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Citas bíblicas sobre la familia

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Predeterminado Citas bíblicas sobre la familia

++++ Citas de la Sagrada Escritura +++++

Quiero, pues, que los jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa y no den al enemigo ningún pretexto de maledicencia, porque algunos ya se han extraviado. I Tim 5, 14.

Por lo demás, ame cada uno a su mujer, y ámela como a si mismo, y la mujer reverencie al marido. Ef 5, 3.

Vosotros, los maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella. Ef 5, 25.

Los maridos deben amar a sus muJereS como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a si mismo se ama. Ef 5, 28.

Hijos, vosotros obedeced a vuestros padres con la mira puesta en el Señor, porque es ésta una cosa justa. Honra a tu padre, y a tu madre, que es el primer mandamiento que va acompañado con recompensa, para que te vaya bien y tengas larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no irritéis a vuestros hijos; mas educadlos, corrigiéndolos e instruyéndolos según la doctrina del Señor. Ef 6, 1-4.

Siervos, obedeced a vuestros señores temporales con temor, y respeto, con sencillo corazón, como a Cristo; no sirviéndolos solamente cuando tienen puesto el ojo sobre vosotros, como si no pensáseis más que en complacer a los hombres, sino como siervos de Cristo, que hacen de corazón la voluntad de Dios, y servidlos con amor, haciéndoos cargo que servís al Señor, y no a hombres; estando ciertos de que cada uno de todo el bien que hiciere recibirá del Señor la paga, ya sea esclavo, ya sea libre. Ef 6, 5-8.

¿Qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido, y tú, marido, si salvarás a tu mujer? I Cor 7, 16.

Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la mujer, y serán los dos una sola carne. Mt 19, 5.

Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada por el marido, comete adulterio. Lc 16, 18.

Por lo tanto, la mujer casada está ligada al marido mientras éste vive, pero muerto el marido, queda desligada de la ley del marido. Por consiguiente, viviendo el marido será tenida por adúltera si se uniera a otro marido; pero si el marido muere, queda libre de la ley, y no sera adúltera si se une a otro marido. Rom 1, 2.

Se han levantado hombres codiciosos, altaneros, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres [...]. Apártate de los tales. 2 Tim 3, 2-5.

Llamóle (Tobías) y le dijo: «Si muero, hijo mio, me darás sepultura y te guardarás de menospreciar a tu madre, hónrala siempre todos los dias de tu vida, obra según su beneplácito y no le causes tristezas». Tob 4, 3.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que esto es grato al Señor. Col 3, 20.

De todo corazón honra a tu padre y no te olvides de los dolores de tu madre. Ecio 7, 20.

Honra a tu padre y a tu madre como Yahvé, tu Dios, te lo ha mandado, para que sirvas largos años y seas feliz en la tierra [...]. Dt 5, 16.

El que honra a su padre, se regocijará en sus hijos y será escuchado en el día de su oración. Ecio 3, 6.

Como el que atesora es el que honra a su madre. Ecio 3, 15.

Si alguno no mira por los suyos, sobre todo por los de su casa, ha negado la fe y es peor que un infiel. I Tim 5, 8.

Como un blasfemo es quien abandona a su padre, y será maldito del Señor quien irrita a su madre. Ecio 3, 18.

Y vosotros, padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina y en la enseñanza del Señor. Ef 6, 4.

Halaga a tu hijo, y te hará temblar [...]. Ecio 30, 9.

Amos, tratad a vuestros inferiores según lo dicta la justicia y la equidad; sabiendo que también vosotros tenéis amo en el cielo. Col 4, 1.

Estad sumisos a los amos con todo respeto, no sólo a los buenos y apacibles, sino también a los discolos. I Pdr 2, 18.

Vosotros, amos, haced otro tanto con ellos (los inferiores, a quienes deben amar), excusándolos, considerando que unos y otros tenéis un mismo Señor allá en los cielos, y que no hay en él acepción de personas. Ef 6, 9.

No son los hijos quienes deben atesorar para los padres, sino los padres para los hijos. 2 Cor 12, 14.

Educa a tu hijo y aplícale al trabajo, no vengas a tropezar por sus torpezas. Ecio 30, 13.

La vara y el castigo dan sabiduria, el muchacho consentido es la vergüenza de la madre. Prov 29, 15.

Caballo no domado se hace indócil, y el hijo abandonado se torna díscolo. Ecio 30, 8.

Con tres cosas me adorno y me presento, hermanos, ante el Señor y ante los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre los prójimos, y la armonia entre mujer y marido. Ecio 25, 1.
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