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«Quería el divorcio, pero ahora tengo que pensarlo»
la Razón 04/05/2005 http://www.camino-neocatecumenal.org/neo/camino_neocatecumenal%20800.htm En Holanda, donde siete mil jóvenes se repartieron por las ciudades más importantes, un hombre escuchaba atónito con su hijo la predicación de algunos de estos muchachos. Después de oír cómo los jóvenes hablaban del sentido de la vida con Jesucristo en medio, de cómo Dios había reconstruido el matrimonio de sus padres, de cómo muchos de ellos habían nacido gracias a que sus padres estaban abiertos a la vida; después de escuchar todo esto se acercó a los muchachos y les dijo: «Estaba paseando pensando en cómo divorciarme y después de escucharos he decidido que esta vez no me divorcio, tengo que pensarlo. Gracias por vuestro testimonio». Pero no todo fueron alegrías. Hubo mucha gente que se reía de las palabras, de los testimonios y cantos de los chicos. En Berlín, la gente arrojó huevos, cerveza y todo cuanto tenía a su alcance a los jóvenes predicadores del Evangelio. Pero los chicos no se resistieron, ni se encararon, siguieron predicando agachando la cabeza y haciendo caso omiso ante las provocaciones. En Francia, debido a la laicidad del Estado y ante la reciente «ley del velo» por la cual no se pueden hacer manifestaciones ostentosas de simbología religiosa, era uno de los países donde más se temía la reprimenda policial. Pero la Policía reaccionó de una manera asombrosa. «Estaban entusiasmados», decía un joven. «Un policía me dijo que por fin veía algo de vida en su ciudad», declaraba una joven que había ido a hacer su misión a Metz. Los frutos de esta pionera evangelización europea se verán en Colonia, en la JMJ con Benedicto XVI, informa Gonzalo Bans. |