específico en todo nuestro Movimiento».

No son sólo buenos propósitos. Los carismáticos italianos han puesto en marcha un vasto programa de formación para agentes de pastoral con el objetivo de acompañar el compromiso ordinario de las diócesis. Un compromiso de servicio, sin ninguna estrategia de «conquista». «Monseñor Comastri, arzobispo del Santuario de Loreto, dedicado a la Sagrada Familia -cuentan Ángelo y Francesca Venturini, milaneses, responsables nacionales para el sector familia de la Renovación-, ha puesto a nuestra disposición una casa que desde hace unos meses se ha convertido en nuestro centro nacional para la formación».

La nueva vocación familiar de la Renovación ha sido subrayada también por monseñor Renzo Bonetti, director de la Oficina de la Conferencia Episcopal Italiana para la Familia, que el sábado pasado, al encontrarse con los grupos carismáticos, exhortó a las familias a «dar espacio al don del Espíritu Santo donado a cada pareja en el sacramento del matrimonio, con una vida de plena pertenencia a la esposa que es la Iglesia».

También el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, y el arzobispo Crescenzio Sepe, secretario general del Comité Vaticano para el Gran Jubileo, agradecieron públicamente el sábado pasado a las familias de los carismáticos un entusiasmo que se nutre de espiritualidad pero también de vida cotidiana. Como la mostrada por la familia de Marcello y Gabriella. Él, que es extoxicómano, ha cambiado su vida tras haber encontrado a su novia, se ha acercado de nuevo a la fe y se ha convertido en diácono permanente. Hoy Marcello y Gabriella guían una Comunidad de acogida para familias en dificultad.



Vida del Espíritu en familia.

"El endemoniado de Gerasa" (Mc, 5, 1-20)

En esta palabra vemos dos momentos perfectamente diferenciados. Un antes del encuentro con Jesús y un después. Esto representa nuestra conversión.

Antes, simboliza el hombre viejo, el hombre según el mundo y la carne. Vive para ser independiente, autónomo, que nadie le diga lo que tiene que hacer, libre de toda atadura. Mora entre los sepulcros, es decir en la cultura de la muerte, la cultura egoísta que no produce frutos. Se autodestruye a si mismo, se hace daño buscando la felicidad, se evade por los montes...

Después, simboliza el hombre nuevo, revestido de Cristo, "está sentado, vestido y en su sano juicio". Se ha encontrado con el Señor y lo liberó de sus ataduras. Sabe que no volverá nunca a su vida pasada. Dios da un sentido nuevo a su vida. Este hombre ha hecho un buen retiro. Pero ahora.... ¿qué tiene que hacer con su vida?.

Dice la Palabra que estando ya Jesús subido a la barca para marcharse, este hombre le suplica:"Déjame ir contigo". Déjame recorrer el mundo anunciando tu nombre. Déjame quedarme a tu lado y te serviré.

Jesús le dice: "Vete a tu casa y a los tuyos y cuéntales cuánto el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti". Jesús le dice: Tienes otro quehacer. Quiero que hagas otra cosa. Tienes que servirme de otra manera. No consideres la vida seglar un sucedáneo. La espiritualidad seglar deberá consistir en llenar de valor sagrado la vida profana. En hacer presente a Cristo en el mundo.

Nos falta la conciencia firme y alegre de estar en misión. La mayoría de los seglares desconocen su vocación o no la aceptan. Sienten que Dios les llama a ser servidores de su grupo, a un ministerio, a trabajar en la Parroquia. Pero ante todo Dios nos necesita y cuenta con nosotros para mejorar y santificar el mundo. Dios nos ha dado un puesto de trabajo, una familia, ... Y nos dice te necesito, "Como el Padre me envío, así Yo os envío".

Un "lugarteniente" es aquel puesto es lugar de. Esto nos pide Dios a cada uno. Nos necesita para hacer feliz a este hombre, a esta mujer, para guiar a estos hijos.

¡Sintámonos hoy orgullosos de esta misión!. Tan humana y tan divina como el mismo Jesús. Desea encarnarse en nuestra vida. Cuando nuestra vida familiar nos resulte fastidiosa debemos meditar, orar y ver la vida oculta de Jesús.

"Tanto amó Dios al mundo que envío a su hijo único". Ahora te envía a ti. Te envía para completar la redención. Hay que hacerlo en el quehacer de cada día, en la rutina de cada día, en la muerte y entrega por los nuestros. Mientras sigamos considerando parte de nuestra vida familiar un fastidio no estamos preparados para evangelizar, llevamos todavía nuestro protagonismo, nuestro yo, nuestras ansias espirituales.



"Yo hago nuevas todas las cosas" (Ap. 21, 1-8)

No hay nada que Cristo no pueda vencer. Es el Alfa y la Omega, el Lucero de la Mañana. Él viene a nuestra realidad cotidiana amenazada por la rutina, el aburrimiento, la apatía, la impotencia, el pesimismo.

Cristo quiere crear una realidad espiritual –comunidad espiritual- .

"Yo puse sobre ellos el yugo de mi amor.

Como el brazo del esposo sobre la esposa,

así es mi yugo sobre quienes me conocen"

Puestos bajo el yugo de Cristo, bajo el Señorío de Cristo, creando una comunidad espiritual donde el amor es más fuerte que la muerte, donde el amor triunfa sobre toda dificultad.

Este yugo suave y dulce del amor puede hacer el camino ligero y posible lo imposible.

Cristo hace posible que toda la naturaleza caída (egoísmo, posesividad, comodidad, celos, envidia... se ponga al amparo de la gracia.

El es la roca sobre la que construimos nuestra casa, nuestro hogar, nuestra vida en común.

Ø Del hombre nuevo –revestido de Cristo-, nacen matrimonios nuevos.

Ø De los matrimonios nuevos nacen familias nuevas. Son familias que descubren esta vocación de ser esperanza de la sociedad. Nosotros debemos mostrar al mundo el Evangelio. Cuando el mundo diga: ¿Dónde está, donde se vive lo que decía Jesús?.

Ø La familia nueva se atreve a hacer cosas nuevas porque Cristo mismo nos lo inspira. El hace nuevas todas las cosas –ahora en el año 2.001 y 2.001 y... hace nuevas todas las cosas a través de la audacia en el Espíritu que pone en ti y en mi.

Ø La familia nueva es familia dentro de la familia de Dios, dentro de la Iglesia, es servidora de la Iglesia que escucha la voz de Dios que en estos tiempos nos dice: "Venid familias de la tierra, matrimonios venid. Yo os necesito".

Ø En esta sociedad donde está es el gran ausente. Los sacerdotes se sienten desanimados en la pastoral. Incluso las personas y familias practicantes viven en un ateismo practico. Dios nos llama y El nos mostrará las cosas nuevas que quiere que hagamos. Cada una de nuestra familias, cada uno de nosotros está llamado a que se cumpla esta Palabra de Ap "Yo hago cosas nuevas, porque Cristo me las inspira y me da la fuerza para realizarlas".

Ø Sólo hay dos vocaciones para ser santo: Matrimonio y vida consagrada. Esta surgiendo algo nuevo, una interrelación nueva entre estas dos llamadas. Los sacerdotes necesitan a los matrimonios y los matrimonios a los sacerdotes. Las comunidades del futuro son comunidades donde sacerdotes y familias trabajen juntos y vivan juntos la fe.



Nuestros sacerdotes.

Los llamados nuevos movimientos, entre los que se encuentra la RCC, son -en palabras de Juan Pablo II- una gran fuerza de renovación espiritual para toda la Iglesia de este tercer milenio. Una renovación espiritual de carácter fundamentalmente laical, pero que afecta a todos los estamentos de la Iglesia; también a los "consagrados" y, más en particular, a los sacerdotes. En la actualidad, a través de la Renovación, el Espíritu Santo sigue transformando vidas. Hoy, por todo el mundo. Y no sólo de matrimonios, jóvenes, familias ... ¡también de sacerdotes, religiosos y religiosas!. Es preciso, pues, que todos colaboremos para que esta corriente de gracia llegue cada vez más a los sacerdotes y produzca en ellos frutos de santidad.

Para caminar de modo efectivo y real hacia la madurez eclesial que nos pide el Papa, es necesaria una verdadera renovación de la Renovación que hoy tiene que pasar, ineludiblemente, por los sacerdotes y su renovación espiritual.





Nuestros hijos e hijas.

Vida oculta de Jesús en Nazaret

"Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él". Lc 2, 39-40

"Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres". Lc 2, 51-52

1. Somos familias contra-corriente. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a ir contra corriente. Y sólo hay un camino para enseñar eso: ir nosotros. Y para eso hay que tener una respuesta a la pregunta: ¿cuál es el sentido de nuestra vida?. Los padres somos la principal referencia de nuestros hijos. Si somos referencia les estamos dando seguridad. Dar referencias no es dar siempre protección, aunque también hay que darla. Para reflexionar: ¿Hay coherencia en nuestra vida?. Si no la hay, ellos son los primeros en detectarla.

2. Una familia cristiana sola, familia contra corriente, se debilita y llega a perder la fe, se acomoda a una fe socialmente establecida, a unos ritos pero pierde la vitalidad y la audacia del Espíritu. La pareja necesita de hermanos –otros matrimonios- que puedan compartir una parte de nuestra vida espiritual y humanamente. Nuestros hijos necesitan conocer otras familias cristianas. Otros padres que son "raros" como los suyos. Otros niños/as de su edad que tienen una familia donde también se bendice la mesa, se reza, se habla de Dios, se escucha música cristiana. Para reflexionar: ¿Tenemos nosotros unos amigos en el Espíritu que nos ayuden a crecer? ¿Personas que sean también mirada exterior que nos acompaña espiritualmente y nos ayuda cuando no vemos el camino a seguir?.

3. El domingo: día del Señor, en el que juntos participamos en la Eucaristía. Día de fiesta en casa, día de estar juntos y disfrutar de las cosas que Dios nos ha dado. Nuestros hijos desde que nacen tienen que vivir la realidad del domingo. No lo paganicemos. Tiene una gran importancia en el crecimiento espiritual del niño/a. Para reflexionar: ¿Cómo vivimos espiritualmente el domingo? ¿Somos conscientes de su importancia para nuestros hijos/as?.

4. Dios quiere hacerse presente en nuestra casa. Es urgente recuperar la oración familiar. Sigue siendo verdad la frase: "Familia que reza unida, permanece unida". Es necesario que los padres luchen por conquistar cada día este tiempo para Dios. Es tiempo que cura, limpia, serena... a toda la familia. Cuando una familia se reúne cada noche en el salón de su casa para rezar –aunque sólo sean cinco minutos- Dios mismo se hace presente allí donde vivimos y El viene a dar a cada uno lo que necesita.

- Momento breve pero intenso:

Un misterio del rosario, un canto, un salmo, unas peticiones por cada miembro de la familia, también petición de perdón de unos para otros, una cita bíblica, etc.

- A veces, debemos unir la oración a un momento de diálogo o de cercanía y alegría de vivir juntos y ser de la misma familia.

- La oración familiar diaria es como gota de agua de constantemente cae sobre la roca dura y fría de nuestros corazones y de nuestra vida cotidiana.

Para reflexionar: ¿Cómo va nuestra oración familiar?

Si en estos momentos no existe, ¿cuándo pensamos empezarla o reanudarla?.



5. Los padres debemos acompañar espiritualmente a nuestros hijos/as. Tres etapas:

1- Hasta la preparación a la 1ª Comunión: El niño suele ser receptivo a todo lo espiritual, abierto a la oración, a experiencias espirituales, acepta bien las normas. Etapa de espontaneidad.

2- Preparación-Primera Comunión-Postcomunión: Etapa de normas más establecidas. Acompañar en la vivencia de los sacramentos: Eucaristía y Penitencia. Mayor razonamiento y crítica. Es decisivo el acompañamiento de los padres, responder a sus preguntas, estimular y alentar su vida espiritual.

3- Adolescencia: Etapa de la negociación. Respeto a su carácter a su estilo espiritual pero aún deben seguir sujetos y los padres no podemos dejar nuestra autoridad en la vida espiritual. No rehuir el diálogo y el debate sobre todo lo espiritual.

6. Todos los hijos/as deben ser "estimulados" en la vida espiritual según su edad a través de experiencias enriquecedora. Los padres debemos derrochar todas nuestras energías en este campo de la creatividad en el despertar y crecimiento espiritual. Esta sensibilidad hacia las necesidades de los niños no la vamos a encontrar fácilmente a nuestro alrededor, debe surgir de los propios padres que vemos la necesidad de alimentar a nuestros hijos. La tierra prometida, tierra que mana leche y miel.

Ø Encuentros para niños/as

Ø Literatura cristiana

Ø Música

Ø Videos que enseñen valores cristianos

Ø Oración

Ø Dios mismo nos instruirá internamente y haremos cosas nuevas.

7. La Historia Sagrada sigue siendo válida para despertar y alimentar la sensibilidad espiritual de nuestros niños. Busquemos Biblias para ellos, aprendamos a relatar las historias bíblicas.

Ø Historias del A.T

Ø La vida de Jesús

Ø Las parábolas que contaba Jesús.

Ø Otros relatos y parábolas.

8. Los hijos/as quieren participar de nuestros proyectos, de nuestras ilusiones, de nuestros deseos. Integrarlos no excluirlos. Hacerles participes –parte de-. No los marginemos cuando son pequeños y están allí cerca de nosotros, aunque molesten un poco, porque después será tarde y habrán buscado sus propios centros de interés. Entonces querremos atraerlos y será tarde. No esperamos a besarlos cuando son mayores, no esperemos a que nos entiendan completamente para hablar con ellos. Cristo se abajó. El padre y la madre se abajan, se hacen niños y comparten con los niños haciéndose niños.

9. Los niños deben integrarse en el Grupo de Oración. Cada familia irá viendo el cuándo y el cómo. Es bueno que a partir de la Primera Comunión se le marquen al niño/a unas responsabilidades entre ellas asistir al grupo. Si hay más niños deberá haber guardería. El momento de participar los niños será: al principio, en la lectura del salmo –se fomentará su participación en este momento- y al final de la oración. A medida que crece irá experimentando que es parte del grupo, es querido, aceptado, etc.

10. Los tiempos litúrgicos ofrecen muchas posibilidades para el trabajo de catequesis con los niños. Se empezará por subrayar y celebrar la Navidad y la Pascua, después se vivirá el sentido de los tiempos de preparación a estas fiestas: Adviento y Cuaresma. La vida de los santos también ofrece un gran aliciente si sabemos acercarla a su mentalidad.

Cinco argumentos a favor de todo esto :

1. El/la niño/a está capacitado para comprender a Dios.

2. El/la niño/a es sencillo, abierto, dispuesto...

3. El/la niño/a es pobre, está vacío, limpio.

4. El/la niño/a posee el sentido de la gratuidad.

5. El/la niño/a nunca es tan pequeño como imaginamos.



"Viejos y jóvenes cantarán a coro ..."

Unha gran inquietude das nosas familias cristiáns : EVANXELIZAR ÁS/ÓS XOVES DO SÉCULO XXI

q Ir evanxelizar ós xoves alí onde están . É cada vez máis alta a porcentaxe de xuventude universitaria. A etapa universitaria (3-8 anos) supón enriquecemento, descubrimento, novas e emocionantes experiencias ... e tamen medos, incertidumes, soedade. Este cúmulo de experiencias e situacións fan ás/ós universitarios máis abertos á Verdade; especialmente aptos como "suxeitos" de evanxelización.

q Ir evanxelizar ós xoves por medio de outros xoves. Para iso fan falta xoves dispostos a un compromiso con Deus; o discipulado e o seguimento son indispensables si queremos ter xoves evanxelizadores de xoves.

q Ir evanxelizar ós xoves un/unha a un/unha. A relación personal profunda –de amizade-, dende unha autenticidade de vida, resulta clave.

q Ir evanxelizar ós xoves dende a súa cultura, nos seus medios de expresión e comunicación. O que foi valido para os xoves en España hai dez ou quince anos non ten por que ser o axeitado para esta primeira década do s. XXI. A tecnoloxía informática cambiou -en menos dunha década- a cultura e as tendencias da nosa xuventude occidental. O ordenador estase a por no lugar que ata hai pouco ocupaba a TV. É decisivo que sexamos creativos e avancemos nesta área.



Familia y sexualidad.

"Dejará El hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne"

Gen 2, 24 - Mt 19, 5 - Mc 10, 7-8 - Ef 5, 31

Esta definición encierra lo esencial de la pareja humana.

Los elementos de este triángulo son comunes a la vida consagrada.

Ø Dejar padre y madre, dejar para iniciar una nueva vida. En la Biblia aparece muchas veces también un nuevo nombre, un nuevo camino.

Ø Unirse a la mujer, al marido. Unirse a una nueva familia en la fe

Ø Ser una sola carne. Sellar la unión con sus cuerpos. Permanecer virgen por amor a Dios y a los hermanos.

La sexualidad es un elemento esencial a la persona humana y es un elemento esencial y no accesorio al matrimonio.

"El mundo de las relaciones sexuales juega un papel importante tanto para el mantenimiento de la pareja como para dar pie al fracaso y la desvinculación progresiva. Es por lo tanto algo que la pareja debe cuidar, alimentar, y madurar con creatividad y atención. Los problemas que eventualmente puedan surgir deben ser hablados y analizados por los cónyuges con respeto y transparencia" ("Creciendo en el amor". Ed. SalTerrae)

TRES PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

1. Para el cristiano la sexualidad está al servicio del amor y de la persona humana.

Sexualidad = sierva Amor = Rey

Nuestra cultura actual está alterando el orden. Se pone mucho énfasis, muchas expectativas en el sexo y en cambio el amor pasa a un segundo término. Se entroniza el sexo y se rebaja el amor.

La sexualidad para el cristiano no es ídolo que destruye y rebaja, no es un tabú que debe silenciarse y esconderse. No es algo feo y grosero.

La sexualidad es algo creado por Dios, es un Icono que acerca al corazón y enaltece a la persona.



2. La sexualidad se ejerce dentro del matrimonio, cuando un hombre y una mujer se han comprometido para toda la vida, haciendo una entrega total de todo su ser: cuerpo y alma y esto de una manera libre y voluntaria.

"Mi alma, mi cuerpo es entregado totalmente, sin divisiones a una sola persona que yo he elegido libremente".

Exige un espacio de intimidad y de pudor. Un lugar reservado y sagrado.



3. La sexualidad cristiana debe superar toda ambivalencia equivocada.

Yo soy cuerpo y espíritu, unidos de manera que no se pueden separar.

Si soy un cuerpo sin espíritu viviré para que mi cuerpo sea bello, me desviviré por la apariencia y la belleza corporal. La sexualidad será para mi entrega del cuerpo. Algo puramente biológico y placentero, como tomarse una cerveza, bailar o comer.

Si soy espíritu sin cuerpo viviré la sexualidad como algo que me rebaja, que me complica la vida, entonces veré la relación sexual como un mal menor algo que me crea escrúpulos, miedo y recelos, incluso algo feo, sucio y escondido.

"El encuentro sexual es una forma singularísima para que el amor de los esposos se exprese y perfeccione" (Concilio Vaticano II)

Ante los actuales debates "sexo con amor" o sexo sin amor", el cristiano se sitúa como en otro planeta diferente.

"El sexo sin amor es como bailar sin música" (Antonio Gala)



MENSAJES PARA EL MUNDO

Nuestra cultura está envuelta en un pansexualismo. Todo hoy está hablando de sexo.

El cristiano está llamado a no callarse, a hablar y neutralizar estos mensajes que continuamente envía la sociedad: TV, publicidad, cine, compañeros.

Pero el cristiano hablará sobre todo con la vida, con la experiencia gozosa del amor, con la superación de tabúes y la creación de un discurso propio y unas posturas coherentes, más positivas que negativas.



"Sexo sin amor, no gracias".

Éste es el mensaje que deberán entender con toda claridad nuestros hijos y todas las personas con las que nos relacionamos: familiares, amigos, vecinos, catecúmenos...

Si es verdad que la familia es esencial, si es verdad que lo aprendido en el hogar deja una marca para siempre, sabed que en este tema es fundamental que los padres cristianos ayudemos a nuestros hijos. No los dejéis solos, ayudadles a descubrir el valor sagrado de la sexualidad. No les dejemos a merced de la calle. Acompañadles en este tema.

"Bajó con ellos a Nazaret y vivió bajo su tutela... Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres" (Lc.2, 50-52).

Acompañar a nuestros hijos, con nuestro amor, con nuestra autoridad para que vayan creciendo. Acompañarlos de manera fundamental en la adolescencia cuando se avivan los conflictos entre cuerpo y espíritu. Ayudarles a crecer en estatura y en profundidad.



"Cristo eres el más bello de los hombres"

El hombre y la mujer de hoy quieren ser bellos. Nuestra sociedad presenta un ideal de belleza basado en lo exterior: los ojos, la piel, las medidas corporales. La belleza del mundo es superficial. Al hablar de belleza hablamos de cuerpo bello.

La belleza del cristiano es la belleza de Jesús. Es una belleza que nace del interior y se refleja en el exterior: en la mirada, en los gestos, en las manos, en todo el cuerpo.

El cristiano no desprecia la belleza sino que la transforma, la transfigura.

Esta belleza es la que contemplamos en aquellos que viven en armonía y paz con su vocación: Madre Teresa, Juan Pablo II, cualquiera de nosotros...

Esta belleza da hermosos frutos:

Ø Nos libera de los complejos.

Ø Nos hace vivir reconciliados interiormente (cuerpo, mente, espíritu), haciendo que nos amemos a nosotros mismos. De esta actitud nace una vida serena y afable y unas relaciones humanas sanas.

Ø El cuerpo es la envoltura de nuestro ser. No es rechazado, ni escondido, sino amado y aceptado. Lo cuidamos equilibradamente sin caer en actitudes hipocondríacas ni en descuidos excesivos.

Ø El mejor maquillaje es la alegría de vivir, el buen humor, la simpatía...

Las presiones de la sociedad de hoy en este campo son muy fuertes. Los niños y sobre todo las niñas son atrapados por estas exigencias. Nuestros hijos no deben estar solos sino acompañados por nosotros.

Los psicólogos están alertando sobre la gravedad del culto al cuerpo: adolescentes que pasan por una operación de cirugía estética. Niñas que se visten demasiado pronto de mayores, se pintan, se ponen mechas. Niños y niñas esclavos de la moda.

Se dice que se está acortando excesivamente la edad infantil, de o a 10 años y se está alargando también excesivamente la adolescencia, de 10 a 30 años.



"Hablar más de amor y menos de prohibición"

En la última boda a la que asistimos -una boda cuidada y preparada-, el sacerdote empezó la homilía despotricando contra todas las uniones de hecho y hablando de la telebasura. Esto hizo que muchas personas se queden en esta actitud cerrada de la Iglesia que se juzga como cruel y farisaica.

Los cristianos estamos llamados a dar un espectáculo de amor al mundo. Llamados a interrogar al mundo con nuestro amor, nuestra fidelidad, nuestra alegría de vivir.

Encontrar la manera de transmitir lo bueno que es vivir de este modo y contárselo a la gente da más fruto que caer en el discurso rancio de la corrupción, del escándalo, la morbosidad, la insensatez del mundo.

El cristiano vive en el mundo sin ser del mundo. Está llamado a ser sal y luz, levadura que fermenta la masa. No puede aislarse del mundo porque todo es grosero y mundano. Está llamado a transformar el mundo. Debemos dejar la cursilería que nos aleja más y más de los "alejados" porque nos escandaliza y ser capaces de acoger cualquier situación, cualquier realidad y poner ahí una palabra de esperanza. Esperanza en el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios. Esperanza en el triunfo del amor.



5 aspectos de la sexualidad humana

1. La relación sexual, encuentro amoroso, declaración de amor, tiempo de entrega al otro, de expresar sentimientos.

2. La relación sexual momento de ternura.

3. Sanación interior y profunda de complejos. El otro me ve guapa, guapo. Soy atractiva/atractivo para mi esposo/esposa.

4. La relación sexual momento de placer.

5. La sexualidad que da vida a un nuevo ser.





Familia, don para la evangelización.

La familia es la MÁXIMA PRIORIDAD PASTORAL para JUAN PABLO II.

Dice así nuestro Papa:

Ø "Pienso que la pastoral familiar, en la perspectiva de una nueva evangelización, debe ser colocada entre las prioridades" (a los obispos de Europa, 1985)

Ø "Dedicaos a la familia como a un sector verdaderamente prioritario en la vida eclesial, con la certeza de que, en el futuro, la evangelización dependerá de la vitalidad cristiana de la Iglesia doméstica" (a los sacerdotes italianos)

Ø "La santidad de la familia es el medio más idóneo para llevar a cabo la renovación eclesial deseada por el Concilio" (Discurso en Vittorio Veneto, Italia, 1.985)

Ø "El futuro de la Iglesia depende de la familia" (Familiaris Consortio 75).



1. "Salió el sembrador a sembrar" (Lc 8, 4)

En esta parábola tenemos la imagen del evangelizador:

Ø Salió. Sal de ti mismo, de tus intereses, de lo que llevas haciendo año tras año. Deja atrás rutinas, deja tus pensamientos para entrar en los pensamientos de Dios, deja tus proyectos para entrar en el proyecto de Dios. Deja de pensar sólo en una vida materialista, en acumular bienes, en tener más... Atrévete a correr riesgos de generosidad y de abandono en la Providencia.

Ø El sembrador. Jesús es el sembrador de la parábola. Yo debo ser imagen de Jesús si quiero hacer bien la tarea. ¿Lo conozco? ¿Lo amo? ¿Me dispongo a ser un siervo inútil? ¿Un siervo al estilo de Jesús?.

Ø A sembrar. Lo que hay dentro de cada uno, eso es lo que sembramos. ¿Qué hay dentro de ti? ¿Qué vamos a llevar a los demás?.Hay conocimientos, hay experiencia, hay celo por el Señor, hay apatía, heridas, miedo, necesidad de demostrar lo que soy capaz de hacer, alegría, fuerza de Dios, pesimismo, cansancio..

Todos estamos llamados a dar fruto. El que da más fruto es aquel que no entrega cosas sino que se entrega a si mismo mismo. "Si el grano de trigo no muere no da fruto".

Henri Nouwen en su libro "Signos de vida" distingue de una manera muy lúcida entre ser fecundo y ser productivo. El hombre y mujer modernas tienen una fuerte tentación de confundir fecundidad con productividad. La huída del hogar para producir, para ganar un sueldo, viene muchas veces de esta cultura actual que nos empapa y no nos deja discernir con claridad y distinguir entre "dar fruto y un fruto que permanezca" y "ser productivo".

Algo más que debes saber sobre el sembrar.

Todo lo que siembres en tu familia, eso recogerás. Si a su tiempo siembras valores eternos, recogerás a su tiempo valores eternos. Si siembras egoísmo recogerás egoísmo. Si siembras frivolidad, recogerás frivolidad.

Si siembras Evangelio a tus hijos desde la cuna, llegará un tiempo en que tú mismo serás evangelizado por ellos y te sentirás tranquilo/a, como quien recoge una cosecha abundante de buenos frutos.



2. Evangelizar con el ser

Cada familia cristiana es en si misma signo de la presencia de Dios en el mundo. Es un icono de Dios. Evangelizamos sin hablar, sin decir nada. En la familia cristiana que vive su fe hay semillas de evangelización que transmiten fe, esperanza y amor.

Si vemos una familia unida que cada domingo asiste a la eucaristía que van a comulgar juntos. Esta imagen ya nos habla de Dios. Si vemos la ternura de una madre con su hijo, el amor de unos esposos; el sacrificio y la abnegación de unos padres; todo esto nos habla de Dios. Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo ya no conocen ni les dicen nada los signos religiosos, sólo entenderán que Dios es Amor a través de lo que puedan ver en el amor de una familia cristiana.

Es más importante el ser, que el hacer o el decir.

Afianzarnos en el SER. Este es el grito del Papa en la "Familiaris Consortio": "¡Familia, sé lo que eres!, comunidad de vida y de amor".



3. La familia de Nazaret, un modelo todavía válido

En el discurso pronunciado por Pablo VI en Nazaret el día 5 de Enero de 1.964 nos decía: "Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento del Evangelio.

Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, casi sin darse cuenta, a imitar esta vida. Aquí aprendemos tres lecciones importantes en la vida espiritual: La lección del silencio, la lección de la vida familiar y la lección del trabajo..." (Liturgia de las Horas, tomo I, fiesta de la Sagrada Familia)

Cada familia está llamada a reproducir esta manifestación sencilla, humilde y encantadora de la presencia de Dios en el mundo.

¿Qué ven tus contemporáneos al ver a tu familia? ¿Descubres encantos y belleza en tu familia? ¿Embelleces y humanizas el mundo con tu vida familiar?



4. La oración familiar

Juan Pablo II nos recuerda la importancia de la plegaria familiar: "Esta plegaria tiene como contenido original la misma vida de familia" Nos orienta a vivir la oración de la mañana y la noche, la bendición de la mesa, la meditación de la Palabra de Dios... en definitiva : a prolongar en casa el culto celebrado en la Iglesia. Vivirlo todo en Dios, ponerlo todo bajo la presencia de Dios, pedir y dar gracias a Dios. Si no enseñamos a nuestros hijos a orar, si no hay momentos de oración familiar, ¿cómo descubren nuestros hijos la presencia de Dios en medio de la comunidad familiar?.

El Papa pide a las familias:

Ø Que los hijos aprendan en la familia a conocer a adorar y a amar al prójimo.

Ø Que los padres son los primeros responsables de la educación en la fe y la preparación para los sacramentos.

Ø Que la familia participe en la Eucaristía dominical y se viva el domingo como el día del Señor.

Ø Que en casa se vivan los tiempos litúrgicos.

La oración no es algo accesorio sino esencial a la vida cristiana. De esta vida de oración se deriva la fecundidad de la vida familiar. Cristo es la Vid fecunda y nosotros sus sarmientos que unidos a la Vid daremos mucho fruto.



5. La fuente no está en ti; está en el Espíritu Santo.

"¿Cómo puedes lograr que tu vida produzca frutos verdaderos?.No es cuestión de los resultados que puedas ir exhibiendo por el mundo. Tu vida será fecunda si bebes de la fuente interior, la fuente del Espíritu Santo.

Esa fuente debe regar y fecundar con sus aguas todas tus aspiraciones y deseos para hacerlos fecundos. Entonces tu vida se cargará de frutos. Muchos de los que te rodean comenzarán a echar hojas y a florecer"

(Anselm Grün de "El libro del arte de vivir")

Conocemos esa fuente que es la Eucaristía, la vida de oración.

"Os he escrito estas cosas para poneros en guardia contra los que intentan seduciros. En cuanto a vosotros, el Espíritu que habéis recibido de Él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe, antes bien, ese Espíritu, que es fuente de verdad y no de mentira, os enseña todas las cosas" (1Jn, 2,26-27)

Vives estresado y agobiado por el trabajo, la familia, las preocupaciones... Debes encontrar en medio de todo esto momentos de oración donde te abras a la acción del Espíritu Santo para recuperar la paz, la serenidad, la luz... Si no buscas esa fuente en tu interior serás atrapado por la vorágine del mundo y éste entrará en tu corazón. Entonces... no podrás evangelizar.



6. La familia, monte elevado desde donde se proclaman las Bienaventuranzas.

Somos familias contracorriente. Nuestro mensaje es contrario a lo que pregona el mundo. Debemos tomar plena conciencia de ello y no dejarnos paganizar ni "mundanizar". Valorar el tesoro de la fe y los valores que lleva consigo. Si la pareja cristiana lo vive como un tesoro será capaz de transmitirlo a sus hijos y se realizará lo que nos dice Juan Pablo II en la "Familiaris Consortio" que la familia es Custodia del Amor, Iglesia Doméstica, Sagrario (santuario) de Dios en el mundo. Es en ella donde debemos sentir el gozo y la alegría en lo profundo de nuestro corazón para desde ella, como "monte elevado desde donde se proclaman las Bienaventuranzas" anunciar al mundo el Evangelio.



7. En la tarea no estás sólo; ¿quién te envía?

Nos encontramos en la Iglesia y en la R.C.C. con muchos proyectos que son personales, inquietudes buenas donde proyectamos lo que llevamos dentro, nuestros buenos deseos de hacer el bien, de servir al Señor.

Dios, que nos ha creado, pone en nosotros estos deseos, pero no para que llevemos solos esta misión. Debemos compartirla con nuestros hermanos y encontrar un equipo, un lugar donde desarrollarla y hacerla crecer. La misión siempre es puesta a prueba y debemos estar preparados para ejercitar la paciencia y que nuestros dones y carismas sean probados. Preguntémonos si alguien nos envía a sembrar (nuestros pastores, nuestro párroco, nuestro obispo...) o si lo hacemos en nombre propio.

Preguntémonos también si nuestra familia comparte mi proyecto o si caminamos como "llaneros solitarios" y nuestra evangelización está al margen de mi vida familiar.

Encontramos a menudo laicos que imitan la vida de compromiso de los consagrados. Quieren hacer, trabajar para el Señor... pero en casa no pueden compartir sus inquietudes. Estas personas deben revisar continuamente su vida de apostolado, sabiendo que la primera vocación es la familia y que es allí donde Dios pide morir a uno mismo. ¿Es quizá su apostolado una búsqueda de compensaciones fuera de la familia? ¿Es una evasión?



8. El evangelizador es un siervo.

"No he venido a ser servido sino a servir".

Hablamos muchas veces de creatividad, y es verdad, pero toda creatividad está al servicio de la Palabra, del Evangelio, de la Misericordia, de la Buena Noticia que es: Dios te ama y tú eres un amado de Dios, un elegido, un hijo de Dios.

"Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo Único para que todo el que crea tenga vida eterna" (1ª Jn, 4-9)

¿Sirvo yo a esta Palabra? ¿Soy yo un reflejo de ese amor de Dios?.

Cada uno de nosotros debe ser ese reflejo, como la luna refleja la luz del sol, el evangelizador refleja la luz del Sol que es Jesús.

Una pregunta más: ¿Soy siervo en mi casa? ¿O soy señor que se complace en que le sirvan?. Nos dice Phillipe Madre que la acción fundamental del Espíritu Santo en cada corazón es convertirlo en servidor y la acción del Mal es convertirlo en alguien que desea ser servido. Son dos caminos opuestos que nos conducen uno a la alegría y a la salvación y el otro a la amargura y la perdición.

Una palabra inagotable para meditar en familia: Las bodas de Caná. (Jn, 2,1-11).

"Jesús dijo a los que servían: Llenad las tinajas de agua". Somos los sirvientes que debemos llenar las tinajas de agua. Después se realiza el milagro y el agua se transforma en vino. Nuestro esfuerzo es bendecido, es tocado por Dios. El mandato es importante, llenar las tinajas, no dejarlas a medias, no conformarnos con amar un poco, con dar a medias. Darnos totalmente como esposos, como padres...



9. El que evangeliza tiene que estar dispuesto a llevar la cruz.

El apóstol tiene que estar fuerte en la Roca que le salva para llevar la cruz. Muchas veces queremos las alegrías de la evangelización y corremos tras ellas, pero cuando llega la cruz... se nos clava en el corazón y nos produce un daño que nos incapacita para la tarea de la evangelización porque nuestro corazón es una herida que sangra. Entonces no sembramos la semilla verdadera, sembramos de lo que llevamos dentro: miedo, resentimiento, cansancio, frustración.

Llega entonces el tiempo de descansar y sanarnos en el corazón de Dios y fortalecernos en Él. Esto es una cura de humildad que todos necesitamos. Si lo aceptamos y nos refugiamos en Dios poniéndolo a Él por encima de todos nuestros proyectos, entonces saldremos fortalecidos y purificados. Brillará más Jesús en nosotros.



10. Tus heridas curadas son luz para los otros.

El evangelizador no es un superhombre o supermujer. Jesús se encarnó, se abajó a nuestra humanidad. En la Historia Sagrada vemos como Dios utiliza hombres y mujeres de carne y hueso.

Dios utiliza nuestras debilidades y nuestra historia personal de salvación para salvar a otros. Aquí está la esencia del don de consejo.

Debes mirar lo que Dios pone en tu vida para conocer que es lo que Dios te llama a transmitir como algo único y especial para los demás. Ama tu realidad, deja que sea empapada por Dios y a partir de ella darás testimonio de que Cristo vive en ti y que el Espíritu Santo te renueva.

"Si tienes la audacia para dejar tus heridas al descubierto, verás cómo muy pronto se te acercan los demás y empiezan a contarte sus historias hablándote de sus propias lesiones y problemas. Pronto te harás su consejero. Tus heridas se transformarán en perla preciosa, valiosa para ti y para ellos.

Naturalmente, no debes enseñar tus heridas a todo aquel con quien te tropiezas. Incluso es conveniente llevar una venda para ocultarla a los curiosos. Piensa bien cuándo es conveniente ocultarla o enseñarla" (Anselm Grün).



11. Dios por encima de todo.

No idolatres la tarea, el proyecto de evangelización, porque entonces te convertirás en un ejecutivo del Espíritu. Empezarás a sentirte muy ocupado y sin tiempo para los que te rodean, incluso para tu familia y dirás: "Estoy al servicio de Dios, todo lo hago por Dios"

El Cardenal Van Thuàn, nos cuenta su testimonio en el libro "Testigos de Esperanza" del que reproducimos un fragmento.

«Una noche, en lo profundo de mi corazón, escuché una voz que me decía: "¿Por qué te atormentas así? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios. Todo aquello que has hecho y querrías continuar haciendo: visitas pastorales, formación de seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, jóvenes, construcción de escuelas, misiones para la evangelización de los no cristianos..., todo esto es una obra excelente, pero son obras de Dios, no son Dios. Si Dios quiere que tú dejes todas estas obras poniéndote en sus manos, hazlo inmediatamente y ten confianza en Él. Él confiará tus obras a otros, que son mucho más capaces que tú. Tú has escogido a Dios, y no sus obras"».

«Esta luz me dio una nueva fuerza, que ha cambiado totalmente mi manera de pensar --continuó explicando el arzobispo vietnamita-- y me ha ayudado a superar momentos que físicamente parecían imposibles de soportar. Desde aquel momento, una nueva paz llenó mi corazón y me acompañó durante trece años de prisión.

Sentía la debilidad humana, pero renovaba esta decisión frente a las situaciones difíciles, y nunca me faltó la paz. Escoger a Dios y no las obras de Dios. Este es el fundamento de la vida cristiana, en todo tiempo». De este modo, añadió el predicador de los Ejercicios Espirituales, «comprendo que mi vida es una sucesión de decisiones, en todo momento, entre Dios y las obras de Dios. Una decisión siempre nueva que se convierte en conversión. La tentación del pueblo de Dios siempre consistió en no fiarse totalmente de Dios y tratar de buscar apoyos y seguridad en otro sitio. Esta es la experiencia que sufrieron personajes tan gloriosos como Moisés, David, Salomón...».

La Biblia habla claramente. Según el arzobispo vietnamita «esta fue la gran experiencia de los patriarcas, de los profetas, de los primeros cristianos, evocada en el capítulo 11 de la Carta a los Hebreos en la que aparece en 18 ocasiones la expresión "por la fe" y una vez la expresión "con la fe"». Esta es también la clave de lectura que permite comprender la vida de tantos hombres y mujeres que en estos dos mil años de cristianismo han dado su vida hasta el martirio. Entre todos estos ejemplos, destacó el de María, mujer «que optó por Dios, abandonando sus proyectos, sin comprender plenamente el misterio que estaba teniendo lugar en su cuerpo y en su destino».



12. El evangelizador/a es un testigo de Cristo resucitado.

Pone su mirada serenamente sobre el tiempo que le ha tocado vivir. No lo siente como una tragedia sino como una oportunidad de vivir con Cristo en medio del mundo. Esta en el mundo, sin ser del mundo. Su corazón pertenece a Cristo. Dar testimonio ante el mundo de que ha sido rescatado del abismo, de las sombras de muerte, del pecado... por Cristo. En este tiempo lleno de palabras, de discursos, de tantas opiniones y opciones en la vida y de tantas confusiones. Cuando tantos hombres y mujeres apoyan su vida en cosas efímeras y superficiales, nosotros, los cristianos estamos llamados a proclamar que nuestra Roca es Cristo. Llamados a crear un interrogante: ¿De dónde le viene a éste su fortaleza?. "Se cansan los jóvenes y se fatigan, los muchachos tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor verán sus fuerzas renovadas; les salen alas de águila, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan" (Is. 40, 30-31)

Miremos a los santos, misioneros, evangelizadores que nos precedieron y están ahora en el cielo entonando cánticos de alabanza. En sus vidas encontraremos fuerza, inspiración, luz. consuelo, tentaciones que también nosotros tenemos, pruebas en las que nos sentimos reflejados... Y veremos que se movían entre dos polos: acción y contemplación; escondimiento y trabajo, silencio y proclamación. Éste es el ejemplo de Jesús: pasó 30 años siendo uno de tantos, pero sabía que en su vida había una misión que realizó durante 3 años. Esto lo sabía muy bien la Madre Teresa de Calcuta, modelo de misionera de nuestro tiempo.

" El fruto del silencio es la oración,

el fruto de la oración es la fe,

el fruto de la fe es el amor,

el fruto del amor es el servicio,

el fruto del servicio es la paz ".



Familia, germen de comunión eclesial.

"LOITA E CONTEMPLACIÓN PARA SER HOMES (e MULLERES) DE COMUNIÓN" (Frère Roger)

Todas las personas de Iglesia, laicos comprometidos en movimientos y asociaciones de apostolado hemos experimentado las dificultades de llevar a cabo esta Palabra, este mandato apremiante de Jesús.

O sábado VI de Pascua lemos unhas iluminadoras palabras de S. Gregorio de Nisa : A unidade é unha consecuencia da Salvación que nos trae Xesús. "Eu deille-la Gloria que Ti me deches" (Jn 17, 22). O Espírito Santo é esa gloria. ¿Que gloria? "A de ser un como Ti, Pai, en min e eu en Ti; que eles sexan un en Nós" .

Como a lo largo de toda la historia de la Iglesia, con dolor hemos experimentado divisiones y rupturas; herman@s que han quedado atrás; falta de aceptación y comprensión mutua; Apolos y Pablos... Vivimos la dificultad de la comunión; comunión entre laicos y clero, entre movimientos y parroquia.

Entre la teoría y la práctica, estamos llamados a un camino, un trabajo de búsqueda, un trabajo hacia la comunión y la corresponsabilidad, y en donde la unidad ¡ es el camino !. En palabras de S. Agustín: Mientras caminamos en esta tierra, caminamos en lo imperfecto hasta llegar a lo perfecto ...

En este camino de la unidad, nos proponemos tres pasos :

1º Paso de curación.

Todos estamos heridos y todos hemos producido heridas. Debemos pedir al Espíritu Santo la sanación de nuestras heridas y, tal vez, una luz ; porque a veces ni siquiera reconocemos nuestras heridas. Pensamos que están superadas. Podemos llamarlas de otras maneras para que las reconozcamos mejor: decepciones, frustraciones, fracasos, desánimos, falta de esperanza, indiferencias, resentimientos.

Así estaban aquellos discípulos cuando caminaban hacia Emaús, es decir hacía el aislamiento, hacia sí mismos. Su frase era: "Nosotros esperábamos...". Esperábamos que nuestro párroco; esperábamos que nuestro nuevo responsable ...

Este paso de curación supone el mismo cambio que experimentaron Cleofás y su compañero. Paso de la decepción a la misión; de la paralización al anuncio.



2º Paso de comunión interior.

El documento Cristianos Laicos Iglesia en el Mundo nos habla de ser cristianas/os equilibrados/as en armonía con nosotras/os mismas/os. La comunión se inicia en lo profundo de nuestro corazón.

Vemos demasiados cristianos que no han encontrado el equilibrio y la paz interior entre su vida activa y contemplativa, su vida familiar-personal y su vida de compromiso eclesial. Que, en definitiva, no han encontrado su vocación y simplemente hacen cosas buenas, trabajan mucho, algunos están en muchas actividades, en varios movimientos; pero ...

Es en este equilibrio interior donde un cristiano encuentra la paz, la fortaleza, la perseverancia. Y entonces DA MUCHO FRUTO Y UN FRUTO QUE PERMANECE.



3º Paso de comunión y corresponsabilidad.

Para ser instrumentos de paz, de fraternidad. Capacidad de integrar y no excluir; de unir fuerzas espirituales, algo fundamental en estos tiempos en los que el Mal quiere vernos divididos. Sufrimos dos tentaciones contra la unidad y la corresponsabilidad : la comparación y el aislamiento.

La comparación nunca es de Dios, pues para Él cada un@ somos únic@s, especiales. El aislamiento, tampoco; todavía somos, entre nosotros, grandes desconocidos. A menudo, cada movimiento, parroquia o asociación vive ensimismado en sus propios problemas; cuando nos aislamos, estamos cortando los canales para dar y recibir el Amor de Dios.

As palabras de Xoán Paulo II en EL NUEVO MILENIO e, sobre todo, os seus xestos e os seus feitos nestes anos, véñennos ensinar a toda a Igrexa que para ir onde nunca fumos temos que ir por onde nunca fumos.

Para este tercer paso, en los momentos de mayor dificultad, hay una frase de S. Agustín que ha sido clarificadora en nu
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Predeterminado Re: El Espíritu Santo ... y TU FAMILIA

... CONTINUACIÓN ....

3º Paso de comunión y corresponsabilidad.

Para ser instrumentos de paz, de fraternidad. Capacidad de integrar y no excluir; de unir fuerzas espirituales, algo fundamental en estos tiempos en los que el Mal quiere vernos divididos. Sufrimos dos tentaciones contra la unidad y la corresponsabilidad : la comparación y el aislamiento.

La comparación nunca es de Dios, pues para Él cada un@ somos únic@s, especiales. El aislamiento, tampoco; todavía somos, entre nosotros, grandes desconocidos. A menudo, cada movimiento, parroquia o asociación vive ensimismado en sus propios problemas; cuando nos aislamos, estamos cortando los canales para dar y recibir el Amor de Dios.

As palabras de Xoán Paulo II en EL NUEVO MILENIO e, sobre todo, os seus xestos e os seus feitos nestes anos, véñennos ensinar a toda a Igrexa que para ir onde nunca fumos temos que ir por onde nunca fumos.

Para este tercer paso, en los momentos de mayor dificultad, hay una frase de S. Agustín que ha sido clarificadora en nuestro discernimiento:"En lo esencial , UNIDAD ; en lo accesorio , LIBERTAD ; y en todo , CARIDAD."



Familia, futuro de la Iglesia y de la sociedad.

¡¡ Es hora de resucitar a la familia !!

El mundo la da por muerta, pero Dios ha puesto en ella todo el poder de su Espíritu Santo para unir y perdonar, para restaurar y curar, para amar ... ¡Es tiempo de Dios para la familia!

En Abril de 2.001, los obispos de España, reunidos en su LXXVI Asamblea Plenaria, nos han dirigido a la Iglesia y a toda la sociedad una Instrucción Pastoral valiente, lúcida, profética : LA FAMILIA, SANTUARIO DE LA VIDA Y ESPERANZA DE LA SOCIEDAD. A nosotros, católicos y católicas, seglares, sacerdotes y religiosos, también como Movimiento Eclesial de Renovación Carismática, nos corresponde acoger con fe esta llamada poderosa y urgente que Dios nos hace y responder a ella con valor y determinación. ¡Su gracia no nos va a faltar!.

Éste es el reto de nuestros obispos :

Nos dirigimos con gratitud a todos aquellos que quieren vivir plenamente la realidad familiar. A las familias cristianas, a cada uno de sus miembros que sois cauce de esperanza para nuestra sociedad. ¡Sí, queridas familias, estáis llamadas a ser la sal y la luz de la civilización del amor! . Queremos animar en su vocación a los esposos y a los padres. QUEREMOS ALENTAR A LOS MOVIMIENTOS Y ASOCIACIONES A TRABAJAR EN FAVOR DE LA FAMILIA. Comprendemos vuestras dificultades. SABED QUE CRISTO, EL ESPOSO, ESTÁ CON VOSOTROS. ¡NO TENGÁIS MIEDO!.¡Vivid en Cristo como testigos intrépidos de la buena nueva de la vida y de la familia!. La semilla del bien puede siempre más que la del mal. No os dejéis abatir por los ambientes adversos.

Y he aquí el documento en cuarenta ideas-clave :

1. La persona no puede vivir sin amor. Y no le basta cualquier amor; necesita un amor verdadero.

2. Muchos de los sufrimientos de nuestro tiempo tienen que ver con expectativas frustradas en el ámbito del matrimonio y de la familia.

3. La familia sana es el fundamento de una sociedad libre y justa.

4. Se llegan a considerar normales realidades que perturban seriamente la institución familiar y el derecho a la vida, tales como el divorcio, el pretendido matrimonio entre homosexuales, el aborto, la eutanasia, la esterilización, la clonación ...

5. Hay un modo erróneo de concebir la convivencia social en base a una valoración puramente económica y utilitarista de la persona y de la familia.

6. Una convivencia sin Dios se vuelve siempre contra el hombre, cuyo profundo escepticismo moral le incapacita para construir su vida en la verdad.

7. Uno de los efectos de la ética utilitaria hoy dominante es la justificación de actos intrínsecamente nocivos e incluso de aberraciones que llegan a considerarse como derechos.

8. La pérdida del sentido de la existencia deja a la persona a merced de sentimientos e impulsos irracionales. Resultado: un ser humano débil, sin fuerza de voluntad para comprometerse.

9. El individualismo condena a muchas personas a una terrible soledad.

10. La obsesión por el sexo ha crecido neuróticamente hasta límites insospechados.

11. En vez de educar los padres, educan los medios de comunicación. Los padres deben aprender y poner en práctica su capacidad de discernimiento como telespectadores, oyentes y lectores.

12. El hijo es considerado un problema, no una esperanza. Se desvaloriza al anciano y al minusválido.

13. Nuestra cultura anti-vida produce embriones sobrantes como material de deshecho.

14. La primera transmisión del Evangelio se realizó en la familia.

15. La verdad del matrimonio y la familia exige una educación para el amor.

16. Castidad no es represión del instinto o del afecto, sino integración de lo somático y lo afectivo.

17. El matrimonio es la vocación a un amor peculiar: el amor conyugal que es incondicional, exclusivo y definitivo.

18. Reducir el matrimonio a un proyecto de vida privado, ajeno al plan de Dios, da lugar a absurdos modelos de matrimonio y de familia.

19. Un hijo no es un mero proceso biológico, sino una persona que debe ser aceptada en un acto de amor.

20. El hogar debe ser para la persona humana un espacio de libertad verdadera.

21. Pedimos a los padres que retomen -sin miedo- el protagonismo en la educación de sus hijos e hijas.

22. La familia es la verdadera ecología humana, el hábitat natural. La familia tiene derecho a una especial intimidad y a la protección de los menores frente a la violencia y la pornografía.

23. La homosexualidad es una importante dificultad de identidad sexual.

24. Privar al hijo único de la posibilidad de otros hermanos es hacerle experimentar una primera soledad que la afecta profundamente.

25. La gracia sacramental del matrimonio se extiende a lo largo de toda la vida.

26. El modo cultural de presentar el divorcio pretende ocultar el drama humano del fracaso matrimonial.

27. Si se pierde el sentido sagrado del matrimonio, resulta incomprensible su indisolubilidad.

28. La vida conyugal pasa necesariamente por la experiencia del perdón : ¿qué sería un amor que no llega hasta el perdón?.

29. A los creyentes divorciados que se han vuelto a casar, la Iglesia ha de mostrarles su cercanía sin ocultarles la verdad de su desorden moral objetivo.

30. La familia evangelizada es la mejor amiga de la vida del ser humano.

31. Cada vida humana es irrepetible e insustituible.

32. La fecundación es el inicio de una vida humana, de una persona con dignidad inviolable.

33. Ninguna circunstancia, por dramática que sea, puede justificar un aborto provocado.

34. La reproducción artificial viola el derecho de los hijos a ser engendrados en el acto de donación interpersonal de sus padres, y los convierte en objetos de producción técnica, como si no fuesen personas.

35. La clonación es una instrumentalización criminal de la vida humana.

36. La vida es nuestra, pero no nos pertenece y tiene un sentido más allá de ella misma. La eutanasia supone una contradicción grave del sentido de la vida.

37. No es igual el orden legal al orden moral. Las leyes no son justas por haber sido aprobadas por mayoría, sino por su adecuación a la dignidad humana.

38. La leyes que toleran e –incluso- regulan las violaciones del derecho a la vida son gravemente injustas y no deben ser obedecidas.

39. Para volver a hacer creíble el amor fiel hemos de vivirlo y trabajar por construir una verdadera cultura de la familia y de la vida.

40. No se debe equiparar a la familia con otras realidades que no tienen su misma identidad.



Llamados a embellecer, humanizar y transformar el mundo.

Hace muchos años, en los bosques de Normandía (Francia) se encontró un viejo pergamino –tal vez abandonado allá por antiguos habitantes de la zona-, que decía:

"Decidimos que había una forma de cambiar al mundo entero: cambiándonos a nosotros mismos. Decidimos que el principio cardinal de toda reforma es la reforma del alma del individuo. Decidimos que Dios nos había puesto en este pequeño lugar con el único propósito de embellecerlo para Él".

A todos nosotros Dios nos ha colocado en un pequeño lugar –nuestra familia-. Desde ese lugar estamos llamados a crear, a recrear, a renovar el mundo, a embellecerlo. Estamos llamados a ser imagen de Dios para nuestro esposo/a, nuestros hijos, nuestros familiares, amigos, vecinos...Llamados a dar un espectáculo de amor, belleza, alegría, paz , perdón,... y esperanza al mundo.



1. Llamados desde la familia a embellecer el mundo:

Veamos la fealdad que hay a nuestro alrededor: Personas que son tremendamente infelices, que han fracasado en la vida, que viven egoístamente, que han destruido su familia, personas solas, personas muy heridas.

La T.V. nos ofrece cada día un espectáculo de fealdad, groserías, morbosidad, frivolidad, mundanidad, vemos muchas veces lo más bajo de la persona humana, la falta de pudor, la avaricia, la lucha por ganar dinero, la insolidaridad...

En la política vemos el enriquecimiento personal, el interés personal, la lucha por el poder. "Hay que votar tapándose la nariz" –decía el obispo de Pamplona-.

En el mundo contemplamos países en guerra, hambre, terrorismo. Contemplamos que la sociedad del bienestar trae consigo una pérdida muy grande de valores espirituales. Es la cultura del disfrutar, comer, beber, vivir la vida...

En esta cultura estamos llamados a poner belleza.

"Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que todos vean que esta extraordinaria gracia, belleza, fuerza... no proviene de nosotros sino de Dios". (2 Cor 4, 7)

Decía Pablo VI en su homilía en Nazaret, (5-1-64) y que aparece en el Libro de las Horas en día de la Sagrada Familia: "Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quien es Cristo. Aquí se nos ofrece una lección de vida familiar. Nazaret nos enseña el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza. Aquí, en esta escuela, todo habla".

Estamos llamados a manifestar una belleza profunda y misteriosa en la sencillez de la vida cotidiana, en el amor renovado día a día.

Estamos llamados a dar un espectáculo de amor al mundo que es la verdadera belleza frente a todos los sucedáneos que hoy se anuncian. Estamos llamados a embellecer el mundo con los valores del Reino de Dios, con la presencia de Cristo en nuestros corazones, con el Espíritu que nos inspirará siempre cosas buenas y bellas. Proclamamos que belleza, amor, bondad y verdad van juntas.

Parábola de la belleza

"Dos hombres enfermos de gravedad compartían la misma habitación del hospital,; a uno de ellos, cuya cama estaba al lado de la única ventana de la habitación, se le permitía sentarse durante una hora por la tarde para drenar el líquido de sus pulmones; el otro tenía que permanecer acostado durante todo el día mirando a la pared. Cada tarde, el compañero sentado cerca de la ventana relataba al otro lo que veía por la ventana: un parque con un lago donde se deslizaban hermosos cisnes y donde los enamorados entrelazaban sus manos mientras paseaban entre árboles y flores multicolores. Allá al fondo, una hermosa vista de la ciudad. Un día era esto, otro día era aquello, y siempre había novedades que relatar, las suficientes para mantener viva la esperanza.

Un día murió el enfermo situado cerca de la ventana, siendo el otro trasladado a la cama del difunto junto a la ventana; sin embargo, cuando logró apoyarse sobre un codo para contemplar por si mismo los paisajes relatados por el añorado compañero, no vio sino la oscura pared de un patio interior. Preguntó entonces a la enfermera como era posible el cambio del decorado, a lo que aquella respondió que el señor anterior era ciego.





2. Llamados desde la familia a humanizar el mundo

Continuamos meditando en la familia de Nazaret, nuestro modelo. Continuaba diciendo Pablo VI: " Nazaret es la escuela donde empieza a comprenderse la vida de Jesús. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de lo que Jesús se sirvió para revelarse al mundo"

Dice Juan Pablo II en su Encíclica "Familiaris Consortio": La familia es la escuela de humanidad más rica y completa. El intercambio entre padres e hijos, abuelos y nietos da a la familia una gran riqueza de relaciones. Cada uno aporta su don y su cruz. Así la familia deber ser el lugar por excelencia de las cosas más importantes de la vida.

En la familia

· Se aprende a vivir

· Se aprende a dialogar

· Se aprende a valorar las cosas

· Se aprende a ser personas

· Se aprende a perdonar

· Se aprende a festejar

"La comunión familiar puede ser conservada y perfeccionada sólo con un gran espíritu de sacrificio" (JPII)

Sin familia no hay persona. El ser humano al nacer es acogido en el seno de una comunidad de amor que lo acompañará en una primera etapa hasta su independencia del hogar, pero en esencia lo acompañará siempre porque en la familia recibimos una parte esencial de todo lo que somos.

Nuestro Dios se hizo hombre y puso su tienda entre nosotros. La encarnación de Dios, su vida oculta en Nazaret, es una lección fundamental para la familia en varias facetas:

1º. Dentro de la propia familia. Jesús nos tiene que humanizar más, hacer más comprensivos, más cercanos, más amables, más tiernos con los que viven con nosotros.

2º. Con nuestros parientes y familiares: hermanos, cuñados, suegros, primos...

Ante las relaciones familiares conflictivas, nuestras familias están llamadas a llevar una palabra de sensatez humana, una palabra de equilibrio, de paz, de saber escuchar, de aconsejar.

El hombre/mujer de nuestra sociedad está cada vez más perdido en lo esencial. Estamos llamados a permanecer cerca de aquellos hombres y mujeres que sufren, que no han encontrado el camino de la felicidad, que están llenos de contradicciones, que dudan, que critican a la Iglesia...

Si tu casa está ordenada y en ella brilla Cristo estás preparado para acoger a cualquiera que te necesite y ofrecerle tus dones.

3º. Los vecinos, la parroquia, los amigos.

A todos llegará nuestro mensaje espiritual si va envuelto en humanidad y cercanía, en comprensión de cualquier situación humana por muy disparatada que sea. Recordad: Jesús acogía a todos los pecadores –Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, la Magdalena...y decía: "En adelante no peques más".

En una sociedad cada vez más deshumanizada, la familia se levanta hoy como la defensora del hombre, defensora a través del servicio, "la familia es la servidora de la persona humana".

Parábola de Vicentito

Vicentito es mi primo hermano, de mi edad, pero no conoce a nadie, babea permanentemente, padece ataques y convulsiones periódicas; ni siquiera sabe regular sus esfínteres. ¿Tiene alguna habilidad?. Da vueltas alrededor de la estufa sin tropezar en ella. Su madre murió. Su padre, todavía su cuidador de día y de noche, dice: "Siento morirme antes que Vicentito, porque luego ¿quién le cuidará como se merece?. Vicentito podría ser considerado por algunos como un ser inferior, inferior incluso a algunos animales más inteligentes. Sin embargo, desde el amor que le profesa su padre, es la persona más digna, más "persona" del universo. ¿Por qué?. Porque le ama totalmente. He aquí una verdad básica en la vida humana: quien nos ama nos reconoce como personas, seamos quien seamos y estemos como estemos. El amor dignifica, rescata del olvido y de la muerte, reconstruye lo deficiente, asume la deuda, enjuga el llanto, y por eso quien es amado renace. Da más fuerza sentirse amado que creerse fuerte.





3. Llamados desde la familia a transformar el mundo:

La familia recibe el amor de Cristo, convirtiéndose en "comunidad salvada" y una vez que es salvada está llamada s trasmitir a los hermanos el amor de Cristo, haciéndose "comunidad salvadora".

"La familia hará participe a otras familias, generosamente, de sus riquezas espirituales... así manifestará a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia" (de la Encíclica "Familiaris Consortio" de JPII)

La familia tiene una misión en el mundo:

· Lugar de acogida al que llega

· Refugio seguro contra las tormentas, la agresividad de la sociedad. Es el lugar donde la persona puede respirar tranquila, ser ella misma y sentirse amada y amar por lo que es, no por lo que sabe, lo que tiene, por sus triunfos...

· Monte elevado desde donde se proclama un mensaje de esperanza. Esperanza porque el amor puede durar eternamente. Esperanza porque Cristo ha vencido al mundo.

· Es el santuario de Dios en el mundo donde Dios vive a través del mandamiento: "Mirad como se aman, mirad como se perdonan, mirad como viven en paz y alegría...".

Parábola de la lámpara encendida

Cuando llegamos a Australia fuimos a visitar a las familias más pobres. Pregunté a un hombre si me dejaba limpiarle la casa, y me dijo: "No hace falta. Está bien así". Yo le respondí que estaría mejor si me permitiera limpiarla, así que comencé a limpiar y a lavar sus ropas. Luego vi en la habitación una lámpara grande, llena de porquería. Le pregunté: "¿Enciende esta bonita lámpara?". El hombre me contestó: "¿Para qué?. Nadie en muchos años ha venido a visitarme". "¿La encendería si las hermanas comenzaran a visitarle?". Contestó con un tímido "sí".

Limpié la lámpara y las hermanas comenzaron a visitarle todas las tardes. Dos años después yo me había olvidado completamente del episodio, pero él me mandó un mensaje: "Dile a mi amiga que la luz que encendió en mi vida brilla aún".

Esta misión requiere un estilo de vida que se enfrenta a otro estilo de vida que nos están marcando desde la sociedad, desde la T.V., desde los amigos, vecinos, compañeros de trabajo.



ALGUNAS PROPUESTAS DE LUCHA ACTIVA

(De "Ser cristiano en la vida cotidiana" de Luigi Accattoli)



o Sobre la casa

Ø Hecha para vivir en ella no para ser contemplada.

Ø Se regirá por la regla de la hospitalidad, que se considera un camino privilegiado de evangelización.

Ø Su equipamiento será austero y funcional

Ø El cristiano debe decidir sobre su casa con el desapego de quien está dispuesto a dejarla.

Ø Mejor si es grande y pobre que pequeña y rica.

Ø Que haya algún signo cristiano que nos identifique

Ø No llenarla de cosas inútiles, caprichos, manías, hobbies, lujos...



o Sobre el tiempo

Ø El cristiano debe luchar contra el estrés, las prisas, los agobios y la improvisación.

Ø Ofrecer cada mañana nuestro día a Dios como un don. "Por la mañana te invoco".

Ø Hay que hacer una previsión del día, organizando los compromisos que van a llenar la jornada.

Ø Estar atentos a los encuentros que tendremos con las personas más que a las cosas que vamos a hacer.

Ø Buscar cada día el tiempo para volvernos a Dios aunque sea en el coche, en medio del tráfico, en un pequeño descanso al mediodía

Ø El cristiano ama el tiempo, por eso evita las pérdidas de tiempo y llena los tiempos vacíos: sala de espera, metro,...

Ø A lo largo de la jornada y durante la semana tenemos que recuperar un ritmo natural en el que Dios se haga presente:

Distinguiremos tiempo de acción y contemplación, trabajo y descanso, días laborables y domingo.

Ø Valorar y potenciar el tiempo pasado en familia y considerar el domingo como día del Señor y de la familia.



o Sobre el trabajo

Ø El cristiano valora el trabajo pero no hace de él un valor absoluto.

Ø Rechaza el doble empleo si no es imprescindible.

Ø Esta dispuesto a cambiar de trabajo o dejarlo si entrar en juego valores mas grandes.

Ø Vive el trabajo con desapego para dejarlo serenamente en el momento de la jubilación.

Ø Establezco una jerarquía de valores bien definida

· La fe en Jesús

· El amor a la esposa que he elegido

· Los hijos nacidos de ese

· El trabajo que me permite alimentarlos



o Sobre los medios de comunicación

Ø El cristiano debe ser lo suficiente valiente como para apagar la televisión en momentos determinados: cuando la familia está reunida, a las horas de comer, ante determinados programas basura.

Ø Su actitud es crítica y no pasiva ante todo lo que dice la T.V., la radio, los periódicos.

Ø Lucha porque cada día en su vida haya un tiempo de silencio, sin tv., sin música, sin noticias, para entrar en si mismo.

Ø Rechaza totalmente el uso publicitario del cuerpo de la mujer.

Ø Prefiere hablar de amor en vez de sexo.



Llamados a ser uno para que el mundo crea.

El objetivo de todo matrimonio es ser una comunidad de vida y amor. Este objetivo lleva consigo cuatro dimensiones:

Ø Dimensión unitiva: Se unirá el hombre a su mujer y serán una sola carne

Ø Dimensión creativa: Creced, cread, dad vida, estar abiertos a la vida.

Ø Dimensión social: abierta a la participación social, a la integración en la cultura, el mundo, el trabajo...

Ø Dimensión misionera: integrada en la vida y misión de la iglesia, trabajando para el Reino de Dios al lado del sacerdote.

COMUNIDAD DE VIDA Y AMOR, ABIERTA Y COMPROMETIDA

"Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne"

Todo nace de esta realidad. Toda la vida de la pareja encuentra su fuente en cumplir esto que es el proyecto de Dios para la pareja.

Dios tiene algo que decir sobre su proyecto para el matrimonio:

"Los creó hombre y mujer"

"Los creó a su imagen y semejanza"

"No es bueno que el hombre esté solo"

"Le dará una ayuda"

"Compañera te doy y no esclava"

Ø "Nos creó hombres y mujeres", complementarios unos de los otros, hechos uno para el otro. Iguales en dignidad pero diferentes en nuestras psicologías...

Ø "Creados a imagen y semejanza de Dios". Cada uno de nosotros estamos llamados a acercarnos más y más a esa imagen de Dios, a ser hombres y mujeres íntegros, cada vez más humanos, más sensatos. En mi vida de relación con Dios. ¿Me he ido acercando a ser más imagen de Dios? ¿A ser más santo?.

Ø Si mi vida es cada vez más espiritual, más santa, entonces seré para el otro esa "ayuda", ese "complemento" para lo que el Señor me ha puesto. Si, por el contrario, me alejo de Dios, seré lastre y peso para mi marido o mi mujer. Si mi vida es mediocre, seré esposo/a mediocre, padre/a mediocre. Si mi vida es egoísta, seré esposo/a egoísta; padre/madre egoísta.

Toda vocación cristiana es una vocación al amor...

Los sacerdotes y consagrados entregan toda su vida a Dios. Viven esta vocación de entrega desde la virginidad.

Los casados vivimos esta vocación al amor desde la entrega esponsal. Desde el compromiso que nos hicimos el día de la boda: Prometo serte fiel, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas, en la pobreza y en la riqueza hasta que la muerte nos separe". Somos uno para el otro. En esta entrega de alma y cuerpo, cualidades, sentimientos, pensamientos, ... se realiza nuestra vocación.

Juan Pablo II " El matrimonio cristiano es comparable a una montaña muy alta que sitúa a los esposos en las inmediatas cercanías de Dios"



Toda vocación de amor es vocación de servicio...

El plan de Dios es que seamos servidores por amor. Ningún discípulo es más que su maestro. El maestro dijo: "No he venido a ser servido sino a servir". En el matrimonio cristiano nos hacemos servidores por amor.

¿Al acercarme más al Señor he ido tomando conciencia de que estoy llamado a ser servidor de los míos y no señor?. ¿He ido descubriendo cómo servir a mi esposa/o en primer lugar? Porque se me ha dado como don. Más aún ¿He descubierto la profundidad de este don desde Dios? No doy lo que quiero, lo que veo, lo que me parece, lo que creo merece, lo que calculo. Doy desde una mirada más espiritual.



Todo matrimonio cristiano está llamado a ser signo del amor de Dios...

Los hermanos que se aman, los amigos, los padres y los hijos... manifiestan con su amor un reflejo del amor de Dios. Pero Dios ha querido que los esposos sean un signo especial de su amor. Los esposos manifiestan al mundo el amor de Dios. Son un signo pequeño y valioso de la presencia de Dios en el mundo. Con su amor, y su fidelidad están proclamando al mundo Dios es amor, que Dios es fiel, que es eterno, que es santo.

Los esposos con su amor hacen presente a "los otros" el amor de Dios. Aún para los que no creen están interpelando al mundo sobre la profundidad del amor humano, su trascendencia, su grandeza y los acercan a los valores del Reino de Dios. Los "otros" que son -en primer lugar- sus hijos y -después- familiares, amigos, miembros de la parroquia, grupo de oración, compañeros de trabajo, vecinos, todos aquellos que se relacionan con ellos.

"Cada uno ha recibido su don. Ponedlo al servicio de los demás, como buenos administradores de la gracia de Dios" (1Pe, 4-10)

Se nos hace hoy esta pregunta. ¿Cómo estamos administrando la gracia de Dios?. ¿Cómo estamos administrando la gracia del sacramento del matrimonio?.

"Dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne".

Esta breve definición encierra el proyecto de Dios para la pareja. Es como una fuente de la que seguimos bebiendo. Es como una fuente de aguas transparentes a donde Dios nos lleva a beber.

A esta gracia de Dios que nos ha sido dado tenemos que poner de nuestra parte una tarea, un proyecto de vida. Porque Dios nos ha dado el marco y nosotros pintamos el cuadro, realizamos nuestro proyecto. Por eso cada matrimonio, cada familia es diferente. El proyecto es lo que vamos realizando juntos. El realizarlo juntos es motivo de felicidad. Con frecuencia a lo largo del camino surgen distanciamientos, desilusiones, fracasos, tristezas porque aquello no es lo que esperábamos, tentaciones de abandonar, de tirar la toalla. Surgen desencuentros, temas de los que ya no hablamos.

Todo esto va haciendo bajar el listón de aquello que esperábamos de nuestra relación. Nos va desgastando. Esto es normal, pero nosotros tenemos la fuente para que, cuando nos vaciamos, podamos volvernos a llenar ...



¿ Cómo estamos administrando el río de Agua Viva que es nuestra unión matrimonial ?



1º Nuestras miradas

Después de 1, 3, 8, 12, 25, 30,.... ¿Cómo está mi mirada para el otro?.

¿Me voy acercando a la mirada de Dios para el otro? Mi mirada está cansada y desilusionada o es tierna y comprensiva. ¿Hemos ido aprendiendo a caminar juntos mirándonos con amor y verdad, corrigiéndonos con amor. Somos ayuda espiritual uno para el otro.

¿Miro tus imperfecciones con paz? ¿Te reclamo lo que no me das con amargura?.

2º. Nuestras cualidades

¿Estamos negociando bien con nuestros talentos y poniéndolos al servicio? Mi alegría, optimismo, mi escucha, mi capacidad de llevar la economía, mi paciencia, mi coraje...

¿Me siento valorado por el otro?.

¿Trabajo en mi mismo para enriquecerme, mejorar, formarme y así aportar más al otro?

3º. Nuestro tiempo

¿Hay un uso equilibrado de nuestro tiempo?.

Equilibrio entre trabajo y descanso.

Tiempo de vida laboral, vida familiar, vida de compromiso social o eclesial.

Tiempo fuera de casa, tiempo en casa.

4º Nuestros bienes materiales

Hemos llegado a un entendimiento claro y sin fricciones sobre el uso del dinero. ¿Somos capaces de revisar este tema?. ¿Creemos que estamos haciendo un uso cristiano de los bienes temporales?. Estamos instalados en este tema desde hace tiempo.

5º Nuestras relaciones con las familias respectivas

¿Son motivo de conflicto?. ¿Tenemos en este campo heridas, enemistades, temas pendientes que solucionar?.

A veces hay temas en este apartado que requieren una sanación profunda de nuestro pasado y una aceptación en el corazón de la familia del otro. Nunca demos este tema por perdido, es necesario tener paciencia y esperanza. Como cristianos estamos llamados a ser siempre puentes, instrumentos de paz, de diálogo, a veces lugares donde nuestros familiares pueden desahogarse.

6º. Nuestra paternidad/maternidad

Hemos sido capaces de complementarnos y ayudarnos en la educación de los hijos aportando cada uno lo mejor de nosotros mismos. La razón no está siempre en una de las partes. Las cuestiones de los hijos requieren de la luz que aportan el padre y la madre.

7º. Nuestra intimidad

El matrimonio debe encontrar en sí mismo y no fuera, la fuente de la vida. ¿Hay espacios de intimidad en vuestra vida?. Momentos y tiempos para sentaros juntos, descansar juntos, para hablar de vosotros, para encontrar momentos y tiempos de ocio y reposo. Disfrutar de un buen paseo, un tiempo de vacaciones. Tiempo en que estáis totalmente el uno para el otro.

¿Os absorbe el trabajo, la familia, las familias respectivas...?. ¿Deseáis ese tiempo juntos?

Encontráis en este lugar de intimidad, la fuente de vuestra alegría, de vuestra esperanza.

En una palabra ¿Habéis encontrado el equilibrio entre "vosotros" y los "otros"?

8º. Nuestra sexualidad

Hemos descubierto la sexualidad como lugar de intimidad, de encuentro, de ternura, de alegría, de plenitud. Como don de Dios para nosotros. Como lugar de sanación de heridas. Momento de agradecimiento a Dios que nos creó hombre y mujer.

Si descubrimos la sexualidad como invento de Dios para ayudar al amor entonces podemos hablar al mundo de una sexualidad que no denigra, ni hiere. Estamos llamados a anunciar un amor feliz. El mundo no cree a un cristiano amargado. Frente a lo que el mundo hoy anuncia: "placer sexual panacea de felicidad". Estamos llamados a dar un espectáculo de felicidad al mundo con nuestro amor.

9º. Nuestra espiritualidad

Pondremos tres grados de compartir:

ü Anorexia: Cada uno va por su lado en lo espiritual. "En lo que crea mi mujer es cosa de ella". Tú allá con tu Dios, yo con el mío.

ü Dieta light: Hay un espacio común, aunque limitado: Eucaristía dominical, a veces rezamos un misterio del rosario o rezamos interiormente por alguna necesidad. Asistimos a algún Encuentro juntos esporádicamente.

ü Buenos pastos: Vamos juntos al grupo de oración. Compartimos nuestras vivencias espirituales. Rezamos juntos cada día. Podemos trabajar juntos para el Señor: servidores, algún ministerio, catequistas. Es en este nivel donde los esposos pueden sentir que forman una comunidad espiritual. Pueden mirarse desde Dios. Tú eres distinto a mi, valioso a los ojos de Dios. Tú eres un regalo de Dios para mí.

El Señor nos llama a vivir en plenitud cerca de Él. A ser discípulos que caminamos juntos, llamados a dar mucho fruto como matrimonio cristiano.

10º. Envejeciendo juntos

El día de nuestra boda nos entregamos el uno al otro. Nos prometimos amor hasta que la muerte nos separe. Si el Señor nos concede el don de envejecer juntos sepamos aprovechar la oportunidad. Algunos de vosotros sois viñadores de la última hora. Dios os va a dar el ciento por uno, ya ahora, no más tarde.

A medida que va llegando la edad de la jubilación debemos prepararnos para el desapego: del trabajo, de los hijos, de la salud...Todo esto nos va preparando para el desprendimiento final, cuando tengamos que entregar la vida y lo podamos hacer "voluntariamente", con el corazón cada vez más en el Reino.

El Señor nos invita a ir acogiendo cada etapa de nuestra vida.

En la tercera edad disfrutar de un tiempo nuevo. Sin atarse excesivamente a responsabilidades con los nietos. La educación de los hijos corresponde a los padres. Vivir esta etapa desde Dios es plantearse ¿Cómo quiere Dios que vivamos este tiempo?.

¿Hay miedos al futuro en vuestro corazón? ¿Os veis alguna vez ya disfrutando de la vida eterna? ¿Os ayudáis en este tema?.

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La familia es lo que sea la pareja. Mientras más fuerte, más rica, más honda es la relación del esposo y la esposa más riquezas hay en casa. Es a ellos a quien Dios les da riquezas inagotables para repartir, para darse a los demás, empezando por los hijos.

Si la pareja está unida a Dios entonces es invencible ante las dificultades, ante el mundo.

"¡Ánimo, Yo he vencido al mundo!". "Con mi ayuda haréis las cosas que yo hice y aún mayores". Cuando leo este texto pienso en los casados. Cosas mayores que las que hizo Jesús tal vez pueden ser: educar a los hijos, amar a un hombre o una mujer toda la vida, acompañar a tu marido en la hora de la muerte, mantenerse en pie después de ver morir a tu hijo/a, acoger a otros que no son mis hijos, aceptar la no maternidad/paternidad, orar por el hijo que está destruyendo su vida en la droga, el alcohol.



Para un alto en el camino...

1. ¿Cómo está mi mirada para mi esposo/a? ¿Me voy acercando a la mirada de Dios para el otro? ¿Miro sus imperfecciones con paz? ¿Hay amargura en mi mirada?.

2. ¿Me siento valorado por el otro? ¿Qué aporto yo y qué aportas tú a nuestro proyecto común? ¿Somos capaces de ver nuestras riquezas interiores?. ¿Hay un tiempo personal o común para formarnos más -lectura, cursos-?

3. ¿Está equilibrado nuestro tiempo de trabajo y nuestro descanso? ¿Cómo vivimos cada uno este asunto?.

4. ¿Estamos de acuerdo en el uso del dinero? ¿Revisamos este tema para ver si vivimos de acuerdo con el Evangelio?.

5. ¿Vivimos reconciliados y serenos con nuestras familias respectivas? ¿Nos pide Dios algo más en este campo?.

6. ¿Hay desencuentros en nuestros criterios sobre los hijos? ¿Podemos hablar de ellos en un clima sereno y sin reproches? ¿Dialogamos sobre ellos lo suficiente?.

7. ¿Hay espacios de intimidad en vuestra vida? ¿Hemos encontrado el equilibrio entre "nosotros" y "los otros"? ¿Hay alegría en el corazón de nuestra relación?.

8. ¿Vivimos la sexualidad como don de Dios? ¿Es fuente de ternura, de encuentro y de gozo para los dos?

9. ¿Dejamos un espacio a Dios en nuestra relación? ¿Oramos juntos? ¿Nos sentimos caminando juntos de la mano o hay mucha distancia espiritual entre nosotros? ¿Qué pasos podemos dar en este aspecto?.

10. Si somos jóvenes, ¿estamos ilusionados con nuestro proyecto de pareja? ¿nos sentimos alegres y en paz a pesar de los retos que la vida nos está presentando?.

Si estamos llegando a la jubilación, ¿nos sentimos alegres de los tiempos nuevos que el Señor nos va a regalar? ¿caminamos unidos hacia el futuro?.



LAS CUATRO DIMENSIONES DEL MATRIMONIO

Cada uno de nuestros matrimonios son –han de ser- una comunidad de vida y amor. Una comunidad que tiene cuatro dimensiones:

Dimensión unitiva: comunidad formada por marido y mujer.
Dimensión creativa o de servicio a la vida, a los hijos.
Dimensión participativa, integrada en la sociedad.
Dimensión misionera, participando de la vida y misión de la Iglesia.


Dimensión unitiva:
Plantearemos aquí algunas preguntas en relación a la madurez personal en la pareja:

ü ¿Tengo que dejar de ser yo para bien del otro?

ü ¿Hasta dónde debo renunciar, en mis apetencias y necesidades, para que haya paz y armonía en la pareja?

ü ¿Debo descuidar mis aficiones y cualidades para atender los deseos del otro?.

Todas estas cuestiones tienen relación con un problema de competencias entre el ejercicio de mi libertad personal y la dependencia del otro.

La pareja al ir madurando va conjugando ambas cosas de tal modo que ninguno de los cónyuges es anulado por las necesidades, exigencias o expectativas del otro.

Caminamos con un yugo, unidos los dos, pero los dos somos diferentes y no se nos pide que seamos iguales.

Establezcamos algunos principios básicos:

Ø Cada individuo se desarrolla de dentro a fuera, pero no es autosuficiente, no puede desarrollarse a partir de si mismo, sino a partir de estímulos exteriores a él.

Ø La pareja es una realidad en si misma, no es la suma de dos individuos. Dentro de ella se establece una dinámica especial y única, una singularidad en la que intervienen los dos.

Ø De la correcta interacción y comunicación de los dos miembros de la pareja surge la maduración y el crecimiento de la pareja que está en relación con el desarrollo de cada uno de los componentes.

Ø Si entendemos la libertad y la dependencia en su justa medida entonces puede conjugarse. No es fácil y cada matrimonio sabemos que hay que hacer una tarea de renuncia que no es anularse uno mismo.

Ø La renuncia en el matrimonio debe ser para un mayor enriquecimiento de la persona y de la pareja. Recordemos que la renuncia es voluntaria porque quiero al otro, lo conozco, quiero hacerle feliz.

Ø No hay maduración posible de uno sin la del otro. Los dos esposos construyen la unidad en la diversidad, como una melodía, acompañándose pero sin estorbarse

Tres canales para ayudarse mutuamente:

1. Canal de la comunión de ideas e intereses.

2. Canal de atender a las necesidades profundas de cada uno de los cónyuges.

3. Canal de comunicación y comprensión mutuas.



Dimensión creativa
“Los hijos son el fruto más preciado del amor del matrimonio y constituyen su propia coronación” (Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes).

El amor está orientado a difundir la vida. El amor crea vida a su alrededor. Vida en los hijos que Dios nos regala, vida en los amigos, vecinos, parientes, conocidos...


Dimensión social
La pareja desarrolla su vida en una sociedad concreta. La pareja se elige; la sociedad nos viene dada, como los padres o la estatura. Hemos nacido y crecido en esta sociedad, con sus ventajas e inconvenientes. De ella ni podemos ni debemos aislarnos. Como cristianos debemos hacer algo más: comprometernos en transformar la sociedad. Cuando Jesús nos dice: “Vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois la sal de la tierra”. Se está refiriendo a este campo de evangelización y transformación que es la sociedad.

Recordemos en este punto la Palabra: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo...” (1 Jn, 4-9) “Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe. (1 Jn. 5-4).

Un breve análisis de nuestra sociedad >>>

Nuestra sociedad es plural / en un acelerado cambio / masificada / consumista / hedonista / desigual / tecnificada / competitiva / materialista / permisiva / individualista...

La sociedad tiende a que la pareja se acomode a ella, se instale y acepte los valores que imperan actualmente. La sociedad tiende a que las familias se acomoden a ella.

Por su parte la pareja debe intentar humanizar la sociedad. Poner cada uno de nosotros, allí donde estamos nuestra pequeña porción de levadura para transformar el mundo, poner nuestra ilusión, nuestro inconformismo, nuestros valores y nuestro esfuerzo allí donde nos sea posible. En las realidades cotidianas: comunidad escolar, comunidad de vecinos, barrio, comunidad laboral, comunidad eclesial..

Por tanto el aislamiento, aunque sea lo más cómodo, no es bueno, porque supone la falta de participación y de integración. La pareja sólo puede transformar la sociedad si se integra en ella.

Algunos ejemplos:

Ø En la comunidad educativa: presentarse a los Consejos Escolares, colaborar cuando los profesores piden alguna responsabilidad, conocer a algunos padres de los compañeros de nuestros hijos...

Ø En la comunidad laboral: en primer lugar siendo un buen profesional, sintiendo necesidad de mejorar y de reciclarnos, teniendo una relación educada y afable con todos, interesándonos por nuestros compañeros en la medida que expresen sus preocupaciones y problemas, siendo honrados y honestos mostrando una integridad en cuanto a nuestras obligaciones laborales.

Ø En la sociedad civil. Pagando nuestros impuestos y cumpliendo con todas las obligaciones civiles. Cumpliendo con nuestro deber de votar.



Dimensión misionera
Toda la Iglesia, desde el Papa hasta el último laico es misionera. Todos hemos recibido el gran mandamiento: “Id a todo el mundo y anunciad el Evangelio. Pero los laicos y los consagrados han elegido una vocación diferente.

Los laicos, ser discípulos en el mundo, honrar a Dios en el uso de las cosas temporales.

Los consagrados, ser discípulos apartados del mundo, honrar a Dios en la renuncia de las cosas temporales.

Muchas veces, los laicos, estamos copiando un modelo de evangelizar de los consagrados, comprometiéndonos en la Parroquia, en la R.C. al estilo de los que lo han dejado todo para servir al Señor.

La familia es “Iglesia doméstica”, evangeliza más por lo que es que por lo que hace. Nuestra misión está primero en afianzar nuestra vocación, responder al grito del Papa: “¡Familia: sé lo que eres!”. Evangelizamos y anunciamos el Reino de Dios con nuestra presencia en el mundo si imitamos a la familia de Nazaret. Somos un icono de Dios para el mundo; cuando los signos religiosos, las imágenes, la liturgia, ya no hable al mundo ... la familia cristiana habla con su amor, su vida, su alegría, su paz, su fortaleza en el sufrimiento. Nuestra vida habla mucho más fuerte que nuestras palabras.

Los padres son los primeros responsables de educar a sus hijos en la fe. No nos cansaremos de predicar la importancia de la oración en familia.

En segundo lugar, la familia se integra en la Iglesia local, la parroquia y se pone al servicio de la Iglesia en la medida de su tiempo, sus cualidades, su llamada personal a anunciar a Jesús. Es muy importante para la familia estar enraizada en la vida parroquial.

Podemos también estar llamados a vivir nuestra fe en alguno de los movimientos laicales de la Iglesia actual, como la R.C. Nuestro servicio en ella estará en función también de las circunstancias que la vida nos vaya presentando: trabajo, tiempo, hijos pequeños, etc.

Los contemporáneos de Jesús se planteaban muchos interrogantes ante su presencia, su actitud, sus discursos: ¿De dónde le viene a éste esta autoridad, este poder, esta manera de hablar?

La familia cristiana debe interrogar al mundo con su estilo de vida, con su felicidad y su equilibrio interior.

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