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¿Crees qué es bueno la entrada de extranjeros en el ejército?

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  #1  
Viejo 30/Apr/06, 15:03
barrelo1
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Mensajes: 192
Predeterminado ¿Crees qué es bueno la entrada de extranjeros en el ejército?

E. M. ¿Aun sobreviviendo a la guerra y superando el síndrome de stress postraumático, haberse enlistado te abre oportunidades de futuro si eres latino o aun un blanco pobre?

J. M. En algunos casos sí. El servicio militar ha servido a los hispanos de EEUU como vía hacia la clase media, desde que los primeros mexicanos se alistaron después de la conquista del Suroeste en 1848. Esto pasó sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia de opciones, hace que el servicio
militar sea una de las pocas puertas abiertas para una comunidad que está considerada por la clase gobernante como mano de obra barata. Para muchos veteranos, sin embargo, las oportunidades no se incrementan después del servicio y para muchos disminuyen. Muchos de los hombres que viven en las calles de EEUU sin domicilio son veteranos de guerra. [...]



E. M. El "núcleo duro" de la oligarquía yanqui (las 500 familias) está librando dos encarnizadas guerras en la actualidad, una tiene un frente externo, en Iraq y la otra uno interno, contra las minorías, los inmigrantes y los pobres en general que viven en Usamérica. ¿Qué papel juegan los jóvenes latinos en estas guerras?



J. M. Claro, la oligarquía en EEUU no funciona de manera monolítica. Por ejemplo, en el caso de los inmigrantes hay nativistas racistas tipo Ku Klux Klan, por ejemplo, los llamados Minutemen (cazadores de inmigrantes ilegales en la frontera Mexico-EEUU), apoyados por intelectuales conservadores de alto rango como Samuel Huntington de la Universidad de Harvard, que dicen que el inmigrante hispano es la amenaza más grave a la cultura, las tradiciones y la identidad usamericanos. Ahora bien, hay otro sector más corporativo representado por Bush y los suyos que se dan cuenta que el inmigrante es una necesidad económica que hay que manejarlo para poder explotarlo mejor. Actualmente, los jóvenes hispanos forman la vanguardia de la resistencia a las nuevas olas anti-inmigrantes y el resurgimiento del racismo. Sobre las guerras imperialistas la comunidad hispana todavía no ha dicho lo suficiente. Históricamente, nuestra comunidad siempre ha llegado tarde a una política internacionalista a causa del miedo creado por las presiones racistas (ejemplo, la guerra usamericana en Vietnam). [...]
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  #2  
Viejo 30/Apr/06, 15:03
barrelo1
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Fecha de ingreso: 19/Sep/05
Mensajes: 192
Predeterminado

¿crees QuÉ Es Bueno Para EspaÑa La Entrada Masiva De Extranjeros En nuestro ejército y después de conocer el fracaso en el ejército yanki?

Los hispanos que optan por alistarse en el ejercito usamericano para combatir en Iraq.

Entrevista a Jorge Mariscal, activista anti-reclutamiento de la organización YANO (Oportunidades No-militares para los Jóvenes).

Jorge Mariscal es profesor del Departamento de Estudios Chicanos y Latinos de la Universidad de California en San Diego.

Según Jorge Mariscal


La inmensa mayoría de los jóvenes hispanos en Usamérica tiene la posibilidad de abrir tres puertas hacia sus futuros.


Una es la de los empleos de poca monta, mal pagados, donde serán discriminados continuamente.


La segunda puerta que pueden abrir es la de la cárcel.


La última los lleva de frente con el reclutador. Llenan los formularios mientras escuchan promesas sobre la tierra de las oportunidades. Sólo tienen que "defender su patria" en Irak.

Jorge Mariscal: "Muy pocos latinos que viven en los Estados Unidos llegan a la universidad. El 40% no termina el nivel de escuela secundaria. El crecimiento demográfico de la comunidad hispana en este país es muy alto, pero por otro lado, las oportunidades de mejores empleos son cada vez menores.

La verdad es que algunos, pero muy pocos, logran terminar sus estudios, gracias a haberse alistado en el ejercito y muchos pierden la vida en lugares como Iraq. En 20 años tendremos en los estados del sur de la Unión un verdadero "Apartheid", como el que sufrió Sudáfrica."

Erasmo Magoulas: Cuéntanos cómo es un día de reclutamiento en una escuela de San Diego. ¿Qué factores psicológicos, económicos, sociales y políticos entrar en juego para que los reclutadores del ejército llenen sus planillas con jóvenes hispanos?

Jorge Mariscal: Primero, permíteme decirte que trabajo para una organización cuyas siglas en ingles son "Project YANO" (Proyecto de Oportunidades No-militares para Jóvenes). Este proyecto ha venido haciendo trabajo de contra reclutamiento mediante la concientización, a los mismos jóvenes que son blancos de los reclutadores, de lo que significa alistarse en el ejército de los Estados Unidos y también charlas y talleres con sus familias. Ya en 1980 nos dimos cuenta que el gobierno no concedía prestamos para estudios a los que no se alistaban. Esto nos dio la pauta que, desde el vamos, la guerra y todo su aparato tiene un componente de discriminación de clase social y económica. La guerra es una herramienta de perpetuación y profundización de las diferencias económicas. Durante la administración Clinton, esta se dio cuenta de la poca representación en el ejército de nuestra comunidad y a su vez de las pocas oportunidades de mejoría económica y social que tienen los hispanos en los Estados Unidos. Un porcentaje muy bajo de nuestros jóvenes llega a la universidad, más del 40 % no termina la escuela secundaria. Entonces se presenta todo un nuevo esfuerzo, por parte del gobierno, en mostrar al ejército como una oportunidad de ascenso económico y social para nuestros jóvenes. Los programas de reclutamiento son en español, los reclutadores comienzan a manejar los signos y símbolos de los jóvenes hispanos, penetran su cultura, para poder convencerlos de los beneficios de alistarse en el ejército. La escuela se convierte en el lugar ideal para los reclutadores. Ellos comparten con los jóvenes el almuerzo, los recreos jugando al baloncesto y las charlas sobre los beneficios de alistarse, pero también existen programas de estudio, como por ejemplo "la versión militar de la Historia", "valores patrióticos" y demás. El mismo manual de los reclutadores dice que estos deben "tomar control" de la escuela.

En San Diego tenemos escuelas donde los maestros llevan a los estudiantes a las bases militares o a una graduación del Cuerpo de Marines. A veces los mismos militares llegan a las aulas con afiches y diapositivas para hablar de la vida militar.


E. M. ¿Cuáles son las tres principales razones que llevan a los jóvenes latinos a decir "Pero yo necesito hacer esto ahora ", alistarse como Infante de Marina?


J. M. La razón principal es "Quiero estudiar y mi familia no puede pagar por mi educación." Es decir, se alistan para poder estudiar en el futuro (otra versión del deseo postergado y desviado, típico de la clase trabajadora en EEUU). La verdad es que algunos, pero muy pocos, logran terminar sus estudios, gracias a haberse alistado en el ejercito y muchos pierden la vida en lugares como Iraq. Segundo, los jóvenes dicen "Quiero ser alguien" o "Quiero hacer orgullosos a mis padres," o "Quiero hacer una diferencia," lo cual es el resultado de la alineación creada en las comunidades pobres y minoritarias dentro del sistema capitalista en EEUU. Puesto que a los jóvenes les falta un sentido de pertenencia o voluntad personal, para poder tener un impacto en el mundo como individuo buscan la pertenencia ofrecida por los militares (otra ilusión, desde luego). Y tercero hay que admitir que muchos jóvenes hispanos operan dentro de un patriotismo o nacionalismo ciego, producto de un lavado de cerebro, en el cual reproducen las ideologías de la clase dirigente diciendo bobadas como "EEUU, somos el número uno" y cosas por el estilo.

E. M. ¿Qué respuesta tiene la campaña anti-reclutamiento del Proyecto YANO? ¿Cómo responden los jóvenes latinos a esta campaña?

J. M. Proyecto YANO provee información a los jóvenes sobre las realidades de la vida militar. La guerra en Irak va a acabar algún día. Nosotros tratamos de parar la próxima guerra, por medio de un movimiento de base contra el militarismo, sobre todo contra la militarización del sistema escolar en EEUU. El hecho de que los Infantes de Marina tienen un programa para los niños de ocho años indica hasta qué nivel ha llegado la militarización en este país. Pero no cabe duda, de que lo que necesitamos es una agenda sobre las prioridades nacionales totalmente diferente a la actual. Si las cuestiones de educación, salud y justicia económica no se resuelven, las masas de los hispanos y otros grupos no privilegiados van a estar empujados hacia las fuerzas armadas, los trabajos menos deseables o la cárcel. Muchos jóvenes hispanos se dan cuenta de que su futuro está en juego y responden muy positivamente a nuestra campaña. Sobre todo las familias inmigrantes recién llegadas nos han apoyado.


E. M. La emigración de un determinado país implica una negación y la inmigración a otro un reconocimiento a valores culturales. ¿Cómo es afectado, inclusive el joven de segunda generación usamericano (latino) en este proceso de transculturación?


J. M. Depende mucho de donde está ubicado el individuo. Hay algunos jóvenes hispanos que se asimilan totalmente a la cultura dominante. Es decir, se identifican a-críticamente con los valores del sistema, del poder, del establecimiento. Algunos de ellos llegan a alto niveles de poder como el fiscal Alberto González (hijo de campesinos mexicanos del sur de Texas) "comprobando" el mito de "Horatio Alger" o de la movilidad vertical para todos. Estos funcionan como ejemplos no significativos pero si justificadores de la agenda de la clase dirigente. Hay otros que reconocen que hay que hacer cambios para que se logre algún avance en lo que respecta a justicia social y democracia. Estos de origen mexicano se conocen como chicanos y chicanas. [...]



E. M. Explícanos la diferencia semántica y socio-antropológica de los términos latino, hispano, chicano e "hispanic". J. M. "Latino" es un término genérico que se usa para poder incluir a todos los grupos en EEUU de origen latinoamericano desde los México-americanos con orígenes en el suroeste del país, empezando desde los que llegaron en siglos anteriores hasta los inmigrantes más recientes. "Hispanic" es otro término genérico inventado por el gobierno federal en los años 70s y promulgado por las corporaciones a través del los 80 hasta hoy. De ahí que ha tenido significados negativos para mucha gente porque se asocia con posiciones políticas conservadoras. "Hispano" es el termino preferido por los inmigrantes recientes de habla española y no conlleva ninguna de las connotaciones de "Hispanic." "Chicano" nació en los años 60s como producto del Movimiento Chicano, una insurgencia en pro de los derechos civiles y un internacionalismo en solidaridad con los movimientos anticoloniales en Cuba, Vietnam, Puerto Rico y otros lugares. Actualmente conlleva connotaciones de una política militante y progresista (con la excepción de algunos grupos xicanos (con 'x') que promueven una especie de nacionalismo estrecho basado en las identidades indígenas). [...]

Foro: ESCALAS AUXILIARES Y CAE DEL ET Tema: ¿crees QuÉ Es Bueno Para EspaÑa La Entrada Masiva De Extranjeros En El EjÉrcito? por barrelo1 (185 mensajes)
30/04/2006
La oportunidad de las tres puertas: hispanos en el ejército estadounidense


Erasmo Magoulas



Los hispanos que optan por alistarse en el ejercito usamericano para combatir en Iraq. Entrevista a Jorge Mariscal, activista anti-reclutamiento de la organización YANO (Oportunidades No-militares para los Jóvenes).



Jorge Mariscal es profesor del Departamento de Estudios Chicanos y Latinos de la Universidad de California en San Diego.
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  #3  
Viejo 17/Jul/06, 11:11
barrelo0
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Predeterminado Muchos Extranjeros, Demasiados... Uno De Cada Dos Militares Es Extranjero

Los inmigrantes han logrado que el Ejército deje de perder efectivos, un «milagro laico» en palabras del ex ministro Bono

Diego Mazón

Madrid- Hoy día no es raro encontrar en un desfile militar rostros más propios de la altiplanicie andina o los bosques guineanos que de gentes de Almería, Alcalá de Henares o Badajoz. Soldados que provienen de Ayacucho, Guayaquil, Mendoza o Bogotá se integran perfectamente en una formación con el «tradicional» soldado español.

Hace tan sólo seis años esa imagen era prácticamente impensable, pero a comienzos de 2001 el Gobierno, cuya cartera de Defensa ocupaba entonces Federico Trillo, decidió abrir las puertas de las Fuerzas Armadas a los extranjeros. Evidentemente, esa apertura conllevaba unas limitaciones, pero era una de las propuestas ideadas para incrementar el número de efectivos en los ejércitos, una vez eliminado el servicio militar obligatorio.

Idioma y cultura, claves. Las limitaciones principales de la nueva iniciativa eran tres: los extranjeros sólo podrían suponer el 2% del total de efectivos de las Fuerzas Armadas, sólo accederían a determinadas unidades y los países de procedencia eran especificados en el reglamento de acceso de extranjeros a la condición de militar profesional de tropa y marinería.

Esos países eran Argentina, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Todos estos países comparten con España el idioma, algo fundamental a la hora de servir en los ejércitos de nuestro país, porque, como explican fuentes militares, «no sería lógico tener bajo tu mando a un soldado que no entiende las órdenes que le das, es una cuestión práctica».

Y no sólo la coincidencia lingüística es importante. La mayoría de los territorios citados comparten muchos de los parámetros culturales españoles, lo que ayuda también a la integración de estos soldados en sus unidades.

Paracaidas. La apertura de las Fuerzas Armadas a los extranjeros se limitó en un principio exclusivamente a la Brigada Paracaidista, la Legión, al Tercio de la Armada y al escuadrón de zapadores paracaidistas del Ejército del Aire. Esto explica que, en la actualidad, el 30 por ciento de los paracaidistas del Ejército de Tierra provengan del extranjero. Un dato a tener en cuenta es que muchos de ellos sean mujeres.

La llegada de José Bono al Ministerio de Defensa, después de la victoria del Partido Socialista en las elecciones generales de 2004, trajo consigo una serie de cambios enfocados a paliar el gran problema de la Fuerzas Armadas desde que se hicieran plenamente profesionales: la falta de efectivos y la incapacidad para reclutar nuevos soldados.

José Bono ofreció mayor estabilidad laboral, sueldos más altos y modificó el reglamento de acceso de extranjeros a los Ejércitos. La reforma, llevada a cabo en diciembre de 2004, elevó el cupo máximo de foráneos al 7%, hasta los 8.400 efectivos, y permitió su acceso a la práctica totalidad de las unidades de los tres ejércitos.

Las nuevas medidas impulsadas por el ex ministro José Bono llevaron a las Fuerzas Armadas a dejar de perder efectivos a marchas forzadas. En algo más de un año, el número de soldados y marineros se incrementó en unos 5.000, una cifra calificada por el entonces ministro de «milagro laico».

Este hecho llevó incluso a la Armada a reclutar, por primera vez en mucho tiempo, casi trescientos marineros más, lo que supone la dotación completa de un buque tipo fragata. Pero en ese milagro se encuentra un dato significativo: casi la mitad de los nuevos reclutas eran extranjeros. Desde enero de 2005, España tiene 2.000 foráneos más en sus filas, lo que ha elevado el porcentaje total de estos efectivos a casi el cinco por ciento.

Ecuatorianos y peruanos. La presencia de extranjeros en la vida militar no sólo responde a una necesidad de reclutamiento, sino que es un claro reflejo del fenómeno inmigratorio que la sociedad española está viviendo desde hace casi una década.

De hecho, la mayoría de los que se han integrado en los ejércitos provienen de países que aportan un gran número de inmigrantes a la sociedad civil, es el caso de Ecuador, Perú o Colombia. El ataque del pasado sábado a las tropas españolas en Afganistán, en el que el fallecido era peruano, uno de los heridos es ecuatoriano y los otros tres españoles, ejemplifica la multiculturalidad del Ejército.

Las cifras hablan por sí solas. En la actualidad hay 1.181 soldados ecuatorianos y 1.014 procedentes de Colombia. Muy por debajo de estos colectivos se encuentra el contingente peruano, que suma 110 militares, el mismo número que de bolivianos. Y ya por debajo del centenar de efectivos, se encuentran países como República Dominicana, con 74, y Venezuela, con 73. Guatemala y Costa Rica sólo aportan un soldado cada uno, mientras que México, Nicaragua y Panamá aportan tres, cuatro y cinco, respectivamente.

La nueva Ley de Tropa y Marinería ha dado una vuelta de tuerca más a los reglamentos establecidos para extranjeros.

Éstos tenían que firmar un compromiso por tres años y obtener la nacionalidad española antes de poder renovarlo, pero en este momento la nueva ley permite que estén nueve años antes de nacionalizarse.

Además, a los cinco, como los soldados españoles, pueden optar a plazas de la Policía y la Guardia Civil.

Eso sí, para acceder a las escalas de suboficiales y oficiales, los extranjeros necesitan estar nacionalizados.

De la misma manera, los foráneos que sirven en las Fuerzas Armadas ya pueden percibir una indemnización en caso de muerte o incapacitación por acto de servicio.

Cada vez más, los soldados extranjeros son parte propia de las unidades, asumen sus postulados, sus oraciones y sus costumbres, y la disciplina y el sistema de rangos mantiene la igualdad de trato entre unos y otros.
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  #4  
Viejo 17/Sep/06, 13:01
lius
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Predeterminado Las Mafias Contra Lostrabadores

Artículos de investigación
Inmigración ilegal y la vigilancia a lo largo de la frontera México-EE.UU.: Una visión panorámica
Economic and Financial Review
Primer Cuarto 2001


El presente artículo evalúa los factores determinantes de la migración ilegal México-EE.UU. y muestra una visión panorámica sobre las respuestas de vigilancia y las políticas aplicadas hasta la fecha.



La frontera EE.UU.-México está experimentando una era de comercio e intercambio sin paralelo. Pero en una época en que los flujos legales de bienes y personas están a niveles históricamente altos, también lo están los flujos ilegales de inmigrantes indocumentados a través de la frontera. La inmigración ilegal de México se hizo más común a fines de la década de los años 60, después del fin del Programa Bracero en 1964. Este programa permitía a los trabajadores invitados de México trabajar legalmente en los Estados Unidos. En las últimas tres décadas la inmigración ilegal a lo largo de la frontera suroeste ha aumentado y como resultado de ello los esfuerzos de vigilancia se han intensificado. Las capturas en la frontera han aumentado de 200,000 en 1970 a más de 1.5 millones en 1999.

El impacto acumulativo de este flujo de inmigrantes resulta en una población inmigrante ilegal de gran tamaño. En 1997, se estimaba la población inmigrante indocumentada procedente de México en 3.1 millones.[1] Los mexicanos constituyen alrededor del 60 por ciento de la población indocumentada total de los Estados Unidos, y los Centroamericanos procedentes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua conforman otro 13 por ciento (U.S. INS 1999). Mientras que algunos inmigrantes indocumentados llegan legalmente y simplemente permanecen pasada la fecha límite de sus visas de turistas, la mayoría de los inmigrantes ilegales mexicanos y centroamericanos que residen en los Estados Unidos cruzan la frontera sin documentos. Se estima que la entrada neta de inmigrantes ilegales procedentes de México, con exclusión de los migrantes de corto plazo, promediaban alrededor de 202,000 inmigrantes por año entre los años 1987 y 1996.[2]

El presente artículo evalúa los factores determinantes de la migración ilegal México-EE.UU. y muestra una visión panorámica de las respuestas de políticas y vigilancia. Muchos observadores, al observar el gran número de inmigrantes ilegales, han llegado a la conclusión que la vigilancia fronteriza constituye un elemento poco disuasivo. Algunas investigaciones apoyan este enfoque. Singer y Massey (1998) muestran tasas de captura decrecientes a lo largo de la frontera en la década de los 80 y a principios de la década de los 90. Otras investigaciones muestran que los inmigrantes apresados simplemente intentan más cruces fronterizos hasta que lo logran—lo que también sugiere que el aumento en la vigilancia tiene poco resultado (Kossoudji 1992).

Por otro lado existe evidencia de que el aumento de la vigilancia en la frontera está correlacionado con la caída de los salarios para los varones jóvenes en las ciudades fronterizas de México (Hanson, Robertson y Spilimbergo 1999). Esto podría implicar que la vigilancia más estricta en la frontera tendría el efecto de atrapar a los inmigrantes potenciales en el lado mexicano de la frontera. Los informes publicados sobre el incremento en las muertes de inmigrantes también implica que una vigilancia más estricta en la frontera obliga a los inmigrantes a tomar rutas más largas para ingresar a los Estados Unidos (Nevins 2000, Rosenblum 2000). En el presente artículo, exploro las fechas y el patrón de sustitución entre lugares de cruce de la frontera. También analizo los cambios en la industria de contrabando (coyote), tales como los cambios en las tasas de uso de contrabandistas y en sus tarifas para evaluar la efectividad de la vigilancia en la frontera en los últimos treinta y cinco años.

La inmigración es el resultado tanto de factores de empuje dentro de México como de factores de atracción en los Estados Unidos. Las redes de familias migratorias y los contrabandistas han facilitado la inmigración ilegal, mientras que los diferenciales de salarios y empleo la han fomentado. Aunque la vigilancia fronteriza inicial tuvo poco impacto, los esfuerzos más recientes sí tienen resultados. Los primeros esfuerzos de vigilancia generaron un incremento en la demanda de contrabandistas, sin el correspondiente aumento en los precios de los coyotes. Sólo las más recientes iniciativas de vigilancia, especialmente los Operativos Hold the Line y Gatekeeper, han tenido éxito en revertir el declive de treinta años en las tarifas de los contrabandistas y en el traslado de los inmigrantes a lugares de cruce remotos. Los riesgos se han incrementado conjuntamente con las tarifas de los contrabandistas, tal como se refleja en el creciente número de muertes relacionadas con cruces ocurridas desde 1995. A la luz de estos sucesos, he llegado a la conclusión que éste es un buen momento para que los funcionarios encargados de la adopción de políticas en México y los EE.UU. consideren la formulación de un convenio bilateral laboral y migratorio.

Inmigración ilegal: Fuentes de los datos y tendencias

Para tener una idea de los cambios ocurridos en la inmigración ilegal en la frontera suroeste, confío en dos fuentes de datos. La primera es el Proyecto de migración mexicana (MMP 1999), que consiste de información reunida en el oeste de México entre los años 1987 y 1997. El oeste de México, particularmente los estados de Michoacán, Jalisco y Guanajuato, son la fuente tradicional de los inmigrantes que se dirigen a los Estados Unidos. La encuesta MMP pregunta a los jefes de hogar escogidos al azar por la familia, el trabajo e historias de migraciones. [3] La tasa de migración se muestra en el Cuadro 1 e incluye tanto los viajes legales como ilegales. Tal como se muestra, las tasas de migración aumentaron en más del doble entre los años 1965 y 1995, con un incremento del 3.7 por ciento al 7.5 por ciento al fin del período de muestra. Los incrementos sostenidos en la migración están asociados con la década de los años 1970 y mediados de la década de los años 1980, con un pico nunca visto antes de casi el 10 por ciento alcanzado en 1988.

La otra fuente de datos sobre inmigración ilegal es la información del Servicio de inmigración y naturalización (INS) sobre el número de extranjeros ilegales capturados cada año por la Patrulla Fronteriza. Aunque las capturas también reflejan la intensidad de la vigilancia que se discute más adelante en detalle, la relación de fechas que se muestran en el Cuadro 2 es consistente en gran medida con los patrones de migración observados en los datos de la encuesta a los hogares en el Cuadro 1. Las capturas aumentaron de alrededor de 21,000 en 1960 a más de 1.5 millones en 1999 con marcados incrementos en la década de los años 1970, a mediados de la década de los años 1980 que llevó a la promulgación de la Ley de control y reforma de la inmigración (IRCA, por sus siglas en inglés), y nuevamente en el período de 1994 a 1996. Para fines comparativos, también presento la tasa de inmigración ilegal en la muestra MMP para los años que se dispone la información. La inmigración ilegal en la muestra MMP tiene alta correlación con las capturas hasta los comienzos de la década de los años 1990. A medida que los hogares dejan de aparecer en los datos de la MMP (los hogares son encuestados sólo una vez) o se legalizan mediante la amnistía bajo lo estipulado en la IRCA, la muestra resulta menos representativa. Este problema resulta más severo después de 1991.

Orígenes y factores determinantes de la migración México – EE.UU.

El Programa Bracero
La inmigración a gran escala desde México tiene sus raíces en el Programa Bracero, un programa de trabajadores invitados iniciado en 1942 (Massey et al. 1987). Éste dispuso la inmigración legal temporal de trabajadores de México a los Estados Unidos, en parte para cubrir la escasez de mano de obra en los EE.UU. como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, después de la guerra, los agricultores y propietarios de predios agrícolas de frutales y hortalizas tuvieron éxito en convencer al gobierno a extender el programa durante la década de los años 1950. No fue hasta 1964 que se atendió el pedido formulado por los trabajadores sindicalizados de poner fin a la mano de obra contratada del extranjero y así se abandonó el Programa Bracero (Calavita 1992).

De 1942 a 1964, el Programa Bracero trajo un promedio de más de 200,000 trabajadores anualmente (Calavita 1992). La mayoría de braceros se concentraron en Tejas, California, Arkansas, Arizona y Nuevo México. Cuando se dio por concluido el programa bracero en 1964, fue bajo una nube de controversia y por consecuencia no se puso en su lugar ningún otro intercambio de trabajadores. Eventualmente el fin abrupto del programa trajo como resultado una nueva era de inmigración en gran medida ilegal desde México. La nueva era tuvo un comienzo lento en parte debido al crecimiento económico sostenido en México en la década de los años 60. También en 1965 México instituyó un programa de industrialización en la frontera que se conoce como el programa maquiladora, específicamente dirigido a crear trabajos para los inmigrantes despedidos.[4] Sin embargo, para comienzos de la década de los años 70, se aceleraba nuevamente el movimiento de inmigrantes mexicanos hacia los Estados Unidos.
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  #5  
Viejo 19/Oct/06, 21:09
barrelo0
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Predeterminado UMT critica que Defensa quiera ampliar los extranjeros en las FAS

UMT critica que Defensa quiera ampliar los extranjeros en las FAS pero no evite la 'sangría de despidos de españoles'


MADRID, 4 (EUROPA PRESS)


La Unión de Militares Temporales (UMT) se quejó hoy de que el Gobierno "no sólo no paralice los despidos de soldados españoles", sino que se plantee "sustituir a estos por extranjeros, aumentando el contingente de estos últimos". "Para ello cambiará la Ley, pero no lo hará para evitar la sangría de despidos de soldados españoles", señala en un comunicado.

La UMT vive "estas últimas noticias con gran incertidumbre, puesto que en la actualidad ya están en el paro más de 2000, de los futuros 22.000 que despedirá el Defensa en los próximos 4 años, soldados españoles".

Esta asociación, que fue constituida por efectivos que se vieron abocados a dejar las Fuerzas Armadas por razón de edad o de tiempo de servicio, remarca que el PSOE no cumple "su promesa electoral de paralizar los despidos de soldados españoles y de reinsertar a los ya despedidos".

"El actual presidente del Gobierno envió cartas a mujeres de estos soldados en las que se comprometía a volver a readmitirlos en las Fuerzas Armadas y a paralizar los despidos, si el pueblo español le votaba con una mayoría suficiente para formar Gobierno --concluye--. Esa mayoría la tiene y no ha cumplido su promesa electoral".
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  #6  
Viejo 23/Oct/06, 12:12
barrelo0
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Predeterminado El Minisdef Copia A Usa Para La CaptaciÓn De Fusacas...

Si eres hispanoamericano o ecuatoguineano y quieres aprender una profesión mientras trabajas, tu futuro está en las Fuerzas Armadas Españolas.

Aquí puedes encontrar un empleo estable y mejorar tu grado de integración en la sociedad española.
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Requisitos básicos Compromiso
Pruebas

Para acogerte a esta convocatoria debes ser ciudadano de alguno de los siguientes paises: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay o Venezuela.

Debes poseer el Permiso de Residencia temporal o permanente o tener derecho reconocido por ley al acceso a las Fuerzas Armadas para extranjeros.

Has de ser mayor de edad en la fecha de incorporación y no cumplir 28 durante el año.

Tienes que medir más de 1,55 m y menos de 2,03 m. Compromiso: hasta 6 años. Una vez cumplidos, si has solicitado la nacionalidad española, tendrás la posibilidad de ampliarlo hasta un máximo de tres años. Cuando adquieras la nacionalidad española podrás firmar el compromiso de larga duración.

Formación: fase inicial de dos meses. Una vez superada firmarás tu compromiso como soldado.

Destino: puedes elegir entre la mayoría de los destinos y plazas disponibles.

Salario inicial: sueldo bruto en 2006 de 13.372,34 euros/año mínimo, incrementándose anualmente esta retribución.

Alojamiento y vestuario: gratuito.

Además podrás beneficiarte de:

Seguridad Social
Seguro de Vida y Accidentes
Seguro Médico
Otras ventajas sociales
Tras tu Cita Previa, se valorarán tus méritos profesionales y académicos.



Pruebas fisicas
Realizarás unas sencillas pruebas físicas:

Salto de longitud sin carrera

Hombres
163cm

Mujeres
145cm


Abdominales

Hombres
24 abd.

Mujeres
15 abd.


Flexoextensiones de brazos

Hombres
7 flex.

Mujeres
4 flex.


Carreras progresivas 20m ida y vuelta

Hombres
5,5 carreras

Mujeres
4,5 carreras







Pruebas psicológicas
Después pasarás un reconocimiento médico y unos tests de aptitud para conocer tus cualidades.
Posteriormente tendrás una entrevista personal con un orientador profesional, para que encuentres la plaza en la que puedas desarrollar mejor tus aptitudes.



Descarga información complementaria
Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas
(Ley 32/02, 5 julio)

Reglamento de acceso de extranjeros

Reglamento de acceso de extranjeros -anexo-
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  #7  
Viejo 10/Dec/06, 10:10
barrelo0
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Predeterminado Los Extranjeros Son Ya Un Tercio De Nuestras Fas...

Los inmigrantes copan ya tres de cada diez plazas en las unidades de elite del Ejército

Una cuarta parte de los foráneos alistados en las Fuerzas Armadas es mujer - La Brigada Paracaidista y la Legión acogen a la mayor parte de los extranjeros - Los países que más soldados aportan son Ecuador, Colombia y Bolivia

Diego Mazón / Rocío Ruiz


Madrid- La presencia de extranjeros en las Fuerzas Armadas es cada vez más significativa y nutrida. Prueba de ello es que el 30 por ciento del personal de las unidades de elite procede de fuera de nuestras fronteras.
Con la profesionalización total de las Fuerzas Armadas (FAS), en 2001 surgieron los problemas de reclutamiento. Para intentar paliarlos, el Gobierno abrió las puertas al ingreso de extranjeros, pero con condiciones. Sólo podían ser el 2 por ciento del total de tropa y marinería y únicamente podían entrar en cuatro unidades: Legión, Brigada Paracaidista, Tercio de la Armada y Escuadrón de Zapadores paraidistas del Ejército del Aire. Además, para alistarse tenían que venir de países de habla hispana.
Pero estas medidas no acabaron de hacer frente al problema. Con José Bono al frente del Ministerio de Defensa, el Gobierno decidió ampliar el cupo de extranjeros hasta el 7 por ciento y abrir su ingreso a más unidades. Ayudado por medidas económicas y mayor estabilidad, logró que en poco más de un año ingresaran más de 5.000 efectivos en las Fuerzas Armadas, la mitad de ellos venidos de fuera.
Subida gradual
Desde esa reforma, acometida en diciembre de 2004, la evolución del número de extranjeros en las FAS fue gradual: en ese momento, sólo había 767 foráneos alistados, un 1,8 por ciento del total; un año después, ya eran 1.174; en enero de este año ya superaban los 2.500 y a día de hoy el total es de 4.064 inmigrantes.
Esta cifra supone que el 5,25 por ciento de los efectivos de las FAS es extranjero. Este porcentaje es menor que en la sociedad civil, donde es un 8 por ciento, pero poco a poco se van aproximando.
Una cifra especialmente significativa en brigadas como la Legión y los paracaidistas, las dos unidades punteras del Ejército, donde ya constituyen casi el 30 por ciento de sus soldados, algo provocado por el hecho de que fueran las primeras unidades en admitir extranjeros y las campañas de captación. Su presencia en estas dos brigadas se extiende ya desde los puestos de oficina hasta las compañías que primero parten a una misión.
De esos 4.064 extranjeros, 767 son mujeres, casi una cuarta parte de los foráneos. Los países que más soldados aportan son Ecuador, Colombia y Bolivia, y los que menos, Guatemala, Costa Rica y Honduras.
El ingreso de un extranjero en las FAS está regulado de manera que sólo puede entrar si previamente ha logrado un permiso de trabajo para España.
Para empezar, firman un compromiso de tres años. Durante ese tiempo, si quieren, pueden comenzar a tramitar la obtención de la nacionalidad española.
En esta línea, la Ley de Tropa y Marinería recoge que «a los extranjeros que hayan solicitado la adquisición de la nacionalidad española y cumplido los 6 años de servicios se les podrá ampliar el compromiso hasta un máximo de 3 años, sin que en ningún caso puedan suscribir el compromiso de larga duración hasta adquirir esta nacionalidad». Una vez lograda pueden firmar ese compromiso y aspirar a las escalas de suboficial y oficial.
Una profesión con ventajas
Ser inmigrante e ingresar en el Ejército es una buena opción si lo que se persigue es tener una vida estable en España con todas las garantías legales. Tiene sus ventajas, no sólo para la renovación del permiso de residencia, sino también para conseguir reagrupar a la familia que se ha quedado en el país de origen y conseguir la nacionalidad española. Renovar la residencia exige requisitos que cualquier soldado profesional podría acreditar, como son no ausentarse del territorio español durante más de seis meses de forma continuada, carecer de antecedentes penales y haber cotizado a la Seguridad Social un mínimo de 180 días al año. Traerse a la familia también es fácil. La Administración exige demostrar medios económicos suficientes, y un soldado puede hacerlo porque «haber cotizado en la Seguridad Social en la función pública se considera una garantía suficiente», dicen expertos en inmigración de la Confederación Española de Policía.
A la hora de obtener la nacionalidad, que un iberoamericano tarda en tramitar dos años (10 para el resto de extranjeros), la pertenencia al Ejército avala por sí sola su arraigo social en España y los medios de vida suficientes que se exigen por el contrato fijo del que disponen.
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Viejo 24/Mar/07, 21:09
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Predeterminado El director de la Academia de Caballería confía en que siga ligada a Valladolid

El director de la Academia de Caballería confía en que siga ligada a Valladolid pese al nuevo plan de formación militar


El nuevo director de la Academia de Caballería del Ejército de Tierra en Valladolid, el general de Brigada Juan Carlos Medina Fernández, se comprometió hoy a defender el futuro de este centro de instrucción castrense en la ciudad castellanoleonense, donde cuenta con 150 años de historia.

En el discurso pronunciado durante su toma de posesión en el Patio de Armas del Cuartel 'General Shelly' de la Academia de Caballería, el general Medina Fernández aludió, en presencia de numerosas autoridades políticas y militares, a la 'profunda reestructuración' que se vislumbra en la enseñanza militar, en clara referencia al proyecto de Ley de la Carrera Militar, que estipula la creación de una red de centros universitarios adscritos a Defensa para que los militares obtengan un título universitario civil al término de su periodo de formación en las academias.

A preguntas de los periodistas sobre el alcance de este proyecto legislativo, el general declinó entrar en detalles argumentando que 'por el momento no hay más que estudios' que contemplan la puesta en marcha de la citada red de centros universitarios mediante la firma de convenios con las academias militares.

Al respecto, el sucesor del general Francisco Arenas Cano al frente de la Academia de Caballería de Valladolid prefirió ser cauto y se limitó a indicar que de ser aprobada por el Gobierno esa nueva reestructuración de la formación militar, junto con la obligación de cumplir los acuerdos de Bolonia, 'tendría sin duda alguna repercusión' en la actividad docente que se imparten en las academias, entre ellas la ubicada en el número 2 del Paseo de Zorrilla.

'Desconozco al detalle lo que ocurrirá porque hasta ahora estaba en Logística y anteriormente mandando un regimiento de carro', se excusó Juan Carlos Medina Fernández, quien en cualquier caso, en declaraciones a Europa Press, anunció su propósito de 'luchar por que la academia siga adelante en Valladolid, ciudad a la que lleva muchos años vinculada, porque en ella no sólo se busca la formación técnica sino que hay un componente espiritual que es fundamental para que los militares sigan siendo militares'.

MILITARES, NO MERCENARIOS

Medina Fernández, quien se formó en las instalaciones que ahora dirige y en las que hace 32 años recibió el despacho de teniente del Arma de Caballería, apeló a la dedicación del cuadro docente para reforzar la formación de los alumnos, que calificó de 'superior' a la de otros soldados extranjeros y aprovechó la ocasión para recordar a los allí presentes que 'la disciplina, la lealtad y el amor a la patria son virtudes consustanciales del militar, ya que de lo contrario nos convertiríamos en simples mercenarios'.

En su dilatada trayectoria profesional en el Ejército de Tierra, en el que ingresó en 1968, entre los últimos destinos del general Medina Fernández destacan el mando del Regimiento de Caballería Acorazado 'Pavía' y sus destino en el Estado Mayor Conjunto de la Defensa, el Mando Conjunto Subregional Suroeste de la OTAN (JCSW) y la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL).

El nuevo director de la Academia de Caballería, natural de Badajoz, casado y con cuatro hijos, estuvo arropado en su toma de posesión por el teniente general Joaquín Tamarit Navas, que presidió el acto castrense, así como por distintas autoridades del ámbito militar, político y social, entre ellas el delegado del Gobierno en la Comunidad, Miguel Alejo; el subdelegado, Cecilio Vadillo; el general director de Enseñanza, Luis Díaz-Ripoll; la primer teniente de alcalde, María de los Ángeles Porres, y el rector de la Universidad de Valladolid, Evaristo Abril.

La Academia de Caballería es un centro de enseñanza militar, homologado en sus titulaciones con los estudios civiles, donde se forma los futuros oficiales, suboficiales y tropa del Arma de Caballería. El número de alumnos que pasa por sus instalaciones ha ido en aumento desde la profesionalización del Ejército, hasta el punto de que el pasado año fueron más de mil los formados.
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Viejo 3/Jul/07, 17:05
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Predeterminado El Extranjero Que Se Alista En El EjÉrcito Nacional Para Ganarse La Vida Mercenario

MILITARES / EXTRANJEROS QUE DAN LA VIDA POR ESPAÑA

Soy inmigrante, vengo a alistarme

CON BANDERAS a media asta por los muertos en Líbano, un periodista peruano se ofrece como recluta en las unidades de captación movilizadas por Defensa. En la fila están el ecuatoriano Darwin, la venezolana Kassandra... Son multitud en un Ejército cada vez más americanizado.

MARTÍN MUCHA


Darwin y Pedro (26) son sobrino y tío.
Duque de Lerma, 6. Toledo. Escalofrío. Es lo que he sentido siempre al cruzar el pórtico de una dependencia militar. A escasos metros de la muralla de Toledo, está una de las oficinas de reclutamiento del Ejército. Afuera, sentado en un banco, un soldado vestido de civil juega con una PSP. Desde la distancia en la que estoy, parece una versión de Call of Duty, un videojuego en primera persona que simula las batallas más importantes de la Segunda Guerra Mundial. En la videoconsola, los múltiples disparos suenan bajito. Las bajas en combate se cuentan por gritos.


En el mundo real es una semana aciaga, con seis bajas -tres eran de origen extranjero- por un atentado en el Líbano. Los sollozos en el funeral eran en voz alta. Bandera a media asta por ellos. Todos formaban parte del cuerpo de Paracaidistas. Tomo un respiro. Superando el temor inicial, ingreso a pedir información para convertirme en un nuevo soldado inmigrante del Ejército español. Un peón más en el proceso de americanización de las Fuerzas Armadas de este país (desde 2002, cuando se aprobó la ley de incorporación de extranjeros, se han incorporado 4.648).


Primer control. Presento un documento de identificación en el puesto de vigilancia.


-¿Qué viene a hacer aquí? -indaga el vigilante.


-Quiero alistarme -contesto seco, intentando darle un aire marcial a mi respuesta. Fracaso y me sale una voz aflautada. Quizás porque recuerdo cuando fui a sacar la libreta militar en Perú. Colas kilométricas. El sargento Quispe decidía si nos quedábamos a hacer el servicio o no. Un año enclaustrado en unas instalaciones poco salubres. Un ambiente aún más sórdido que el que retrata Vargas Llosa en La ciudad y los perros. En ese entonces, el sargento me miró, se compadeció por mis gafas o se equivocó. Puso un sello rojo: «No apto». Desde esa fecha tirito al entrar a una dependencia del Ejército. Cruzo el detector de metales. No pita.


A la hora que llego, 10 AM, temprano para un civil, casi mediodía para un militar, soy el primero en acudir a la convocatoria. En este mismo instante, hay hasta diez unidades de acción y captación repartidos entre Barcelona, Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía. Sólo esta semana cubren 19 localidades diferentes. El despliegue total impresiona: 52 oficinas de reclutamiento y 28 unidades móviles. Es la respuesta militar a la falta de vocaciones. Un alférez y un capitán me reciben. El primero explica, el segundo vigila. Giran el monitor. El powerpoint muestra diapositivas sobre la vida militar. Visión idílica. Sin balas. Los soldados con fusiles en la mano apenas aparecen. A primera vista, estar en el Ejército es como estar en una ONG de solidaridad mundial. Esta estrategia es calculada. Puro marketing a la americana.


Este año, el Ministerio desenvolsará 11.960.000 euros en gasto publicitario. Uno de los mayores éxitos del Ejército estadounidense en materia de captación de vocaciones ha sido el lanzamiento de America's Army, un videojuego de guerra (gratuito, online y violento, obvio). Los españoles lo han emulado y han lanzado «Misión de Paz». Aquí no vende ser Rambo. Argumento: Diferentes bandas armadas se enfrentan por el poder en un país sin un gobierno efectivo tras no aceptar los resultados de unas elecciones supervisadas por la ONU. La población padece hambre y enfermedades. Mucho más light que el yanqui, aquí el jugador/soldado trabaja ayudando a la población local, repartiendo agua y comida... Está disponible en la web soldados.com y cuenta con más de 50.000 usuarios registrados.


-¿Si me presento qué posibilidades tengo?


-Para los latinoamericanos es un proceso complicado porque tienen acceso a sólo un 9% de las plazas disponibles. Pero son muchos ya, así que te sentirás en familia...


Analizamos mi expediente. Tengo los estudios necesarios. Por lo pronto, por tener un postgrado universitario realizado en España tengo un plus de 16 puntos más. Con sólo eso, estoy casi dentro. Para estar en la categoría física de nivel C (la más alta), tendría que superar pruebas físicas (salto de longitud sin carrera de 187 cm, 27 abdominales...). Suena fácil. Si llego a ser alumno, durante la formación, se reciben 345,41 euros al mes. Ya como soldado profesional el sueldo inicial bruto anual mínimo es de 13.797,16 euros. Relleno un documento autorizando que verifiquen mis datos. Parece una historia que he vivido antes. Siento un viento helado en la espalda. El aire acondicionado, recién encendido, hace temblar.


Plaza de España, Villacañas. Toledo. A 99 kilómetros de allí, los ecuatorianos Darwin Cerrufo y Pedro Emilio Lucas Palma se presentan delante de la furgoneta del cabo Juárez. En el vehículo está estampada la cara enorme de un militar con ojos verdes claros. Juárez es rubio, muy blanco y usa unas gafas de Armani. El cabo lleva unas cinco horas al sol esperando candidatos. Se han presentado cuatro en todo el día.


Dos de ellos son estos jóvenes de 26 años que, aunque suene extraño, son sobrino y tío. Darwin lleva pantalón de chándal, camiseta, cadenita dorada. Posee sonrisa fácil. A Pedro, una vena le sobresale en la frente. Parecen contentos. Ambos creen que es su oportunidad. Su nacionalidad es la mayoritaria entre los extranjeros en el Ejército español: 1.919. En su caso, entre ambos suman cinco familiares y amigos que ya están dentro del cuerpo.


Pedro trabaja de albañil en una obra. Se acaba de caer del andamio, de una altura de seis metros. Un poco rengueante, pero no tiene mayor lesión. No se quería perder esta oportunidad. «Es mi sueño, sabes. Quiero entrar. Sé que es difícil, pero creo que lo conseguiré», afirma. No lo es tanto como piensa. Si en 1996 había 6,6 aspirantes por cada plaza; en 1997 eran 4,2; en 1998, 3,1; en 1999, 1,6; en 2000, 0,7 y en 2001, 0,7 y más o menos esa es la situación actual.


«Cuando vi el entierro de los soldados en el Líbano, me emocioné», suelta Darwin. Fue recluta en el Ejército de su país. Sabe manejar el mortero y me asegura que no falla. Antes de entrar a la oficina que hay en el interior del vehículo, hace el saludo militar. Pies juntos, espalda recta y la mano rígida en la frente. Rellena todos los formularios. Quiere entrar al cuerpo de Montaña y abandonar su actual puesto en una fábrica de madera. «Me gusta lo que hago y me va bien pero esto es un orgullo», afirma. Lo acompaño a la casa adosada donde vive. Queda en las afueras del pueblo, en esas zonas tan nuevas donde el GPS registra como si estuviéramos circulando por un páramo. Repasamos sus fotos en Ecuador. Llaman la atención sus imágenes con un rifle automático de asalto. «Batallón V Guayas, ése era mi regimiento», explica Darwin.


-¿Por qué no continuaste tu carrera allí?
-No hay futuro. Con lo que pagan no se puede seguir. -afirma y recoge sus cosas. Va a buscar a su novia rumana. El Megane rojo, que se compró después de que el antiguo volara por los aires en el atentado de Barajas, levanta el polvo estival.


Cementerio de Neiva, Departamento de Huila. Colombia. Hiel. En el cementerio una mujer se derrumba sobre el ataúd de su hijo, Jefferson Vargas. Es uno de los tres colombianos fallecidos en el atentado del Líbano. El único que ha vuelto a su tierra. Con Yhon Edison Posada y Yeison Alejandro Castaño pereció tras recibir un ataque con 50 kilos de explosivos dirigido a su carro de combate BMR. Era parte de los 1.872 personas de su misma nacionalidad que defienden la bandera de España, el segundo grupo en número. «No volverá a probar el sancocho (comida típica) ni las chocolatinas, sus alimentos favoritos», se oye. Es una conversación suelta, de esas que se escuchan como murmullos. Casi un centenar de familiares han llegado a despedirlo. Vinieron nueve en el avión militar que partió desde Madrid.
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Viejo 3/Jul/07, 17:05
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Predeterminado Extranjeros Que Se Alistan En El EjÉrcito EspaÑol Para Ganarse La Vida Son Mercenario

Fue un primo de Jefferson Vargas, Campo Elías Bocanegra, quien le convenció para ingresar al Ejército español. Campo es soldado desde hace cuatro años y obtuvo la nacionalidad desde hace uno. Llegó a España como tantos otros emigrantes, en busca de un futuro que no tenía en su lugar de nacimiento. Logró que Jefferson dejara los trabajos temporales y se alistara. «El Ejército de allá no es como el colombiano», apunta otro tío, Víctor Félix Vargas, profesor en Neiva. «Si no están en destino, pueden dormir en la casa, no se alejan de la familia, es como ir a la oficina. Sin embargo en Colombia le dicen a usted que como su hijo es de la patria, ya veremos cuándo se lo entregamos. Los soldados pueden pasar en un destino lejano varios meses sin un permiso, sin visitar a la familia».


Nadie de la extensa familia de Jefferson, compuesta por 15 tíos y el triple de primos, prestó nunca el servicio militar obligatorio. A todos los chicos sus padres les compraron la libreta militar, una práctica muy extendida y que, si bien no es legal, está admitida.


Con eso evitan tener que luchar en las selvas colombianas, donde muchos encuentran la muerte. Sólo este año murieron 190, casi la mitad por pisar una mina y el resto en combate contra las guerrillas que aún son fuertes en la nación sura mericana. A ello hay que añadir los cientos que quedan heridos y gravemente mutilados.


La caja de madera con el cuerpo de Jefferson se hunde en la tierra. Las viejas tumbas resaltan por el verde campo que los rodea. Las montañas al fondo le dan un ambiente bucólico. La neblina acompaña el sentimiento general. Hay una calma que se sostiene con el débil hilo de la resignación.


Pradillo, 42. Madrid. Es Ramón Luján quien cuenta la historia de su fallecido sobrino, Yeison. Acude a la redacción del diario de luto; camisa y pantalón negros. Lleva 24 horas sin dormir y sin comer. «No me entra nada», asegura. El carga con la culpa. Fue Ramón quién planteó a Yeison la posibilidad de ingresar en el Ejército. «Yeison tenía 19 años y había acabado el Bachillerato», cuenta su tío. Fue enterrado como él hubiera querido con la bandera de su país natal y del adoptivo. «Él se sentía un soldado español nacido en Colombia».


Calle Bueu, Vigo. Galicia. Kassandra Rodríguez Costa está en casa, según sus propias palabras, en stand-by. Acaba de terminar los primeros exámenes médicos para ingresar en la Armada. Los hizo en la subdelegación de Defensa de Pontevedra. Pide plaza en el área de Comunicaciones, Electrónica y Sistemas Tácticos.


Hace un mes llegó de Venezuela. En Caracas vivía en el barrio de Alta Florida, clase media alta, al este del centro, cerca al Country Club. «Sí, era medio pijo, vaya», dice ella. Su doble nacionalidad le ayuda. «Soy casi una refugiada política», afirma con su voz, algo aguda, que mezcla dos acentos, el gallego y el caribeño. «He huido de Chávez, de su represión».


Mide 1,62 centímetros. Pesa 43 kilos. Por la segunda razón es que su ingreso a la Marina depende de un examen de sangre. «Es para ver si no tengo anorexia». Todo lo demás va viento en popa. No tiene problemas en la vista. El test de orina para ver si consume drogas ha dado negativo.


Ella sabe lo que es la vida militar desde los 15 años. A esa edad hacía marchas interminables, desfilaba y aguantaba a pie firme bajo el sol. «En Venezuela la instrucción premilitar es una asignatura obligatoria en el bachillerato. Y si no la pasas, repites curso. Pensé en hacerlo allí, pero no podía hacer la carrera militar: es muy fuerte para las mujeres y está politizado». Su formación es una de las pruebas de que es sólo un tópico que los extranjeros en el Ejército están peor preparados. Un estudio de Beatriz Frieyras de Lara titulado Latinoamérica, Fuente de Recursos Humanos para las FFAA españolas dice, citando fuentes de Defensa, que la mitad de los españoles no había terminado la ESO frente a un 81,3% de extranjeros que sí lo habían hecho.


-¿No te han hecho dudar las muertes recientes?


-No. ¿Sabes porqué? En Caracas mueren 44 personas en la calle todos los días. He convivido con la muerte. Que más da allí que en una misión. -dice, endureciendo sus facciones de adolescente.


Calle Pilarica, Usera. Madrid. Zaida Vilma Jiménez Quispe es el perfecto retrato de la viuda de un militar. Hace casi un año, el siete de julio de 2006 exactamente, su marido el peruano Jorge Arnaldo Hernández Seminario murió en Afganistán. Él se convirtió en el primer héroe de la nueva España (Crónica, 559). Como los muertos en el Líbano también era del escuadrón paracaidista (allí el 30% son inmigrantes). Sobre el televisor tiene colgadas las condecoraciones. Es un pequeño altar personal con una mezcla de fotos y diplomas. Sólo faltan las velas. Está haciendo las maletas para partir a su/mi país. Doce meses no le han resultado suficientes para volver a tener ganas de vivir.


«Me despierto y no quiero seguir luchando», dice refugiando su mirada en un retrato. Las llamadas de la prensa se han sucedido en este periodo. «No he contestado porque no sé qué contarles o, mejor dicho, cómo comenzar». Por lo pronto lleva un año esperando la indemnización que por ley le corresponde. «140.000 euros que aún espero (en los casos de grave invalidez son 390.000). Llamo cada dos meses y me dicen que ya saldrá. A veces, quiero dejarlo. Pero pienso en la familia de él (viven en un pobre pueblo de la costa peruana) y cómo les ayudaría ese dinero...». Va a dejar flores en la tumba de su Jorge. A rezarle y prometerle que seguirá. Aunque ella apenas pueda.


Con información de Ana María Ortiz, Salud Hernández Mora (Neiva, Colombia), Pablo Pardo (EEUU) y Manuel Darriba
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