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Viejo 15/Oct/03, 18:06
pabloumbacia3
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/Sep/05
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Predeterminado elementos de la globalizacion

ELEMENTOS DE LA GLOBALIZACIÓN




La integración financiera



Hoy los mercados financieros son interdependientes e interactúan de forma integrada y global, a pesar de los husos horarios, gracias a los nuevos sistemas de información y de comunicación, a su desregulación y a la liberalización de los flujos financieros transnacionales que supone la pérdida del control por parte de los bancos centrales estatales. Los movimientos especulativos del capital tienen la vía despejada para entrar y salir de los mercados, los títulos y las monedas nacionales y beneficiarse de las diferencias de cotización que ellos mismos provocan, generando una inestabilidad global. En cierto modo el mundo financiero se “independiza” de la economía real y los grandes agentes financieros internacionales pasan a dominar la economía mundial a través de sus negocios especulativos. Los estados ya no pueden controlar ni lo esencial de sus economías: la política monetaria y fiscal y los tipos de interés. La globalización se desarrolla bajo la hegemonía del capital financiero. Además, los capitalistas de los distintos países se integran en la mundialización financiera llevando sus capitales allí donde esperan obtener mayores beneficios desligando sus intereses de los de sus respectivas naciones, y las oportunidades para la acumulación se equiparan para los inversores, tanto de los países ricos como de los países pobres. Se produce la “desnacionalización” del capital.





La transnacionalización de la producción


P. Veltz (1999) explica la globalización como “la adopción progresiva, y acelerada en la última década, de una visión más amplia de la demanda y de la competencia, apoyada sobre un enfoque más global de la diversidad de las situaciones nacionales o regionales, de las limitaciones que se ejercen sobre los propios mercados y de las propias demandas”. Esto es, por supuesto, válido para cualquier actividad económica, pero da las pistas precisas para entender el porqué y las nuevas formas de la internacionalización de la producción actual. Para este autor, la diversificación de los productos ha supuesto el paso de una economía dominada por la oferta, la de los productos estandarizados; a otra economía dominada por la demanda, la de los productos específicos y diferenciados, en la que la competitividad depende de la calidad, la variedad, la innovación y los plazos de entrega de los productos y también en la reactividad o capacidad de reacción ante los cambios que se van produciendo en la demanda. Así, este proceso actual de transnacionalización de la producción toma formas geográficas muy variadas dependiendo de las estrategias organizativas de las empresas ya sea “internalizando” (sucursales o filiales) o “externalizando” (acuerdos dentro de una red de empresas), pero a veces “... también puede basarse en concentraciones privilegiadas y en mecanismos de «regionalización» a diversas escalas” (Veltz, 1999), lo cual viene a explicar porqué la mayor parte de las crecientes inversiones exteriores directas se han dirigido hacia los países más desarrollados (2/3 en los años sesenta y 3/4 en los noventa), a pesar de que el destino de éstas está cada vez más diversificado geográficamente.


El comercio internacional


Las presiones económicas y políticas han llevado a una creciente liberalización del comercio internacional a través de las sucesivas rondas del GATT-OMC, lo cual parece estar en discordancia con los proyectos impulsados por algunos gobiernos para crear bloques de libre comercio, proyectos que poco a poco han ido disipándose con la excepción de la Unión Europea que ha devenido en la plena integración económica.



La evolución del comercio mundial se ha caracterizado en los últimos tiempos por una transformación sectorial, donde del predominio de los intercambios de materias primas primero, y de los productos manufacturados más tarde, se ha pasado a un incremento espectacular de los servicios aprovechando las nuevas tecnologías e infraestructuras del transporte y de la comunicación.

Globalización” de la ciencia y de la tecnología


El conocimiento y la capacidad tecnológica están en la base de la competencia entre las empresas y entre los países. Actualmente la difusión de la tecnología se produce rápidamente a escala planetaria, pero la aplicación de las tecnologías más avanzadas requiere de entornos productivos cada vez más aptos. Al mismo tiempo, los ciclos de vida de las innovaciones se acortan, ser el primero es muy importante pero a la vez es una posición amenazada, inestable y en ocasiones efímera; por ello, para sacar el mayor rendimiento de esa ventaja es mejor difundir que ser imitado, de este modo el desarrollo científico y tecnológico se estructura en redes globales y se concentra en un número limitado de territorios.

La desigual globalización del trabajo


Castells (1997) divide a los trabajadores en dos categorías: los autoprogramables y los genéricos. Las diferencias entre unos y otros son fundamentalmente en educación y en capacidad para acceder a niveles más altos de educación. Los primeros son los que dominan las nuevas tecnologías, los que tienen una creatividad comercializable o los que saben gestionar. Tienen salarios variables y relativamente altos, ya que generan la mayor parte del valor añadido de los productos y son difíciles de sustituir aunque están expuestos a una fuerte competencia internacional, tanto en la oferta de plazas a ocupar como en su demanda por parte de las empresas, lo que no siempre juega en su contra. Como dice Castells: “Cualquiera que tenga la capacidad de generar un valor añadido excepcional en cualquier mercado puede comprar en todo el globo y también ser comprado”. El mercado laboral de esta categoría se está globalizando de forma acelerada a lo cual contribuyen la homogeneidad de las tecnologías y el inglés como idioma “universal”. Los segundos, los genéricos, son aquellos que se limitan básicamente a recibir órdenes o señales y ejecutarlas, los que hacen los trabajos más simples y rutinarios. Los que pueden ser sustituidos fácilmente, por otros o por máquinas, de modo que son prescindibles individualmente aunque no lo sean como colectivo.



El papel del Estado y de los organismos internacionales


Hoy los estados han perdido la autoridad económica que ejercían sobre sus territorios y, poco a poco, van perdiendo la social y la política. Las empresas producen sus propios espacios, los de las redes globales, que no se corresponden con los territorios nacionales en los que los gobiernos van reduciendo sus ámbitos de actuación, en materia social y económica, poniendo en manos del sector privado las empresas públicas de modo que sus beneficios sirvan para la acumulación de capitales, y desentendiéndose de buena parte de sus “obligaciones” como protector social y redistribuidor de la riqueza, olvidándose de la cohesión social y territorial, con los consecuentes efectos sobre el bienestar de la población; además, se muestra incapaz de satisfacer las demandas particulares de algunas partes de sus territorios. En definitiva, la escala estatal se queda pequeña para afrontar los problemas globales y demasiado grande para resolver los problemas de la vida cotidiana de sus poblaciones. Todo ello provoca una crisis de “legitimación” de los estados que éstos intentan “salvar” cediendo parte de su soberanía a organismos e instituciones supranacionales, como la Unión Europea, a la vez que descentralizan su poder transfiriendo gran parte de sus competencias (sanidad, educación, políticas sociales...) a instituciones locales y regionales que acaban por llevar a la práctica estrategias de desarrollo para encarar los retos de la globalización con independencia de la de sus propios estados.

Regionalización en la globalización


Con la globalización surgen espacios geográficos que tratan de reforzarse desarrollando sus sinergias. De una división del mundo en dos bloques políticos y militares hemos pasado a otra división en tres bloques económicos encabezados por los países más ricos (EE.UU., la Unión Europea y Japón) que ha propiciado, bajo su impulso, un movimiento de regionalización que ha tomado formas diversas: mercados comunes, zonas de libre cambio o uniones económicas como la UE, que ha evolucionado hacia la plena integración económica y política; y que obedecen a estrategias para afrontar problemas o cuestiones en los que la dimensión estatal no es eficaz. Esta formación de regiones económicas supone la constitución de nuevas fronteras exteriores y la eliminación, en diversos grados, de las fronteras interiores, así como normas orientadas a establecer un ámbito espacial de actuación privilegiado a sus empresas y capitales de modo que se refuercen para luchar con mayor competitividad en el proceso de globalización. Es un movimiento aparentemente contradictorio con este proceso, pero si se analiza desde una óptica global, en realidad es un fenómeno complementario dado que tiene como objetivo la expansión de los capitales, los de cada región, al mundo entero. Una consecuencia directa es el aumento de las rivalidades entre los grandes negocios, pero por otro lado las implicaciones y las inversiones cruzadas entre los tres grandes bloques económicos son cada vez mayores y así se va tejiendo una vasta red de relaciones que abarca todo el planeta y en la que se apoya la globalización.

¿Cultura global o multiculturalismo?



La economía ha irrumpido de lleno en la cultura, no solo transformándola, también haciéndola objeto de su actividad. Hoy caminamos hacia la homogenización cultural gracias al poder de los medios de comunicación globales -que no son sino los mensajeros del poder económico- y en virtud de lo que hoy conocemos como el pensamiento único como resultado de una revolución ideológica de gran calado, que desde hace dos décadas viene acondicionando las mentes al proceso de globalización.

Los aspectos negativos de la globalización


En el desarrollo del presente trabajo ya hemos abordado alguno de los desajustes del proceso de globalización, los problemas que han aparecido o que se han visto amplificados por él como: los efectos diferenciales en unos espacios y otros; el aumento de las desigualdades y la polarización social como consecuencia del alejamiento de los extremos; la crisis de legitimación del Estado, resultado de su incapacidad para abordar y dar soluciones a los problemas de la globalización, y por su pérdida de credibilidad ante sus gentes, de las que se van alejando al tiempo que atentan contra el Estado de Bienestar; la sustitución de los grandes ideales por la cultura del consumismo; y el déficit democrático de las instituciones internacionales y supranacionales.

FINAL”



“... existe una brecha extraordinaria entre nuestro sobredesarrollo (sic) tecnológico y nuestro subdesarrollo social. Nuestra economía, sociedad y cultura están construidas sobre intereses, valores, instituciones y sistemas de representación que, en general, limitan la creatividad colectiva, confiscan la cosecha de la tecnología de la información y desvían nuestra energía a una confrontación autodestructiva. Este estado de cosas no tiene por qué ser así. No hay un mal eterno en la naturaleza humana. No hay nada que no pueda ser cambiado por la acción social consciente e intencionada, provista de información y apoyada por la legitimidad. Si las personas están informadas, son activas y se comunican a lo largo del mundo; si la empresa asume su responsabilidad social; si los medios de comunicación se convierten en mensajeros, en lugar de ser el mensaje; si los actores políticos reaccionan contra el cinismo y restauran la fe en la democracia; si la cultura se reconstruye desde la experiencia; si la humanidad siente la solidaridad de la especie en todo el planeta; si afirmamos la solidaridad intergeneracional viviendo en armonía con la naturaleza; si emprendemos la exploración de nuestro yo interior, haciendo la paz con nosotros mismos. Si todo esto se hace posible por nuestra decisión compartida, informada y consciente, mientras aún hay tiempo, quizás entonces, por fin, seamos capaces de vivir y dejar vivir, de amar y ser amados.” (Castells, 1997)





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