|
#1
|
|||
|
|||
|
Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo?
Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#2
|
|||
|
|||
|
Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón).
Un saludo Juanra Cuadra 28.05.2001 > Invitado ha escrito: > Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? > Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. > Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#3
|
|||
|
|||
|
Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje.
Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. Clara. > Invitado ha escrito: > Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). > Un saludo > Juanra Cuadra 28.05.2001 > >> Invitado ha escrito: >> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >> Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#4
|
|||
|
|||
|
Hola Clara. Muchísimas gracias por el libro.
Lo del pacifismo de Felipe hay que matizarlo. No es lo mismo el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos o encierra a su hijo o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo, que el príncipe humanista educado con libros de Erasmo y que a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón Muchos historiadores han señalado que dicha inflexión de la liberalidad del príncipe humanista al integrismo reaccionario-católico del anciano Demonio del Mediodía encerrado en su pirámide escurialense tuvo lugar tras las revueltas protestantes de 1559 en tierras germanas. La única batalla que presenció personalmente fue precísamente San Quintín, y se las arregló para llegar al recuento de cadáveres, porque el día 10 de agosto estaba aún de camino desde Inglaterra. Es más que probable que su boda con la hija de su enemigo francés (Isabel de la Paz la llamaron entonces) y que precedió al mayor periodo de paz con Francia del siglo XVI fuera precísamente causado por dicho enfrentamiento. Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor intererés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes. De hecho tras la boda devolvió San Quintín a Francia. Lo de la expansión es una cosa posterior, de la década de los 80. Por eso decía yo lo del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular. La "invasión" de Portugal resultó mejor que las negociaciones en los Paises Bajos y eso debió marcar la campaña de Inglaterra. Como ves, esto da para una larga charla... Un saludo > Invitado ha escrito: > Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje. > Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. > En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. > En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. > El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". > En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? > Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. > Clara. > >> Invitado ha escrito: >> Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). >> Un saludo >> Juanra Cuadra 28.05.2001 >> >>> Invitado ha escrito: >>> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >>> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >>> Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#5
|
|||
|
|||
|
Clara, te he encontrado en Internet, pero no recuerdo haber visto ese libro, y voy al monasterio de vez en cuando. Es que soy un Felipófilo apasionado y sólo un Carlófilo aficionado. Lo espero con mucho interés.
Un saludo Juan Rafael de la Cuadra Blanco ------------- El libro "Carlos V. Tanto imperio" aproxima al lector el lado más humano del emperador EFE. MADRID. Aproximar al lector al lado más humano del emperador es el objetivo de la investigadora Clara Díaz Pascual, autora del libro "Carlos V. Tanto imperio" que ha publicado Ediciones Betania con motivo del V centenario de su nacimiento. Clara Díaz, periodista que lleva muchos años investigando sobre la figura del emperador, recorre los 58 años de Carlos V desde sus vivencias en la niñez separado de sus padres o su llegada a España sin saber castellano. Su historia está llena de contrastes, precisó, porque "el niño que no sabía hablar nada de español a su llegada a España, terminó haciendo una apasionada defensa de esta lengua ante el Papa por considerarla como la más digna de ser conocida por todos". Llegó a España como un "flamenco puro" en su juventud, puntualizó, pero se encerró en Yuste en su vejez tras haber sufrido un proceso de hispanización y humanización. Cuando surgió la guerra de las Comunidades, agregó Clara Díaz, Carlos V "todavía no entendía a los españoles, poseía el concepto autoritario de los borgoñones, y no admitía la mínima rebelión contra su autoridad". Por esta razón, tomó la guerra de las Comunidades "como una rebeldía que había que aplastar imponiendo duros castigos a las ciudades que debían durar dos o tres generaciones", porque estaba imbuido de la idea de que "el Emperador no podía volver sobre sus palabras". - Entender a los españoles Su actitud posterior demostró que había cambiado y que iba entendiendo a los españoles, puntualizó, pues instaló la Corte en Toledo como "para querer demostrar que se había equivocado". Con frecuencia se piensa que fue muy severo al sofocar la rebelión de las Comunidades, señaló, pero no se tiene en cuenta que "en Gante fue mucho más severo cuando dominó una rebelión contra los impuestos". Su esposa, la emperatriz Isabel de Portugal es, en opinión de Clara Díaz, un personaje poco conocido y mucho más humano de lo que parece, pero del que los españoles conocen poco más que su belleza en los cuadros de Tiziano. Fue un matrimonio de compromiso, señaló, pero Carlos V "se enamoró perdidamente" y confió en ella hasta el punto de encomendarle la regencia. "Si el destierro de Garcilaso de la Vega, de familia hidalga comunera, provino de ella, la Emperatriz no hacia más que aplicar las instrucciones del Emperador en contra de los comuneros", concluyó la investigadora. |
|
#6
|
|||
|
|||
|
Bueno, Juan Rafael, aquí estamos, aprovechando tu expresión, un "Felipófilo" y una "Felipófoba". La controversia es sana y, lo que sigue, es lo que pienso. Naturalmente, todo se puede matizar, completar, discutir y rebatir.
1) "el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos [Trabajos sucios adjudicados al Duque de Alba.] o encierra a su hijo [hasta la muerte, bajo su exclusiva responsabilidad, sin la menor posibilidad de defenderse y, sin que todavía sepamos por qué, aunque lo sospechemos] o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo" [supongo que te refieres a Isabel de Valois -también muerta en circunstancias sospechosas-, su sobrina Anna, tenía 20 años, cuando la casaron con él]. 2) "príncipe humanista educado con libros de Erasmo"[¿Quién le educó siguiendo los principios de Erasmo? No sería Zúñiga, ni tampoco los preceptores conservadores que éste le puso. ¿Leyó él acaso la obra de Erasmo? ¿Cuándo? Aquel chico no leía, ni de pequeño, es decir, cuando aprendió a leer, después de los 7 años, ni de mayor. Otra cosa es que coleccionara libros. De este rey, del que conocemos detalles tan íntimos, nunca hemos visto un documento que se refiera a que pasara algún rato leyendo. 3) "a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón" [Sin duda, no gracias a sus méritos, sino cuando su padre había perdido la batalla contra el protestantismo alemán. El día de la renuncia del Emperador, los representantes flamencos, le pidieron que no abandonara su defensa. Sin la ayuda del Imperio, temían a la potencia protestante y a Francia. 4) "La única batalla que presenció personalmente fue precisamente San Quintín" [Habría que decir mejor que, lo que presenció, fue el campo de batalla, el día después de que el ejército francés fracasara en su intento de romper el cerco]. 5) "Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor interés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes". [No continuó el avance, porque tenía que licenciar las tropas inglesas y no tenía dinero para pagar al resto. No le gustó lo que vio en San Quintín, porque no era un buen militar, ni siquiera un soldado, y no porque fuera pacifista. Cierto que al principio sólo trataba de conservar el patrimonio Habsburgo, inercia de su padre, pero cuando pudo decidir por sí mismo, todas sus ruinosas guerras fueron de pura agresión]. 6) "del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular". [Bueno, es así, si queremos llamar pacifismo a la indecisión; ¿cuántas veces y, cuántas personas no sospechosas -incluida, por supuesto, su hermana Margarita de Parma-, le aseguraron que su presencia en Flandes sería el mejor seguro para la paz? Convengamos en que a los flamencos les disgustaba Felipe, como a los españoles su padre cuando llegó de joven. Don Carlos se españolizó, pero Felipe quiso hispanizar a los Países Bajos, a la fuerza -imponiendo leyes y aumentando impuestos- eso sí, siempre, siempre, siempre, sin dar la cara. Clara (jueves, 31 de mayo de 2001 17:36) cdiaz17@cerezo.pntic.mec.es > JotaR ha escrito: > Hola Clara. Muchísimas gracias por el libro. > > Lo del pacifismo de Felipe hay que matizarlo. No es lo mismo el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos o encierra a su hijo o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo, que el príncipe humanista educado con libros de Erasmo y que a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón > > Muchos historiadores han señalado que dicha inflexión de la liberalidad del príncipe humanista al integrismo reaccionario-católico del anciano Demonio del Mediodía encerrado en su pirámide escurialense tuvo lugar tras las revueltas protestantes de 1559 en tierras germanas. > > La única batalla que presenció personalmente fue precísamente San Quintín, y se las arregló para llegar al recuento de cadáveres, porque el día 10 de agosto estaba aún de camino desde Inglaterra. Es más que probable que su boda con la hija de su enemigo francés (Isabel de la Paz la llamaron entonces) y que precedió al mayor periodo de paz con Francia del siglo XVI fuera precísamente causado por dicho enfrentamiento. Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor intererés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes. De hecho tras la boda devolvió San Quintín a Francia. Lo de la expansión es una cosa posterior, de la década de los 80. Por eso decía yo lo del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular. La "invasión" de Portugal resultó mejor que las negociaciones en los Paises Bajos y eso debió marcar la campaña de Inglaterra. > > Como ves, esto da para una larga charla... > > Un saludo > >> Invitado ha escrito: >> Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje. >> Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. >> En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. >> En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. >> El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". >> En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? >> Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. >> Clara. >> >>> Invitado ha escrito: >>> Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). >>> Un saludo >>> Juanra Cuadra 28.05.2001 >>> >>>> Invitado ha escrito: >>>> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >>>> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >>>> Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#7
|
|||
|
|||
|
Hola Juan Rafael: Lo primero: ¡Felicidades! por tu cumple. Después, gracias por el artículo de EFE; no tenía noticia de que hubiera aparecido en ese periódico navarro. Aunque tu especialidad sea la arquitectura, veo que Felipe II te interesa en todos los aspectos y, aunque discrepemos mucho, creo, al menos en mi caso, que siempre se puede aprender algo. En otro mensaje te explico mis puntos de vista sobre el contenido del tuyo.
Con respecto a lo de situarnos generacionalmente, te diré que yo disponía de la ventaja de saber tu edad, tus gustos, (jazz, Kinsky -la hija del irreductible Lope de Aguirre-Klaus-, etc.) y conocer tus pinturas y dibujos y hasta tu fotografía. Como es natural, el día que caí en tu página, la leí enterita y pinché los enlaces. En fin, para paliar la ventaja, te diré que yo cumplo 53 el próximo 24 de septiembre y, para situarnos un poco más: en tiempos me gustó el jazz, pero ahora solo oigo música clásica. Soy soltera y prefiero a Gérard Depardieu-Cristóbal Colón, por ejemplo. Por cierto, recuerdo que hablabas de colaboración con textos y acordes, pues bien, además de historia, escribo poesía y uno de mis poemas ya tiene música, aunque encuadraría más en "blues" que en jazz (me parece). Al final te lo transcribo. En fin, el lunes te enviaré el libro que, en realidad, se titula CARLOS QUINTO, TANTO IMPERIO. No es lo mismo que el ordinal "V"; yo me detengo mucho en la sonoridad y la imagen de las palabras. Si te parece, cuando lo hayas leído, charlamos. Así pues, hasta pronto, espero. Un saludo muy cordial. Clara. Un llanto largo, inexpresivo, en los cristales, quiebra en silencio el límite abierto de la noche. Amordaza la búsqueda precaria en confusa espiral de horas y miradas que te observan de lejos. Ciñen tu espacio cristales de hielo, borrosas presencias que amaste, o que tal vez desconocerás para siempre. Desconocerás, tal vez, eternamente -aunque el viento y la lluvia persistieran-, las palabras que debían desvelar la incertidumbre. Porque no es muerte, el término del insomnio. Es el trágico árbol de la ciencia. La lluvia está rompiendo la tregua de aquel sueño. Ya no sabrás si alguna vez fuiste. Clara (jueves, 31 de mayo de 2001 18:35) > JotaR ha escrito: > Clara, te he encontrado en Internet, pero no recuerdo haber visto ese libro, y voy al monasterio de vez en cuando. Es que soy un Felipófilo apasionado y sólo un Carlófilo aficionado. Lo espero con mucho interés. > > Un saludo > Juan Rafael de la Cuadra Blanco > > ------------- > El libro "Carlos V. Tanto imperio" aproxima al lector el lado más humano del emperador > > EFE. MADRID. > > Aproximar al lector al lado más humano del emperador es el objetivo de la investigadora Clara Díaz Pascual, autora del libro "Carlos V. Tanto imperio" que ha publicado Ediciones Betania con motivo del V centenario de su nacimiento. Clara Díaz, periodista que lleva muchos años investigando sobre la figura del emperador, recorre los 58 años de Carlos V desde sus vivencias en la niñez separado de sus padres o su llegada a España sin saber castellano. > > Su historia está llena de contrastes, precisó, porque "el niño que no sabía hablar nada de español a su llegada a España, terminó haciendo una apasionada defensa de esta lengua ante el Papa por considerarla como la más digna de ser conocida por todos". Llegó a España como un "flamenco puro" en su juventud, puntualizó, pero se encerró en Yuste en su vejez tras haber sufrido un proceso de hispanización y humanización. > > Cuando surgió la guerra de las Comunidades, agregó Clara Díaz, Carlos V "todavía no entendía a los españoles, poseía el concepto autoritario de los borgoñones, y no admitía la mínima rebelión contra su autoridad". Por esta razón, tomó la guerra de las Comunidades "como una rebeldía que había que aplastar imponiendo duros castigos a las ciudades que debían durar dos o tres generaciones", porque estaba imbuido de la idea de que "el Emperador no podía volver sobre sus palabras". > > - Entender a los españoles > > Su actitud posterior demostró que había cambiado y que iba entendiendo a los españoles, puntualizó, pues instaló la Corte en Toledo como "para querer demostrar que se había equivocado". Con frecuencia se piensa que fue muy severo al sofocar la rebelión de las Comunidades, señaló, pero no se tiene en cuenta que "en Gante fue mucho más severo cuando dominó una rebelión contra los impuestos". > > Su esposa, la emperatriz Isabel de Portugal es, en opinión de Clara Díaz, un personaje poco conocido y mucho más humano de lo que parece, pero del que los españoles conocen poco más que su belleza en los cuadros de Tiziano. Fue un matrimonio de compromiso, señaló, pero Carlos V "se enamoró perdidamente" y confió en ella hasta el punto de encomendarle la regencia. "Si el destierro de Garcilaso de la Vega, de familia hidalga comunera, provino de ella, la Emperatriz no hacia más que aplicar las instrucciones del Emperador en contra de los comuneros", concluyó la investigadora. |
|
#8
|
|||
|
|||
|
Venga con la polémica....
1) Es verdad todo. Un animal, ya te digo. 2) Le educó en la linea erasmista Calvete de Estrella, y eso le vino muy bien para su felicísimo viaje. Las ideas liberales le duraron aproximadamente entre 1545 y 1559, aunque no está muy claro como pudieron influir en una personalidad tan enigmática, cerrada y contradictoria como la del Prudente. Te recomiendo sobre Felipe y Erasmo un artículo de José Luis Gonzalo en La Ciudad de Dios, vol. CCXIII, núm. 2 (mayo-agosto 2000), Real Monasterio de El Escorial. Erasmo estaba muy bien visto en los círculos "Felipistas" (de Felipe el Hermoso) y de Carlos V (al que había dedicado su "Educación del príncipe Cristiano" y del que fue consejero en su juventud) en cuanto filo-flamencos, y que tuvieron continuidad en la Universidad de Alcalá de Henares, pero fatal visto en los círculos "Fernandistas" (de Fernando el Católico) como Siliceo o Zúñiga. En la lucha entre estos tres preceptores algo le quedaría a un chaval de 15 años, digo yo. El de Rotterdam siempre estuvo bien visto en españa en vida del Emperador (vease a Bataillón, "España y Erasmo"). 3) Lo de Salomón era una obsesión de Erasmo y de otros escritores de libros sobre educación de príncipes. Se supone que Salomón, además de ser muy sabio, sabía rodearse de consejeros locales. Y por eso aparece así Felipe II en el famoso cuadro de la catedral de Gante de 1557, rodeado de consejeros. 4) Es verdad lo de San Quintín. Fernández-Alvarez hace una interesante disquisición sobre el asunto del "honor", tan importante en su época. Cree que Felipe tuvo que sacar pecho ante su padre y la corte castellana. 5) Otra vez de acuerdo, pero lo cierto es que acabó devolviéndo la plaza por su boda con la Valois. 6) Si que es verdad que no cayó muy bien allí. Y eso que al principio tampoco se le dio mal con los dirigentes locales como Aytta, pero se le fue totalmente de la mano. De todos modos, el periodo 1555-58 está muy poco estudiado... Leña al mono que es de goma... Juanra (martes, 05 de junio de 2001) > Invitado ha escrito: > Bueno, Juan Rafael, aquí estamos, aprovechando tu expresión, un "Felipófilo" y una "Felipófoba". La controversia es sana y, lo que sigue, es lo que pienso. Naturalmente, todo se puede matizar, completar, discutir y rebatir. > 1) "el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos [Trabajos sucios adjudicados al Duque de Alba.] o encierra a su hijo [hasta la muerte, bajo su exclusiva responsabilidad, sin la menor posibilidad de defenderse y, sin que todavía sepamos por qué, aunque lo sospechemos] o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo" [supongo que te refieres a Isabel de Valois -también muerta en circunstancias sospechosas-, su sobrina Anna, tenía 20 años, cuando la casaron con él]. > 2) "príncipe humanista educado con libros de Erasmo"[¿Quién le educó siguiendo los principios de Erasmo? No sería Zúñiga, ni tampoco los preceptores conservadores que éste le puso. ¿Leyó él acaso la obra de Erasmo? ¿Cuándo? Aquel chico no leía, ni de pequeño, es decir, cuando aprendió a leer, después de los 7 años, ni de mayor. Otra cosa es que coleccionara libros. De este rey, del que conocemos detalles tan íntimos, nunca hemos visto un documento que se refiera a que pasara algún rato leyendo. > 3) "a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón" [Sin duda, no gracias a sus méritos, sino cuando su padre había perdido la batalla contra el protestantismo alemán. El día de la renuncia del Emperador, los representantes flamencos, le pidieron que no abandonara su defensa. Sin la ayuda del Imperio, temían a la potencia protestante y a Francia. > 4) "La única batalla que presenció personalmente fue precisamente San Quintín" [Habría que decir mejor que, lo que presenció, fue el campo de batalla, el día después de que el ejército francés fracasara en su intento de romper el cerco]. > 5) "Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor interés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes". [No continuó el avance, porque tenía que licenciar las tropas inglesas y no tenía dinero para pagar al resto. No le gustó lo que vio en San Quintín, porque no era un buen militar, ni siquiera un soldado, y no porque fuera pacifista. Cierto que al principio sólo trataba de conservar el patrimonio Habsburgo, inercia de su padre, pero cuando pudo decidir por sí mismo, todas sus ruinosas guerras fueron de pura agresión]. > 6) "del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular". [Bueno, es así, si queremos llamar pacifismo a la indecisión; ¿cuántas veces y, cuántas personas no sospechosas -incluida, por supuesto, su hermana Margarita de Parma-, le aseguraron que su presencia en Flandes sería el mejor seguro para la paz? Convengamos en que a los flamencos les disgustaba Felipe, como a los españoles su padre cuando llegó de joven. Don Carlos se españolizó, pero Felipe quiso hispanizar a los Países Bajos, a la fuerza -imponiendo leyes y aumentando impuestos- eso sí, siempre, siempre, siempre, sin dar la cara. > > Clara (jueves, 31 de mayo de 2001 17:36) > cdiaz17@cerezo.pntic.mec.es > >> JotaR ha escrito: >> Hola Clara. Muchísimas gracias por el libro. >> >> Lo del pacifismo de Felipe hay que matizarlo. No es lo mismo el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos o encierra a su hijo o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo, que el príncipe humanista educado con libros de Erasmo y que a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón >> >> Muchos historiadores han señalado que dicha inflexión de la liberalidad del príncipe humanista al integrismo reaccionario-católico del anciano Demonio del Mediodía encerrado en su pirámide escurialense tuvo lugar tras las revueltas protestantes de 1559 en tierras germanas. >> >> La única batalla que presenció personalmente fue precísamente San Quintín, y se las arregló para llegar al recuento de cadáveres, porque el día 10 de agosto estaba aún de camino desde Inglaterra. Es más que probable que su boda con la hija de su enemigo francés (Isabel de la Paz la llamaron entonces) y que precedió al mayor periodo de paz con Francia del siglo XVI fuera precísamente causado por dicho enfrentamiento. Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor intererés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes. De hecho tras la boda devolvió San Quintín a Francia. Lo de la expansión es una cosa posterior, de la década de los 80. Por eso decía yo lo del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular. La "invasión" de Portugal resultó mejor que las negociaciones en los Paises Bajos y eso debió marcar la campaña de Inglaterra. >> >> Como ves, esto da para una larga charla... >> >> Un saludo >> >>> Invitado ha escrito: >>> Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje. >>> Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. >>> En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. >>> En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. >>> El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". >>> En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? >>> Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. >>> Clara. >>> >>>> Invitado ha escrito: >>>> Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). >>>> Un saludo >>>> Juanra Cuadra 28.05.2001 >>>> >>>>> Invitado ha escrito: >>>>> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >>>>> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >>>>> Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#9
|
|||
|
|||
|
De momento, tres cuestiones a puntualizar y a toda prisa:
1) Lo de llamar a Felipe II "animal", es término tuyo, no mío. 2) ¿Quién es Aytta? (Ni idea). 3) ¿"Leña al mono"?. No se trata de éso. ...continuará. Clara (miércoles, 06 de junio de 2001 18:48) > JotaR ha escrito: > Venga con la polémica.... > > 1) Es verdad todo. Un animal, ya te digo. > > 2) Le educó en la linea erasmista Calvete de Estrella, y eso le vino muy bien para su felicísimo viaje. Las ideas liberales le duraron aproximadamente entre 1545 y 1559, aunque no está muy claro como pudieron influir en una personalidad tan enigmática, cerrada y contradictoria como la del Prudente. Te recomiendo sobre Felipe y Erasmo un artículo de José Luis Gonzalo en La Ciudad de Dios, vol. CCXIII, núm. 2 (mayo-agosto 2000), Real Monasterio de El Escorial. Erasmo estaba muy bien visto en los círculos "Felipistas" (de Felipe el Hermoso) y de Carlos V (al que había dedicado su "Educación del príncipe Cristiano" y del que fue consejero en su juventud) en cuanto filo-flamencos, y que tuvieron continuidad en la Universidad de Alcalá de Henares, pero fatal visto en los círculos "Fernandistas" (de Fernando el Católico) como Siliceo o Zúñiga. En la lucha entre estos tres preceptores algo le quedaría a un chaval de 15 años, digo yo. El de Rotterdam siempre estuvo bien visto en españa en vida del Emperador (vease a Bataillón, "España y Erasmo"). > > 3) Lo de Salomón era una obsesión de Erasmo y de otros escritores de libros sobre educación de príncipes. Se supone que Salomón, además de ser muy sabio, sabía rodearse de consejeros locales. Y por eso aparece así Felipe II en el famoso cuadro de la catedral de Gante de 1557, rodeado de consejeros. > > 4) Es verdad lo de San Quintín. Fernández-Alvarez hace una interesante disquisición sobre el asunto del "honor", tan importante en su época. Cree que Felipe tuvo que sacar pecho ante su padre y la corte castellana. > > 5) Otra vez de acuerdo, pero lo cierto es que acabó devolviéndo la plaza por su boda con la Valois. > > 6) Si que es verdad que no cayó muy bien allí. Y eso que al principio tampoco se le dio mal con los dirigentes locales como Aytta, pero se le fue totalmente de la mano. De todos modos, el periodo 1555-58 está muy poco estudiado... > > Leña al mono que es de goma... > > Juanra (martes, 05 de junio de 2001) > > >> Invitado ha escrito: >> Bueno, Juan Rafael, aquí estamos, aprovechando tu expresión, un "Felipófilo" y una "Felipófoba". La controversia es sana y, lo que sigue, es lo que pienso. Naturalmente, todo se puede matizar, completar, discutir y rebatir. >> 1) "el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos [Trabajos sucios adjudicados al Duque de Alba.] o encierra a su hijo [hasta la muerte, bajo su exclusiva responsabilidad, sin la menor posibilidad de defenderse y, sin que todavía sepamos por qué, aunque lo sospechemos] o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo" [supongo que te refieres a Isabel de Valois -también muerta en circunstancias sospechosas-, su sobrina Anna, tenía 20 años, cuando la casaron con él]. >> 2) "príncipe humanista educado con libros de Erasmo"[¿Quién le educó siguiendo los principios de Erasmo? No sería Zúñiga, ni tampoco los preceptores conservadores que éste le puso. ¿Leyó él acaso la obra de Erasmo? ¿Cuándo? Aquel chico no leía, ni de pequeño, es decir, cuando aprendió a leer, después de los 7 años, ni de mayor. Otra cosa es que coleccionara libros. De este rey, del que conocemos detalles tan íntimos, nunca hemos visto un documento que se refiera a que pasara algún rato leyendo. >> 3) "a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón" [Sin duda, no gracias a sus méritos, sino cuando su padre había perdido la batalla contra el protestantismo alemán. El día de la renuncia del Emperador, los representantes flamencos, le pidieron que no abandonara su defensa. Sin la ayuda del Imperio, temían a la potencia protestante y a Francia. >> 4) "La única batalla que presenció personalmente fue precisamente San Quintín" [Habría que decir mejor que, lo que presenció, fue el campo de batalla, el día después de que el ejército francés fracasara en su intento de romper el cerco]. >> 5) "Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor interés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes". [No continuó el avance, porque tenía que licenciar las tropas inglesas y no tenía dinero para pagar al resto. No le gustó lo que vio en San Quintín, porque no era un buen militar, ni siquiera un soldado, y no porque fuera pacifista. Cierto que al principio sólo trataba de conservar el patrimonio Habsburgo, inercia de su padre, pero cuando pudo decidir por sí mismo, todas sus ruinosas guerras fueron de pura agresión]. >> 6) "del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular". [Bueno, es así, si queremos llamar pacifismo a la indecisión; ¿cuántas veces y, cuántas personas no sospechosas -incluida, por supuesto, su hermana Margarita de Parma-, le aseguraron que su presencia en Flandes sería el mejor seguro para la paz? Convengamos en que a los flamencos les disgustaba Felipe, como a los españoles su padre cuando llegó de joven. Don Carlos se españolizó, pero Felipe quiso hispanizar a los Países Bajos, a la fuerza -imponiendo leyes y aumentando impuestos- eso sí, siempre, siempre, siempre, sin dar la cara. >> >> Clara (jueves, 31 de mayo de 2001 17:36) >> cdiaz17@cerezo.pntic.mec.es >> >>> JotaR ha escrito: >>> Hola Clara. Muchísimas gracias por el libro. >>> >>> Lo del pacifismo de Felipe hay que matizarlo. No es lo mismo el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos o encierra a su hijo o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo, que el príncipe humanista educado con libros de Erasmo y que a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón >>> >>> Muchos historiadores han señalado que dicha inflexión de la liberalidad del príncipe humanista al integrismo reaccionario-católico del anciano Demonio del Mediodía encerrado en su pirámide escurialense tuvo lugar tras las revueltas protestantes de 1559 en tierras germanas. >>> >>> La única batalla que presenció personalmente fue precísamente San Quintín, y se las arregló para llegar al recuento de cadáveres, porque el día 10 de agosto estaba aún de camino desde Inglaterra. Es más que probable que su boda con la hija de su enemigo francés (Isabel de la Paz la llamaron entonces) y que precedió al mayor periodo de paz con Francia del siglo XVI fuera precísamente causado por dicho enfrentamiento. Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor intererés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes. De hecho tras la boda devolvió San Quintín a Francia. Lo de la expansión es una cosa posterior, de la década de los 80. Por eso decía yo lo del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular. La "invasión" de Portugal resultó mejor que las negociaciones en los Paises Bajos y eso debió marcar la campaña de Inglaterra. >>> >>> Como ves, esto da para una larga charla... >>> >>> Un saludo >>> >>>> Invitado ha escrito: >>>> Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje. >>>> Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. >>>> En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. >>>> En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. >>>> El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". >>>> En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? >>>> Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. >>>> Clara. >>>> >>>>> Invitado ha escrito: >>>>> Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). >>>>> Un saludo >>>>> Juanra Cuadra 28.05.2001 >>>>> >>>>>> Invitado ha escrito: >>>>>> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >>>>>> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >>>>>> Clara Díaz Pascual. Madrid. |
|
#10
|
|||
|
|||
|
1) Claro que es mío lo de animal. Ese tío fue una auténtica bestia. No sé si le exculpa el ser el monarca más poderoso de su tiempo y la gran responsabilidad que tenía con unos dominios tan grande, pero el cargo obligaba a ser una bestia. La duda es si le venía de dentro o se fue autoconvenciendo de que tenía que hacerlo (para algunos, este Demonio del Mediodía disfrutaba encima). De todos modos sigo pensando que antes de 1559 no era así, que él intentó ser tolerante y humanista.
2) Viglius van Aytta era uno de sus consejeros de Malinas. Concretamente fue el que encargó el cuadro de Felipe II como nuevo Salomón para el capítulo del Toisón de Oro de 1559 (más información y una biografía completa en http://sapiens.ya.com/jrcuadra/jrfland6.htm#gante). La mayoría de sus consejeros flamencos y holandeses, como el mismo Orange, intentaron que Felipe respetara los fueros y autonomía locales y que confiara en los consejeros locales. Tras los asesinatos de Egmond y (no me acuerdo del otro) perdieron esa confianza en que Felipe respetara nada y se sublevaron, es decir, el mensaje implícito en el cuadro de Heere. 3) Bueno, sin leña pero sin pausa... Saludos Juanra (jueves, 07 de junio de 2001) > Invitado ha escrito: > De momento, tres cuestiones a puntualizar y a toda prisa: > 1) Lo de llamar a Felipe II "animal", es término tuyo, no mío. > 2) ¿Quién es Aytta? (Ni idea). > 3) ¿"Leña al mono"?. No se trata de éso. > ...continuará. > Clara (miércoles, 06 de junio de 2001 18:48) > >> JotaR ha escrito: >> Venga con la polémica.... >> >> 1) Es verdad todo. Un animal, ya te digo. >> >> 2) Le educó en la linea erasmista Calvete de Estrella, y eso le vino muy bien para su felicísimo viaje. Las ideas liberales le duraron aproximadamente entre 1545 y 1559, aunque no está muy claro como pudieron influir en una personalidad tan enigmática, cerrada y contradictoria como la del Prudente. Te recomiendo sobre Felipe y Erasmo un artículo de José Luis Gonzalo en La Ciudad de Dios, vol. CCXIII, núm. 2 (mayo-agosto 2000), Real Monasterio de El Escorial. Erasmo estaba muy bien visto en los círculos "Felipistas" (de Felipe el Hermoso) y de Carlos V (al que había dedicado su "Educación del príncipe Cristiano" y del que fue consejero en su juventud) en cuanto filo-flamencos, y que tuvieron continuidad en la Universidad de Alcalá de Henares, pero fatal visto en los círculos "Fernandistas" (de Fernando el Católico) como Siliceo o Zúñiga. En la lucha entre estos tres preceptores algo le quedaría a un chaval de 15 años, digo yo. El de Rotterdam siempre estuvo bien visto en españa en vida del Emperador (vease a Bataillón, "España y Erasmo"). >> >> 3) Lo de Salomón era una obsesión de Erasmo y de otros escritores de libros sobre educación de príncipes. Se supone que Salomón, además de ser muy sabio, sabía rodearse de consejeros locales. Y por eso aparece así Felipe II en el famoso cuadro de la catedral de Gante de 1557, rodeado de consejeros. >> >> 4) Es verdad lo de San Quintín. Fernández-Alvarez hace una interesante disquisición sobre el asunto del "honor", tan importante en su época. Cree que Felipe tuvo que sacar pecho ante su padre y la corte castellana. >> >> 5) Otra vez de acuerdo, pero lo cierto es que acabó devolviéndo la plaza por su boda con la Valois. >> >> 6) Si que es verdad que no cayó muy bien allí. Y eso que al principio tampoco se le dio mal con los dirigentes locales como Aytta, pero se le fue totalmente de la mano. De todos modos, el periodo 1555-58 está muy poco estudiado... >> >> Leña al mono que es de goma... >> >> Juanra (martes, 05 de junio de 2001) >> >> >>> Invitado ha escrito: >>> Bueno, Juan Rafael, aquí estamos, aprovechando tu expresión, un "Felipófilo" y una "Felipófoba". La controversia es sana y, lo que sigue, es lo que pienso. Naturalmente, todo se puede matizar, completar, discutir y rebatir. >>> 1) "el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos [Trabajos sucios adjudicados al Duque de Alba.] o encierra a su hijo [hasta la muerte, bajo su exclusiva responsabilidad, sin la menor posibilidad de defenderse y, sin que todavía sepamos por qué, aunque lo sospechemos] o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo" [supongo que te refieres a Isabel de Valois -también muerta en circunstancias sospechosas-, su sobrina Anna, tenía 20 años, cuando la casaron con él]. >>> 2) "príncipe humanista educado con libros de Erasmo"[¿Quién le educó siguiendo los principios de Erasmo? No sería Zúñiga, ni tampoco los preceptores conservadores que éste le puso. ¿Leyó él acaso la obra de Erasmo? ¿Cuándo? Aquel chico no leía, ni de pequeño, es decir, cuando aprendió a leer, después de los 7 años, ni de mayor. Otra cosa es que coleccionara libros. De este rey, del que conocemos detalles tan íntimos, nunca hemos visto un documento que se refiera a que pasara algún rato leyendo. >>> 3) "a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón" [Sin duda, no gracias a sus méritos, sino cuando su padre había perdido la batalla contra el protestantismo alemán. El día de la renuncia del Emperador, los representantes flamencos, le pidieron que no abandonara su defensa. Sin la ayuda del Imperio, temían a la potencia protestante y a Francia. >>> 4) "La única batalla que presenció personalmente fue precisamente San Quintín" [Habría que decir mejor que, lo que presenció, fue el campo de batalla, el día después de que el ejército francés fracasara en su intento de romper el cerco]. >>> 5) "Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor interés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes". [No continuó el avance, porque tenía que licenciar las tropas inglesas y no tenía dinero para pagar al resto. No le gustó lo que vio en San Quintín, porque no era un buen militar, ni siquiera un soldado, y no porque fuera pacifista. Cierto que al principio sólo trataba de conservar el patrimonio Habsburgo, inercia de su padre, pero cuando pudo decidir por sí mismo, todas sus ruinosas guerras fueron de pura agresión]. >>> 6) "del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular". [Bueno, es así, si queremos llamar pacifismo a la indecisión; ¿cuántas veces y, cuántas personas no sospechosas -incluida, por supuesto, su hermana Margarita de Parma-, le aseguraron que su presencia en Flandes sería el mejor seguro para la paz? Convengamos en que a los flamencos les disgustaba Felipe, como a los españoles su padre cuando llegó de joven. Don Carlos se españolizó, pero Felipe quiso hispanizar a los Países Bajos, a la fuerza -imponiendo leyes y aumentando impuestos- eso sí, siempre, siempre, siempre, sin dar la cara. >>> >>> Clara (jueves, 31 de mayo de 2001 17:36) >>> cdiaz17@cerezo.pntic.mec.es >>> >>>> JotaR ha escrito: >>>> Hola Clara. Muchísimas gracias por el libro. >>>> >>>> Lo del pacifismo de Felipe hay que matizarlo. No es lo mismo el animal que manda ejecutar a los líderes flamencos o encierra a su hijo o se casa con su sobrina que aún no tiene el periodo, que el príncipe humanista educado con libros de Erasmo y que a los 22 años le reciben en Bruselas como un nuevo Salomón >>>> >>>> Muchos historiadores han señalado que dicha inflexión de la liberalidad del príncipe humanista al integrismo reaccionario-católico del anciano Demonio del Mediodía encerrado en su pirámide escurialense tuvo lugar tras las revueltas protestantes de 1559 en tierras germanas. >>>> >>>> La única batalla que presenció personalmente fue precísamente San Quintín, y se las arregló para llegar al recuento de cadáveres, porque el día 10 de agosto estaba aún de camino desde Inglaterra. Es más que probable que su boda con la hija de su enemigo francés (Isabel de la Paz la llamaron entonces) y que precedió al mayor periodo de paz con Francia del siglo XVI fuera precísamente causado por dicho enfrentamiento. Su padre siempre le reprochó que no continuara la campaña hacia París, pero el joven Felipe nunca tuvo mayor intererés que el de recuperar tierras que pertenecían históricamente a Flandes. De hecho tras la boda devolvió San Quintín a Francia. Lo de la expansión es una cosa posterior, de la década de los 80. Por eso decía yo lo del pacifismo, que en Holanda le había dado un resultado peor que regular. La "invasión" de Portugal resultó mejor que las negociaciones en los Paises Bajos y eso debió marcar la campaña de Inglaterra. >>>> >>>> Como ves, esto da para una larga charla... >>>> >>>> Un saludo >>>> >>>>> Invitado ha escrito: >>>>> Hola Juan Rafael: Muchísimas gracias por tu mensaje. >>>>> Me ha sorprendido eso de que Felipe II "no manchó sus manos de sangre" -si te refieres a la guerra-, ya que había estado en San Quintín (10.8.57), precisamente, casi dos años y medio antes del compromiso de boda con Isabel de Valois, (3.4.59) aunque aquella fase de la guerra con Francia fuera más una secuela de la política de su padre, que una decisión suya. Pero bien se apuntó la victoria. Por lo demás, este rey "prudente" manchó sus manos de sangre en numerosas ocasiones a lo largo de su vida posterior. >>>>> En fin, mi idea sería que su imitación de Salomón, sólo fue una pose y su afán de gobernar la cristiandad, una excusa para justificar su megalomanía, pero sería muy largo explicar las razones. >>>>> En cuanto a sus "gilipolleces pacifistas", lo primero, vale, lo segundo, menos. Creo que este hombre no fue pacifista en ninguno de los sentidos del término. Pero esto no es más que una opinión. >>>>> El año pasado me publicaron un libro sobre Carlos V -que, por cierto, "Aldeasa" comercializa en el Monasterio-; si me mandas una dirección, te haré llegar un ejemplar, para que te hagas una idea de la orientación que doy a mi trabajo que, sobre todo, quiere ser riguroso pero "divertido". >>>>> En fin, me gustaría tener ocasión de hablar más contigo sobre todo esto y centrar mejor el sentido de la pregunta que te hice como especialista del Monasterio. Observando una obra arquitectónica de semejante calibre, en cuya concepción no hubo más dependencia, que la voluntad exclusiva de un hombre, o un rey, ¿no crees que podemos extraer importantes características de la personalidad de ese hombre? >>>>> Un saludo muy cordial y, espero que, hasta pronto. >>>>> Clara. >>>>> >>>>>> Invitado ha escrito: >>>>>> Yo creo que más bien le gustaba este tema salomónico por otras razones. La idea podía ser que como David no pudo construir la Casa de Dios la tuvo que construir su hijo el sabio y prudente Salomón que no tenía las manos manchadas de sangre (Yahvé dixit). La idea de Felipe de jover fue ser un rey dabio, justo y pacífico, pero la situación en Flandes le hizo olvidar muy pronto estas "gilipolleces" pacifistas (con perdón). >>>>>> Un saludo >>>>>> Juanra Cuadra 28.05.2001 >>>>>> >>>>>>> Invitado ha escrito: >>>>>>> Hola Juan Rafael: Mi más ferviente enhorabuena por tu trabajo sobre el Monasterio de San Lorenzo y Felipe II .Lo leí a fondo hace tiempo y, lo sigo repasando habitualmente, ya que estoy trabajando sobre Felipe II. Hay una cuestión que me intriga y sobre la cual me gustaría conocer tu opinión. Ese afán constructor del rey Felipe que, tal vez, podríamos llamar "salomónico", afectaría sólo a su interés por la edificación, o a toda su personalidad y, por tanto, a sus decisiones más trascendentales? Por ejemplo, el fallido intento de desembarco en las costas inglesas, ¿no podría ser también una decisión de carácter salomónico, en cuyo caso, más que de afán, o faceta, o interés, sería emulación y, casi complejo? >>>>>>> Te envío un saludo y espero que encuentres un ratillo par contestarme. >>>>>>> Clara Díaz Pascual. Madrid. |